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De una manera muy sencilla, Dios nos enseña que el amor es guardar Sus mandamientos. Esto transforma el concepto del amor, de algo indeterminado a algo explícito. Pero Dios no sólo se ha limitado a darnos la definición del amor, sino también nos ha explicado cómo podemos amar de la manera en que Él ama. Cuando Dios nos dio Su Palabra, en ella nos dio también el manual del amor por escrito. Lo único que debemos hacer, para vivir en amor, es seguir Sus instrucciones.
Si hiciste a Jesucristo el Señor de tu vida, ya diste el primer paso de obediencia. El amor de Dios nació en tu interior. Pero, a menos que des pasos para cultivarlo, ese amor permanecerá escondido en tu interior. El amor obra de la misma manera que la fuerza de la fe. Al igual que la fe, el amor se activa mediante el conocimiento de la Palabra.
Para ser consciente del amor, confiesa la Palabra de Dios y ponla en práctica. Al meditar en estos versículos, mírate a ti mismo viviendo la vida de amor, caminando según los mandamientos de Jesús y siendo guiado por estos. Cultiva el amor que Él ha puesto dentro de ti.
Lectura bíblica: 1 Juan 2:3-11Por años, el diablo se ha valido de la enseñanza tradicional del aguijón en la carne del apóstol Pablo para convencernos de que no necesitamos las bendiciones de Dios, y que debemos aceptar todo, desde las enfermedades hasta el pecado. Y nos convenció que lo hagamos por voluntad propia.
Quizás sea la interpretación errónea más destructiva y a la vez, más ampliamente aceptada que exista en el Cuerpo de Cristo. He ido a países a predicar a personas que apenas tenían conocimiento de la Palabra, y aún así me di cuenta que la enseñanza acerca del aguijón de Pablo ya había llegado a ellos.
A la mayoría de ellos se les dio la enseñanza errónea.
La tradición dice que Dios le dio a Pablo el aguijón en la carne. Además, la tradición convierte al aguijón en un gran misterio. ¡Pero las Escrituras no dicen eso en lo absoluto!
En la Biblia leemos que el aguijón en la carne era un mensajero de Satanás. No era de Dios, ¡sino de Satanás! El aguijón era literalmente lo que Pablo dice que era: un mensajero enviado de Satanás.
Pablo predicaba el evangelio adondequiera que iba, y cada vez que lo hacía, destruía un poco más el reino del enemigo. Éste le envió un mensajero, un espíritu maligno, para impedirle que siguiera predicando.
Cuando Pablo le indagó al Señor acerca de ese aguijón (lee 2 Corintios 12:8-10), Dios no le contestó en forma negativa, sino que le dijo: «Con mi gracia (Mi favor) tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad (en la incapacidad para producir resultados]» (Diccionario expositivo de palabras del antiguo y nuevo testamento, por W. E. Vine).
En otras palabras, cuando Pablo no tuvo más fuerzas para seguir adelante, el poder milagroso de Dios fue suficiente para él y lo capacitó para ser un vencedor a pesar de su debilidad.
No dejes que el diablo te impida obtener la victoria. Deshazte de la tradición y atrévete a creer la Palabra de Dios. Pelea la batalla de la fe, y al igual que el apóstol Pablo, ¡verás la salvación del Señor!
Lectura bíblica: 2 Corintios 12:1-10Quiero pedirte que a partir de hoy empieces a cultivar una adicción―una adicción a la Palabra de Dios. Quizás esto te parezca extraño, especialmente si ahora no muestras mucho interés por ella. Sin embargo, créeme, es posible. Yo lo he hecho y he visto a otros hacerlo muchas veces.
Lo único que debes hacer es decidir que lo harás. Enfoca tu tiempo y atención en la Palabra. Cuanto más te dediques a ella, más aumentarás tu deseo por la Palabra. Con el tiempo, tu mente se sumergirá en ella.
¿Te sorprende? No debería hacerlo. Eso sucede con cualquier cosa a la que te dediques por completo. Por ejemplo, eso le ocurre a quienes se entregan a la pornografía. Conforme dedican más tiempo a esa actividad, el espíritu que opera a través de ella comienza a tomar el control de su conciencia, y con el tiempo pasan de la actividad mental al hecho físico. Luego, llegan al punto en que quieren más y más, y nunca están satisfechos. Nada los sacia.
Ese mismo principio puede aplicarse de una forma positiva cuando te dedicas a la Palabra de Dios. Puedes hacerlo al extremo de sumergirte por completo en ella en mente y cuerpo, y cuanto más descubres de ella, más quieres seguir descubriendo. El espíritu que obra por medio de la Palabra, el Espíritu Santo, te guiará y te llevará más cerca de Jesús de lo que puedas imaginarte.
