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Como creyente, tienes dentro de ti la misma vida nueva que Dios le dio a Jesús cuando lo resucitó de entre los muertos. El viejo pecador que eras, ha muerto. Te has convertido en una nueva creación en tu interior.
¡Estás lleno de la vida de resurrección de Dios!
Sin embargo, el pecado, la desobediencia, el egoísmo y la vida carnal no dejarán que esa vida de resurrección se manifieste. El pecado te separará del poder de Dios, aunque hayas nacido de nuevo. Si andas en pecado, la vida de resurrección permanecerá dormida en tu interior.
Tú no vencerás el pecado, tratando de no pecar. Lo vencerás cuando vivas de acuerdo a la vida nueva que Dios ha puesto en ti, dedicando tiempo a la Palabra y a la oración. Al hacerlo, el Espíritu de Dios te fortalecerá y te capacitará para poner ese pecado bajo tus pies.
No obstante, recuerda que el Espíritu Santo no usará Sus fuerzas para poner bajo tus pies esos viejos hábitos carnales. Él esperará a que tú tomes la iniciativa. Luego, te fortalecerá para que prosigas con tu decisión y te enseñará cómo disfrutar la vida nueva que mora en tu interior.
Da el primer paso hoy y pídele ayuda. Dile: "Señor, deseo experimentar el poder para disfrutar esta vida nueva todos los días. Decido en mi corazón poner bajo sujeción los preceptos del pecado y me declaro muerto a éste. En el nombre de Jesús, pasaré tiempo en oración y en la Palabra hoy. Al hacerlo, sé que recibiré nuevas fuerzas del Espíritu Santo en mi vida. ¡Sé que comenzaré a vivir el poder de resurrección que has puesto en mi interior!".
Lectura bíblica: Romanos 7:1-6Hoy en día, son muy pocas las personas inconversas que han oído realmente las "buenas nuevas". ¿Por qué? Porque muchos cristianos se encuentran ocupados diciéndole al mundo que Dios está enojado con ellos, que son malos y que están viviendo equivocadamente. Algunos llaman a eso las "buenas nuevas", pero no lo son, y no es lo que Dios nos ha comisionado a anunciar.
Dios nos ha dado "¡el mensaje de reconciliación!"
Nos ha enviado a anunciar las noticias de que Dios ha restaurado la armonía y la comunión entre Él y los hombres, todos los hombres. No sólo con los creyentes, no sólo con la gente de tu iglesia, sino con ¡todo el mundo!
Es verdad. Al igual que tú, el peor pecador del mundo ha sido tan reconciliado con Dios como tú. Busca Romanos 5:10, y verás qué quiero decir: «Porque, si cuando éramos enemigos de Dios fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, mucho más ahora, que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida».
Reconciliados. Esa palabra denota tiempo pasado. Dios ya ha restaurado la comunión entre Él y la humanidad. Lo hizo cuando ni una sola persona sobre la Tierra creía en el Nuevo Nacimiento, excepto Jesús,. Lo hizo cuando el mundo entero estaba hundido en el pecado.
Mediante la muerte y la resurrección de Jesús, Dios ha limpiado, perdonado y restaurado para Sí mismo a todos los hombres, mujeres y niños sobre la faz de la Tierra. Todo lo que tenemos que hacer ahora es recibir esas buenas nuevas.
Ésa es la buena palabra que Dios nos ha dado. Esa es la palabra que necesitamos dar a conocer a los que están perdidos. Si lo hacemos, puedo casi garantizarte que no permanecerán perdidos por mucho tiempo.
Lectura bíblica: 2 Corintios 5:10-21¿Qué sucede cuando titubeas en hacer algo que Dios te ha pedido que hagas? Tu adversario, el diablo, dará el primer paso y te atacará de inmediato.
Si quieres vivir por fe, considera que la duda es uno de los hábitos más peligrosos que puedas tener. Ésta proviene de la indecisión. La Biblia dice que un hombre así, es: "inestable, de poca confianza e indeciso, acerca de todo lo que piensa, siente y decide" (AMP).
Si titubeas, las decisiones que tomes estarán divididas. Tratarás de vivir por fe y de proteger tu temor al mismo tiempo. Te encontrarás declarando cosas como: "Yo creo que Dios me sanará". Entonces tu temor te hablará al oído y te dirá: "Pero no quisiera decir que estoy bien, no todavía". Estarás tan ocupado debatiéndote entre la fe y el temor, que no podrás progresar en nada.
