Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland

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Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland episodes

  • Permanece firme en la paciencia
    «…no se hagan perezosos… sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la paciencia heredan las promesas» (Hebreos 6:12)

    Has estado viviendo por fe y confiando en que Dios suplirá lo que necesitas. Pero ¿qué haces cuando las respuestas se demoran y sientes el deseo de darte por vencido?

    ¡Se paciente!

    En estos días no se habla mucho acerca de la paciencia. Pero, cuando se trata de recibir de Dios, es tan importante como la fe. La paciencia marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso.

    La paciencia moldea y sostiene la fe hasta que el resultado se manifiesta. Después de que hayas meditado en las promesas de Dios y las tengas en tu espíritu, la paciencia te animará a permanecer firme. La paciencia es poder. Ésta tiene la valentía de rechazar la mentira de Satanás, la cual te dice que la Palabra de nada te servirá. La paciencia sabe que la Palabra de Dios nunca ha fallado. La paciencia no se retirará atemorizada, sino que permanecerá firme en fe hasta que reciba la respuesta.

    Cuando los resultados de tu fe parezcan demorarse, ¡no te des por vencido! Continúa pacientemente dándole prioridad a la Palabra de Dios en tu vida, y puedes estar seguro de que recibirás la promesa de Dios.

    Lectura bíblica: Hebreos 10:32-39

    © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

    6 min
  • ¡Ya ha empezado a llover!
    «Y ustedes también, hijos de Sión, alégrense y llénense de gozo en el Señor su Dios; porque él les ha dado la primera lluvia a su tiempo, y enviará sobre ustedes lluvias tempranas y tardías, como al principio» (Joel 2:23)

    Se avecina una inundación espiritual. Dios lo ha prometido. Él nos ha prometido un derramamiento del poder del Espíritu Santo que producirá la cosecha más grande de almas que jamás se haya visto.

    Como creyentes, por años lo hemos leído en la Palabra y escuchado desde los púlpitos. Por tanto tiempo hemos estado observando el cielo, esperando que suceda, que ya tenemos calambres en nuestros cuellos espirituales. Hemos tenido esta imagen mental de Dios derramando Su Espíritu desde un enorme cántaro celestial encima de nosotros.

    Pero ¿sabes qué? Hemos estado mirando en la dirección equivocada. Los cántaros que Dios usará para derramar. Su poder están aquí en la Tierra. Jesús lo explicó así: «Del interior del que cree en mí, correrán ríos de agua viva, como dice la Escritura» (Juan 7:38).

    El derramamiento del tiempo final que hemos estado esperando va a estar compuesto de aguas vivas que emanarán de los creyentes. El Espíritu Santo dentro de nosotros, será la fuente de todas las señales, maravillas y milagros que los profetas anunciaron. Cuando comencemos a orar con fervor la oración de intercesión, el derramamiento de ese poder comenzará a fluir.

    En Zacarías 10:1 leemos: «Pidan ustedes al Señor que llueva en la estación tardía, y el Señor enviará relámpagos y a cada uno le dará lluvia abundante y hierba verde en el campo».

    Nuestras oraciones intercesoras son las que liberarán el gran derramamiento del Espíritu de Dios. Al comenzar a unirnos y clamar a Dios, los ríos de agua viva en cada uno de nosotros se unirán y llegarán a ser una inundación de poder espiritual en la Tierra.

    Así que, pide y ora por una fuerte inundación del Espíritu Santo. Intercede por el derramamiento. Haz de este diluvio de poder espiritual sea una prioridad en tu vida de oración. ¡Gloria a Dios, ya empezó a llover!

    Lectura bíblica: Joel 2:23-32

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    6 min
  • De adentro hacia afuera
    «Por lo tanto, todos nosotros, que miramos la gloria del Señor a cara descubierta, como en un espejo, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor» (2 Corintios 3:18)

    ¿Alguna vez has considerado el hecho de que el hombre es la única criatura creada por Dios que debe usar ropa para cubrirse? Todas las otras criaturas poseen sus propias vestiduras. A algunas les crece pelaje, a otras plumas, escamas o piel curtida. ¡Pero todas se visten de adentro hacia fuera!

