Hans Joas y Wolfgang Knöbl diagnostican el límite del neoutilitarismo cuando intenta reducir la acción social a individuos que maximizan beneficios y pasar a la reconstrucción de los mecanismos mediante los cuales decisiones individuales, intercambios estratégicos e incentivos producen cooperación, conflicto y estructuras colectivas, desbancando la idea de que el cálculo individual basta para explicar el orden social.
El texto de Joas y Knöbl aterriza las teorías abstractas de la elección racional en una arquitectura analítica concreta: conducta individual, interacción estratégica, agregación de decisiones y emergencia institucional, utilizando a Homans, Blau, Olson, Boudon, Elster, Coleman y Becker para localizar tanto la potencia explicativa como los límites del modelo. Los puntos centrales de su argumento son:
- "Reducción utilitarista" (Homans): La conducta se modela como intercambio de recompensas y costes, pero la definición flexible del beneficio permite reinterpretar cualquier acción como búsqueda de utilidad y convierte la explicación en una tautología no falsable; además, las acciones aparentemente elementales ya están estructuradas por normas e instituciones. No basta con reducir toda conducta a estímulos, recompensas y elecciones individuales; implica crear criterios independientes de utilidad, mecanismos institucionales, condiciones normativas que permitan explicar causalmente la acción sin presuponer aquello que se pretende explicar.
- "Intercambio y poder" (Blau): La reciprocidad puede equilibrar dependencias, mientras la dependencia unilateral de servicios reproduce desigualdades de poder, pero la incorporación de valores, gratificaciones intrínsecas y estructuras no reducibles al individuo debilita la pretensión de construir una teoría puramente utilitarista. No basta con contabilizar beneficios materiales, implica crear redes de reciprocidad, estructuras de dependencia, mecanismos de control que permitan explicar simultáneamente intercambio, poder y vínculos sociales sin reducirlos al cálculo económico.
- "Lógica de la acción colectiva" (Olson): Los intereses compartidos no producen automáticamente cooperación porque los bienes colectivos permiten al individuo beneficiarse del esfuerzo ajeno mediante el free rider, haciendo que la racionalidad individual pueda bloquear el objetivo común; grupos pequeños, coerción e incentivos selectivos modifican esa estructura de costes. No basta con reunir individuos alrededor de un interés común, implica crear unidades controlables, mecanismos coercitivos, incentivos selectivos que permitan neutralizar estratégicamente el aprovechamiento gratuito y convertir intereses dispersos en acción organizada.
- "Rational choice y sus límites" (Boudon, Elster, Coleman y Becker): La interacción estratégica genera consecuencias no intencionadas, las normas requieren condiciones específicas de emergencia y los actores afrontan déficits de información, costes cognitivos y restricciones que impiden la maximización perfecta, desplazando progresivamente el modelo hacia una racionalidad limitada. No basta con automatizar el comportamiento mediante la maximización de beneficios, implica crear modelos de información limitada, mecanismos de autocontención, estructuras normativas que permitan operar sin exigir al actor una capacidad cognitiva y estratégica ilimitada.