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Como creyentes, somos parte de un ejército conquistador que toma constantemente nuevas tierras para el reino de Dios. ¿Cierto?
Bueno, así es como debería ser. Pero justo en el momento en que el ejército llega a la cumbre de la colina y está listo para avanzar, parece que Satanás saca su gran arma―la división―y esparce a los creyentes por todas partes.
¿Cómo podemos contraatacar la estrategia de la división? Lanzando un ataque aún más efectivo con uno de los recursos más poderosos que nos ha dado el Señor Jesús: la oración en común de acuerdo.
Jesús dijo que si dos de nosotros nos ponemos de acuerdo para pedir cualquier cosa, ¡nos será hecha! Esas palabras son tan poderosas que a muchos se les hace difícil creerlas. Si lo hicieran, veríamos grupos de cristianos en cada esquina poniéndose de acuerdo en oración.
Busca a alguien para ponerte de acuerdo en oración esta misma semana, y asegúrate de orar basado en la Palabra de Dios. Quizás tengan opiniones diferentes en cuanto a todo lo demás, pero podrán estar de acuerdo con respecto a la Palabra.
También, asegúrate como grupo de que el acuerdo sea total: en espíritu, alma y cuerpo. Derriben argumentos, teorías y pensamientos contrarios a la Palabra. Lleven cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Guarden sus pensamientos y sus palabras.
Después, pónganse de acuerdo como grupo al declarar con sus labios las cosas que han acordado. Finalmente, actúen como si ya hubieran recibido la respuesta. No sigan pidiendo y pidiendo, sino den gracias a Dios. ¡Manténganse de acuerdo y conquisten nuevas tierras para el Señor!
Lectura bíblica: Hechos 4:1-31
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No hay nada—absolutamente nada—que sea más importante que aprender a amar. De hecho, el nivel de perfección alcanzado en tu vida de amor, determinará cuánto alcanzarás de la perfecta voluntad de Dios. Eso explica el porqué toda fuerza espiritual proviene del amor. Por ejemplo, la Biblia dice que la fe obra por el amor. Es casi imposible que la oración sea contestada si el creyente se sale del amor y se niega a perdonar a su hermano.
Si no tienes amor, tus ofrendas de nada te servirán. El don de lenguas y la profecía tampoco producirán efecto. Tu fe será un fracaso y tus conocimientos no producirán frutos. Todas las verdades que has aprendido de la Palabra de Dios obran por el amor. No te serán útiles a menos que vivas en el amor de Dios.
En 1 Corintios 13:4-8, se muestra un cuadro perfecto de cuál es la conducta del amor: es paciente y benigno. No es celoso ni orgulloso. No hace nada indebido, no es egoísta y no se irrita. El amor: «Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (versículo 7).
Pareciera una lista muy demandante, ¿cierto? Pero no te desesperes. Tú eres una criatura de amor. Tu espíritu ha sido recreado por Dios a la imagen del amor, y Él ha enviado a Su Espíritu de amor a vivir en ti y a enseñarte a amar como Él ama. Tú puedes empezar a gozar de la vida de amor que Dios quiere que vivas. Empieza hoy mismo.
Dios usa Su palabra para crear. Él usó Su Palabra para "formar" el mundo. Solo mira el primer capítulo de Génesis y cuenta cuántas veces encuentras la frase: "dijo Dios". «Y dijo Dios: «¡Que haya luz!» Y hubo luz… Y Dios hizo una bóveda, y parte de las aguas quedaron arriba de la bóveda, y parte de las aguas quedaron abajo… También dijo Dios: «¡Que se junten en un solo lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que se descubra lo seco!» Y así fue… Después dijo Dios: «¡Que produzca la tierra…» (versículos 3, 6, 9, 11).
Dios no hace nada sin decirlo primero. Ése es Su "modus operandi"; es decir, Su forma de hacer las cosas. Y si tú eres inteligente, harás lo mismo. Tomarás Sus palabras y las declararás hasta que tomen forma y lleguen a ser una realidad en tu vida.
"Bueno, hermano Copeland, yo he tratado eso y no me ha dado resultado. He dicho cuatro veces: 'Por Sus heridas he sido sanado', y nada ha sucedido".
¡No importa! Dios comenzó a declarar que Cristo vendría desde la época del huerto de Edén. Lo dijo otra vez en Éxodo, en Números, en Deuteronomio, en Isaías y en los libros de los demás profetas. Lo mencionó una y otra vez en todo el Antiguo Testamento. Pero alrededor de 7.000 años más tarde, el Evangelio según San Juan nos dice: «Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros…» (Juan 1:14).