Nunca he conocido a nadie que camine en fe y en poder, que primero no haya cultivado una adicción de entregarse por completo a la Palabra por un tiempo prolongado. No estoy hablando de unos cuantos minutos o de vez en cuando. Estoy hablando de un tiempo considerable.
Así que decide convertirte en un "adicto a la Palabra". Una vez que lo logres, nunca más querrás vivir sin ella.
Lectura bíblica: Hebreos 4:1-12Hace años, Satanás comenzó un rumor. Le dijo a unos cuantos cristianos que debían vivir como el mundo, compartiendo las mismas desgracias, derrotas, necesidades y los mismos fracasos que sufren sus semejantes. Bueno, ese rumor se divulgó por todas partes. Quizás tú lo hayas oído. Pero quiero que sepas que ha sido una mentira muy ingeniosa.
La Palabra de Dios dice en el Salmo 91:10 que si permaneces en Cristo, no te sobrevendrá ningún mal, ni plaga tocará tu morada.
En Juan 16, el mismo Jesús dice que Él le ha quitado al mundo el poder de hacerte daño. Y en Éxodo 10:23, dice que cuando densas tinieblas rodearon a los egipcios, el pueblo de Israel tuvo luz en sus habitaciones.
Según estos y otros pasajes, podrás ver que Dios nunca te destinó a sufrir toda calamidad que el mundo sufre. Él siempre ha querido que Sus hijos vivan por encima de esas cosas y brillen como luz en un mundo de tinieblas.
En el Antiguo Testamento, la fama de Dios quedó establecida por los milagros que hizo a favor de Sus hijos. Es necesario que ese mismo hecho sea una realidad en nuestra vida. Deberíamos glorificar a Dios con una vida victoriosa y milagrosa. La gente debería venir a nosotros, diciendo: "He oído cómo Dios te sanó"; o, "he oído cómo tus hijos fueron liberados de las drogas"; o, "Dios en realidad te ha sacado de una crisis económica".
¿Comprendes ahora por qué Satanás divulgó ese rumor? Necesitaba que creyeras que debes sufrir con el mundo, en lugar de vivir como un vencedor. Tampoco desea que la gente te busque para preguntarte cómo obtienes el poder, la paz, la salud y la prosperidad que hay en tu vida.
Pero eso es exactamente lo que Dios quiere que suceda. Así que pon la Palabra de Dios a trabajar y atrévete a recibir las bendiciones que Él te ha prometido. ¡Deja que la luz del poder de Dios en tu vida entierre los siniestros rumores del diablo!
Lectura bíblica: Filipenses 2:1-16Hoy en día, muy pocos creyentes comprenden el misterio del apostolado y sacerdocio de Jesucristo. Piensan que un apóstol es alguna clase de supersanto. Pero en realidad, apóstol significa "enviado". Por lo tanto, Jesús ha sido enviado por Dios para hacer algo por nosotros.
Él ha sido enviado para servir como nuestro Sumo Sacerdote. De nuevo, muchos creyentes no tienen ni la menor idea de lo que un sumo sacerdote hace. Ellos se imaginan a una persona que camina con ropa extraña realizando rituales religiosos.
En realidad, un sumo sacerdote es mucho más que eso. Es el que está autorizado para administrar, poner en marcha, llevar a cabo y ejecutar lo que se le ha encomendado. Quizás te preguntes: "¿Qué es lo que está Jesús autorizado para administrar, ejecutar o llevar a cabo a favor nuestro?" Hebreos 3:1 nos dice que Jesús es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión. Él ha sido enviado a poner en vigencia, a ejecutar y a llevar a cabo las palabras que digas.
Pero es muy posible que en lugar de palabras de fe, hayas estado diciendo cómo te sientes en ese momento. Por ejemplo, si sólo hablas de enfermedad, ¿qué podrá hacer el Señor con eso? Él no es el Sumo Sacerdote de la enfermedad, y no podrá hacer cumplir esas palabras. Si declaras: "Estoy débil, me siento cansado", Él no podrá hacer nada con eso. La Biblia dice: "que el débil diga ¡fuerte soy!". En el momento en que lo dices, Jesús podrá administrar fortaleza.
Jesús no te dará enfermedad, debilidad, pobreza o pecado. Él derrotó todo eso por nosotros. Él es el Sumo Sacerdote de la redención, de la justicia y de la liberación.
Tenlo presente cuando te acerques a Jesús, para que no hables palabras de derrota, sino palabras de victoria que Él pueda hacer cumplir. Eso es lo que Dios le ha comisionado a Jesucristo para que cumpla en tu vida.
Lectura bíblica: Hebreos 7:20-28Desde el punto de vista natural, el mundo en el que vivimos causa gran temor. Es un mundo que va de una catástrofe a otra. Casi a diario, oímos de guerras, la amenaza de armas nucleares y biológicas, de grandes derrames de petróleo, de terremotos e inundaciones, de nuevas enfermedades y de la delincuencia que azota a nuestras ciudades.
