300 palabras para (des) aprender a vivir.

300 palabras para (des) aprender a vivir.

By Guillermo S. GiaquintaSociety & CulturePersonal Journals
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300 palabras para (des) aprender a vivir. episodes

  • Somos casas.

    De los 8 mil millones de habitantes de este mundo, más del 20 % alquila.

    En Estados Unidos hay 102 millones de inquilinos.

    El 61 % de los suizos, alquila. Los siguen en el ranking, alemanes y dinamarqueses.

    En Argentina, el 34,5 % de las viviendas son alquiladas.

     Los que se divorcian, incrementan la demanda de vivienda.

    Los hijos, cuando se van de la casa, Cerca o lejos y cada vez más tarde, también.

    Los que eligen vivir solos, más.

     

    Sumale las casas que están vacías y en el vecindario nadie sabe nada.

    –     ¿El dueño se murió?

    –     No. Me parece que se fueron a España.

     

    Pensaba que ya no se debería decir más eso de que la familia es la célula de la sociedad. No es la familia, ¡son las casas! 

     

    En la vida de una casa, la familia es un ratito, que termina en geriátrico, conflicto, sucesión y venta.

     

    Hoy, los jóvenes no se van de la casa familiar para formar otra familia, cosa que, según las tendencias actuales, tal vez nunca les suceda. Se van a por el espacio propio.

     

     Desde la época de las cavernas, tener donde

    pasar la noche es la principal preocupación de los humanos. Con quién la vas a pasar, es un tema secundario.

     

    Cuando uno viaja, visita ciudades o pueblitos y ve casas. Describe esas casas. Fotografía esas casas.

     

    Conservadas, bombardeadas, humildes, palaciegas.

    El altillo del pintor, el búnker del paranoico, la cabaña de troncos de Daniel Bone.

    La del primer chanchito, la del segundo y la del tercero.

     

    Al final, la humanidad somos casas.

    Casas que son el sueño cumplido de alguien, que otros le van a seguir soñado mientras duren en pie.

     

    ¿Te has preguntado quién va a vivir en tu casa dentro de 50 años, o 100?

     

    En esa famosa estrofa del poema Límites, Borges dice:

    Si para todo hay término y hay tasa

    y última vez y nunca más y olvido

    ¿quién nos dirá de quién, en esta casa,

    sin saberlo nos hemos despedido?

    4 min
  • Gotera.

    Tengo una gotera en mi techo que,curiosamente, se manifiesta sólo los días de lluvia. ¿Sobrenatural? Puede ser.

    El caso es que, en los días de sol, no meacuerdo de subir al techo para encontrarla y arreglarla, aunque sí tengo comprado todo el kit de HAGALO USTED MISMO para resolverlo.

    Los días lluviosos tienen eso.

    A mí me encantan. Tienen esa magia de hacer aparecer todas las goteras del techo y las del alma también, (no creo en el alma, pero de alguna forma hay que nombrar lo que no aparece en las autopsias, ¿no?).

    Y si el alma te gotea, sólo en los díasde lluvia, no es como para pedir un sobre turno urgente a tu analista. Es sólo ese ratito.

    Yo hago lo mismo que con las del techo.Corro todo lo que se puede arruinar, pongo un balde justo abajo y las escucho sereno, sin pretender modificar nada. Las dejo que se expresen.

    ¿Viste que, casi siempre, el cieloacompaña en los sepelios?

    Ok. La gente se muere sin averiguar elpronóstico y se muere todos los días.

    No es una estadística, es una de esascoincidencias que he vivido entre cielos grises, momentos grises y ánimos grises.

    También me ha pasado, como hoy, que lalluvia me pone en plan sereno y, a pesar de las goteras, me hace sentir que todo está bien así.

    Y, encima, a lo mejor, en un rato sale el sol.

     

     Mirálo que dice de la lluvia Roberto Juarroz, un poeta, claro.

     

    Los diferentes ángulos de la lluvia
    nos distraen de la más íntima
    naturaleza de la lluvia:
    caer siempre perpendicular a algo.

