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Extracto de la conferencia impartida el 13 de noviembre de 1982 en la sede de Nueva Acrópolis, Gran Vía 22, Madrid, España.
"Como sabéis, en Nueva Acrópolis pensamos que todo hombre y toda mujer, desde el momento en que es pequeño y comienza con las primeras preguntas y recibe las primeras respuestas, es un filósofo potencial. Pero luego la vida, con sus cosas buenas y malas, la educación, por lo general materialista, las emociones propias de nuestra relación con el entorno, los problemas económicos y familiares, los intelectualismos, el leer los libros de moda, el saber las respuestas que hay que tener en cada reunión, hace que ese filósofo innato, ese pequeño “niño de oro” que hay en nosotros vaya muriendo, poco a poco, y se convierta en un ser grande, en alguien que ya no cree necesario aprender. En esta escuela tratamos de conservar siempre ese niño interior, ese niño de oro, ese filósofo."
Extracto de una conferencia dictada el 15 de septiembre de 1984 en la sede de Nueva Acrópolis, Gran Vía 22, Madrid, España.
"Según las antiguas tradiciones, existían siete caminos para la realización, los siete caminos esotéricos, llamados otrora “Caminos Secretos de la Realización”.
Se corresponden con lo que generalmente se conoce a través de los libros como los siete rayos, las siete modalidades o formas presentes en el ser humano.
En la parte histórica, también se corresponden con esas siete formas que podía seguir una persona para llegar a su real trabajo, que eran las tres formas filosóficas y las cuatro artes liberales. Se relacionan asimismo con la propia constitución septenaria que, según los antiguos, se refleja en el ser humano y en el Cosmos. El ser humano no solamente se compone de cuerpo y Alma, los grandes antagonistas, lo bueno y lo malo, sino que resulta más complejo. Los antiguos afirmaban que el ser humano tiene siete vehículos internos, y de ellos nacerían estos siete Caminos para la Realización."
Artículo del profesor Jorge Ángel Livraga aparecido en la revista Nueva Acrópolis de España, nº 189, mes de enero de 1991
"Los movimientos y traslados de masas de personas parecen haber existido desde la más remota antigüedad. Los desplazamientos de los escudos continentales unidos a los fenómenos de balanza isostática que los sumergen y emergen periódicamente, así como los cambios climáticos que crean puentes de hielo, han permitido estos desplazamientos humanos que, a veces, duran cientos de generaciones en cumplir su ciclo completo."
Artículo del profesor Jorge Ángel Livraga Rizzi Publicado en la Revista Nueva Acrópolis núm. 167. Madrid, enero de 1989.
Voz: Juan Carlos Rodero.
"Las fuentes que alimentan nuestros conocimientos han rebasado la tradición literaria, y se apoyan preferentemente en los hallazgos arqueológicos, así como en las actuales interpretaciones del copioso material que conservan museos y colecciones particulares.
Es evidente que se ha aumentado la certeza interpretativa al agregar, al estudio de estatuas y bellos objetos, el análisis de otros pequeños testimonios y hasta de basurales que fueron despreciados hasta la primera mitad del siglo XX.
También prestaron su ayuda los cateos físicos, químicos y radioactivos, así como un cambio psicológico profundo que aún está en marcha..."
Extracto de una conferencia del profesor Jorge Ángel Livraga dictada en mayo de 1978 en la sede de Nueva Acrópolis, Gran Vía 22, Madrid, España.
"Volvamos la vista atrás; treinta y dos siglos atrás, aproximadamente. En una parte del Asia Menor –hoy Turquía- que luego conoceríamos como Troya, hubo una gran ciudad. En esa gran ciudad existían hombres valerosos, que fueron atacados por hombres igualmente valerosos. Se suscitó una batalla, un encuentro, y hubo saqueo e incendio. Algunos nos dicen que fue tomada mediante la argucia de un caballo de madera que Ulises había ideado y gracias al cual los atacantes pudieron introducirse en la ciudad y hacer caer los muros.
Hay teorías más modernas que nos hablan de un terremoto que hizo caer los muros de la ciudad; el caballo sería simplemente uno de los símbolos de Poseidón, protector de los griegos.
Y es aquí donde hemos de echar la vista atrás para ver que esta circunstancia, la caída de una ciudad, por más importante que sea, encendió la imaginación de la gente, no solamente de los que habían triunfado, sino también de los que fueron derrotados. Muchos siglos después..."
Extracto de la Conferencia-presentación del libro Los espíritus elementales de la Naturaleza pronunciada por profesor Jorge Ángel livraga el 10 de mayo de 1985 en la sede de Nueva Acrópolis, Valencia, España.
"Para comenzar esta charla, me gustaría mencionar que si alguien me preguntara si he visto los elementales, le diría que sí, que los vi. Ahora bien, con eso, aunque aparentamos contestar algo no estamos diciendo prácticamente nada. ¿Por qué? Porque estamos en un mundo en donde hay una serie de factores que han separado a los hombres de los hombres, de la naturaleza y de Dios. Entonces, si alguien dice que vio algo, los demás dicen: «Bueno, vale, pero como yo no lo vi...