Por lo tanto, si has dicho cuatro veces que has sido sanado y nada ha sucedido, no te preocupes por eso. Sigue diciéndolo. Quizá estés pensando que la sanidad se está demorando, pero te garantizo que no se demorará 7.000 años.
¿Quieres vivir conforme al poder de Dios? Entonces utiliza Su modus operandi. Declara las palabras de Dios y deja que éstas construyan una vida llena de bendiciones para ti.
Lectura bíblica: Génesis 1
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Alguna vez has tratado de perdonar a alguien… y te has dado cuenta de que no puedes hacerlo? Has clamado y orado por eso, y le has pedido a Dios que te ayude, pero esas experiencias pasadas, cargadas de rencor, se rehúsan a irse.
Para acabar con ese tipo de situaciones por completo, es necesario que tu perdón se base en la fe, y no en los sentimientos. El verdadero perdón no tiene ninguna relación con la manera en que te sientes. Es un acto de la voluntad que está basado en la obediencia a Dios y en la fe en Él.
Eso significa que una vez que hayas perdonado a alguien, deberás considerar a esa persona perdonada para siempre. Cuando los sentimientos del pasado regresen y Satanás trate de convencerte de que realmente no has perdonado, resístelo, y dile: "No, ya he perdonado a esa persona por fe. Me niego a vivir basado en esos sentimientos del pasado".
Entonces, de acuerdo con 1 Juan 1:9, cree que has sido perdonado y limpiado del pecado del rencor, de toda injusticia relacionada con éste ¡y de cualquier recuerdo de haber sido agraviado!
¿Has escuchado alguna vez decir "Yo perdono, pero nunca olvido"? Eso es perdón de segunda clase que, como creyente, se supone que no debes aceptar. Debes perdonar de una manera sobrenatural: «así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo» (Efesios 4:32).
Debes perdonar como Dios perdona para liberar, sin condiciones y para siempre, a la otra persona del sentimiento de culpa, y así restaurar las cosas como si nada hubiera sucedido. No sólo debes perdonar, sino también olvidar lo que pasó.
Al hacerlo, algo sobrenatural ocurrirá en tu interior. El dolor ocasionado por esa experiencia desaparecerá. El poder de Dios borrará los efectos y tú podrás olvidarlo de una vez por todas.
No te conviertas en "un contador" emocional, como los rencorosos que llevan cuenta de los agravios y ofensas que sufren. Aprende a perdonar y a olvidar, y accederás a un nuevo mundo de bendiciones.
Lectura bíblica: Lucas 6:27-37
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Nunca subestimes la importancia de la alabanza. Es una de las armas espirituales más poderosas que posees. La alabanza es más que un canto bonito o unas palabras de elogio a Dios. Ésta produce resultados. La alabanza libera la misma presencia de Dios. Y cuando Su presencia entra en escena, tus enemigos son echados fuera. La enfermedad y la dolencia no pueden permanecer en tu cuerpo, tampoco la pobreza puede permanecer en tu casa.
Incluso el cansancio físico debe huir cuando se enfrenta a una alabanza auténtica, llena de gozo. Lo sé por experiencia propia. Hace años, cuando comencé a dirigir "La escuela de sanidad", libré una verdadera batalla contra el agotamiento. Había ministrado e impuesto manos sobre los enfermos por tantas horas a la vez que cuando la reunión finalizaba, me sentía físicamente débil, incluso hasta para concluir la reunión.
Entonces, en una reunión en particular, descubrí el poder de la alabanza. Acababa de orar por quienes se encontraban en la fila de oración, y como de costumbre, me sentía exhausta. Pero en vez de descansar, el Espíritu del Señor me reveló que necesitaba regocijarme en el Señor. Así lo hice. Comencé a alabar al Señor con todo mi corazón, con toda mi mente y con todo mi cuerpo. ¿Sabes qué sucedió? El cansancio se fue y fui llena de poder con la presencia de Dios.
La próxima vez que el diablo trate de ahogar tu eficacia y de agotar tu fortaleza, recuerda que el bienestar y la victoria que son tuyas en Jesús, recházalo con el arma de la alabanza. Levanta tus manos, tu voz y todo tu corazón. ¡Alaba!
Lectura bíblica: 2 Crónicas 20:1-22
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No importa cuánto tiempo hayas estado viviendo por fe ni cuánto hayas aprendido al respecto; de vez en cuando enfrentarás adversidades. Te encontrarás con situaciones que no saldrán como esperabas.
