300 palabras para (des) aprender a vivir.

300 palabras para (des) aprender a vivir.

By Guillermo S. GiaquintaSociety & CulturePersonal Journals
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300 palabras para (des) aprender a vivir. episodes

  • Un mundo de viejitos.

    Un informe hablaba de la caída brutal de los nacimientos en el mundo.

    En todos lados, las poblaciones envejecen y son las más longevas de todos los tiempos. Ya es un tema que la edad jubilatoria se va a extender.

    Otro decía que es muy probable que los niños de hoy vivan 100 años o más.

    También se habla de que somos la generación sin nietos.

    Ahora, imaginate un mundo de viejitos.

    Los choques de autos aumentarían, sí, pero sólo con abolloncitos.

    Las fiestas terminarían tipo 12 o 12 y media, a más tardar.

    La fila del super para mayores sería la más larga y la cajera de la de embarazadas se limaría lasuñas.

    Con las aplicaciones de citas se conocería menos gente que con la de velorios.

    No habría más tarjetas rojas en el fútbol porque no sería tan violento y, además, el árbitro siempre estaría lejos de la jugada.

    Sería un mundo sin competencia, sin apuro, sin esa velocidad que gana tiempo para perderlo con el celu.

    Y chau, comidas rápidas.

    La gente no sólo se saludaría por la calle, sino que también se pararía un ratito para preguntarte cómo andás y de paso, por la dirección de su propia casa.

    Las farmacias estarían todas repletas y no se enojarían por las demoras porque la farmacéutica también sería viejita.

    Se usaría mucho el jogging arriba de la cintura en el caballero y el camisón con tapado de piel y chancletas de polar, en la dama. Bah, se usaría todo, porque si hay algo bueno de ser viejo es que la ropa que se usa, es la que tiene que durar mucho y, por sobre todas las cosas, ser cómoda.

    Y si la IA está gobernando al mundo o si lo manejan 4 multi trillonarios y sus robots, nos importaría bastante poco. Ya sabríamos, por experiencia propia, que siempre ganaron los malos y que lo único importante es la salud y que hoy no duela nada, o duela menos y rogar que pase otro día sin malas noticias, de esas que de tan pero tan malas, obligan a respirar hondo y (aunque todos se preguntencómo se puede seguir viviendo), seguir viviendo, un tiempo más, como se pueda, como si no hubiera pasado nada.

    #generacionsinnietos

    #caidadelosnacimientos

    #esasmalasnoticias

     

     

     

     

      

     

     

     

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  • ¿A la par?

    “Nunca le pediríaa una madre que dejara a su hijo para cuidar al mío”.

    Eso se lo diceuna empleadora (en adelante, la danesa) a una empleada (en adelante, lafilipina) en Los Secretos que ocultamos, un policial dinamarqués que me encantó.

    Con esa frase, ladanesa está echando a la filipina porque ha descubierto que en el contrato de“au pair”, ha falseado el requisito, excluyente, de no tener hijos. (La pibatiene un hijo en las Filipinas al que le manda lo que gana)

    Qué es una “au pair”,te preguntarás. Lo mismo me pregunté yo y lo guglié.

    Son chicas deentre 18 a 30 años que viven con una familia anfitriona en el extranjero acambio de ayudar con el cuidado de los niños y tareas domésticas ligeras,mientras que reciben alojamiento, comida y un estipendio. La palabra “au pair”proviene del francés que significa “a la par”. Son tratadas como miembro de lafamilia.

    (Sí. Como elmiembro de la familia que se tiene que dedicar a la limpieza y al cuidado delos chicos.)

    Una diferencia enel trato, en el modo, pero empleada doméstica al fin.

    En Dinamarca se preguntansi lo de las “au pair”, no es explotación de mano de obra barata presentadocomo intercambio cultural. También hablan de resabios colonialistas.

    Visto desde acá,es naif.

    El serviciodoméstico, siempre estuvo lleno de madres que cuidan hijos ajenos para poderalimentar a los propios.

    El serviciodoméstico, por definición, es que alguien haga lo que vos no querés hacer y quelimpie lo que vos ensuciaste.

    La danesa y lafilipina tienen un dialogo que pinta los dos mundos.

    Las dos en unamesa. Las dos etnias muy marcadas. Las dos realidades también.

    Al despedirla, leregala 3 meses de sueldo, dinero para un emprendimiento y el pasaje de vuelta alas Filipinas.

    La danesa le diceque eso es lo mejor para ella.

