Y deja bien claro que es una decisión que el Gobierno inglés ya rumiaba, no en vano la
forma de ser de los españoles, tirándonos piedras contra nuestro propio tejado de
manera constante, es la que ha puesto el caramelo en la boca a los ingleses, que han
visto en nuestra apocalíptica forma de tratar las noticias sobre el Covid, y que nada
tiene que ver con el trato que en otros países se le da, el momento oportuno para
invitar a sus ciudadanos a quedarse en la gran isla y reforzar su lastimada economía,
sin olvidar que Gran Bretaña tiene números mucho más dramáticos en cuanto a
contagios Covid. La diferencia es que no lo venden al exterior con el alarmismo
español. Un último intento por parte del también sectario gobierno español, es la
esperanza que nos queda por recuperar la cordura y con ella la llegada del turismo
británico, salvavidas de la economía local.