Si eso sucede, recuerda que esas adversidades son temporales. Quizás hayas perdido una batalla, pero no perderás la guerra. Sólo necesitas levantarte y empezar de nuevo.
Quizá digas: "No entiendo, hice todo lo que pude. Anduve en toda la verdad que conocía. ¿Por qué no obtuve la victoria?".
¡Porque todavía había algo que ignorabas! No te asombres de que existan cosas que desconozcas acerca del mundo espiritual. Kenneth y yo hemos estado en el ministerio más de 45 años. Hemos pasado innumerables horas estudiando la Palabra. Sin embargo, hemos comprendido que cuanto más aprendemos, más cuenta nos damos de lo poco que sabemos.
Por eso, cuando nos encontramos en una situación donde parece que no podemos lograr la victoria, tenemos que pedirle a Dios más sabiduría. En 2 Samuel 21 vemos al rey David haciendo precisamente eso. La nación había estado sufriendo de hambre por tres años, y David no entendía qué estaba sucediendo. Entonces le preguntó al Señor, ¿y sabes lo que Dios le respondió? ¡Le explicó que el hambre había surgido como causa de algo que Saúl había hecho! ¿No es asombroso? Saúl había muerto hacía años, pero lo que él había activado en el mundo espiritual aún afectaba a la nación.
David pudo haberse rendido cuando sus confesiones diarias de fe y métodos de oración no aliviaban el hambre, pero no lo hizo. Le pidió a Dios más sabiduría. David usó sus adversidades temporales para buscar más conocimiento de Dios.
¡Sigue su ejemplo! Deja de darte por vencido a causa de adversidades temporales. No dejes que te saquen del juego. Después de todo, éste no termina hasta el final. Y la Biblia dice que cuando termine, habrás ganado. Por lo tanto, mantente firme en la fe. Al final, tu victoria está garantizada.
Una vez que hayas hecho de la Palabra de Dios la máxima autoridad de tu vida, lo primero que deberás hacer para lograr la victoria sobre el enemigo es ir a la Palabra y tomar las promesas de Dios en lo que respecta a tu situación.
Nota que dije: "ir a la Palabra". Es muy bueno que la Palabra esté almacenada en tu memoria, pero no dejes que eso reemplace el tener diariamente la Palabra delante de tus ojos.
Ninguna persona hambrienta puede alimentarse del recuerdo del sabor de unas papas. Ni aunque lo recuerde perfectamente. Lo mismo podemos decir de la Palabra de Dios. Es importante guardarla en la memoria, pero también debemos abrirla y leerla directamente para alimentar el espíritu. Hay un gran poder cuando tienes la Palabra ante sus ojos y cuando entra en tus oídos, pues así es como llega a tu corazón, y al llegar a tu corazón puedes vivir por ella.
Por tanto, no sólo pienses en la Palabra hoy, sino léela. Busca las promesas relacionadas con tu situación y aliméntate de ellas para que tu vida sea fortalecida.
Lectura bíblica: Deuteronomio 6:1-9
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Pareciera como si los fracasos, las decepciones, los dolores y los sufrimientos del pasado no se fueran. La mayoría de nosotros sabemos lo que es sentirse agobiado por esas cargas, pero pocos sabemos qué hacer. Por eso, andamos mal o con dificultad por la vida, con la esperanza de que desaparezcan por arte de magia y dejen de causarnos dolor.
Pero nunca sucede así. Más bien, con el paso del tiempo nuestra condición empeora. En lugar de olvidar esas experiencias dolorosas, pensamos constantemente en ellas, hasta que llegan a ser más reales para nosotros que las promesas de Dios. Pensamos tanto en ellas que terminamos deprimidos, estancados en la vida y llenos de temor al fracaso.
Yo solía caer mucho en esa trampa. Entonces un día, cuando estaba en medio de una lucha con la depresión, el Señor me habló al corazón, diciendo: Kenneth, tu problema es que estás formando tus pensamientos con el pasado, en vez de hacerlo con el futuro. ¡No hagas eso! La incredulidad mira al pasado y dice: ¿Ves?, no se puede hacer. Pero la fe mira al futuro y dice: ¡Sí se puede!; es más, según las promesas de Dios, ¡ya está hecho! Así que al dejar los fracasos del pasado atrás para siempre, la fe avanza y actúa como si la victoria ya hubiera sido ganada.
Si la depresión te ha causado un decaimiento espiritual, podrás librarte de ella si quitas tu mirada del pasado y la enfocas en el futuro―un futuro que ha sido garantizado por Cristo Jesús en las grandes y preciosas promesas de Su Palabra.
