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¿Qué haces cuando tienes un problema que no sucumbe y resiste todo intento para resolverlo?
¡Pon a trabajar el poder del amor! El poder del amor es el poder más grande del universo y no puede ser derrotado. Nunca falla (1 Corintios 13:8).
La Biblia dice que Dios es amor. Por lo tanto, si manifiestas el amor en alguna situación, estarás manifestando a Dios en la misma. Ten presente que si permites que el amor gobierne en alguna situación, Jesucristo se hará responsable del éxito.
¿Cuál es ese amor del que estoy hablando?
En 1 Corintios 13 leemos que ese amor «es sufrido, es benigno… no tiene envidia… no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta».
La persona que se niega a amar se está perdiendo lo mejor que Dios ofrece.
No te pierdas nada de eso. Manifiesta el amor en todo momento, en toda situación, en toda oración y en todo pensamiento hasta que el amor envuelva totalmente tu vida. Te fortalecerá y echará fuera todo temor, el cual te ha quitado las bendiciones más grandes de Dios; echará al diablo de tus asuntos y te hará libre del tormento de las tinieblas.
Pon el amor en acción en las dificultades y vicisitudes de la vida, pues será la solución contra la cual los problemas no podrán hacer nada.
Lectura bíblica: 1 Corintios 13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Alguna vez has notado que quienes han sido agobiados por la presión son los que tienen los testimonios que más animan e inspiran nuestra fe? Son creyentes que fueron fieles y confiaron en Dios cuando se sintieron presionados; confiaron en las promesas de Dios sobre la prosperidad en situaciones económicas desesperantes o confiaron en Dios para que los sanara de una enfermedad muy grave.
Mi amigo, cuando te encuentres en una situación muy difícil, no es momento de volver atrás y reconsiderar la fidelidad de Dios ni es tiempo de alejarse de Él y decir: "Bueno, Dios, ¿por qué dejaste que esto me sucediera?"
Lo que quiero decir es que, cuando las dificultades tarden en desaparecer y las circunstancias no estén en línea con las promesas de Dios, no te pongas a cuestionar Su fidelidad. Él está al tanto de lo que está sucediendo y no te fallará.
Si pretendes examinar algo, ¡examínate a ti mismo y considera dónde pudiste haber fallado! Pero, si no puedes encontrar el origen del problema, simplemente di: "Señor, no sé cuál es el problema. Por favor, te pido que me lo muestres. Sé que Tú no eres el problema. No quiero dejarme llevar por las circunstancias, sino por Tu Palabra". Entonces, cuando Él te lo revele, no te demores en hacer los cambios necesarios.
Quiero animarte a permanecer firme y seguir honrando a Dios con tus palabras. Él te escuchará cuando te sientas agobiado por la presión. ¿Qué será lo que oirá de tus labios?
Lectura bíblica: Salmo 62
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Nunca olvidaré la primera vez que Gloria leyó ese versículo. En ese tiempo teníamos muy poco dinero; en las paredes de la casa no había adornos ni cuadros de ninguna clase. Pero ella se preparó para empezar a decorar. Se aferró a la promesa: «Su casa rebosará de bienestar y de riquezas», y la reclamó por fe.
Y sucedió que a todas partes que íbamos, alguien nos regalaba un cuadro o algún adorno para la casa.
Lamentablemente, la mayoría de los creyentes no son tan diligentes para confiar en Dios en cuanto a esa clase de cosas como Gloria lo fue. Algunos incluso dicen que Dios no promete prosperidad material a los creyentes del nuevo testamento, sino sólo prosperidad espiritual. Pero la verdad es que ambas son inseparables. Por eso Jesús dijo: «Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas [materiales] les serán añadidas». Él sabe que el reino espiritual y el reino material están enlazados.
El mundo físico no puede operar independientemente del mundo espiritual. Lo que sucede en uno, es un reflejo de lo que ocurre en el otro.
Claro que tu condición espiritual repercute mucho en tu condición económica. Por eso, cuando empiezas a poner en práctica el evangelio y comienzas a prosperar espiritualmente, puedes también empezar a prosperar física y materialmente.