    La mayoría de la gente no lo sabe, pero, al principio, el ser humano se vestía también de esa manera. El hombre fue hecho a la imagen de Dios. En Ezequiel 8:2 vemos que Dios se viste de fuego desde sus lomos hacia arriba y hacia abajo. Ese fuego es Su gloria, la cual emana hacia afuera desde Su interior.

    Cuando el hombre fue creado también era así. Adán estaba vestido con la misma gloria de Dios. Resplandecía desde su ser interior hacia afuera. Por eso, no tenía conciencia de su desnudez hasta después de pecar, y la gloria se alejó de él.

    Fue un día trágico cuando el hombre perdió esa gloriosa vestidura. Pero quiero que sepas algo: no se perdió para siempre. En la Palabra de Dios dice que podemos recuperarla.

    Cuando pusimos nuestra fe en la Sangre de Jesús y nacimos de nuevo, la gloria de Dios vino a morar otra vez en nosotros. Quizás ahora esté bien oculta, pero créeme, está ahí.

    La Biblia dice que al mirar el rostro del Señor (cuando estudiamos Su Palabra y estamos en comunión con Él) y al renovar nuestra mente para entender mejor quiénes somos en Cristo, nuestra imagen externa será también transformada a la imagen del Señor. Al aprender a escuchar la voz de Dios y obedecerle, comenzaremos a reflejar externamente la gloria misma de él que hay en nosotros. Poco a poco ¡seremos transformados de adentro hacia fuera!

    En lugar de mantener tu mirada en tu guardarropa cada mañana, tómate el tiempo para contemplar a Jesús y meditar en Su Palabra. Deja que Él te vista con Su presencia radiante. Una vez que la gloria del Señor comience a brillar en tu vida, cualquier cosa que te pongas se te verá hermosa.

    Lectura bíblica: Salmo 8

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    6 min
  • Resiste al diablo
    «Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes» (Santiago 4:7)

    Si has estado implorando y pidiéndole a Dios que saque al diablo corriendo fuera de tu vida, ¡detente! La Biblia dice que tú eres el que debe vencerlo.

    ¿Cómo? Al resistirlo. Cuando el diablo te diga que hagas algo, rebélate contra él y haz lo que Dios dice. Cuando Satanás te mienta, contradícelo con la Palabra de Dios. Dale la contra. En este versículo leemos que cuando lo resistas, él huirá de ti. Satanás "correrá despavorido y lleno de terror".

    Eso significa que adondequiera que vayas, siempre y cuando camines por fe y te opongas al diablo, la oscuridad tendrá que retroceder.

    Por lo tanto, comienza a resistir esas tinieblas. ¡Puedes hacerlo! La vida de Dios está en ti. Jesús mismo vive en tu interior. Adondequiera que vayas, Él te acompaña. Todo problema que se levante en tu contra, todo espíritu maligno que trate de influir en tu vida al venir en tu contra, lo estará haciendo contra Dios.

    Todo lo que necesitas es tener esa revelación presente. Comienza a vivir ahora mismo tu vida instante tras instante, sabiendo que la luz de Dios está en ti. La Palabra de Dios mora en tu ser. El Espíritu de Dios habita en ti. Vive con el conocimiento de que Jesús, el Hijo de Dios, reside en tu interior. Al hacerlo, ¡verás al diablo correr!

    Lectura bíblica: Efesios 6:10-18

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    6 min
  • Dios de veras cuida de ti
    «Descarguen en él todas sus angustias, porque él tiene cuidado de ustedes». (1 Pedro 5:7)

    ¿Sabes lo que es enfrentar un problema tan grande que parecería una irresponsabilidad no preocuparse por éste? Quizás no haya nada que puedas hacer, pero sientes que necesitas, por lo menos, estar preocupado. Después de todo, ¡alguien debe hacerlo!…, y no hay nadie que esté ofreciéndose como voluntario para ese trabajo.

    Recuerdo que una vez me sentí exactamente de esa manera. Tenía una serie de reuniones en Ruston, Louisiana. Acababa de descubrir que nuestro presupuesto tenía un déficit de $900 dólares, y en esos días esa cantidad me parecían como ¡9 millones! El diablo atacaba mi mente diciéndome que nadie se preocupaba por mí o por mi ministerio, y me decía que yo estaba enfrentando ese problema solo.