    La filipina lecontesta: Usted no conoce mi mundo.

    Usted tienesuerte, mucha suerte, muchísima suerte.

    Convengamos quela única diferencia, desde la Asamblea del año XIII, es el monotributo.

    #au pairs

    #lossecretosqueocultamos

    #manodeobrabarata

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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  • Tener ...ulo.

    El domingopasado, tipo 21:30, dos tipos estaban sentados en sus respectivas casas,esperando, resignadamente, el lunes y, tipo 21:35, se enteraban de que habíanganado 2 millones de dólares, cada uno, en el Quini 6. Ahora, esperaban,desesperadamente, el lunes, pero para ir a cobrar.

    No tenían lailusión de ganar. Tenían la esperanza. Que no es lo mismo.

    Porque en losjuegos de azar no hay azar puro, hay probabilidades. Una en millones, pero hay.Lo que no hay en el juego, como en la vida, es la posibilidad de manipular elazar. Ir a comprar el billete es necesario, pero no es suficiente.

    ¿Pero, existe lasuerte?

    Leí por ahí quesólo hay un azar, difícilmente previsible, que actúa sin pausa, sin reparar ena quién premia y a quién castiga.

    De pibe, conocí aalguien al que, a su abuelo, inmigrante alemán de la post guerra, le habíatocado dos veces la lotería. ¿Dos veces?, decía yo. Eso sí que es tener…ulo.

    Hace poco meenteré, por un documental, que una de las formas para lavar el dinero nazi eracomprarles el billete de lotería a los ganadores. 

    No puedo unir lasdos cosas, pero me parece tan probable la una como la otra. Andá a saber.

    Volviendo alQuini. ¿Qué van a hacer estos tipos con los 2 millones de dólares cada uno, dearriba y de un día para el otro?

    Te aseguro que latienen re clara. Porque el que juega a la lotería, en el momento en que tieneel billete en sus manos, tiene el derecho absoluto a planificar que va a hacercon esa plata. No está delirando si googlea el precio de un yate o de una casaen la playa. Es más, desde el momento en que juega, hasta la hora del sorteo,puede pensar lo que quiera y su cerebro no le va a “rechinar” por incoherente.  No está fantaseando, está esperando que lesalga un negocio en el que invirtió poco para ganar muchísimo… con un poco desuerte, obvio.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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  • Basada en hechos reales.

    En los 80, tuve que huir, literalmente, de la sala del cine, porque sentía que me faltaba el aire, que me iba a desmayar. La sesión de tortura del Crimen de Cuenca, de Pilar Miró, me superó. Si la viera de nuevo, seguro que los efectos especiales ni se compararían con los del cine de hoy. Aunque, el efecto especial más crudo era que la peli se basaba en hechos reales.

    La sesión de tortura de Perros de la calle, que no es una historia real, también es brava. También me complicó. Pero creo que eso es por el clima que crea Tarantino, con una radio a todo volumen y el torturador, sonriendo y tirando pasitos.

    Igual es cine y uno, como espectador, debería poder abstraerse, pero ¿cuál sería la gracia?

    Comedia, te reís. Drama, llorás. De miedo, te asustás.

    El caso es que nuestro cuerpo no sabe si estás en el cine o si te está pasando de verdad.

    Hoy, en ese rato que uno le dedica al telefonito, que no es poco, ves que todo está basado en la realidad y parece que de eso se trata el atractivo.

    En los telefonitos, el mundo ya es un género en sí mismo.

    Una vida real basada en hechos reales.

    Casi que han dejado de advertirnos que las imágenes pueden herir tu sensibilidad porque, de todas maneras, las miramos.

    ¿Qué crueldad nueva nos puede sorprender?

    Desde desastres naturales matando gente hasta gente matando gente.

    O la insoportable ley de la selva, o accidentes por torpeza o por temeridad. Gente grabando su propia muerte. Crueldad con los animales. Uf. Demasiado.

    La pregunta sería si es necesaria tanta miserable humanidad explícita.

    ¿Cuánto nos sumará tener todas esas imágenes en el cerebro?

    Cuando vas alcine, escuchás las risas o ves ojos rojos a la salida.

    Pero en la calle, y en todas partes, ves gente escroliando el celu con la misma cara de nada.

    Parece que todo lo que hiere la sensibilidad de estos seres con empatía que somos, de tanto ver lo mismo, adormece.

    Igual, tranquilos. Nos adaptamos a lo que venga. Por algo no nos hemos extinguido, de momento.