     

    Así a veces caeperpendicular al corazón,
    pero el corazón tiene miedo
    y escapa de todas las perpendiculares.
    Otras veces caeperpendicular a los muertos,
    pero los muertos ya no aciertan ninguna geometría.

    Y otras veces caeperpendicular a la noche,
    pero la noche la abraza como un surtidor por todas partes.

     

     Sin embargo la perpendicular de la lluvia,
    para cumplir su llamado,
    no necesita ni siquiera una línea,
    sino tan sólo un punto donde poder caer
    y hundirse plenamente.

     

     

     

     

     

     

    4 min
  • La tristeza "garpaba".

    No conozco nada

    de la música de los pibes, pero de lo poquito que escucho, parece ser que no
    hay mucha tristeza ni melancolía.

     

    Ponés canciones

    tristes para sentirte mejor, decía Cerati.

    (Menos mal que la

    tristeza no se medica.)

     

    ¿Seremos los

    últimos melancólicos?

     

    Spotify me tiró

    una seguidilla de temas de Serrat que “madre mía”.

    Bellos. Poéticos.

    Pero un bajonazo.

     

    Ese tema a

    Manuel, que era mendigo a jornal fijo. Que trabajaba, sudando y llorando, por
    un mendrugo,. Que enterró a la mujer, embarazada, y se ahorcó del olivo del amo
    y con la soga de esparto, también del amo.

    Sumale Pueblo

    blanco, Soneto a mamá, el Romance del curro, Decir amigo y Aquellas pequeñas
    cosas…

    Upalala. Pal

    corchazo.

     

    Escuchás, hoy, esas

    canciones y se te arruga el corazón, aunque la memoria emotiva de cuando las
    escuchaste por primera vez, no coincida.

    Eran de cuando

    nos reíamos de todo y mucho, con la vida liviana.

     

    Las canciones

    tristes eran un éxito.

    Aprendimos a

    sufrir por lo que todavía no nos pasaba.

    ¿Estábamos

    aprendiendo a empatizar?

     

    Cuando veíamos a

    nenes como nosotros, en GRANDES VALORES DEL TANGO, interpretando, muy serios,
    letras de traición y desamor y borracheras para olvidar, ¿nos daríamos cuenta
    de que lo que decían sufrir, no coincidía con un cuerpito de niñito, aunque
    tuvieran trajecito y moñito?

     

    Será por eso que

    seguíamos siendo mercado para la música bajón.

     

    Pienso que somos

    la última generación de los que tenían el árbol genealógico lleno de historias
    tristes, duras, dramáticas. Con barcos, despedidas incompresibles y resignación
    de prepo.

     

    Hoy también se

    sufre, obvio. Tristeza nao tem fin…

    Pero la culpa la tiene

    el sistema, no la vida.

    Y el desamor o la

    muerte de los que querés o no llevarte bien con el mundo, es simplemente un
    problema de “gestión de las emociones”.

    Te lo resuelve un

    librito de autoayuda o un psicólogo por Instagram.

    La música es toda

    rítmica y se baila a puro pubis.

    Y las distancias

    se resuelven con una video llamada.

    De melancolía,

    nada. ¿Mejor así, no?

    4 min
  • Vivir 554 años, holgadamente.

    Jeff Bezos, el
    dueño de Amazon y Blue Origin y otras, despilfarrando un millón de dólares por
    día, demoraría 554 años en “quedarse seco”. 

     

    El resto de la

    humanidad, vivimos como ese viejo chiste del tipo que dice que, con lo que
    tiene, puede vivir sin trabajar hasta que se muera, siempre y cuando la muerte
    aparezca antes del próximo lunes.

     

    Michel Pfeiffer, hace

    de viuda de un millonario en SALIDA FRANCESA, una linda peli. Cuando el
    contador le dice que sólo le queda su depto. en New York, pero lo tiene que
    vender o se lo embargan por deudas, ella, que vive en una nube de flatos, dice:
    “algo salió mal, tenía que morirme antes de quedarme sin plata”.

     

    La plata es

    imprescindible y es un anhelo y un deseo y un desvelo para sobrevivir. En esta
    vida, la plata es lo más importante. Y cuando se dice que lo más importante es
    la salud, yo entiendo que se está diciendo que ojalá no tengas que pagar
    tratamientos médicos.

