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Un informe hablaba de la caída brutal de los nacimientos en el mundo.
En todos lados, las poblaciones envejecen y son las más longevas de todos los tiempos. Ya es un tema que la edad jubilatoria se va a extender.
Otro decía que es muy probable que los niños de hoy vivan 100 años o más.
También se habla de que somos la generación sin nietos.
Ahora, imaginate un mundo de viejitos.
Los choques de autos aumentarían, sí, pero sólo con abolloncitos.
Las fiestas terminarían tipo 12 o 12 y media, a más tardar.
La fila del super para mayores sería la más larga y la cajera de la de embarazadas se limaría lasuñas.
Con las aplicaciones de citas se conocería menos gente que con la de velorios.
No habría más tarjetas rojas en el fútbol porque no sería tan violento y, además, el árbitro siempre estaría lejos de la jugada.
Sería un mundo sin competencia, sin apuro, sin esa velocidad que gana tiempo para perderlo con el celu.
Y chau, comidas rápidas.
La gente no sólo se saludaría por la calle, sino que también se pararía un ratito para preguntarte cómo andás y de paso, por la dirección de su propia casa.
Las farmacias estarían todas repletas y no se enojarían por las demoras porque la farmacéutica también sería viejita.
Se usaría mucho el jogging arriba de la cintura en el caballero y el camisón con tapado de piel y chancletas de polar, en la dama. Bah, se usaría todo, porque si hay algo bueno de ser viejo es que la ropa que se usa, es la que tiene que durar mucho y, por sobre todas las cosas, ser cómoda.
Y si la IA está gobernando al mundo o si lo manejan 4 multi trillonarios y sus robots, nos importaría bastante poco. Ya sabríamos, por experiencia propia, que siempre ganaron los malos y que lo único importante es la salud y que hoy no duela nada, o duela menos y rogar que pase otro día sin malas noticias, de esas que de tan pero tan malas, obligan a respirar hondo y (aunque todos se preguntencómo se puede seguir viviendo), seguir viviendo, un tiempo más, como se pueda, como si no hubiera pasado nada.
#generacionsinnietos
#caidadelosnacimientos
#esasmalasnoticias
“Nunca le pediríaa una madre que dejara a su hijo para cuidar al mío”.
Eso se lo diceuna empleadora (en adelante, la danesa) a una empleada (en adelante, lafilipina) en Los Secretos que ocultamos, un policial dinamarqués que me encantó.
Con esa frase, ladanesa está echando a la filipina porque ha descubierto que en el contrato de“au pair”, ha falseado el requisito, excluyente, de no tener hijos. (La pibatiene un hijo en las Filipinas al que le manda lo que gana)
Qué es una “au pair”,te preguntarás. Lo mismo me pregunté yo y lo guglié.
Son chicas deentre 18 a 30 años que viven con una familia anfitriona en el extranjero acambio de ayudar con el cuidado de los niños y tareas domésticas ligeras,mientras que reciben alojamiento, comida y un estipendio. La palabra “au pair”proviene del francés que significa “a la par”. Son tratadas como miembro de lafamilia.
(Sí. Como elmiembro de la familia que se tiene que dedicar a la limpieza y al cuidado delos chicos.)
Una diferencia enel trato, en el modo, pero empleada doméstica al fin.
En Dinamarca se preguntansi lo de las “au pair”, no es explotación de mano de obra barata presentadocomo intercambio cultural. También hablan de resabios colonialistas.
Visto desde acá,es naif.
El serviciodoméstico, siempre estuvo lleno de madres que cuidan hijos ajenos para poderalimentar a los propios.
El serviciodoméstico, por definición, es que alguien haga lo que vos no querés hacer y quelimpie lo que vos ensuciaste.
La danesa y lafilipina tienen un dialogo que pinta los dos mundos.
Las dos en unamesa. Las dos etnias muy marcadas. Las dos realidades también.
Al despedirla, leregala 3 meses de sueldo, dinero para un emprendimiento y el pasaje de vuelta alas Filipinas.
La danesa le diceque eso es lo mejor para ella.
La filipina lecontesta: Usted no conoce mi mundo.
Usted tienesuerte, mucha suerte, muchísima suerte.
Convengamos quela única diferencia, desde la Asamblea del año XIII, es el monotributo.
#au pairs
#lossecretosqueocultamos
#manodeobrabarata
El domingopasado, tipo 21:30, dos tipos estaban sentados en sus respectivas casas,esperando, resignadamente, el lunes y, tipo 21:35, se enteraban de que habíanganado 2 millones de dólares, cada uno, en el Quini 6. Ahora, esperaban,desesperadamente, el lunes, pero para ir a cobrar.