    #crimendecuenca

    #perrosdelacalle

    #pilarmiro

    #tarantino

    #basadaenhechosreales

     

     

     

     

     

     

     

     

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  • La Pocha.

    Hace 16 años, a alguien le pareció lógico que esa casa con 5 perros bien podía tener 6 y me dejó en la puerta una cachorrita de un par de meses.

    Qué conducta nefasta esa de tirar cachorritos y aliviarse la conciencia pensando que seguro que otro se va a hacer cargo.

    Me hice cargo. La entré con la condición de ubicarla en otra casa. De regalársela a alguien. Pero son pocos los que, como yo, levantan perros de la calle y se los dejan. Lo mío no es caridad. Es algún problemita de la infancia no resuelto, pienso. Si no, no putearía tanto por tener que darles de comer y levantar soretes, todos los días de sus vidas y de la mía.

    Leí, en BBC MUNDO, que eso de que las mascotas mejoran y alargan la vida no se ha podido demostrar. Y agregan, que se puede hablar de todo lo contrario. Que “una investigacióndemostró que los dueños de mascotas tienden a tener más problemas de salud mental y a sufrir mayores niveles de depresión que aquellos que no las tienen”.

    De mis problemas de salud mental, prefiero que opinen otrospero, si es un nivel de depresión, el bajón y la tristeza gigante que te produce la muerte de estos seres, doy fe.

    Con 6 perros en mi haber, dí por pagada la cuotaparte de compasión con los animales, por el resto de mi vida. Nunca más levanté a un perro de la calle y me prometí que, después de éstos, no iba a tener más perros. Son muy dependientes. Te condicionan la vida porque te aman sin condiciones. Y te miran…

    Hoy empiezo a cumplir mi promesa. A las 7 de la mañana enterré a la última, a la Pocha, que se había muerto a las 4, de viejita. Tranquila. En su “cucha”.

    Cavar este pozo para enterrarla, me costó mucho más que los anteriores.

    Sí. Ya sé. Han pasado 16 años para mí también.

     

     

     

     

       

     

     

     

    4 min
  • Ni de política ni de religión.

    Me dio alegría. No, más bien, me sorprendió, que un amiguito de la más tierna infancia, del que no sabía nada de nada de su vida, me invitara a una reunión y con un mes de anticipación.

     

    Obviamente, ya me había metido a un grupo de whatsapp que tenía como 30 caritas irreconocibles, si es que las conocía, y con su número de teléfono al lado.

     

    Nos mandamos dos o tres mensajes de audio extraños.

    ¿Cómo resumís un“contame de tu vida” en un audio razonablemente breve?

    Cincuenta años en dos minutos, imposible.

    Cuando nos veamos, charlamos, le dije.

    Me contestó que, en su larga experiencia en organizar grupos, como profesor de gimnasia, la reunión iba a tener la férrea consigna de no hablar de política ni de religión.

     

    Lo maravilloso de los mensajes de audio es que te brindan la posibilidad de pensar antes de contestar.

     

    Todos sabemos que la consigna esa era muy eficaz para “pasar las fiestas en paz” entre parientes. También sabemos que la eficacia duraba hasta el brindis y con eso, el abuelo, chocho. Pero la censura nunca suma. Quién no ha visto familias literalmente enemistadas y tratándose como desconocidos.

    ¡Y todo porque el abuelo no quería que discutan en la mesa!

    ¿Hay alguna otraforma de reconocernos si no es por compartir lo que creemos o lo que queremos de esta vida?

     

    Ok. Tambiénsabemos que los parientes no se eligen.

    Afortunadamente, los amigos sí.

     

    ¿Quién te obligaría a perder el tiempo con alguien que no sintoniza la vida como vos?

     

    Decir amigo

    Es decir juegos, escuela, calle y niñez

    Gorriones presos

    De un mismo viento

    Tras un olor de mujer … cantaba Serrat.

     

    A mi amiguito de la infancia le contesté, en buen tono, que hacía mucho tiempo que no escuchaba una consigna tan pelotuda como esa y que yo no sería capaz de decirle a nadie de qué puede hablar y de qué no, pero que igual iba a ir.

    ¡Dale, nos vemos!

    No fui.

    Para decir un indiferente“cómo andás” y recibir como respuesta un impreciso “todo bien”, no hace falta reunirse. Con un encuentro en algún ascensor, basta y sobra.