     

    “La verdadera

    ventaja del dinero es que te permite dejar de pensar en el dinero”, dice Paul
    Auster en su novela LA MUSICA DEL AZAR.

     

    Lo que me

    confunde es que, los que creen en la otra vida, ya sea arriba de nubes o
    nuevamente unidos al cosmos, no le pongan un poco de coherencia al discurso.

     

    El Papa de ellos,

    sale a hablar de la pobreza y le dicen que no sabe de economía. Que no se meta
    en eso. Que habla de los pobres porque es “peronista”. Y se lo escucho decir a
    catoliques, apostóliques, romanes.

     

    ¿Y me querés

    decir de qué va a hablar el Papa, que tiene como fundador de la multinacional a
    un tipo al que crucificaron por decir que “es más fácil que un camello pase por
    el ojo de una aguja a que un rico entre al reino de los cielos”?

     

    Ok. Es probable

    que este Jesús fuera un exagerado, así le fue, pero que esté fuera de discusión,
    en estos tiempos sin escrúpulos, la obscena multimillonariedad de los
    multimillonarios, es un poco fuerte. Amén.

    #jeffbezos

    #paulauster

    #lamusicadelazar

    #michelpfeiffer

    #salidafrancesa

    #papaperonista

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    3 min
  • Azafata gurú.

    No entiendo por qué nadie le da pelota a esas indicaciones que te pueden salvar la vida o, por lo menos, mantenerte ocupado mientras el avión se estrola contra el planeta.

    Yo debo ser el único que la mira y lo sé porque la azafata hace contacto visual conmigo y me la cuenta toda a mí. El resto mira su teléfono aunque ella ya dijo que lo pongan en modo avión. Y bué.

    Hay una frase que siempre me impacta.

    COLOQUESE USTED PRIMERO LA  MÁSCARA ANTES DE ASISTIR A ALGUIEN.

    Clarísimo!

    Nadie puede ayudar a nadie si no está bien él mismo, primero.

    Imaginate la cantidad infinita de gente que se tiene que hacer cargo de otra gente, o de niños, y anda como el culo.

    Y viste que cuando la gente anda mal se le nota. Aunque le ponga garra.

    Y, casi siempre, el que anda disconforme con su propia vida, repite frases grandilocuentes que quiere escucharse o baja líneas de lo que no está convencido ni aplica en su diaria.

    Ser humano es ser contradictorio, dicen.

    (Siempre me llamó la atención que los curas dieran cursos pre matrimoniales.)

    El egoísmo tiene mala prensa.

    Pero pensar en uno y priorizarse y saber lo que no se quiere, aunque no se sepa muy bien lo que se quiere, nos permite andar un poco más livianos por la vida. Y te diría que eso te califica como para ayudar a los demás a acarrear los bultos existenciales, junto con los tuyos.

    Ahora, la azafata camina por el pasillo, tranquila, como si no hubieran diez mil metros debajo de sus pies. Me tranquiliza verla.

    Tengo ganas de decirle que todo lo que dijo recién con mímicas, ha sido una parábola reveladora.

    Que ante las turbulencias de la vida hay que ajustarse el cinturón y quedarse en el lugar. Que si pasa algo desesperante, por el medio, por adelante o por detrás, siempre hay una salida. Y recordar que al salvavidas, aunque lo tengamos a mano, hay que inflarlo solito. Y lo de priorizarse, superior.

    Bueno…

    Falta una hora y media para aterrizar.

    Espero que no caigan las máscaras.

    (Uy… otra contradicción)

    #instruccionesenvuelo

    #azafata

    #priorizarse

    #elegoismotienemalaprensa

    3 min
  • Cerati y yo.

    En los ’60, la

    mamá de Cerati le regaló una guitarra criolla marca Antigua Casa Nuñez. Le veía
    condiciones para la música.

    Igualito que a

    Cerati, en los ’60, mi mamá me regaló una guitarra criolla marca Antigua Casa
    Nuñez. Me veía condiciones para la música.