No tenían lailusión de ganar. Tenían la esperanza. Que no es lo mismo.
Porque en losjuegos de azar no hay azar puro, hay probabilidades. Una en millones, pero hay.Lo que no hay en el juego, como en la vida, es la posibilidad de manipular elazar. Ir a comprar el billete es necesario, pero no es suficiente.
¿Pero, existe lasuerte?
Leí por ahí quesólo hay un azar, difícilmente previsible, que actúa sin pausa, sin reparar ena quién premia y a quién castiga.
De pibe, conocí aalguien al que, a su abuelo, inmigrante alemán de la post guerra, le habíatocado dos veces la lotería. ¿Dos veces?, decía yo. Eso sí que es tener…ulo.
Hace poco meenteré, por un documental, que una de las formas para lavar el dinero nazi eracomprarles el billete de lotería a los ganadores.
No puedo unir lasdos cosas, pero me parece tan probable la una como la otra. Andá a saber.
Volviendo alQuini. ¿Qué van a hacer estos tipos con los 2 millones de dólares cada uno, dearriba y de un día para el otro?
Te aseguro que latienen re clara. Porque el que juega a la lotería, en el momento en que tieneel billete en sus manos, tiene el derecho absoluto a planificar que va a hacercon esa plata. No está delirando si googlea el precio de un yate o de una casaen la playa. Es más, desde el momento en que juega, hasta la hora del sorteo,puede pensar lo que quiera y su cerebro no le va a “rechinar” por incoherente. No está fantaseando, está esperando que lesalga un negocio en el que invirtió poco para ganar muchísimo… con un poco desuerte, obvio.
En los 80, tuve que huir, literalmente, de la sala del cine, porque sentía que me faltaba el aire, que me iba a desmayar. La sesión de tortura del Crimen de Cuenca, de Pilar Miró, me superó. Si la viera de nuevo, seguro que los efectos especiales ni se compararían con los del cine de hoy. Aunque, el efecto especial más crudo era que la peli se basaba en hechos reales.
La sesión de tortura de Perros de la calle, que no es una historia real, también es brava. También me complicó. Pero creo que eso es por el clima que crea Tarantino, con una radio a todo volumen y el torturador, sonriendo y tirando pasitos.
Igual es cine y uno, como espectador, debería poder abstraerse, pero ¿cuál sería la gracia?
Comedia, te reís. Drama, llorás. De miedo, te asustás.
El caso es que nuestro cuerpo no sabe si estás en el cine o si te está pasando de verdad.
Hoy, en ese rato que uno le dedica al telefonito, que no es poco, ves que todo está basado en la realidad y parece que de eso se trata el atractivo.
En los telefonitos, el mundo ya es un género en sí mismo.
Una vida real basada en hechos reales.
Casi que han dejado de advertirnos que las imágenes pueden herir tu sensibilidad porque, de todas maneras, las miramos.
¿Qué crueldad nueva nos puede sorprender?
Desde desastres naturales matando gente hasta gente matando gente.
O la insoportable ley de la selva, o accidentes por torpeza o por temeridad. Gente grabando su propia muerte. Crueldad con los animales. Uf. Demasiado.
La pregunta sería si es necesaria tanta miserable humanidad explícita.
¿Cuánto nos sumará tener todas esas imágenes en el cerebro?
Cuando vas alcine, escuchás las risas o ves ojos rojos a la salida.
Pero en la calle, y en todas partes, ves gente escroliando el celu con la misma cara de nada.
Parece que todo lo que hiere la sensibilidad de estos seres con empatía que somos, de tanto ver lo mismo, adormece.
Igual, tranquilos. Nos adaptamos a lo que venga. Por algo no nos hemos extinguido, de momento.
#crimendecuenca
#perrosdelacalle
#pilarmiro
#tarantino
#basadaenhechosreales
Hace 16 años, a alguien le pareció lógico que esa casa con 5 perros bien podía tener 6 y me dejó en la puerta una cachorrita de un par de meses.
Qué conducta nefasta esa de tirar cachorritos y aliviarse la conciencia pensando que seguro que otro se va a hacer cargo.
Me hice cargo. La entré con la condición de ubicarla en otra casa. De regalársela a alguien. Pero son pocos los que, como yo, levantan perros de la calle y se los dejan. Lo mío no es caridad. Es algún problemita de la infancia no resuelto, pienso. Si no, no putearía tanto por tener que darles de comer y levantar soretes, todos los días de sus vidas y de la mía.
Leí, en BBC MUNDO, que eso de que las mascotas mejoran y alargan la vida no se ha podido demostrar. Y agregan, que se puede hablar de todo lo contrario. Que “una investigacióndemostró que los dueños de mascotas tienden a tener más problemas de salud mental y a sufrir mayores niveles de depresión que aquellos que no las tienen”.
