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Es fácil sentir temor de cometer un error como para nunca atreverse a caminar por fe. Puedes pasarte todo el tiempo preguntándote: "¿Será esto fe o presunción? ¿Qué pasaría si acciono mi fe en tal o cual cosa y luego me doy cuenta de que no he hecho la voluntad de Dios?"
No te preocupes; Dios sabe qué hacer con cualquier error que cometas. Lo sé porque he cometido muchos. Cuando los cometía, simplemente acudía al Señor y Él me decía: Permanece en la Palabra, hijo. Juntos superaremos este asunto. Y siempre lo hemos hecho.
Si haces lo que dice en la Palabra con sinceridad de corazón, y permaneces en la Palabra sin importar qué pase, Jesús nunca te defraudará… a pesar de que cometas errores absolutamente tontos. Él lo demostró la noche en que Pedro saltó de la barca al agua.
¿Te has detenido a pensar en ese incidente? Pedro no había estado ni orando ni buscando la voluntad de Dios hasta ese mismo instante. Guiado por el impulso, exclamó: «Señor, si eres Tú, manda que yo vaya hacia ti».
¿Qué se supone que Jesús respondiera? No podía simplemente decir: "No soy Yo". Supongo que pudo haber dicho: "Espera un minuto. Tú no tienes la suficiente fe para venir hasta aquí. Será mejor que te quedes en la barca porque, si no, te ahogarás".
Él no le dijo eso a Pedro, y tampoco te lo dirá a ti. Si quieres salir y caminar por fe, Él saldrá contigo y te levantará cuando comiences a hundirte y te llevará de vuelta a la barca de ser necesario.
¡Es mejor arriesgarse a ser atrevido, que desperdiciar tu vida en la barca de la incredulidad! Si lo quieres, simplemente salta al agua y di: "¡Señor, ayúdame!"
No dejes que el temor te mantenga alejado de dar ese paso de fe. ¡Vamos, sal de la barca hoy!
Lectura bíblica: Mateo 14:22-33
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Hace años, decidí que viviría conforme a la Palabra de Dios. Le dije a Dios que en cuanto a mí se refería, Su Palabra era la que mandaba, y la confesaría el resto de mi vida sin importar lo que costara. Ésa ha sido la decisión más importante que he tomado.
No mucho tiempo después, decidí que independientemente de lo que pasara, ya fuera que lo sintiera o no, caminaría en amor. Porque en la Biblia claramente dice que "la fe obra por el amor". No funciona de ninguna otra manera.
Ambas decisiones—caminar por fe en la Palabra de Dios y andar en amor—son las dos decisiones más importantes que yo he tomado en la vida.
Sin embargo, hace poco, Dios me dijo que había algo que estaba dejando fuera: la fortaleza del gozo. Me dijo que no tenía el derecho de caminar por fe y en amor si estaba dejando al gozo latente en mi espíritu. Es demasiado importante. A medida que me enseñaba al respecto, me di cuenta que el gozo es una parte esencial de la vida victoriosa. Sin el gozo, puedo vencer de vez en cuando, pero no podré mantener mi victoria. El triunfo se esfumaría rápidamente.
El gozo es lo que te da la fuerza (Nehemías 8:10) para estar firme cuando se presentan las tormentas y las dificultades. El gozo te da la confianza de reírte en la cara del diablo cuando éste intenta desmoronar tu fe. El gozo te da la perseverancia que te llevará de victoria en victoria.
Así que toma la decisión ante Dios de que caminarás, no sólo por fe y en amor, sino también con gozo. Regocíjate en el Señor siempre, ¡y no habrá nada que el diablo pueda hacer o decir para robarte tu victoria!
Lectura bíblica: Samos 84:1-7
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Dios no se opone a que tengas dinero. Él se opone a que el dinero te atrape. Dios está en contra de que le des prioridad al dinero y deposites tu confianza en éste.
¿Por qué? Porque Dios sabe que el dinero es un pésimo dios. Su poder es limitado. Sólo puede ayudarte hasta agotarse; su alcance está delimitado.
Si necesitas ser sano de una enfermedad incurable, el dinero no te ayudará. Si tu familia se desintegra, el dinero no la restaurará. Pero si buscas primero a Dios, Él te hará prosperar en cada aspecto de tu vida.
Dios es tan generoso que desea que tengas lo mejor en este mundo, así como tú deseas lo mejor para tus hijos. El plan de Dios es suplir todo lo que tú necesitas conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Pon en orden tus cosas y adopta el plan de Dios: busca primero el reino de Dios y Su justicia.