    4 min
  • Soy joven?
    Siempre me dio “medio
    nabo” el pibe que dice de sí mismo: Soy joven.
    Seguro que está
    repitiendo lo que le dice su abuela.
    Porque si hay
    algo de lo que no te das cuenta cuando sos joven es de eso.
    Al contrario. Te
    sentís mucho más grande de lo que sos, entendiendo por sentirse grande como
    capaz de decidir sin escuchar opiniones o que te las sabés todas.
    Si te hubieras
    dado cuenta de que eras joven cuando eras joven, seguramente, las cosas
    hubieran sido muy diferentes.
    Demasiado apuro
    por comerte la vida.
    Demasiados “para
    siempre” a lo que simplemente era “mientras tanto”.
     Todos los que hemos sufrido la crisis de los
    cuarenta o, por lo menos, nos resultó fuerte el cambio de numerito, muy poquito
    tiempo después, a los 60, ponele, pagaríamos por volver a los 40.
    (Está
    científicamente comprobado que de los 40 a los 60 hay sólo 15 minutos)
    ¡Qué jóvenes éramos
    a los 40, pordió!
    También me da “nabo”
    el sexagenario que se dice joven.
    No.
    Definitivamente, no. El de tu foto en papel de los 20, sí. Vos, no.  Decir que te sentís joven y que, a tu edad,
    antes eran viejos, no te hace joven. Te hace un viejo con buen ánimo,
    seguramente saludable y con un optimismo que te va a durar muchísimo menos de
    lo que te imaginás.
    Vi la nota a un
    médico especialista en longevidad, La Rosa, se llama. Decía que, en promedio,
    en Argentina, las personas viven sin una enfermedad grave 62 años y que la
    expectativa de vida a nivel mundial es de 73.
    Que la idea no es
    llegar a los 100 años, babeado, perdido y con atención permanente sino
    prolongar los años saludables lo más cerca de nuestra fecha de muerte posible.
    Me gustó lo de
    fecha de muerte posible.
    “Morir no es nada
    del otro mundo”, dice en su cama de hospital Willy, un personaje de la novela
    Tombuctú, de Paul Auster. (La recomiendo. Una maravilla.)
    Ludovica Squirru
    dice que los chinos dicen que a los 60 años te parís a vos mismo.
    Hace 60 te dieron
    la vida, ahora decidís vos darte una nueva vida. Ya experimentaste lo que no querés.
    No es un mal plan
    para empezar a ser viejos, ¿no?
     
    #drlarosa
    #tombuctu
    #paulauster
    #ludovicasquirru
     
    4 min
  • La abuela tiene novio.


     

    Los chicos preguntan y algo hay que decirles. No son tontos. Son niños. Curiosos.

    ¿Por qué, la abu, no viene más a almorzar los domingos?

    ¿Por qué se ríe tanto cuando manda whatsapp?

    ¿Por qué anda tan contenta?

     

    Los chicos

    preguntan y los adultos tienen que dar respuestas que cierren toda posibilidad de que sigan preguntando y no se vean obligados a adelantarles 20 episodios de
    la miniserie de la Vida. Género, comedia romántica. Contiene lenguaje adulto, escenas de sexo y desnudez.

     

    No pueden decirles que la abuela no viene a almorzar los domingos porque trasnocha los sábados en la casa del novio ese que tiene y se despierta con resaca a las 2 de la tarde,

    con la cara muerta de risa y los pelos revueltos.

     

    Tampoco pueden decirles que anda contenta porque claro, qué viva, sin niños en etapa escolar, sin discutir por los gastos ni por las cosas que se rompen y se arreglan y se

    rompen y que el plomero y el del lavarropas y que una termina el día, agotada y a dormir uno de cada lado, medio peleados por boludeces y lo hablamos mañana
    que ya es retarde y nos levantamos a las 7.

    Para colmo, la abuela no piensa convivir con el novio y no tienen proyectos. Que a esta altura ya no tiene sentido tener proyectos, dice. Tienen planes. Divertidos, simples, livianos.

    Qué viva. Así, cualquiera está contenta.

     

    En Italia, están sorprendidos por una creciente demanda de divorcios entre los 55 y los 65 años.

    Parece ser que es un coletazo del aumento de la expectativa de vida.

    Era sencillo jurar un “para siempre”, cuando esa expectativa era de 50 años.

    (Hoy, aguantar “hasta que la muerte los separe” es un montón, afirman.)

     

    Las abuelas con 10 hijos, 40 nietos y ningún orgasmo, están en franca extinción.

    Abuela, hoy, es un simple lugar en el árbol genealógico.