¡Olvida los fracasos del pasado! Dios ya se olvidó de ellos (Hebreos 8:12). Y si Él ya no los recuerda, ¿por qué lo haces tú?
La Biblia declara que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana. Así que, si tomas en serio lo que Dios dice, podrás despertar cada mañana a un mundo nuevo. Podrás vivir completamente libre de las ataduras del pasado.
¡Hazlo! Reemplaza los pensamientos de los errores pasados con promesas bíblicas del futuro. Al hacerlo, la esperanza comenzará a reemplazar la depresión. Los dolores y los daños espirituales que te han hecho cojear por tanto tiempo, desaparecerán rápidamente. En vez de mirar hacia atrás y decir que no puedes, mira hacia adelante y confiesa: ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!
Lectura bíblica: Filipenses 3:1-14
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¡Dios te castigará por eso! La mayoría de nosotros hemos dicho cosas como esas muchas veces. De alguna manera, hemos creído que a Él le gusta causarnos dolor y castigarnos cada vez que pecamos. Pero no es cierto. Es verdad que la paga del pecado es muerte. Sin embargo, no es Dios quien la ocasiona.
La Biblia nos dice que por miles de años ha estado en vigencia una maldición. El diablo es el causante de ella, no el Señor. Dios nos advierte de ella en Deuteronomio 30:19. Después de describir en detalle las bendiciones que recibirán los que siguen al Señor y las graves consecuencias que sufrirán los que se aparten de Él, nos dice: «… he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan».
Analízalo de la siguiente manera. Existe un lugar que se llama maldición. Dios nos advierte acerca de ese lugar y nos insta a evitar el camino que nos lleva en esa dirección. Ahora, Él nos ha dado libre albedrío para que escojamos el camino que queramos seguir. Si elegimos el camino que lleva a la maldición, y no nos desviamos, allí llegaremos. ¿Será porque Dios nos envió? ¡No! Él nos advirtió de antemano que no fuéramos ahí.
Es vital tener presente lo siguiente: En cualquier momento del camino―no importa si te encuentras en el camino hacia la maldición o estás viviendo en medio de ella―Dios te salvará de ella. Te sacará de ahí y te hará libre de enfermedades, vicios y cualquier cosa que te tenga esclavizado.
Si hoy te encuentras en el camino equivocado y ves la destrucción acercándose, solamente arrepiéntete y toma el camino correcto. Encomienda tu camino a Jesús para que Él te libere de cualquier cosa que te tenga cautivo. Puedes comenzar orando: "Señor Jesús, he tomado el mal camino y ahora mismo te pido que me perdones. Quiero escoger la vida y Tu camino. Por favor, libérame de esta atadura y lléname de Tu Espíritu Santo. ¡Gracias, Señor!"
Recuerda que sin importar lo que hayas hecho, Dios no quiere castigarte, sino perdonarte. Él quiere salvarte y levantarte. ¡Confía en Él para que te ponga en el camino de la vida hoy!
Lectura bíblica: Deuteronomio 30
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Ya es hora de que dejemos de buscar entre los muertos al que vive. Es hora de que dejemos de deambular por el cementerio del pecado, la enfermedad y el fracaso, y empecemos a vivir ¡la vida de resurrección!
Como criatura resucitada, tu vida no está determinada por algún accidente que está por ocurrir. Tu vida no es una red de sucesos y circunstancias sin control. Dios tiene un plan específico para ti. Quizás la intención de Dios sea que tengas el ministerio de sanidad más grande de este siglo, que seas un gran predicador o quizás te dé una revelación, la cual será de bendición para todo el mundo. Pero nunca sabrás lo que Dios te tiene reservado hasta que centres tu atención en Él.
Por eso el diablo trabaja tanto para que te concentres en los problemas de la vida y no le prestes atención a la Palabra viva de Dios. Su objetivo es que no te des cuenta de que estás lleno de la vida de resurrección de Jesucristo. En realidad, esa posibilidad lo aterroriza.
¿Por qué? Porque una vez que entiendas que tienes la vida de Dios en tu interior, comenzarás a vivir como Cristo lo hizo. Impondrás las manos sobre los enfermos y sanarán, echarás fuera demonios, y predicarás el evangelio a toda criatura.
En resumen, serás lo que Dios te ha destinado ser. Tú serás el Cuerpo de Cristo en la Tierra. No dejes que Satanás te ate con el peso del pecado y los fracasos del pasado. Tú ya no estas muerto. Has sido resucitado con Jesucristo. ¡Sal de la tumba y comienza a vivir la vida de resurrección!
Lectura bíblica: Hechos 17:16-34
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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