Empezando por decir que bastante me preocupa comprobar que ninguno de los dos grandes partidos políticos ha hecho balance del año que termina, resumen inequívoco de que para ambos ha sido un completo desastre, a un servidor no se le olvida que hace apenas cuatro meses todas las encuestas nacionales evidenciaban un descenso significativo en los apoyos hacia el partido naranja. Por eso dije y reafirmo que nadie en Cataluña votó a Ciutadans, sino única y exclusivamente a la mujer que con mayor valentía afrontó el discurso en defensa de la unidad de España. No me creo en absoluto la extrapolación de esos resultados al conjunto de la nación, a no ser, claro está, que la parálisis en la que PP y PSOE están sumidos, les dure el suficiente tiempo como para que el bueno de Albert se los coma por los pies. O que ningún otro proyecto político nuevo sea capaz de consolidarse como la UCD lo hizo a finales de los 70.