La armonía del cielo nos cautiva. Curiosos la registramos, cuando de repente: un intruso, elegantemente vestido con una cola de color armiño, cruza el firmamento. ¿Qué es? ¿cómo osa irrumpir en la cadencia del mundo? Es un cometa. Estos forasteros, otrora inalcanzables y misteriosos, ya no lo son tanto, pues hemos llegado a conocerlos a través de la astronomía y de misiones espaciales. Más aun, en una maniobra sin precedentes en la era espacial, hemos logrado, literalmente, posarnos sobre uno de ellos.