¡Haz que agradar a Dios sea tu prioridad número uno! Pon tus ojos en Él por encima de todo lo demás, y todas estas cosas te serán añadidas.
Lectura bíblica: Marcos 10:17-21
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Cuanta más comunión tengas con Dios por medio de Su Palabra, más conocerás "el poder de Su resurrección". Cultivarás el gozo, la fe y las mismas cualidades de Dios, con el simple hecho de tener comunión con Él. Empezarás a entender quién eres en Jesucristo.
Recuerdo un día en que leí acerca de la mujer con el flujo de sangre que tocó el borde del manto de Jesús y fue sanada.
Había leído ese relato muchas veces, y me ponía en el lugar de cada uno de los personajes que estuvieron presentes ese día, tratando de identificarme con ellos y de entender cómo se habrían sentido, incluyendo a la mujer del flujo de sangre.
De repente Dios habló a mi espíritu y me dijo: Lee eso de nuevo, y esta vez ponte en el lugar del que llevaba el manto.
Me quedé atónito. Señor —dije—. ¿Cómo puedo hacer eso, yo no puedo tomar Tu lugar?
Ése es el problema con el Cuerpo de Cristo —me dijo—. Por eso el mundo no sabe nada de Jesucristo. Tú te identificas con todos, menos conmigo. Pero Yo te envié a ser Mi testigo, a que Me imites, y a que tomes Mi lugar… ¡no el lugar de los demás!
Así que leí nuevamente el pasaje bíblico, pero esta vez me puse en el lugar de Aquel que tenía la unción del Espíritu Santo. En vez de arrastrarme hasta tocar el borde de Su vestidura, yo era quien la llevaba, dando libremente lo que Dios me había dado. Después de todo, en la Biblia leemos: «…revístanse ustedes del Señor Jesucristo» (Romanos 13:14; NVI).
¿Sabes qué es lo qué más atemoriza más al diablo? Aquellos creyentes que han descubierto que pueden revestirse de Él. Esos creyentes que, en lugar de pedir que Jesús los toque, dejan que la vida de Él fluya a través de ellos hacia los demás.
Vamos, dale al diablo un buen susto. Ten comunión con el Padre, con la Palabra en la mano y comienza a descubrir hoy mismo quién eres realmente en Cristo Jesús.
Lectura bíblica: Lucas 8:40-48
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Alguna vez has estado en la situación en la que cada vez que abrías la Biblia recibías un río de revelación? ¿Ahora pareciera como que ese río ha comenzado a secarse? Si es así, te exhorto a volver en el tiempo y examinar la última revelación recibida de parte de Dios. Retrocede y examina si hiciste lo que Dios te pidió. Si no lo hiciste, comienza de nuevo meditando en eso que Dios te dijo y luego ponlo en práctica en tu vida. Pronto verás que comenzarás a recibir nuevas revelaciones de Dios.
Descubrirás que la revelación es más efectiva cuando haces lo que dice la Palabra. He descubierto eso una y otra vez. Cuanto más hago lo que dice la Palabra, más revelación recibo. Por eso, en Santiago 1:22 la Palabra nos exhorta que no solamente oigamos la Palabra de Dios, sino que la hagamos.
Quizás te parezca que las cosas que Dios te ha mostrado son demasiado insignificantes. Ni siquiera tienen sentido para la mente natural. Pero, aun así, hazlo. Si tuvieras discernimiento en la esfera espiritual, te darías cuenta de que ellas son mucho más importantes de lo que piensas.
Explora la Palabra de Dios con nuevos ojos hoy. Ve ante Su presencia con la expectativa de recibir una revelación fresca de las Escrituras y comprométete a ser obediente. Se un hacedor de las revelaciones de Dios y no tan sólo un oidor, y tu río nunca se secará.
Lectura bíblica: Santiago 1:22-27
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Muchas personas han estado jugando en lo que respecta a la Palabra. En público, se auto-reconocen como gente de fe; pero, en lo privado, nunca abren su Biblia. Luego, cuando vienen los problemas y tratan de permanecer firmes en la Palabra, fallan espiritualmente por completo.
Bien, el momento de jugar se acabó. Es tiempo de percatarnos de que la verdadera fe involucra acción. En Santiago 2:20 leemos que la fe sin obras [o sin la acción correspondiente] está muerta.
Si quieres la clase de fe que te mantenga de pie mientras otros caen a tu alrededor, necesitas practicar la Palabra.
