El conocimiento de Dios tiene poderosos alcances en la vida cristiana. Nos da fuerza, nos alienta, nos da confianza, a la vez que nos santifica y nos equipa para vivir como a Dios le agrada.
Todo lo que ocurre en nuestra vida, aunque pueda ser amargo, no es malo. Aunque pueda ser doloroso no es malo. Aunque pueda ser adverso, no es malo. Es una bendición, es algo bueno.
Usted puede vivir una vida abundante y llena de paz si se vuelve un sacrificio vivo para Dios. La verdad es que la felicidad y la dicha más grande que uno pueda experimentar se encuentra en el hecho de ofrecerse a Dios y vivir como a Él le agrada.
Ore con pasión y recuerde las promesas de Dios. Él derramará sobre usted aquella paz celestial que sobrepasa todo entendimiento y usted verá nuevas victorias venir a su vida.
Si realmente quiere salir de la soledad y desea tener un corazón lleno de la presencia de Dios, entonces practique el amor de Jesucristo a partir de ahora.
El día de hoy, eche fuera toda ansiedad de su corazón. No permita que ella se anide en usted. Por medio de la oración y la meditación en la Palabra, deje que Dios le libere y le dé aquella paz que sobrepasa todo entendimiento.
El punto de vista de Dios viene a ser el mapa que nos indica en dónde se encuentra la felicidad y es a su vez el timón que nos guía hacia dónde tenemos qué dirigirnos.
Nunca olviden que la vida tiene abierta la posibilidad de cambiar. Por más que usted esté en medio de una aflicción, la historia todavía no tiene un punto final. Todavía podemos escribir una nueva historia.