Sin embargo, en medio de todo eso, Dios promete ser refugio y fortaleza para los que confían y permanecen en Él.
Quizás digas: "Pero, Gloria, Él hizo esa promesa hace miles de años, cuando las cosas no estaban tan mal como lo están hoy en día".
Puede ser. No obstante, quiero decirte algo. Esa promesa también es para nuestra generación. Piensa en esto. Cuando el Salmo 91 fue escrito, el hombre aún no había inventado armas que pudieran destruir a diez mil personas de una sola vez. Nosotros somos la generación que lo hizo posible. Por lo tanto, cuando Dios dijo en el Salmo 91, «no te sobrevendrá ningún mal», nos estaba incluyendo también a nosotros.
«No te sobrevendrá ningún mal» ¡Qué gran promesa! Necesitas aferrarte y confiar en ella. Cree que Él quiere ser el Dios de tu vida. Él quiere ser tu protector y tu defensor. Él quiere ser el primer nombre que digas cuando la adversidad aparezca en tu camino. Dios quiere ser aquel en quien confíes y busques para que te guarde seguro. Y si lo haces, Él jamás te decepcionará.
Dios puede encargarse de todos los peligros que te rodean sin importar cuán difíciles sean. Él lo demostró con Sadrac, Mesac y Abed-nego, cuando fueron atados y echados en un horno de llamas tan ardientes que consumieron a los hombres que los echaron ahí. Piensa: no podrías estar involucrado en un problema más grande que ese. Pero Dios los libró, y cuando salieron del horno, ni siquiera olían a humo. ¡Aleluya!
Por eso, aunque las circunstancias a tu alrededor parezcan ser espantosas, confía en Dios. Él siempre es fiel. Nunca está ocupado en otras cosas cuando necesitas Su ayuda. Estará siempre listo para librarte de cualquier adversidad, catástrofe o desastre.
Permítele demostrar en tu vida lo que Él demostró en la vida de Sadrac, Mesac y Abed-nego: ¡Nadie más podrá librarte como Él!
Lectura bíblica: Daniel 3Cuando te encuentres ante una situación muy difícil en la cual no tienes la fuerza o la habilidad para poder manejarla, ¿te sientes tentado a darte por vencido y aceptar la derrota? No lo hagas. En lugar de eso grita: ¡Alabado sea Dios!, porque la Palabra dice que el poder de Dios se perfecciona en ti.
La palabra traducida como «poder» en este pasaje proviene del griego dunamis, que significa : "El poder de Dios que obra milagros". Piensa en eso. Cuando tu fortaleza humana llega a su fin, ¡Dios ha prometido que Su poder milagroso te ayudará a vencer!
Si lees Hechos 14 podrás ver esa promesa en acción. El apóstol Pablo fue apedreado por un grupo de judíos, quienes luego lo pusieron fuera de la ciudad y lo dejaron ahí dándolo por muerto. La fortaleza humana de Pablo había llegado a su fin y no podía hacer nada en lo absoluto.
Pero los discípulos vinieron, lo rodearon y oraron por él; el Señor lo levantó y Pablo pudo seguir adelante. En otras palabras, cuando a Pablo no le quedaba ninguna fuerza humana para continuar, el poder de Dios, que obra milagros, fue suficiente para él. Ese poder lo hizo vencedor en esa situación, ¡a pesar de su debilidad!
Entonces, si hoy estás enfrentando alguna crisis―
Si estás enfermo y la medicina no te ha servido para nada―
Si tus finanzas se encuentran fuera de control―
Si tu familia se está desintegrando―
Si algún vicio te tiene esclavizado y no puedes librarte de él―
Si has llegado al fin de tus fuerzas sin poder lograr nada―
Entonces ¡regocíjate! ¡Porque cuando las fuerzas humanas llegan a su fin, el poder de Dios sobresale!
¡Solo cree!, y
¡La gracia de Dios te bastará!
Lectura bíblica: Hechos 14:1-22¿Qué pensarías si yo te dijera que puedes vivir sin temor? ¿Me creerías si te dijera que, a pesar de lo que veas en las noticias esta noche, podrás estar perfectamente en paz? ¿Imposible? ¿Ficticio? ¡No!
El temor no es sólo una reacción a las circunstancias externas; es también una fuerza espiritual. Empieza en tu interior, y es muy destructivo. De hecho, el temor es el arma principal de Satanás. Él actúa en respuesta al temor, así como Dios actúa en respuesta a la fe. Satanás utiliza el temor para oponerse a las promesas de Dios.
Un ejemplo excelente de esto lo encontramos en Mateo 14, cuando Jesús invitó a Pedro a caminar sobre el agua. «Pero al sentir [Pedro] la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: «¡Señor, sálvame» (versículo 30).