Recuerdo que una vez me encontraba en un país hispanoamericano y había un periodista que al comentar yo la necesidad que tiene la humanidad de creer en Dios, de creer en un espíritu, en algo que rige los mundos, en un principio rector del cosmos, en el destino de las cosas, dijo: «Yo nunca vi a Dios». Yo seguí hablando de este fenómeno teológico que aparece en todos los pueblos, no solamente en los pueblos de la India, del lejano Oriente sino del cercano Oriente, de la América precolombina, de Europa… en donde todo grupo organizado de hombres, toda sociedad, todo Estado ha tenido siempre una creencia en algo espiritual, o en algo que es como un estandarte o bandera invisible que dirige a los hombres hacia un Ideal y a lo cual yo llamaba Dios. Y el periodista volvió a decir: «Yo nunca lo vi, yo no creo en Dios..."
Audio artículo resumen de una conferencia del mismo título, poublicado en la Revista Nueva Acrópolis nº 22 de España, noviembre 1975, del el profesor Jorge Ángel Livraga Rizzi.
Voz: Juan Carlos Rodero.
"Quizás lo que necesitamos sea una aproximación más bien práctica que teórica al tema del poder de la mente sobre la materia.
Este poder es uno, tal vez el más viejo de todos los poderes del hombre. Desde que el mundo es mundo, el hombre trató de que la materia le sirviese, le fuese útil, y para lograrlo no sólo tuvo que trabajar la materia, sino que primero tuvo que pensar la materia. Es el viejo ejemplo del alfarero que primero sueña y piensa su vaso, y luego lucha con la materia que, en general, se resiste en virtud de la inercia que le es propia: la tendencia a caer a la tierra, a participar de aquello de lo cual se levantó.
La mente, en cambio, es la forjadora de la forma. La forma no es estrictamente material, sino que es mental. Sus raíces son más altas y más espirituales...."
Artículo del profesor Jorge Ángel Livraga aparecido en la revista Nueva Acrópolis de España, nº 78, en el mes de diciembre de 1980
"Algo que llama la atención de las personas que visitan un centro o grupo, cualquiera que sea la actividad que desarrolle, es cierta forma de “mutilación” que presentan todos sus componentes. No aparecen seres completos, sino exagerados en algo y menguados en mucho. Para ellos, esa forma de vida y los que la viven es algo natural. Para sus visitantes es inusitada. El tema que los nuclea se ve como parcial, unilateral y limitado.
Si nos asomamos a un centro, por ejemplo, “esoterista”, veremos gentes casi alienadas en monotemáticas conversaciones, tratando de contarse unas a otras experiencias más y más excitantes. El que oye, en realidad no escucha, sino que espera su ocasión de calzar algún relato más interesante y que esté relacionado con su persona. El tratar de cambiar de tema es prácticamente imposible. Para los componentes del centro de nuestro ejemplo no existen ni importan la política, la aeronáutica ni la numismática. El mundo de ellos está lleno de “espíritus elementales”, aunque jamás hayan visto uno; de levantar o bajar “Kundalini”, aunque no sepan ni el significado de esta palabra; de recuerdos de pasadas encarnaciones en las cuales siempre aparecen como príncipes o notables figuras históricas, aunque en la actualidad sean unos pobres infelices..."
Artículo del profesor Jorge Ángel Livraga aparecida en la revista Nueva Acrópolis de España nº 192, en abril de 1991
"Nuestra Universidad se ha suicidado porque ha matado dentro de sí lo que tenía de “universitas”, de universal, de lugar donde se impartía el saber en el más amplio sentido de la palabra. Ha pasado a ser hoy el lugar donde se da una enseñanza técnica o profesional, encaminada a ser en el futuro la base de remuneración del individuo. Ortega decía que la Universidad había perdido su afán de investigación y de saber, quizás, absorbida por la excesiva demanda de técnicos y profesionales que necesita una sociedad tan tecnificada como la nuestra. Hoy ese especialista ha sustituido al maestro con una visión más global sobre el mundo. El hombre atomizado sustituye al sabio."
Artículo del profesor Josee Ángel Livraga publicado en agosto de 1986.
"Un fenómeno perceptible en la juventud de todos los países occidentales, en mayor o menor grado, es el que podríamos llamar desinterés general. Hay una tendencia –en algunos lugares muy marcada– a evitar toda forma, ya no de compromiso con alguna especial postura espiritual, política o religiosa, sino hasta de cualquier contacto que no sea tangencial.
Gran parte de la juventud actual trata de pasar por la vida lo más anónimamente posible. El péndulo se ha movido una vez más, y de aquella juventud de los años 50 al 70 tan proclive a defender causas sociales, políticas, a interesarse por fenómenos parapsicológicos o por la sabiduría que se decía venida de Oriente, se ha pasado gradualmente a esta otra juventud de mediados de los años 80, que zigzaguea entre los grandes temas tratando de no tocarlos. Hay una forma de asco por todas las cosas o un aburguesamiento sorprendente que la hace indiferente a toda nueva idea o posición.
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