En las primeras horas del 7 de mayo de 1945, el General Alfred Jodl, jefe del Alto Mando de las Fuerzas Armadas Alemanas, firmaba en Reims, Francia, la rendición incondicional ante los aliados. Al día siguiente, fue el Mariscal Wilhelm Keitel quien repitió la misma operación ante el Mariscal Georgi Zhukov, representando al bando soviético. El texto del documento incluía la frase: “Todas las fuerzas bajo control alemán deberán cesar operaciones activas las 23:01 horas (Hora Central Europea) del 8 de mayo de 1945”. Era el final de la pesadilla nazi.