     

    La abuela tiene novio, les dicen. Y los chicos reaccionan con la alegría que les da todo lo nuevo. Porque a los niños, lo nuevo no les da miedo, como a los adultos que perdieron la

    curiosidad.

     

     

     

     

     

     

    3 min
  • Tranquilos, las Fiestas duran sólo 2 minutos.

    Nunca se me borró de la mente, y eso que se me han borrado cosas, una tira de un par de carillas del Libro de Oro de Patoruzú. Para los que no saben de lo que hablo, era una edición especial de la famosísima historieta. También iba en formato apaisado pero más grande que la edición normal y con muchísimas páginas y famosos historietistas colaborando. Salía sólo a fin de año. Se lo esperaba con mucha ansiedad. Había lectura para rato. La tira que venía en esa edición, y de la que siempre me acuerdo para las fiestas, ilustraba a un hombre en una habitación, seguramente de pensión, una cama, una mesita y un reloj en la pared. Cuadro a cuadro, mostraba cómo el tipo se ponía un gorrito de papel, sostenía una matraquita en una mano, una copita en la otra y una cornetita en la boca. Estaba solo y miraba el reloj, esperando que dieran las 12 en punto para festejar.  Se lo ve mirando el reloj. Se ve el reloj. La menos cuarto. Las menos diez. Las menos cinco. Menos tres, menos dos, menos uno… y el tipo se queda dormido y se le pasan las 12!
    Yo era muy chiquito pero pude sentir su soledad, su tristeza y su destino de mala suerte, esa noche también. 
    A lo mejor era, solamente, un chiste. Probablemente, para eso la creó el humorista. (O no). A partir de ese momento, se me ocurrió pensar y lo incorporé para el resto de mi vida, que las fiestas y su inevitable melancolía; las fiestas y ese mandato de festejar del que no te podés abstraer, son sólo 2 minutos. Uno antes y otro después de las doce. El que las disfruta, que las disfrute! Pero el que no, tranquilo. Que sepa que son sólo dos minutos y después la vida sigue, sin importarle el reloj.


    3 min
  • Mi peli futurista.
    A la tardecita, esto es, cuando empieza a bajar el sol, te hacés unos matecitos, te ponés una musiquita,(instrumental, las letras distraen), porque vas a leer un librito que te estáesperando desde ayer a la misma hora, con el señalador avisando que no vas ni por la mitad. Eso es lindo.Sencillo pero grandioso. Este año se ha empezado a hablar del regreso a la lectura en papel y al lápiz y al papel, en las escuelas de Suecia, porque se retiene más, se estimula la motricidad fina,desestresa y tanto otro beneficio.Sin excluir la tecnología.  Ayer, en mediodel ritual del librito, escuché un sonido, como de enjambre de avispas o algoasí. Por la hora, pensé que podían ser las avispitas volviendo a sus camoatíes.Me paré en el medio del jardín para ver en que árbol se metían, pero no las ví.El sonido seguía.  Miré para arriba ydije: - ah, era un dron.  Me quedé pensando.Un dron sobrevolando mi jardín y yo viviéndolo como algo normal, no es normal. Y, sí. Así estamos.El futuro ya llegó, decían los Redondos.Las películas de ciencia ficción, ahora, plantean como nos relacionaríamos con la soledad del espacio o la convivencia entre humanos y máquinas inteligentes, en esos larguísimostrayectos, y le meten algún monstruo para asustar. Ya no las vemos por la tecnología.  La tecnología no sorprende.Es más, creo que ya estamos preparados para recibir a los extraterrestres.Hemos cambiado el: “no lo puedo creer” por el: “no me había enterado”. Parece que hay un nuevo fenómeno psicológico y social llamado FOMO, (fear of missing out), miedoa perderse de algo. Ansiedad por estar conectados e informados.    Tengo una tele con control, una compu, un celu, una jarra eléctrica, un horno microondas, radio a pilas por si tiembla, wi-fi y parlantito con bluetooth. Soy el futuro mismo. Y espero que mi vecino del dron, me vea leyendo un libro. Mientras él piensa que está conquistando el espacio, yo conquisto el mío. #fomo#dron#elfuturoyallego#redonditos
    4 min

About 300 palabras para (des) aprender a vivir.

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Nunca hicieron falta más de una o dos palabras para decir las cosas en forma sincera y, algunas pocas más, para abrir o cerrar capítulos enteros de nuestas vidas. 300 palabras parecen pocas pero son muchísimas si se ordenan, una detrás de la otra, y logran el objetivo de comunicarnos.