Deshazte hoy del hábito de la duda. Toma la firme decisión de confiar en la Palabra de Dios y de actuar conforme a lo que ella establece. Decídelo de una vez por todas. Determina no volver a darle lugar a la duda. Cuando ésta venga a tu mente, échala fuera de inmediato.
Cuando Dios hable, no desperdicies ni un momento. Da el paso de fe que necesitas dar ¡y así siempre irás adelante del diablo!
Lectura bíblica: Santiago 1:1-8No puedo decirte cuántos cristianos nacidos de nuevo y llenos del Espíritu Santo critican a su pastor el sábado por la noche, ¡y luego esperan que ese pastor haga la oración de fe por ellos el domingo por la mañana! Constantemente hacen comentarios negativos de los evangelistas y de los predicadores que Dios ha enviado a ministrarles, y luego se preguntan por qué la lluvia del Espíritu se ha evaporado de sus iglesias.
La mayoría de esas personas, ni en sueños criticarían el ministerio de Jesús. No obstante, de acuerdo con la Palabra de Dios, eso es precisamente lo que están haciendo. Jesús dijo: «El que recibe al que yo envío, me recibe a mí».
Sé que los ministros fallan a veces. Sé que cometen errores. Jesús también sabía que lo harían. Sin embargo, Él dijo: «… El que recibe al que yo envío, me recibe a mí…».
Si crees que la doctrina de algún predicador es errónea, entonces ora por él. Si es necesario, retírate de ese ministerio. Las Escrituras dicen: «¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro? Que se mantenga en pie, o que caiga, es asunto de su propio Señor. Y se mantendrá en pie, porque el Señor tiene poder para sostenerlo» (Romanos 14:4, NVI).
Los ministros del evangelio son siervos de Dios, no tuyos. Ya sea que se equivoquen o estén en lo correcto, ámalos y respétalos, aunque no sea por ninguna otra razón más que para honrar a quien los envió.
Aprende a recibir al ministro de Dios que Jesús te envía con el mismo respeto y honor que le darías al mismo Jesús. Si lo haces, abrirás la puerta para que un gran poder espiritual sea liberado. Allanarás el camino para que Dios supla lo que necesitas. La unción de Dios se liberará por medio del enviado de Dios hacia ti.
Rehúsate a que la crítica retenga la unción del Espíritu Santo. Luego, prepárate para ser bendecido, pues te aseguro que el Espíritu Santo no la retendrá.
Lectura bíblica: Números 12:1-16¿Ha tratado el diablo alguna vez de poner culpa y condenación en tu vida al decirte que ir con los médicos y tomar medicinas es contrario a los principios de fe cuando necesitas sanidad? Si es así, tengo palabras alentadoras que te ayudarán a tener paz en tu corazón.
La voluntad de Dios es sanarte. Eso es lo primero y lo más importante que debes comprender. Si tu fe es fuerte y puedes creer en la Palabra sin dudar (a pesar de las circunstancias o de los síntomas que vengan en tu contra), entonces podrás recibir esa sanidad sólo por fe.
Pero esa clase de fe requiere más que oír unas cuantas predicaciones sobre sanidad. Exige una revelación personal y profunda del poder sanador de Dios. Por lo tanto, si aún no has cultivado esa clase de fe, entonces el médico es tu mejor amigo.
Si no estás seguro de que tu fe sea lo suficientemente fuerte o que necesites la ayuda del médico, sigue las instrucciones del apóstol Pablo (Colosenses 3:15) y deja que la paz sea tu árbitro.
Si te asalta el temor cuando piensas en prescindir de la ayuda médica, entonces ve al médico. ¡Y hazlo en fe! Por otra parte, si tienes la confianza firme de que la sanidad es tuya estrictamente por fe, deja que ésta haga la obra y recibe tu sanidad directamente. Ir o no al médico no es lo importante. Lo que importa es que aquello que hagas, sea hecho en fe.
De cualquier manera, puedes regocijarte al saber que Dios está cooperando contigo, ayudándote y respetando el nivel de tu fe. Agradece a Dios por tu sanidad―no importa cómo venga―y no dejes que Satanás te haga caer en condenación. ¡No es asunto de él!
