El enemigo no puede robarte la bendición, pero sí puede robarte la felicidad. No te preocupes por nada, ora por todo y dale gracias a Dios. Piensa en todo lo bueno, lo verdadero y en cosas excelentes. Entonces, la paz de Dios estará con ustedes.
El enemigo no puede robarte la bendición, pero sí puede robarte la felicidad. No te preocupes por nada, ora por todo y dale gracias a Dios. Piensa en todo lo bueno, lo verdadero y en cosas excelentes. Entonces, la paz de Dios estará con ustedes.