
Sign up to save your podcasts
Or


En estos tiempos, las dificultades parecen rodearnos por todos lados. Si no es la economía que está mal, es el negocio que fracasa, el matrimonio que va de mal en peor o la falta de buena salud. Sin embargo, Dios ha prometido liberarnos en medio de las dificultades que parecen abrumadoras.
Déjame darte un consejo. Si quieres que Dios sea el Dios en medio de tu angustia, entonces debes dejarlo ser el Dios de tu corazón. Dios honra a los que le honran. Si estás atravesando por alguna dificultad, no empieces a patalear, a gritar y a rogarle que te libre de eso. Hónralo y lee Su Palabra para hacer lo que Él te dice que debes hacer.
El Salmo 34 es un buen lugar para comenzar. Por ejemplo: dice que debemos buscar a Dios (versículo 4). Al buscarlo, Él te librará de las cosas que representan una amenaza para tu vida.
Segundo, este Salmo te instruye a clamar al Señor. Él le librará de todas tus angustias (versículo 6).
Después, te dice que temas al Señor. Si no sabes cómo hacerlo, los versículos 11-14 te dirán exactamente lo que debes saber: debes guardarte de hablar maldad y engaño, apartarte del mal y hacer el bien; buscar la paz y seguirla.
Recuerda: si quieres que Dios sea el Dios de tus angustias, deja que Él sea el Dios de tu corazón. Al hacerlo, todo el cielo estará a tu favor para librarte, y tu triunfo estará garantizado.
Lectura bíblica: Salmo 34Si pasas mucho tiempo con Dios, muy pronto comenzarás a querer hacer las cosas que el mundo considera como sobrenaturales. Querrás imponer las manos sobre los enfermos para que se sanen. Querrás echar fuera demonios. Y querrás arrojar los problemas montañosos al mar.
Es más, ¡puedes hacerlo, si así lo quieres!
¿Cómo? No al lanzarte e "intentar" hacer cosas sobrenaturales, sino primero obedeciendo a Dios, un paso a la vez. Haz las cosas para las cuales Él ya te ha dado poder.
Eso le pasó a Moisés. Él no tenía el poder para dividir el mar Rojo, pero sí contaba con el poder para extender su vara sobre el mar. Y cuando actuó en obediencia al mandato del Señor, el Espíritu Santo hizo el resto.
De la misma manera ocurrirá contigo. Cuando comiences a cumplir con tu parte, el Espíritu Santo hará la Suya, y las cosas sobrenaturales comenzarán a suceder a tu alrededor.
¿Cuál es tu parte? Alimentarte de la Palabra, orar en el Espíritu, escuchar lo que el Espíritu de Dios te dice. Al hacer estas cosas, al empezar a actuar según Dios te guíe y según las instrucciones que recibas de Él, empezarás a moverte en lo sobrenatural de manera tan natural como los pájaros vuelan en el aire. No tendrás que luchar y esforzarte, ni tratar de dividir el mar. Sólo confiarás en el Señor, extenderás tu vara… y verás los milagros.
Lectura bíblica: Éxodo 14¿Qué haces cuando te encuentras en una situación realmente peligrosa?
Si actúas como yo lo hacía, seguramente le clamas a Dios con desesperación. Una tarde cuando estaba llorando con desesperación ante Dios por algo, Él me interrumpió, diciéndome: Kenneth, ¿sabes que Yo no escucho el clamor de Mis hijos cuando lo hacen con desesperación?
«¿Qué? —dije— Yo creía que sí lo hacías». Él dijo: No, Yo escucho el clamor de desesperación de un pecador porque eso es todo lo que puede implorar. Pero una vez que has nacido de nuevo, hijo, debes clamar con fe. Yo escucho el clamor de fe.
¿Qué es un clamor de fe? Es llamar las cosas que no son, como si fueran (Romanos 4:17). Eso es lo que la Biblia quiere decir cuando dice: «Diga el débil: Fuerte soy» (Joel 3:10).
El apóstol Pablo sabía cómo usar el clamor de fe. Por eso, en Hechos 27 exhortó a los hombres en ese barco averiado y a punto de hundirse a "cobrar ánimo". Les instó para que comenzaran a actuar en fe. ¿Te imaginas lo que pensaron los marineros cuando Pablo les habló?: "Ese predicador es un tonto. Escuchen lo que está diciendo: ¡Que cobremos ánimo! Hemos tirado todo lo que tenemos por la borda, y él dice que tengamos buen ánimo".