     

    En una nota que

    le hacen, a la hermana de Cerati, aparece una foto de él, sentado en la cama
    con la guitarra. Tengo una foto en la que aparezco exactamente igual, con esos
    esqueletitos de los 9 años y una guitarra que parece gigantesca.

     

     

    Se decía que en los

    ’60, en la Argentina, había una guitarra por casa.

    Mal que mal,

    todos sabemos poner los dedos para un MI mayor, LA mayor y RE mayor.

    Y, la mayoría,

    nos dimos cuenta a tiempo de que no íbamos a superar esa perfo.

     ¡Es imposible! Decía el personaje de

    Capussotto, que quería conseguir “minitas” con la guitarra.

     

    Todos, pero

    todos, todos, todos, hemos querido ser músicos.

    No sé por qué. Para

    colmo, todavía no se sabe de dónde vino ni qué es la música. Esa cosa etérea
    que flota en el aire y revolea los ánimos, tanto para arriba como para abajo.

     

    Para el pesimista

    de Shopenhauer, la música era un gran recurso para soportar mejor la penosa
    tarea de existir. Y también, la mejor vía para expresar en qué consiste el
    universo, con más precisión que la palabra y que la reflexión.

     

    Es muy loco

    cuando escuchás a las estrellas del deporte mundial coincidiendo en que
    hubieran querido ser cantantes.

     

    ¿Por qué será?

     

    Obviamente, no es

    lo mismo que miles te griten un gol por domingo a que millones canten tus
    canciones por toda la eternidad. Pa’ colmo, a los 35, los deportistas son famosos
    obsoletos. Pero bue, ese es otro tema.

     

    A Gustavo Cerati

    y a mí nos regalaron la misma guitarra porque nos intuyeron las mismas
    condiciones.

     

    Yo no le di, a mi

    madre, la gran alegría de confirmarle su intuición, pero, por lo menos, no le
    dí la más grande de las tristezas, la de morirme antes que ella. (Mirá vos en
    lo que le gané a Cerati, si seré pelotudo...)

    #cerati

    #ceratiniño

    #todosqueremoscantar

    #shopenahuerylamusica

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     


    4 min
  • Y me sigue pareciendo que es por ahí.

    Siempre que veo niños en la tele, me acuerdo de ese capítulo de LA NIÑERA en el que un nenito, de esmoquin, se acerca a la mesa de la malísima de la señorita “BABOK” y le hace una rutina cortita de tap y la muy guarra lo empuja y le dice: – Sal de aquí, niño sin talento!

    Gran chiste, pero tremendo. Pero bueno, esos niños, como tantos, son estimulados por los padres para que desarrollen los talentos que ellos ven o quieren ver o, en todo caso, para que hagan lo que quieran.

    Aunque parezca imposible de imaginar, los sesentones también fuimos niños pero de los de antes.

    Nos grababan desde la primaria ese “Serás lo que debas ser o si no, no serás nada”.

    Guau. Nada. Es muchísimo eso, no? Serás Nada! Uf. Muy “jevi.”

    Pero quien le iba a discutir a un megalómano con suerte como San Martín.

    – Che, Prócer, dame un par de ejemplos de eso de no ser nada! – le dirían los pibes de hoy.

    Para nosotros, el menú para no “ser nada” se reducía a media docena de carreras universitarias y dos más vocacionales, ponele, con salida laboral inmediata, como cura o militar.

    Un amigo mío, que tiene un mellizo y al que siempre me confundo, una vez me dijo:

    – No, no, mi hermano es el ingeniero. Yo no soy nada.

    Tantas, pero tantas son las opciones de los pibes de hoy que no sólo San Martín estaría desconcertado. Son los mismísimos padres de hoy  los que no saben de que va el “deber ser” de los hijos.

    Es que la división del trabajo se recontra atomizó. Y lo que para ellos es una pelotudez, para los chicos es una vocación.

    – Y qué hace tu hijo?

    – Nada, estudia para sommelier de quesos. Se recibe este año. Dios quiera.

    Ta todo bien!

    “No te preguntés que querés SER sino qué querés HACER cada día de tu vida”, escuché que le decía, la madre de mi hija a mi hija, en aquellos rarísimos tiempos de padres de adolescenta.

    Y me sigue pareciendo que es por ahí.