No dejes que nadie te haga cambiar de opinión en cuanto a las promesas de Dios acerca de la prosperidad. Tú no debes escoger entre la prosperidad económica y la espiritual, pues ambas te pertenecen. Reclama, por la fe, tu derecho a ambas. Como hijo de Dios nacido de nuevo, atrévete a extender tu mano y a recibir ¡las riquezas que te pertenecen!
Lectura bíblica: Deuteronomio 7:8-13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Disciplinar la carne. Estas palabras traen a la memoria de muchos creyentes recuerdos de frustración y de fracaso. Saben que es importante disciplinar la carne, ya que la Palabra de Dios lo enseña de forma muy clara, pero no saben exactamente cómo hacerlo.
Algunos se han dado por vencidos porque creen que tal disciplina es imposible. Otros siguen luchando, decididos a poner la carne bajo sujeción, aunque continúan perdiendo una batalla tras otra. Pero no debe ser así. En realidad, no podemos darnos el lujo de permitir que sea así, porque nos costaría muy caro.
Nosotros tenemos la bendición de ser parte de la generación que verá las señales y los prodigios que los antiguos profetas desearon haber visto. Seremos testigos del derramamiento del Espíritu de Dios sobre toda carne. Pero el pecado impide el fluir del Espíritu. El poder y la gloria de Dios se manifestarán por medio de nosotros sólo cuando nos despojemos del pecado. Recién entonces veremos las grandes maravillas que han sido profetizadas para nuestra generación.
Por lo tanto, deja atrás los fracasos del pasado. Proponte que no permitirás que los pecados de la carne te quiten la gloria de Dios. Sí, créelo. Puedes despojarte del pecado con el que has estado luchando todo este tiempo y vivir bajo el control del Espíritu. Observa a Jesús… Él te mostrará cómo hacerlo.
Lectura bíblica: 2 Timoteo 2:19-23
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Ningún arma forjada contra ti prosperará. ¡Qué buenas noticias! ¿No es grandioso saber que ninguna enfermedad, circunstancia o dificultad podrá contra ti?
Hace algunos años, uno de nuestros amigos estaba enfrentando una demanda judicial. Oramos juntos basados en ese versículo y acordamos que ese pasaje sería la palabra final en esa situación, y no las acusaciones en su contra. Estuvimos firmes en la fe, confiando en que esa demanda no prosperaría.
Efectivamente, cuando mi amigo fue al juzgado, los demandantes no pudieron prevalecer contra él. Él ganó ese debate legal, no porque los abogados fueran muy listos, sino porque era inocente y había confiado en esa poderosa promesa de Dios.
Imita ese ejemplo. Cuando el diablo te ataque en algún aspecto de tu vida, no te pongas a llorar, ni te cruces de brazos, ni le supliques a Dios para que te defienda. Abre la Biblia en Isaías 54:17. Recuerda lo que Dios te ha prometido. Usa esa promesa para fortalecerte contra el pecado y contra toda obra perversa que el diablo quisiera usar para atarte.
Luego, aférrate a esa promesa por medio de la oración. Declara: "Señor, rehúso temerle a esa arma que el diablo ha forjado en mi contra, pues sé que de acuerdo con Tu Palabra, no prosperará contra mí. Confío en que Tú me protegerás, y desde ahora te doy gracias por la victoria. En el nombre de Jesús, Amén".
No desperdicies el poder de la fuente de protección de Dios. Ponlo a funcionar en tu vida. Es tu herencia legítima como siervo del Señor.
Lectura bíblica: Isaías 54:10-17
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Alguna vez te ha sido difícil oír la voz de Dios? ¿Te has hallado atrapado en alguna situación confusa y necesitando consejo y aun después de orar y de leer la Palabra―aún no estás seguro de lo que Dios quiere que hagas?
Yo he tenido esa experiencia. Conocía la Palabra escrita de Dios y ponerla en prácticahabía cambiado mi vida. Pero, cuando se trataba de decisiones para las cuales no había una respuesta directa en la Palabra, no estaba segura de qué hacer. Por ejemplo, decisiones como: a cuál ciudad mudarse, y cosas por el estilo.
Lo que me guardó fue el conocimiento de que estaba haciendo lo correcto. La Palabra escrita de Dios y el testigo interno son dos cosas diferentes; nunca se contradicen, pero ambos son parte vital de nuestro caminar en el Señor.
