Pues mientras se reconoce abiertamente que el sector inmobiliario puede representar
para Benidorm y su zona de influencia ese oasis que en la anterior crisis fue el turismo,
el problema de los okupas, noticia que ha alcanzado sobradamente categoría de
internacional, puede dar al traste con este importante capítulo. Y es alfo, según
reconoce Alcarranza, intolerable. El mercado inmobiliario sigue fuerte a pesar de la
pandemia, y a pesar de la bajada estabilizada del capítulo de alquileres, la continuidad
de proyectos importantes inmobiliarios en la zona goza de muy buena salud. Es de
esperar que las autoridades cojan de una vez el toro por los cuernos y acoten
legalmente el indefinible problema que causa el tema de la okupación, no sólo a los
directamente afectados, sino a la imagen en general de la marca España.