Vivimos en una época bastante curiosa.
Nunca habíamos tenido tantas cosas…
y, al mismo tiempo…
nunca habíamos sentido que nos faltara tanto.
Tenemos teléfonos que hacen prácticamente todo.
Tenemos relojes que nos dicen cómo dormimos.
Tenemos aplicaciones para encontrar pareja.
Tenemos plataformas para aprender cualquier cosa.
Tenemos miles de fotografías.
Tenemos cientos de contactos.
Tenemos seguidores.
Tenemos series pendientes.
Tenemos ropa que apenas usamos.
Tenemos una nube llena de recuerdos.
Y aun así…
muchas personas sienten que no tienen paz.
Que no tienen tiempo.
Que no tienen tranquilidad.
Que no tienen suficiente.
Y quizá esa palabra…
“suficiente”…
sea una de las más peligrosas de nuestra época.
Porque cuando la vida se convierte en una carrera por tener más…
el ser empieza a desaparecer silenciosamente.