Por ejemplo, Dios esperaba que Israel obedeciera Su Palabra escrita. Pero también les dijo: «Obedézcanme» (Jeremías 7:23; NVI), pues quería que conocieran Su voluntad en situaciones específicas. Eso sucedió cuando Israel conquistó Jericó: el pueblo obedeció la voz de Dios. De otra manera, ¿de dónde más hubieran obtenido ese plan de batalla tan extraño? No estaba en la ley de Moisés y a nadie jamás se le hubiera ocurrido que marchar siete días alrededor de la ciudad sería una gran estrategia militar.
Pero ¿cómo nos habla Dios? ¿Nos grita desde el cielo?
Por lo general, no. En Romanos 8 leemos que el Espíritu Santo da testimonio a nuestro espíritu. Eso significa que las instrucciones de Dios provienen desde adentro, no de afuera.
Es posible que cuando oigas la voz de Dios, te preguntes: "Señor ¿eres Tú o soy yo?". Eso se debe a que Dios por lo general no impone de forma directa pensamientos en tu mente, sino que habla a tu espíritu, y éste convierte la voz de Dios en pensamientos.
Empieza hoy a prestar atención a ese testigo, al conocimiento, al consejo y a la voz apacible que sientes en tu interior.
Si al escucharla suena como tu voz, no te sorprendas. ¡Eres tú! ¡Es tu espíritu que está siendo influenciado por el Espíritu de Dios! Cuando naciste de nuevo, tu espíritu se convirtió en el mejor consejero, porque renació del Espíritu de Dios. Tienes Su naturaleza. Y el Espíritu Santo vive en tu espíritu para enseñarte y guiarte en la vida.
Lectura bíblica: Josué 6:1-20
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Se supone que vivamos en la esperanza y tengamos gozo para que cuando Satanás venga a tratar de quitarnos la victoria y a decirnos que Dios no nos ayudará más, lo único que debemos hacer es tan solo pensar en la Palabra de Dios para recobrar el gozo. Así que regocíjate porque estás en Cristo. Regocíjate de que el cielo es tu hogar. Regocíjate de que mayor es el que está en ti, que el que está en el mundo. ¡Presume acerca de Dios hoy! El diablo no podrá soportarlo.
"…Permanezcan firmes y sean pacientes en el sufrimiento y en la tribulación". La palabra tribulación significa: "Estar bajo presión, adversidad o persecución". Cuando la persecución o la adversidad llegue a tu vida, no te des por vencido ni desmayes, sino que acércate con toda confianza al trono de la gracia, en el Nombre de Jesús, y recibe la ayuda que necesitas.
Ten presente que cuando las cosas se tornan difíciles, no es el momento de olvidarse de la Palabra, sino de duplicar el tiempo en ella. Es hora de ser constante en la oración para que puedas estar firme.
Regocíjate, se paciente en la adversidad y se constante en la oración, ¡y el diablo no podrá robarte nada!
Lectura bíblica: Romanos 5:1-5
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Recuerdas cuando fuiste al colegio a aprender el abecedario? Lo hiciste a través de tus cinco sentidos y de tus capacidades lógicas para almacenar y ordenar datos. Esa clase de conocimiento se denomina conocimiento natural, y es al que la mayoría de la gente ha sido expuesta.
Pero en el reino de Dios existe otra clase de conocimiento que opera de adentro hacia afuera, en vez de afuera hacia adentro. Se llama conocimiento adquirido por revelación divina.
Jesús habló de esta clase de conocimiento en Mateo 16. Él le había preguntado a Sus discípulos quién creían ellos que Él era. Entonces Pedro le respondió: «…¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!» Entonces Jesús le dijo: «Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en los cielos.» (Versículos 16-17).
Dicho en otras palabras: "Pedro, tú no recibiste ese conocimiento a través de tus sentidos naturales, sino directamente de Dios".
Si alguna vez has recibido esa clase de conocimiento, te habrás dado cuenta de que después de recibirlo empiezas a ver las cosas de manera diferente y a tener una confianza tan firme que, como Jesús le dijo a Pedro, ni las puertas del infierno prevalecerán en tu contra.
