Las trampas nunca se presentan de frente, sino a través de un engaño sutil. En un mundo tan hostil, tenemos que aprender a manejarnos con prudencia, porque muchas personas honestas corren el riesgo de ser víctimas de una trampa. Si sufrimos actos de injusticia, ¿qué podemos experimentar de Dios en tales circunstancias?