    Pero en lugar de rendirme ante esos pensamientos, tomé mi Biblia y busqué cada pasaje de la Palabra de Dios que me garantizaba que todo lo que necesitaba ya había sido suplido. Luego, le entregué la preocupación de esos gastos a Dios. Le prometí que con el Espíritu Santo como mi ayudador, no tocaría ese problema con mis pensamientos otra vez.

    Ésa no fue una promesa fácil de cumplir. Quería preocuparme. Fui al patio del hotel donde me hospedaba y caminé alrededor de la piscina. Cada vez que pensaba en el problema, declaraba en voz alta: No, yo ya le entregué esa preocupación al Señor. No pensaré en eso. El presupuesto está en las manos de Dios.

    Un rato más tarde, un hombre llegó a la entrada del hotel y comenzó a tocar la bocina del automóvil. Traté de no hacerle caso porque no me gusta que me interrumpan cuando estoy orando, pero él sacó su cabeza por la ventana y gritó: "¡Ven aquí!". Lo dijo con tanta autoridad que obedecí.

    Me dijo: "Hermano Copeland, siento molestarlo, pero tengo otro compromiso esta noche y llegaré tarde a la reunión. No quería perderme la ofrenda". Entonces me entregó un cheque. Cuando regresé a mi habitación y vi el cheque, era por 500 dólares. Con la ofrenda que se recogió en la reunión de esa noche completé la cantidad que necesitaba para cubrir el presupuesto.

    ¿Te gustaría tener a gente persiguiéndote para suplir lo que necesitas? Entonces la próxima vez que tengas un problema, entrégaselo a Dios. Deja que Él se haga cargo del asunto. Él se ha ofrecido como voluntario para ese trabajo. Tú puedes confiar en que Él lo hará bien. Después de todo, Dios de verdad cuida de ti.

    Lectura bíblica: Salmos 37:1-11

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    6 min
  • El Dios de tus angustias, el Dios de tu corazón
    «¡Tú eres mi refugio! ¡Tú me libras de la angustia! ¡Tú me rodeas con cánticos de libertad!» (Salmos 32:7)

    En estos tiempos, las dificultades parecen rodearnos por todos lados. Si no es la economía que está mal, es el negocio que fracasa, el matrimonio que va de mal en peor o la falta de buena salud. Sin embargo, Dios ha prometido liberarnos en medio de las dificultades que parecen abrumadoras.

    Déjame darte un consejo. Si quieres que Dios sea el Dios en medio de tu angustia, entonces debes dejarlo ser el Dios de tu corazón. Dios honra a los que le honran. Si estás atravesando por alguna dificultad, no empieces a patalear, a gritar y a rogarle que te libre de eso. Hónralo y lee Su Palabra para hacer lo que Él te dice que debes hacer.

    El Salmo 34 es un buen lugar para comenzar. Por ejemplo: dice que debemos buscar a Dios (versículo 4). Al buscarlo, Él te librará de las cosas que representan una amenaza para tu vida.

    Segundo, este Salmo te instruye a clamar al Señor. Él le librará de todas tus angustias (versículo 6).

    Después, te dice que temas al Señor. Si no sabes cómo hacerlo, los versículos 11-14 te dirán exactamente lo que debes saber: debes guardarte de hablar maldad y engaño, apartarte del mal y hacer el bien; buscar la paz y seguirla.

    Recuerda: si quieres que Dios sea el Dios de tus angustias, deja que Él sea el Dios de tu corazón. Al hacerlo, todo el cielo estará a tu favor para librarte, y tu triunfo estará garantizado.

    Lectura bíblica: Salmo 34

    © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

    6 min
  • Se sobrenatural a la manera de Dios
    «Pero el Señor le dijo a Moisés: ¿Por qué me pides ayuda?... levanta tu vara, extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, para que los hijos de Israel lo crucen en seco» (Éxodo 14:15-16)

    Si pasas mucho tiempo con Dios, muy pronto comenzarás a querer hacer las cosas que el mundo considera como sobrenaturales. Querrás imponer las manos sobre los enfermos para que se sanen. Querrás echar fuera demonios. Y querrás arrojar los problemas montañosos al mar.