Pero esas revelaciones no surgen fácilmente. Debes meditar en la Palabra y buscar al Espíritu de Dios para que te las revele porque están ocultas en Él. La Biblia afirma que Dios ha reservado Su sabiduría para los santos (1 Corintios 2:7-9). Nota que dice que la ha ocultado para los creyentes, no de ellos. Dios definitivamente quiere que las tengas.
Sin embargo, no pienses que Dios te mandará del cielo grandes revelaciones cuando estés mirando la televisión. Es necesario que lo busques.
Si anhelas recibir el conocimiento adquirido por revelación divina, necesitas meditar en la Palabra, orar y estar en comunión con el Señor para que estés en condiciones de recibir ese conocimiento. Empieza a recibir ese tipo de revelaciones; es la clase de conocimiento más emocionante que existe.
Lectura bíblica: 1 Corintios 2
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Aquellos que se forman el hábito de deleitarse en la Palabra de Dios ¡tendrán un corazón firme! Podrán hacer frente a las calamidades sin perder su firmeza, sabrán qué hacer antes de que éstas lleguen y saldrán victoriosos. ¡Ese tipo de creyentes es difícil de derrotar!
Lo lamentable es que la mayoría de los creyentes esperan hasta enfrentar alguna desgracia para empezar a afirmarse en la Palabra; esperan hasta encontrarse entre la espada y la pared. Es entonces cuando se vuelven muy espirituales y empiezan a ayunar y a orar… Pero, frecuentemente, se dan cuenta de que han empezado muy tarde.
Es como el hombre que al descubrir a un ladrón en la casa empieza a levantar pesas para desarrollar sus músculos y poder hacerle frente. ¡Por supuesto que de esa manera no logrará nada! Si se hubiera ejercitado antes, en lugar de mirar la televisión, habría estado preparado. Pero dadas las circunstancias, será fácilmente derrotado.
Prepárate antes de que el diablo asalte tu casa. Afirma tu corazón, apaga el televisor, apaga las distracciones del mundo y enciende la Palabra. ¡El tiempo propicio para empezar a afirmarte en la Palabra de Dios es hoy mismo!
Lectura bíblica: Job 22:21-30
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El hombre fue creado para ser un ganador. La Biblia nos los dice. Por ejemplo, en Génesis leemos que al principio Dios le dio al ser humano dominio sobre toda la Tierra y sobre todo ser viviente en las aguas, en el aire y en la tierra.
El hombre ni siquiera sabía lo que significaba perder hasta que se apartó de Dios cuando decidió desobedecerle en el huerto de Edén. A partir de ese momento, el hombre empezó a conocer lo que es la derrota, se vio forzado a aceptar el fracaso como parte de la vida y quedó reducido a una posición subordinada, una posición a la que nunca se le destinó.
Es una historia triste. Pero si eres un hijo de Dios nacido de nuevo, tu historia tiene un final feliz. Por la fe en Cristo Jesús, ¡has sido hecho un ganador otra vez!
En realidad, Dios ya garantizó tu éxito. Permíteme explicarte lo que quiero decir. Imagínate que estás a punto de emprender un trabajo muy difícil, y antes de empezar a hacerlo, Dios te habla de manera audible y dice: Quiero que sepas que voy a encargarme personalmente de que este plan en el que estás trabajando salga bien.
Ahora bien, quiero que sepas que tienes la promesa de Dios de que triunfarás. En Su Palabra Él dice que eres un vencedor. En Él puedes vencer cualquier dificultad que el mundo ponga en tu camino (1 Juan 5:1-5).
No importa cuán perdedor te sientas, ni cuantas veces hayas fracasado en el pasado. Si crees que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente, entonces has llegado a ser más que vencedor en Él (Romanos 8:37).
¿Querrá decir eso que ya no tendrás más problemas? No. Simplemente significa que podrás hacer frente a la dificultad, y triunfar.
Si últimamente has estado pensado que eres un fracaso, renueva tu mente con la Palabra de Dios que dice que eres un ganador. Siempre que se te presente un reto, respóndele diciendo: ¡Alabado sea Dios!, puedo vencer en esta situación porque Jesucristo ¡ya me ha hecho vencedor! Deja que esa Palabra de parte de Dios habite en tu corazón. Ella hará de ti un ganador.
Lectura bíblica: 1 Juan 5:1-5
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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