Primero: Necesitas estudiar. Puedes estudiar la Palabra de muchas maneras. No sólo puedes leerla, sino también escudriñarla con concordancias, diccionarios griegos y hebreos y otras guías de estudio. Además, si tienes un reproductor de audio a tu disposición, puedes pasar la mitad del día escuchando enseñanzas. Esa es sólo una manera de estudiarla, pero es poderosa.
Segundo: Ve a un lugar donde se predique la Palabra. Lo que leemos en Romanos 10:17 «…la fe proviene del oír…», se está refiriendo a la Palabra predicada.
Siempre que comienzo a sentirme rodeado de problemas y se me dificulta escuchar a Dios, dejo todo y busco algún lugar donde pueda oír la predicación de la Palabra. He recibido más respuestas de Dios de esa manera de las que te pueda relatar. Aunque el predicador no haya hablado acerca de algo que esté remotamente relacionado con el asunto con el que estoy luchando, alguna Palabra de las Escrituras comienza de repente a llevar mis pensamientos en cierta dirección. Y de repente me doy cuenta: "¡Ésa es la respuesta al problema con el que he estado lidiando en las últimas seis semanas!".
Tercero: Necesitas comenzar a declarar la Palabra que has oído. Encuentra las promesas de Dios relacionadas con tu situación y confiésalas en voz alta como si ya se hubieran cumplido en tu vida.
Toma la Palabra de Dios en serio. Estúdiala. Declárala. Transfórmate en un obrero tan diligente que, cuando el mismo diablo te mire, se atemorice y diga: "¡Ahí está un creyente que ya no está jugando!"
Lectura bíblica: 2 Pedro 1:3-10
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Es con frecuencia que, cuando necesitamos discernimiento para un problema, tratamos de conseguirlo enfocando nuestra atención en el mismo problema. Lo estudiamos. Lo meditamos. Lo examinamos desde todo ángulo. Pero el apóstol Pedro nos presenta un enfoque diferente. Él dice que debemos concentrar nuestra atención en la Palabra de Dios hasta que la respuesta llegue mediante la luz de la revelación.
Usamos la frase "ver la luz" en las cosas naturales todo el tiempo. Preguntamos: "¿Ya viste la luz en tal o cual asunto?" queriendo significar: "¿Tienes discernimiento de esa situación?". Bueno, cuando la Palabra de Dios penetra nuestro corazón, ésta nos ilumina (Salmo 119:130). La Palabra trae la revelación que necesitamos.
¿Alguna vez has estado en una sala oscura y has tratado de encontrar la salida? ¿O has estado perdido afuera en la noche? ¿Cuál es la primera cosa que buscas en estas situaciones? ¡La luz!
Quizás provenga del umbral de una puerta o del resplandor de una lámpara en una casa lejana. Pero de cualquier manera, te diriges hacia ella; no pierdes tu tiempo estudiando la oscuridad ni te concentras en eso. Por el contrario, fija los ojos en la luz porque sabes que el resplandor desvanecerá la confusión de la oscuridad y te ayudará a orientarte.
Si necesitas discernimiento para solucionar algún problema o situación en tu vida, presta atención a la Palabra. Dirígete a la Luz y encontrarás la respuesta que necesitas.
Lectura bíblica: Juan 1:1-9
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Cuánto amor tienes por los pecadores?
Esta puede parecer una pregunta extraña, pero quiero que hoy medites en ella. Con demasiada frecuencia, una vez que somos salvos y nuestra vida está un poco limpia, empezamos a perder nuestra compasión por los que todavía están perdidos. Vemos al borracho que tropieza en la calle o al empleado en la oficina que le miente al jefe y cuenta chistes sucios, y los miramos con desprecio espiritual.
Pero si en verdad comprendiéramos el corazón de nuestro Padre celestial, no volveríamos a actuar de esa manera. Jesús contó una historia que nos habla un poco de ese corazón: la parábola del hijo pródigo.
Quizás muchas veces has escuchado cómo el hijo se rebeló contra su padre y lo deshonró, y cómo el padre a pesar de todo, lo recibió en el hogar con gozo cuando el hijo se arrepintió. Pero hay unas palabras en las que quiero que hoy centres tu atención: "Todavía estaba lejos [el hijo pródigo], cuando su padre lo vio".
Esas palabras revelan, de manera conmovedora, el corazón de ese padre amoroso. Nos dicen que incluso antes de que su hijo se arrepintiera, durante esos largos días cuando todavía andaba en pecado, ese padre velaba por él, deseando que volviera al hogar. Todas las mañanas miraba hacia el horizonte esperando ver la silueta de su hijo. Y lo último que hacía cada noche, era mirar de nuevo… forzando su mirada con esperanza. Su hijo estaba constantemente en sus pensamientos, y su corazón siempre estaba lleno de amor por él; la clase de amor abnegado que llevó a ese padre a correr hacia su hijo y besarlo cuando éste regresó a casa.
