El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, no asistió al homenaje póstumo que se realizó en la Asamblea Nacional para despedir al diputado sandinista Jacinto Suárez, quien falleció la mañana del jueves dos de abril.
Pese a que era uno de los suyos, Ortega lo dejó solo, no fue ni a la vela que se realizó anoche en la funeraria Sierras de Paz, ni hoy en un homenaje póstumo, donde leyeron un comunicado presidencial y entregaron una orden y la medalla de oro «Augusto C. Sandino» en su máximo grado «a la compañera Gilma Perezcassar», esposa del diputado Suárez, que se suponía entregaría el mandatario nicaragüense, pero que al final entregó el titular del Legislativo, Gustavo Porras.