Semblantes que ven y anuncian,
ojos que el miedo detectan,
rostros que de tanto amar,
la luz se para y se queda.
Agua y aceite no mezclan,
más una perfecta línea,
a las dos fuerzas enfrentan,
como el rayo y la tormenta,
lo imaginario o la ciencia.
Sentimientos que no mezclan,
la fealdad con la belleza,
espíritu y cuerpo unidos,
en una misma frontera,
inseparables amigos,
viajeros que así transitan,
juntos en la misma senda,
arena y piedra, alma y vida.