Byung-Chul Han advierte que la crisis de la verdad es, en el fondo, la crisis de la democracia misma. Sin hechos objetivos aceptados por todos, el espacio público se disuelve en una guerra de narrativas emocionales, transformando la libertad de expresión en un ruido destructivo que invalida el pensamiento crítico y legitima la dominación psicopolítica de la infocracia.
En el capítulo 5, titulado "La crisis de la verdad", Byung-Chul Han expone cómo la sobreproducción de información en el ecosistema digital diluye la diferencia entre lo verdadero y lo falso, destruyendo la base fáctica de la democracia al sustituir la estabilidad de los hechos por la velocidad del consumo informativo.
- El paso de la verdad a la información: La verdad requiere permanencia, constancia y una estructura narrativa estable, mientras que la información es efímera, fragmentada y se consume de forma inmediata, lo que destruye nuestra capacidad de sostener certezas colectivas.
- La desintegración de los hechos objetivos: En el régimen de la información, los hechos pierden su peso político frente a las opiniones y los afectos; las plataformas digitales permiten que cada usuario construya su propia "postulación de la verdad" basada en sus sesgos.
- La infodemia y el nihilismo factual: La proliferación masiva de noticias falsas y teorías conspirativas no se debe a la falta de información, sino a su exceso; la saturación obstruye los canales cognitivos y genera una apatía generalizada donde el ciudadano deja de creer en la existencia de una verdad común.
- El peligro del autoritarismo digital: Cuando la sociedad pierde un suelo común de hechos compartidos la deliberación democrática se vuelve imposible. Esto abre la puerta a que el poder controle a la población mediante el caos informativo, donde gana quien tenga el algoritmo más eficiente para manipular la atención.
Han, B. C. (2022). Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia. Madrid: Taurus.