"El dulce que nunca probé" es un viaje emocional hacia los rincones más absurdos y dolorosamente humanos de la mente. Es un texto que desnuda el placer y el tormento de enamorarse de lo que no existe, de crear un universo paralelo perfecto en el que todo encaja… hasta que la realidad nos despierta de golpe. Con ironía, honestidad brutal y un toque de nostalgia, la narradora reflexiona sobre ese amor ficticio que nunca llegó a ser, pero que, de alguna manera, dejó huella. Una oda al duelo de lo inexistente, un recordatorio de que, a veces, el mayor naufragio ocurre dentro de nosotros mismos.