Todos llevamos heridas emocionales que nos han causado las experiencias dolorosas que experimentamos a lo largo de la vida. Son múltiples y las podemos llamar: traición, humillación, desconfianza, abandono, injusticia, abuso. Hoy te acompaño a verlas, que te hagas consciente de ellas, sin maquillarlas ni ocultarlas más, pues cuanto más tiempo esperes a sanarlas más se agravarán. Acepta la herida como parte de ti misma, mírala, obsérvala detenidamente y entiende que tienes esa situación que resolver, no te sientas mal eso forma parte de la experiencia que nos toca vivir a todos los seres humanos. Así como tú hay miles de personas guardando en silencio su experiencia, por vergüenza a contarla o miedo a verla. No somos mejores o peores solo porque algo nos haga daño. Haberte construido tu coraza de protección es un acto heroico, un acto de amor propio que tiene mucho mérito pero que ya ha cumplido su función. Cuando empiezas a entender y sanar esto, muchos caminos comienzan a abrirse para ti. “No permitas que tus heridas te transformen en alguien que no eres” (Paulo Coelho)