Quizás ahora te sientas como se sintieron esos marineros. Tal vez sientas que tu barco se está hundiendo. Es posible que tengas ganas de llorar por la desesperación. Pero no lo hagas. En vez de eso, haz lo que el apóstol Pablo dijo y ¡cobra ánimo! Clama a Dios en fe y di: "Señor, no me voy a desesperar. Tendré buen ánimo porque Tu Palabra dice que me librarás de esta situación" (Salmos 34:19).
Luego, comienza a alegrarte. Posiblemente necesites más valentía para lograrlo que antes, pero Dios te dará la fortaleza para hacerlo. Te dará el poder para estar gozoso en medio de la oscuridad más densa que el diablo pueda traer a tu vida.
En vez de llorar con desesperación, afírmate en la fe. Canta, regocíjate y alaba a Dios por tu liberación. Ten buen ánimo y podrás estar seguro de que Dios te sacará bien de la tormenta.
Lectura bíblica: Filipenses 4:4-9¿Has querido alguna vez llamar la atención de Dios? ¿Sabías que puedes hacerlo?. Hay una cierta osadía, una cierta clase de fe en el dar que llama la atención de Dios. Puedes verlo en Marcos 12.
Lee ese capítulo e imagínate lo que estaba pasando. Jesús estaba sentado junto al arca de las ofrendas, y observaba a la gente depositarlas. Estoy seguro que sabes que había unos fanfarrones luciéndose con motivo de la ocasión. No podían faltar las túnicas farisaicas rozándose cuando esos líderes acaudalados caminaban a echar las ofrendas ese día.
En medio de todo eso, una viuda pobre avanzó y echó su ofrenda. Puedo imaginármela, e incluso hasta puedo escucharla decirse a sí misma: "Por el Dios eterno todopoderoso que vive, ya he tenido suficiente de esta pobreza. Estoy harta de no tener nada más que necesidad. Quizás ahora sólo sea una viuda pobre, pero nunca más volveré a serlo. ¡Voy a ser una viuda en quiebra si Dios no hace algo, porque le estoy dando todo lo que tengo!".
De repente, ¡zas! Echó el último centavo que tenía en la ofrenda. ¿Sabes qué? Eso atrajo la atención de Jesús y lo motivó a decir: "Escuchen todos. Quiero hablarles de esta mujer…, y comenzó a predicar".
Lo que movió a Jesús no fue lo que ella dio, sino su manera de ofrendar. Ella dio en fe, no en temor. No se detuvo y calculó lo que no tenía y dijo: "Bueno, si hago esto, mañana no tendré comida". Depositó con confianza todo lo que poseía, esperando a cambio que Dios cuidara de ella.
Tú y yo necesitamos demostrar esa misma actitud. Necesitamos comenzar a presentar nuestras ofrendas al Señor con confianza, depositándolas con decisión a Su servicio, esperando a cambio Sus bendiciones.
Si necesitas algo ahora mismo, da con osadía y atrae la atención de Dios, así como lo hizo la viuda. Abre la puerta de tu hogar de par en par dándole a Jesús todo lo que tienes. Dile que Él es tu fuente y tu proveedor. Cuando menos lo esperes, ¡la abundancia de Dios se derramará en tu vida!
Lectura bíblica: Marcos 12:28-44Si observas que estás cayendo en el fracaso o el pecado, examina tu vida de amor. Acércate al Señor y pídele que te revele si existe contienda con alguna persona, o si guardas ofensa en contra de alguien. De ser así, el diablo tiene acceso a tu vida y puede hacerte tropezar.
Como predicador, lo he visto suceder un sin número de veces. Han habido ocasiones en las que algunos creyentes se han molestado conmigo por lo que digo. Piensan que estoy equivocado y se retiran enfadados—y luego me he enterado de que se encuentran en problemas.
En Marcos 4:17 leemos que el diablo usa esa clase de ofensas para robarnos la Palabra de nuestro corazón. El diablo hace que nos disgustemos los unos con los otros, y eso le da la oportunidad para quitarnos el tapón y dejar salir la Palabra de Dios como el agua cuando se deja correr.
No dejes que esto te suceda. Si oyes a un predicador o a un creyente decir algo contrario a lo que crees y te sientes ofendido, di: "No, tú no me robarás la Palabra, diablo mentiroso". A continuación, arrodíllate y arrepiéntete delante de Dios.
Escudriña la Palabra y escucha al Espíritu en tu interior, pide por entendimiento para saber lo que debes hacer. Si todavía crees que esa persona actuó mal, ora por ella.