    Es más, ¡puedes hacerlo, si así lo quieres!

    ¿Cómo? No al lanzarte e "intentar" hacer cosas sobrenaturales, sino primero obedeciendo a Dios, un paso a la vez. Haz las cosas para las cuales Él ya te ha dado poder.

    Eso le pasó a Moisés. Él no tenía el poder para dividir el mar Rojo, pero sí contaba con el poder para extender su vara sobre el mar. Y cuando actuó en obediencia al mandato del Señor, el Espíritu Santo hizo el resto.

    De la misma manera ocurrirá contigo. Cuando comiences a cumplir con tu parte, el Espíritu Santo hará la Suya, y las cosas sobrenaturales comenzarán a suceder a tu alrededor.

    ¿Cuál es tu parte? Alimentarte de la Palabra, orar en el Espíritu, escuchar lo que el Espíritu de Dios te dice. Al hacer estas cosas, al empezar a actuar según Dios te guíe y según las instrucciones que recibas de Él, empezarás a moverte en lo sobrenatural de manera tan natural como los pájaros vuelan en el aire. No tendrás que luchar y esforzarte, ni tratar de dividir el mar. Sólo confiarás en el Señor, extenderás tu vara… y verás los milagros.

    Lectura bíblica: Éxodo 14

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    6 min
  • Ten buen ánimo
    «Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo» (Hechos 27:22 RV1960)

    ¿Qué haces cuando te encuentras en una situación realmente peligrosa?

    Si actúas como yo lo hacía, seguramente le clamas a Dios con desesperación. Una tarde cuando estaba llorando con desesperación ante Dios por algo, Él me interrumpió, diciéndome: Kenneth, ¿sabes que Yo no escucho el clamor de Mis hijos cuando lo hacen con desesperación?

    «¿Qué? —dije— Yo creía que sí lo hacías». Él dijo: No, Yo escucho el clamor de desesperación de un pecador porque eso es todo lo que puede implorar. Pero una vez que has nacido de nuevo, hijo, debes clamar con fe. Yo escucho el clamor de fe.

    ¿Qué es un clamor de fe? Es llamar las cosas que no son, como si fueran (Romanos 4:17). Eso es lo que la Biblia quiere decir cuando dice: «Diga el débil: Fuerte soy» (Joel 3:10).

    El apóstol Pablo sabía cómo usar el clamor de fe. Por eso, en Hechos 27 exhortó a los hombres en ese barco averiado y a punto de hundirse a "cobrar ánimo". Les instó para que comenzaran a actuar en fe. ¿Te imaginas lo que pensaron los marineros cuando Pablo les habló?: "Ese predicador es un tonto. Escuchen lo que está diciendo: ¡Que cobremos ánimo! Hemos tirado todo lo que tenemos por la borda, y él dice que tengamos buen ánimo".

    Quizás ahora te sientas como se sintieron esos marineros. Tal vez sientas que tu barco se está hundiendo. Es posible que tengas ganas de llorar por la desesperación. Pero no lo hagas. En vez de eso, haz lo que el apóstol Pablo dijo y ¡cobra ánimo! Clama a Dios en fe y di: "Señor, no me voy a desesperar. Tendré buen ánimo porque Tu Palabra dice que me librarás de esta situación" (Salmos 34:19).

    Luego, comienza a alegrarte. Posiblemente necesites más valentía para lograrlo que antes, pero Dios te dará la fortaleza para hacerlo. Te dará el poder para estar gozoso en medio de la oscuridad más densa que el diablo pueda traer a tu vida.

    En vez de llorar con desesperación, afírmate en la fe. Canta, regocíjate y alaba a Dios por tu liberación. Ten buen ánimo y podrás estar seguro de que Dios te sacará bien de la tormenta.