Lectura bíblica: Deuteronomio 7:8-15Una vez que decidas guardar los mandamientos de Jesús y comiences a dejar que la Palabra more más abundantemente en tu vida, el Nombre de Jesús llegará a ser mucho más poderoso para ti. Llegará a ser más que sólo una palabra. Se convertirá en una fuerza que hará que toda situación, y todo demonio que trate de interponerse en tu camino, doble su rodilla cuando se lo órdenes.
Te lo aseguro, el Nombre de Jesús funciona. En ese Nombre hay más poder del que podamos imaginarnos.
Mi fe está tan aferrada en la autoridad del Nombre de Jesús, que a veces simplemente digo: "En el Nombre", y el poder de Dios entra en acción.
De hecho, he descubierto que el Nombre de Jesús―tan sólo el Nombre―es eficaz cuando es pronunciado por un creyente que permanece en la Palabra. En Apocalipsis 19:13, vemos que el nombre de Jesús es la Palabra de Dios. Por eso, cuando un espíritu maligno trata de traer enfermedad, pobreza, depresión o cualquier otra basura a mi hogar, no tengo que citar cada pasaje que sé para detenerlo. Puedo señalarlo con mi dedo y decirle: "¡Jesús!" ¡Eso es como arrojar toda la Palabra de Dios en su cara de una sola vez!
Descubre por ti mismo lo que el Nombre exaltado puede hacer. Comienza a decirlo con confianza y autoridad. ¡Hay poder en el Nombre de Jesús!
Lectura bíblica: Hechos 3:1-16Cuando tu despertador suene mañana por la mañana, no te despiertes pensando que es tan sólo un día más. Haz lo que la Palabra de Dios dice: «Vuelvan a su sano juicio… y dejen de pecar». Despierta pensando en la gloriosa realidad de que has sido hecho la justicia de Dios en Cristo Jesús, y que se te ha dado una posición justa con el Dios altísimo.
¿Por qué? Porque mañana —y todos los días de tu vida en esta Tierra—, Satanás tratará de convencerte de que no tiene ningún derecho de recibir los beneficios de Dios. Tratará de llevarte de nuevo al cautiverio para que peques y así poder controlar tu vida. Pero Satanás no podrá hacerlo si te despiertas todos los días con la realidad de quién eres en Cristo.
La siguiente es una confesión que puedes hacer en oración para que esa verdad se avive en ti:
"Padre, hoy confieso de nuevo a Jesucristo como mi Señor y Salvador. Señor, Tú eres la cabeza de mi vida. Me rindo a ti por completo. Ahora mi voluntad es Tu voluntad. Mis planes son Tus planes".
"Como una nueva creación en Cristo Jesús, acepto el don de justicia y todo lo que ese don incluye: salud, prosperidad, paz, gozo y vida en abundancia. Me despojo de todo peso y del pecado que tan fácilmente me asedia. Ahora pongo mis ojos en Jesús, el Autor y Consumador de mi fe".
"De acuerdo con Tu Palabra, ahora puedo gobernar como rey en esta vida. El poder del pecado y de la muerte en mi vida ha sido vencido. Las fuerzas del mal ya no ejercen dominio sobre mí, pues mi vida está en las manos del Dios que gobierna sobre todos los dioses. Soy más que vencedor por medio de Aquel que me ama".
"Hoy decido vivir consciente de mi posición justa contigo Señor, y en cada paso acercarme cada vez más a ti. Gracias por el don de justicia. Gracias a ese don puedo hacer todas las cosas en Cristo Jesús que me fortalece".
"En el nombre de Jesús. Amén".
Lectura bíblica: Colosenses 2:9-15¿Has pensado alguna vez lo que realmente significa estar en Cristo? ¿Alguna vez has tenido una revelación clara de lo que eso significa? Una vez que la tengas, tu vida será revolucionada.
Es en Él que recibimos perdón por nuestros pecados. Es en Él que estamos sentados en los lugares celestiales para que Dios nos pueda mostrar las abundantes riquezas de Su gracia. ¡Es en Él que hemos sido hechos la justicia de Dios!
Si quieres que esa verdad se haga realidad en tu vida, comienza a buscar pasajes bíblicos que mencionen las palabras en Cristo. Busca las palabras en Él, con Él, por Él, y en Quién. Subráyalas y medita en ellas hasta que la verdad de ellas se profundice en tu espíritu. Ellas te darán munición poderosa contra los ataques de Satanás.