Recuerda: guardar ofensa nunca proviene de Dios. Él nos enseña que debemos estar arraigados y cimentados en amor. Así que deja esos sentimientos de ofensa. Entrégate a esa persona en amor y oración, y podrás salir de esa situación sin tropiezo alguno.
Lectura bíblica: 1 Juan 2:1-11Como creyentes, somos parte de un ejército conquistador que toma constantemente nuevas tierras para el reino de Dios. ¿Cierto?
Bueno, así es como debería ser. Pero justo en el momento en que el ejército llega a la cumbre de la colina y está listo para avanzar, parece que Satanás saca su gran arma―la división―y esparce a los creyentes por todas partes.
¿Cómo podemos contraatacar la estrategia de la división? Lanzando un ataque aún más efectivo con uno de los recursos más poderosos que nos ha dado el Señor Jesús: la oración en común de acuerdo.
Jesús dijo que si dos de nosotros nos ponemos de acuerdo para pedir cualquier cosa, ¡nos será hecha! Esas palabras son tan poderosas que a muchos se les hace difícil creerlas. Si lo hicieran, veríamos grupos de cristianos en cada esquina poniéndose de acuerdo en oración.
Busca a alguien para ponerte de acuerdo en oración esta misma semana, y asegúrate de orar basado en la Palabra de Dios. Quizás tengan opiniones diferentes en cuanto a todo lo demás, pero podrán estar de acuerdo con respecto a la Palabra.
También, asegúrate como grupo de que el acuerdo sea total: en espíritu, alma y cuerpo. Derriben argumentos, teorías y pensamientos contrarios a la Palabra. Lleven cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Guarden sus pensamientos y sus palabras.
Después, pónganse de acuerdo como grupo al declarar con sus labios las cosas que han acordado. Finalmente, actúen como si ya hubieran recibido la respuesta. No sigan pidiendo y pidiendo, sino den gracias a Dios. ¡Manténganse de acuerdo y conquisten nuevas tierras para el Señor!
Lectura bíblica: Hechos 4:1-31No hay nada—absolutamente nada—que sea más importante que aprender a amar. De hecho, el nivel de perfección alcanzado en tu vida de amor, determinará cuánto alcanzarás de la perfecta voluntad de Dios. Eso explica el porqué toda fuerza espiritual proviene del amor. Por ejemplo, la Biblia dice que la fe obra por el amor. Es casi imposible que la oración sea contestada si el creyente se sale del amor y se niega a perdonar a su hermano.
Si no tienes amor, tus ofrendas de nada te servirán. El don de lenguas y la profecía tampoco producirán efecto. Tu fe será un fracaso y tus conocimientos no producirán frutos. Todas las verdades que has aprendido de la Palabra de Dios obran por el amor. No te serán útiles a menos que vivas en el amor de Dios.
En 1 Corintios 13:4-8, se muestra un cuadro perfecto de cuál es la conducta del amor: es paciente y benigno. No es celoso ni orgulloso. No hace nada indebido, no es egoísta y no se irrita. El amor: «Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (versículo 7).
Pareciera una lista muy demandante, ¿cierto? Pero no te desesperes. Tú eres una criatura de amor. Tu espíritu ha sido recreado por Dios a la imagen del amor, y Él ha enviado a Su Espíritu de amor a vivir en ti y a enseñarte a amar como Él ama. Tú puedes empezar a gozar de la vida de amor que Dios quiere que vivas. Empieza hoy mismo.
Lectura bíblica: 1 Corintios 13:1-13Dios usa Su palabra para crear. Él usó Su Palabra para "formar" el mundo. Solo mira el primer capítulo de Génesis y cuenta cuántas veces encuentras la frase: "dijo Dios". «Y dijo Dios: «¡Que haya luz!» Y hubo luz… Y Dios hizo una bóveda, y parte de las aguas quedaron arriba de la bóveda, y parte de las aguas quedaron abajo… También dijo Dios: «¡Que se junten en un solo lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que se descubra lo seco!» Y así fue… Después dijo Dios: «¡Que produzca la tierra…» (versículos 3, 6, 9, 11).
Dios no hace nada sin decirlo primero. Ése es Su "modus operandi"; es decir, Su forma de hacer las cosas. Y si tú eres inteligente, harás lo mismo. Tomarás Sus palabras y las declararás hasta que tomen forma y lleguen a ser una realidad en tu vida.
"Bueno, hermano Copeland, yo he tratado eso y no me ha dado resultado. He dicho cuatro veces: 'Por Sus heridas he sido sanado', y nada ha sucedido".
