En cualquier país medianamente serio esto sería un escándalo de tal magnitud que Rajoy no solo ya habría dimitido, sino que probablemente mucha gente se habría echado a las calles a exigir la renuncia de todos los ministros y la convocatoria a elecciones generales.
Pero no. This is Spain, and Spain is different. Bueno, la verdad no dista mucho en términos de corrupción con varios países de América Latina, en la que la campa a sus anchas, sin ningún tipo de control. Es más, voy más lejos: en países como el mío, Venezuela, pareciera ser requisito sine qua non para cualquier cargo público (y mientras más alto el cargo, peor) tener muy claras las artes corruptorias y ponerlas en práctica.