    Lectura bíblica: Filipenses 4:4-9

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    6 min
  • Abre la puerta de par en par Kenneth Copeland
    «Jesús estaba sentado frente al arca de las ofrendas, y miraba cómo la gente echaba sus monedas en el arca... pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor. Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «De cierto les digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca, porque todos han echado de lo que les sobra, pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, ¡todo su sustento!» (Marcos 12:41-44)

    ¿Has querido alguna vez llamar la atención de Dios? ¿Sabías que puedes hacerlo?. Hay una cierta osadía, una cierta clase de fe en el dar que llama la atención de Dios. Puedes verlo en Marcos 12.

    Lee ese capítulo e imagínate lo que estaba pasando. Jesús estaba sentado junto al arca de las ofrendas, y observaba a la gente depositarlas. Estoy seguro que sabes que había unos fanfarrones luciéndose con motivo de la ocasión. No podían faltar las túnicas farisaicas rozándose cuando esos líderes acaudalados caminaban a echar las ofrendas ese día.

    En medio de todo eso, una viuda pobre avanzó y echó su ofrenda. Puedo imaginármela, e incluso hasta puedo escucharla decirse a sí misma: "Por el Dios eterno todopoderoso que vive, ya he tenido suficiente de esta pobreza. Estoy harta de no tener nada más que necesidad. Quizás ahora sólo sea una viuda pobre, pero nunca más volveré a serlo. ¡Voy a ser una viuda en quiebra si Dios no hace algo, porque le estoy dando todo lo que tengo!".

    De repente, ¡zas! Echó el último centavo que tenía en la ofrenda. ¿Sabes qué? Eso atrajo la atención de Jesús y lo motivó a decir: "Escuchen todos. Quiero hablarles de esta mujer…, y comenzó a predicar".

    Lo que movió a Jesús no fue lo que ella dio, sino su manera de ofrendar. Ella dio en fe, no en temor. No se detuvo y calculó lo que no tenía y dijo: "Bueno, si hago esto, mañana no tendré comida". Depositó con confianza todo lo que poseía, esperando a cambio que Dios cuidara de ella.

    Tú y yo necesitamos demostrar esa misma actitud. Necesitamos comenzar a presentar nuestras ofrendas al Señor con confianza, depositándolas con decisión a Su servicio, esperando a cambio Sus bendiciones.

    Si necesitas algo ahora mismo, da con osadía y atrae la atención de Dios, así como lo hizo la viuda. Abre la puerta de tu hogar de par en par dándole a Jesús todo lo que tienes. Dile que Él es tu fuente y tu proveedor. Cuando menos lo esperes, ¡la abundancia de Dios se derramará en tu vida!

    Lectura bíblica: Marcos 12:28-44

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    6 min
  • Sin ofensas
    «El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo» (1 Juan 2:10)

    Si observas que estás cayendo en el fracaso o el pecado, examina tu vida de amor. Acércate al Señor y pídele que te revele si existe contienda con alguna persona, o si guardas ofensa en contra de alguien. De ser así, el diablo tiene acceso a tu vida y puede hacerte tropezar.

    Como predicador, lo he visto suceder un sin número de veces. Han habido ocasiones en las que algunos creyentes se han molestado conmigo por lo que digo. Piensan que estoy equivocado y se retiran enfadados—y luego me he enterado de que se encuentran en problemas.

    En Marcos 4:17 leemos que el diablo usa esa clase de ofensas para robarnos la Palabra de nuestro corazón. El diablo hace que nos disgustemos los unos con los otros, y eso le da la oportunidad para quitarnos el tapón y dejar salir la Palabra de Dios como el agua cuando se deja correr.

    No dejes que esto te suceda. Si oyes a un predicador o a un creyente decir algo contrario a lo que crees y te sientes ofendido, di: "No, tú no me robarás la Palabra, diablo mentiroso". A continuación, arrodíllate y arrepiéntete delante de Dios.

    Escudriña la Palabra y escucha al Espíritu en tu interior, pide por entendimiento para saber lo que debes hacer. Si todavía crees que esa persona actuó mal, ora por ella.

    Recuerda: guardar ofensa nunca proviene de Dios. Él nos enseña que debemos estar arraigados y cimentados en amor. Así que deja esos sentimientos de ofensa. Entrégate a esa persona en amor y oración, y podrás salir de esa situación sin tropiezo alguno.

    Lectura bíblica: 1 Juan 2:1-11

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