Se hace mucho más ameno el trabajo de político leyendo las canalladas que se publican del contrario que empleando tiempo en trabajar por el prójimo. Se vive mucho mejor creando mecanismos de destrucción del adversario que pensando como cumplir con los mandatos plenarios. Es todo cuestión de perspectiva. No es mejor político aquel que mejor formación académica tiene, ni aquel que mejor currículum empresarial y de gestión presenta. El político bueno, el que sobrevive en el tiempo es aquel que tiene la experiencia suficiente como para controlar lo que pasa a su alrededor. Con un buen dominio de los entresijos de la administración, un control exhaustivo de los medios de comunicación y un mediano léxico, está uno salvado. Mientras tanto, que los muchachos de la Oposición, aunque sean mayoría abrumadora como pasa en el ayuntamiento de Benidorm, que se entretengan proponiendo cosas y que se crean felices con ello.