De mis problemas de salud mental, prefiero que opinen otrospero, si es un nivel de depresión, el bajón y la tristeza gigante que te produce la muerte de estos seres, doy fe.
Con 6 perros en mi haber, dí por pagada la cuotaparte de compasión con los animales, por el resto de mi vida. Nunca más levanté a un perro de la calle y me prometí que, después de éstos, no iba a tener más perros. Son muy dependientes. Te condicionan la vida porque te aman sin condiciones. Y te miran…
Hoy empiezo a cumplir mi promesa. A las 7 de la mañana enterré a la última, a la Pocha, que se había muerto a las 4, de viejita. Tranquila. En su “cucha”.
Cavar este pozo para enterrarla, me costó mucho más que los anteriores.
Sí. Ya sé. Han pasado 16 años para mí también.
Me dio alegría. No, más bien, me sorprendió, que un amiguito de la más tierna infancia, del que no sabía nada de nada de su vida, me invitara a una reunión y con un mes de anticipación.
Obviamente, ya me había metido a un grupo de whatsapp que tenía como 30 caritas irreconocibles, si es que las conocía, y con su número de teléfono al lado.
Nos mandamos dos o tres mensajes de audio extraños.
¿Cómo resumís un“contame de tu vida” en un audio razonablemente breve?
Cincuenta años en dos minutos, imposible.
Cuando nos veamos, charlamos, le dije.
Me contestó que, en su larga experiencia en organizar grupos, como profesor de gimnasia, la reunión iba a tener la férrea consigna de no hablar de política ni de religión.
Lo maravilloso de los mensajes de audio es que te brindan la posibilidad de pensar antes de contestar.
Todos sabemos que la consigna esa era muy eficaz para “pasar las fiestas en paz” entre parientes. También sabemos que la eficacia duraba hasta el brindis y con eso, el abuelo, chocho. Pero la censura nunca suma. Quién no ha visto familias literalmente enemistadas y tratándose como desconocidos.
¡Y todo porque el abuelo no quería que discutan en la mesa!
¿Hay alguna otraforma de reconocernos si no es por compartir lo que creemos o lo que queremos de esta vida?
Ok. Tambiénsabemos que los parientes no se eligen.
Afortunadamente, los amigos sí.
¿Quién te obligaría a perder el tiempo con alguien que no sintoniza la vida como vos?
Decir amigo
Es decir juegos, escuela, calle y niñez
Gorriones presos
De un mismo viento
Tras un olor de mujer … cantaba Serrat.
A mi amiguito de la infancia le contesté, en buen tono, que hacía mucho tiempo que no escuchaba una consigna tan pelotuda como esa y que yo no sería capaz de decirle a nadie de qué puede hablar y de qué no, pero que igual iba a ir.
¡Dale, nos vemos!
No fui.
Para decir un indiferente“cómo andás” y recibir como respuesta un impreciso “todo bien”, no hace falta reunirse. Con un encuentro en algún ascensor, basta y sobra.
Los chicos preguntan y algo hay que decirles. No son tontos. Son niños. Curiosos.
¿Por qué, la abu, no viene más a almorzar los domingos?
¿Por qué se ríe tanto cuando manda whatsapp?
¿Por qué anda tan contenta?
Los chicos
No pueden decirles que la abuela no viene a almorzar los domingos porque trasnocha los sábados en la casa del novio ese que tiene y se despierta con resaca a las 2 de la tarde,
Tampoco pueden decirles que anda contenta porque claro, qué viva, sin niños en etapa escolar, sin discutir por los gastos ni por las cosas que se rompen y se arreglan y se
Para colmo, la abuela no piensa convivir con el novio y no tienen proyectos. Que a esta altura ya no tiene sentido tener proyectos, dice. Tienen planes. Divertidos, simples, livianos.
Qué viva. Así, cualquiera está contenta.
En Italia, están sorprendidos por una creciente demanda de divorcios entre los 55 y los 65 años.
Parece ser que es un coletazo del aumento de la expectativa de vida.
Era sencillo jurar un “para siempre”, cuando esa expectativa era de 50 años.
(Hoy, aguantar “hasta que la muerte los separe” es un montón, afirman.)
Las abuelas con 10 hijos, 40 nietos y ningún orgasmo, están en franca extinción.
Abuela, hoy, es un simple lugar en el árbol genealógico.
La abuela tiene novio, les dicen. Y los chicos reaccionan con la alegría que les da todo lo nuevo. Porque a los niños, lo nuevo no les da miedo, como a los adultos que perdieron la
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