¿Qué le dio a Pedro la confianza para caminar sobre el agua? Su fe en la Palabra de Jesús. ¿Qué provocó que Pedro empezara a hundirse? Él sintió el fuerte viento y se llenó de temor. No fue el viento que lo venció, sino el temor a éste. Él miró las circunstancias, se dejó llevar por el temor y el resultado fue la derrota. Si Pedro hubiera mantenido su mirada en Jesús, su fe nunca habría titubeado. Todo el escándalo y el viento huracanado del mundo no lo hubieran sacado del curso.
La fe crece cuando meditamos en la Palabra de Dios. El temor crece cuando meditamos en las mentiras de Satanás. Dicha meditación se llama "preocupación". ¡No lo hagas!
La Palabra de Dios es la espada del Espíritu. Úsala para pelear contra Satanás siempre que él venga en contra tuya. Levanta tu escudo de la fe y apaga todos los dardos de fuego del maligno. Habla palabras de fe, y el temor se irá.
Lectura bíblica: Salmo 27La alabanza, de acuerdo con la Palabra de Dios, es lo más apropiado y hermoso que como creyente puedes hacer.
Sin embargo, déjame decirte que la idea apropiada de alabanza que tú y Dios tienen pueden ser muy diferentes. La alabanza que Él desea debe ser llena de gozo, sin inhibiciones y, a veces, ¡en voz alta!
Si no lo crees, busca en la Biblia y te darás cuenta de la clase de alabanza que existe en el cielo. Lee Isaías 6 y verás lo que sucede en el trono celestial. Los serafines alaban tan fuertemente que hacen temblar los marcos de las puertas, y cuando lo hacen, la gloria del Señor llena la casa.
Cuando llegues al cielo, estarás alabando de la misma manera. Estarás saltando y alabando a Dios con cada parte de tu ser. Pero no esperes hasta ese momento para empezar a hacerlo; comienza ahora mismo.
Decide hoy que en vez de alabar a Dios como a ti te gusta, comenzarás a hacerlo como a Él le gusta. Dale rienda suelta a las alabanzas, y hazlo con alegría y sin inhibiciones. No esperes llegar al cielo para alabar a Dios con todo tu ser; hazlo ahora, ¡Él se lo merece!
Lectura bíblica: Isaías 6:1-8Cuando empiezas a dar pasos en fe y a caminar en el Espíritu, el diablo hará todo lo posible para que fracases en tu vida espiritual. Tratará de meterte en problemas de los cuales piensas que no hay salida.
Pero puedes usarme como ejemplo de alguien que ha estado en esas dificultades. Si pones tu mirada en Dios y confías en Su sabiduría en lugar de la tuya, Él siempre te mostrará una vía de escape (1 Corintios 10:13). No sólo escaparás, sino que lo harás de tal manera que Él recibirá la gloria y tú te reirás del diablo.
Recuerdo un miércoles en particular, una noche en Wichita Falls, Texas, donde enfrenté una situación de ese estilo. Estaba predicando acerca de la realidad de la justicia de Dios y la unción era realmente fuerte. En el instante que la unción alcanzó su punto máximo, de repente una mujer en el auditorio se puso de pie y comenzó a hablar en lenguas. Le pedí tres veces que se detuviera, pero ella continuó hablando más fuerte. Cuando por fin se calló, la unción se había ido y el mensaje quedado en el olvido. Así que miré a esa mujer con seriedad y empecé a corregirla por su falta de respeto.
Fue entonces que un hombre sentado junto a ella habló y dijo: "Hermano Copeland, ella es completamente sorda. No puede oír ni una palabra de lo que usted está diciendo".
En ese momento no supe qué hacer. No sólo mi mensaje se había arruinado, sino que toda la congregación estaba enojada conmigo por haber regañado a esa pobre mujer sorda. (Luego me enteré de que el hombre usaba a la pobre mujer para interrumpir en reuniones y echar a los predicadores del pueblo. Cuando el servicio alcanzaba su mejor momento, él la presionaba y le decía que era su turno para profetizar).
Me detuve por un momento, me quedé en silencio y esperé que el Señor me diera instrucciones. De hecho, Él me habló, y me dijo: Llámala y pon las manos sobre ella, y yo abriré sus oídos.
¡Todo cambio de forma radical! Cuando Dios sanó los oídos de esa mujer, ese fracaso se convirtió —de una manera sorprendente—, en una de las reuniones más ungidas que haya tenido. ¡Todos fueron bendecidos!
La próxima vez que el diablo trate de acorralarte en una esquina, quédate tranquilo. Pídele a Dios que te muestre la vía de escape. Él siempre te dará la victoria.
Lectura bíblica: Hechos 14:8-22From the publisher's feed

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