    En todo caso, se sobrellevan mejor los fracasos haciendo lo que te gusta que los éxitos en lo que no te gusta.

    #laniñera

    #babok

    #sanmartin

    #hacerloquetegusta

    #niñossintalento

    4 min
  • Rutina viene de Ruta


    Vos sabías que la palabra rutina viene de ruta? Yo no.

    Yo me di cuenta hace poquito.

    (Ya me había pasado con Venecia y Venezuela y con Jara y jarillla. Pero bue, cosas que me pasan)

    Es terrible que rutina venga de Ruta.

    Porque quiere decir que uno usa una rutita para transitar una vida chiquita con destinos cortitos y que quedan cerquita.

    Todo pequeño, repetitivo, ni malo ni bueno, eso.

    Dice el diccionario etimológico que ruta proviene del verbo latino rumpere, romper, que nos llegó a través del francés route. La relación entre romper y ruta es que, en el latín vulgar, se decía rupta via ‘camino roto’ con el mismo sentido con que hoy decimos “abrir un camino”.

    Y una vez que el camino está abierto y es recorrido muchas veces se convierte en una rutina, que se refería, inicialmente, a una ‘ruta muy frecuentada’. Hoy  denota ‘hábito adquirido’ o ‘costumbre de hacer las cosas sin necesidad de pensar en ellas’.

    Entonces entendés por qué es tan difícil salir de la monotonía.

    O, peor, por qué todo lo que hacemos se puede volver rutina.

    El cerebro es vago y busca el camino fácil, dicen las neurociencias.

    Lo tremendo es que lo nos gusta también se puede volver rutinario.

    “Al lugar donde fuiste feliz no debieras tratar de volver”, dice Sabina.

    Y la rutina en el sexo?

    Anaïs Nin, la escritora francesa, amante de Henri Miller, amiga de Dalí y de Artaud y pionera de la literatura erótica femenina decía, hace cien años:

    El sexo no prospera en medio de la monotonía.

    Sin sentimientos, sin invenciones, sin el estado de ánimo apropiado, no hay sorpresas en la cama. El sexo debe mezclarse con lágrimas, risas, palabras, promesas, escenas, celos, envidia, todas las verdades del miedo, viajes al extranjero, caras nuevas, novelas, relatos, sueños, fantasías, música, danza, opio y vino.

    Tá fácil, no?

    Muchos ven un gran curro en esa tendencia de usar “juguetes eróticos” para recuperar el deseo perdido en la pareja. Ponele.

    Los juguetes y los disfraces y todo eso funcionan, pero con una pareja nueva! Sirven en la ruta del deseo, no en la rutina.

    Hoy, en muchos hogares, el kit del porno shop, está guardado junto a la amoladora, al tecladito Casio, la bici fija y la maquinita para masa madre y todo lo que te compraste porque te tenías fe.

    Bueno, amigues. Parece ser que la rutina nos tiene atrapados.

    Habrá que salir a la ruta y empezar a “hacer dedo.”

    4 min
  • Mirar las estrellas.

    Comer, conseguir un lugar para pasar la noche y tener sexo de vez en cuando, es nuestra principal tarea, desde la noche de los tiempos. Ojo, no sería por eso que nos diferenciamos del resto del reino animal. Porque, aunque hayamos vestido esas tres tareas con manteles, ropa de cama y portaligas, respectivamente, siguen siendo la misma cosa animal.

     

    Dicen que lo quenos hizo diferentes fue tener esa curiosa característica de pensar y pensarnos a nosotros mismos.

     

    Parece que cuando Zeus nos quiso eliminar de la Tierra porque éramos los bichos más indefensos, Prometeo le pidió que se los dejara a él, porque nos veía potencialidades, porque veía que éramos los únicos bichitos que mirábamos las estrellas. Bonita imagen, esa. Igual, nos tuvo que ayudar con el fuego o esto no arrancaba más.

     

     

    “El hombre contemporáneo se ve forzado a realizar ejercicios de cálculo en lugar de pensar. Las habilidades contemplativas y reflexivas, retroceden.” Dice Byun Chul Han.

     

    Vivir en modo multitasking, no nos hace superiores. Al contrario, nos animaliza.