Ésa es la clase de corazón que nuestro Padre celestial tiene por los que están perdidos. Es la clase de corazón que tuvo por ti cuando aún vagabas por el mundo. Es la clase de corazón que te aceptó con los brazos abiertos, aun cuando todavía estabas cubierto con la suciedad del pecado.
Hay mucha gente cansada que aún no ha encontrado esa aceptación. No miremos a esas personas como simples "pecadores", sino como nuestros posibles hermanos y hermanas, que están perdidos y necesitados de nuestro Padre celestial amoroso. ¡Que Dios nos ayude a mirarlos con amor y a traerlos de regreso al hogar!
Lectura bíblica: Juan 8:1-11
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Una de las cosas que debemos aprender como creyentes, si queremos ser siervos fieles del reino de Dios, es cómo mantener nuestra boca cerrada. Muy pocos de nosotros nos hemos especializado en esa habilidad.
Cuando nos enojamos por algo, pensamos que debemos anunciarlo a todo el mundo. Decimos: "Ahora mismo les diré lo que pienso".
No cometas ese error. Nadie quiere ni necesita saber lo que piensas al respecto—y si lo haces, terminarás distanciando a la gente y perjudicándote. En cambio, aprende a guardar silencio.
Esto aplica especialmente en el área del conocimiento espiritual. Cuando el Espíritu Santo te da discernimiento acerca de una situación, no lo divulgues por toda la ciudad. Si lo haces, llegarás al punto donde el Señor no podrá confiarte con nuevas revelaciones, ni con el conocimiento de asuntos y situaciones.
Yo lo he visto con mis propios ojos. He conocido de intercesores que han recibido revelaciones acerca de las debilidades o necesidades de alguien. Les ha sido dado el conocimiento del problema en la vida de alguien, para que puedan orar por esa persona. Pero en lugar de guardar esa información entre ellos y Dios en oración, se la han contado a otros. Como resultado, han perdido su eficacia como intercesores.
No dejes que eso te suceda. Cultiva el arte del silencio del hombre sabio, y se le hará cada vez más difícil al diablo dañar tu vida de oración y tu ministerio intercesor.
Lectura bíblica: Santiago 3:1-13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Cómo le ofrendas al Señor?
¿Depositas algo de la ofrenda en la iglesia sólo por inercia? ¿O le escribes un cheque a Dios el primer día de cada mes y le pagas como lo haces con todas tus otras cuentas?
Necesitas considerarlo, porque tu actitud al ofrendar es un asunto muy importante para Dios. Él está particularmente interesado en cómo se presentan las ofrendas. Él no recibirá cualquier cosa que te plazca dar.
Por ejemplo, en Malaquías, Dios se negó a recibir ofrendas de los israelitas. Estaban presentando animales con defectos, los becerros ciegos y heridos, los animales desechados y que para ellos no servían para nada—pero Dios les dijo que eso lo ofendía. Les dijo: "Ustedes no me respetan ni me honran, así que no aceptaré sus ofrendas".
Esa clase de actitud no termina en el libro de Malaquías. Hoy en día, muchas personas no tienen ninguna reverencia hacia Dios al momento de ofrendar. La gente espera que el predicador les dé un golpe en la cabeza hasta que se sientan tan culpables que deben introducir la mano en los bolsillos y sacar dinero.
Pero quiero que sepas que eso es una ofensa para Dios. Es más, Él le habló directamente a una amiga mía acerca de este tema. Lo que le dijo me impresionó tanto que lo escribí palabra por palabra:
Me apena cuando en las iglesias se recogen ofrendas —le dijo—. Yo dije que me adoraran. No quiero que le quiten a la gente. Déjenlos que traigan sus ofrendas y que me adoren. Verán los frutos de sus ofrendas.
Si queremos que Dios se sienta complacido con nuestras ofrendas, debemos hacer lo que el apóstol Pablo escribió en 2 Corintios 8:7. Tenemos que aprender a abundar en esta gracia de dar. Tenemos que dejar de hacerlo de una manera despreocupada, y ser reverentes cuando adoremos a Dios con nuestras ofrendas.
La próxima vez que se recoja la ofrenda, no des la tuya de forma indiferente. Hazlo con todo respeto. Decide obedecer a Dios. Adórale con tu dinero y se agradecido. Él hará más que simplemente recibirlo; te abrirá las ventanas de bendición.
Lectura bíblica: Malaquías 1:1-14
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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