Por ejemplo: cuando él trate de decirte que eres sólo un pecador y que Dios no quiere que lo molestes con tus problemas, sabrás que él está mintiendo. Podrás contestarle enérgicamente: "Yo era un pecador, pero gracias a Dios ahora soy la justicia de Dios en Cristo Jesús. He sido levantado para sentarme con Él en los lugares celestiales. Ahora estoy en Él y tú no puedes tocarme".
Prepárate para la próxima vez que Satanás venga con dudas, incredulidad y acusaciones. Prepárate para responderle con los pasajes bíblicos acerca de quién eres en Cristo. Tu victoria estará garantizada una vez que comprendas que de veras, ¡tú estás en Él!
Lectura bíblica: Efesios 1:1-14Hoy, el Espíritu de Dios te está comunicando un mensaje vital: ¡Prepárate para la venida de Jesús! Es un mensaje muy antiguo, pero existe una nueva urgencia en éste, el cual no puedes darte el lujo de pasar por alto.
Algunos creyentes cometen el error de decir: "Bueno, no se supone que sepamos el tiempo de la Segunda Venida. ¡Se supone que Jesús vendrá como un ladrón en la noche!"
Pero están equivocados. La Palabra de Dios dice que como hijos de la luz, no debiéramos ser tomados por sorpresa. Deberíamos tener tal agudeza espiritual que aunque no sepamos el día ni la hora, deberíamos reconocer que estamos en el tiempo de la venida de Jesucristo.
1Corintios 2:10 nos dice que Dios nos ha dado a conocer Sus planes mediante Su Espíritu. Me imagino que aquellos que andan en el Espíritu, en el día en que el Señor vuelva, comenzarán a anticipar que algo está por suceder.
Actúa como las cinco vírgenes prudentes de Mateo 25, las cuales estaban preparadas cuando la llegada del novio fue anunciada. ¡Vive lleno del aceite del Espíritu Santo y con tu luz brillando!
Que no te sorprendan durmiendo cuando Jesús vuelva. Deja que el Espíritu Santo te ponga en la senda correcta y te prepare para tu Señor. Porque así como Jesús lo predijo, hay un clamor que se oye a la medianoche. El Espíritu del Señor está anunciando Su venida.
¿Puedes oírlo en tu espíritu? ¿Puedes sentir al Señor diciendo: Levántate y ven a Mi encuentro. Ten comunión conmigo. Entra en la luz ahora, y en esa hora crucial estarás en Mis planes.
Obedécelo ahora mismo, porque «…¡ahí viene el novio!…».
Lectura bíblica: Mateo 25:1-13Sé por experiencia personal que cuando la gente comienza a criticar y a perseguirte porque vives por fe, tu reacción humana y natural es contraatacar. Es fácil querer pagar con la misma moneda. Puedes pensar: "Bueno, a lo mejor si prueban un poco de su propia medicina, dejarán de estar criticando y hablando de los demás".
¿Pero sabes qué? No lo harán. Tus palabras simplemente añadirán combustible al fuego; te criticarán y alzarán la voz con mayor ahínco.
Sin embargo, según la Palabra de Dios, existe una manera para callarlos. No se trata de discutirles. Tampoco lo harás si te defiendes. Debes guardar silencio y seguir haciendo las buenas obras que Dios te ha llamado a hacer.
Jesús fue muy criticado por los religiosos de Su época. Sin embargo, Él nunca se defendió. En su lugar, Hechos 10:38 nos dice que continuó haciendo el bien.
Cuando la gente comience a ridiculizarte por llevar una vida de fe, se cómo Jesús: sigue bendiciendo a la gente, sigue orando por las personas que son oprimidas por el diablo y libéralas. Sigue imponiendo tus manos sobre los enfermos y sánalos. Continúa haciendo lo que Dios te ha llamado a hacer.
Eso molestará al diablo porque su propósito principal es el de anular tu eficiencia en el reino de Dios. Satanás quiere que participes de las críticas. Quiere distraerte para desviar tu atención del trabajo que Dios te ha encomendado. El diablo realmente quiere que te rindas.
¡No lo hagas! En su lugar, sigue las instrucciones de 2 Timoteo 3:14: «Tú, por tu parte, persiste en lo que has aprendido y en lo que te persuadiste, pues sabes de quién has aprendido». Continúa haciendo el bien y viviendo por fe para hacer callar las críticas de las personas ignorantes. Y cuando se hayan desvanecido todas esas palabras insensatas, tu todavía estarás de pie, firme.
Lectura bíblica: Lucas 23:1-9From the publisher's feed

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