    ¡Es verdad!

    No pensamos, calculamos.

     

    “Estuve pensando en cortarme bien cortito y teñirme”

    “Estuve pensando que si cambio esto por lo otro…”

    “Pensalo bien, mirá que tal auto paga más patentes…”

    “¿Vas a renunciar después de 20 años? Pensalo bien.”

    “¿Divorciarte? Pensá en la familia.”

    “Ya pensé qué podríamos cenar”

     

    ¡Todos cálculos!

     

    Ok. También está la alternativa, oriental y milenaria, de no pensar. De respirar y poner lamente serena para que ella sola haga su trabajito. Pero bue, no es fácil ver los resultados, somos demasiado occidentales para eso.

     

    Y mirá que hay temas importantes como para sentarse un rato a pensar y pensarse. Temas que no deberíamos evitar o negar. Temas que, si les dedicáramos unos minutitos por día, nos harían dejar de calcularlo todo y de pretender controlar lo incontrolable.

    Te tiro uno: parece que el día menos pensado, nos morimos.

     

    #prometeo

    #byungchulhan

    #piensoluegocalculo

    #multitasking

     

     

     

     

     

     

     

     

    4 min
  • Porque sí.
    “Seis honrados
    servidores
    me enseñaron lo
    que sé
    Son sus
    nombres 
    Cómo, cuándo,
    Dónde,
    qué, quién y por
    qué”.
     
    Maravilloso
    versito ese, para aprender los adverbios.
    Porque hay
    algunas buenas cosas que aprendimos en la infancia y que se te quedan en el
    cabeza, haciendo su trabajo, toda la vida.
     
    Dicen que filosofamos
    cuando dudamos, cuando nos preguntamos por todo, todo el tiempo.
     
    Por supuesto, no
    querer saber, también es una manera eficaz de pilotear la vida y cada uno la
    pilotea como puede.
     
    Me encanta esa
    historia del niño que le pregunta al sabio chino, por qué, si el mundo está
    suspendido en el vacío, no se cae.
    –     
    Porque
    está apoyado en el caparazón de una tortuga, dice el sabio
    –     
    ¿Y
    por qué no se cae la tortuga?
    –     
    Porque
    está parada sobre cuatro elefantes
    –     
    ¿Y
    por qué no se caen los elefantes? – dice el niño
    –     
    ¡Porque
    no! – le dice el sabio.
     
    Ok. Hay un punto
    en el que no tiene ningún sentido obsesionarse en tener la respuesta.  Con hacerse las preguntas, alcanza.
     
    Yo me pregunto
    cosas que bien podrían tener como respuesta un “y a vos que te importa”. Por
    eso me las pregunto yo solito y calladito.
     Por ejemplo…
     
    ¿Por qué usan
    sombreros o gorras cuando están bajo techo?
    ¿Por qué se
    tatúan por todo el cuerpo, como si fueran el Hombre ilustrado de Bradbury?
    ¿Por qué se van
    de vacaciones siempre al mismo lugar?
    ¿Por qué se quejan
    y sobreactúan un enojo por lo que no les pasa?
    ¿Por qué se hacen
    una operación tremenda para comer menos si bastaría con comer menos?
    ¿Por qué se
    endeudan 15 años por una noche de cumpleaños de 15?
     
    Y tanta otra cosa
    que hacemos, sin preguntarnos por qué las hacemos.
     
    Decir “porque sí”
    o “porque todos los hacen” o “porque está de moda” es válido, pero bastante pobre,
    para ser homo sapiens.
     
    Ahora que me
    acuerdo, había otro sabio versito de la infancia que decía
    “Se está poniendo
    de moda,
    tirar boludos al
    mar
    Y yo, que soy
    precavido
    voy aprendiendo a
    nadar”.
    4 min

About 300 palabras para (des) aprender a vivir.

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Nunca hicieron falta más de una o dos palabras para decir las cosas en forma sincera y, algunas pocas más, para abrir o cerrar capítulos enteros de nuestas vidas. 300 palabras parecen pocas pero son muchísimas si se ordenan, una detrás de la otra, y logran el objetivo de comunicarnos.