Roy Halston fue el diseñador fetiche del Manhattan de los 70. Un joven de origen humilde que llegó a lo más alto. La encarnación misma del sueño americano.
Pero, como le ocurrió a Studio 54, murió de éxito. Recreamos el asombroso viaje artístico de quien se presentaba con un "Llámame simplemente Halston", y, paradójicamente, acabó perdiendo su propio nombre.
Edurne Baz recupera la injustamente olvidada figura de Roy Halston, el diseñador que, entre fiesta y fiesta, definió la moda estadounidense de los 60, los 70 y parte de los 80.