¡No importa! Dios comenzó a declarar que Cristo vendría desde la época del huerto de Edén. Lo dijo otra vez en Éxodo, en Números, en Deuteronomio, en Isaías y en los libros de los demás profetas. Lo mencionó una y otra vez en todo el Antiguo Testamento. Pero alrededor de 7.000 años más tarde, el Evangelio según San Juan nos dice: «Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros…» (Juan 1:14).
Por lo tanto, si has dicho cuatro veces que has sido sanado y nada ha sucedido, no te preocupes por eso. Sigue diciéndolo. Quizá estés pensando que la sanidad se está demorando, pero te garantizo que no se demorará 7.000 años.
¿Quieres vivir conforme al poder de Dios? Entonces utiliza Su modus operandi. Declara las palabras de Dios y deja que éstas construyan una vida llena de bendiciones para ti.
Lectura bíblica: Génesis 1¿Alguna vez has tratado de perdonar a alguien… y te has dado cuenta de que no puedes hacerlo? Has clamado y orado por eso, y le has pedido a Dios que te ayude, pero esas experiencias pasadas, cargadas de rencor, se rehúsan a irse.
Para acabar con ese tipo de situaciones por completo, es necesario que tu perdón se base en la fe, y no en los sentimientos. El verdadero perdón no tiene ninguna relación con la manera en que te sientes. Es un acto de la voluntad que está basado en la obediencia a Dios y en la fe en Él.
Eso significa que una vez que hayas perdonado a alguien, deberás considerar a esa persona perdonada para siempre. Cuando los sentimientos del pasado regresen y Satanás trate de convencerte de que realmente no has perdonado, resístelo, y dile: "No, ya he perdonado a esa persona por fe. Me niego a vivir basado en esos sentimientos del pasado".
Entonces, de acuerdo con 1 Juan 1:9, cree que has sido perdonado y limpiado del pecado del rencor, de toda injusticia relacionada con éste ¡y de cualquier recuerdo de haber sido agraviado!
¿Has escuchado alguna vez decir "Yo perdono, pero nunca olvido"? Eso es perdón de segunda clase que, como creyente, se supone que no debes aceptar. Debes perdonar de una manera sobrenatural: «así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo» (Efesios 4:32).
Debes perdonar como Dios perdona para liberar, sin condiciones y para siempre, a la otra persona del sentimiento de culpa, y así restaurar las cosas como si nada hubiera sucedido. No sólo debes perdonar, sino también olvidar lo que pasó.
Al hacerlo, algo sobrenatural ocurrirá en tu interior. El dolor ocasionado por esa experiencia desaparecerá. El poder de Dios borrará los efectos y tú podrás olvidarlo de una vez por todas.
No te conviertas en "un contador" emocional, como los rencorosos que llevan cuenta de los agravios y ofensas que sufren. Aprende a perdonar y a olvidar, y accederás a un nuevo mundo de bendiciones.
Lectura bíblica: Lucas 6:27-37Nunca subestimes la importancia de la alabanza. Es una de las armas espirituales más poderosas que posees. La alabanza es más que un canto bonito o unas palabras de elogio a Dios. Ésta produce resultados. La alabanza libera la misma presencia de Dios. Y cuando Su presencia entra en escena, tus enemigos son echados fuera. La enfermedad y la dolencia no pueden permanecer en tu cuerpo, tampoco la pobreza puede permanecer en tu casa.
Incluso el cansancio físico debe huir cuando se enfrenta a una alabanza auténtica, llena de gozo. Lo sé por experiencia propia. Hace años, cuando comencé a dirigir "La escuela de sanidad", libré una verdadera batalla contra el agotamiento. Había ministrado e impuesto manos sobre los enfermos por tantas horas a la vez que cuando la reunión finalizaba, me sentía físicamente débil, incluso hasta para concluir la reunión.
Entonces, en una reunión en particular, descubrí el poder de la alabanza. Acababa de orar por quienes se encontraban en la fila de oración, y como de costumbre, me sentía exhausta. Pero en vez de descansar, el Espíritu del Señor me reveló que necesitaba regocijarme en el Señor. Así lo hice. Comencé a alabar al Señor con todo mi corazón, con toda mi mente y con todo mi cuerpo. ¿Sabes qué sucedió? El cansancio se fue y fui llena de poder con la presencia de Dios.
La próxima vez que el diablo trate de ahogar tu eficacia y de agotar tu fortaleza, recuerda que el bienestar y la victoria que son tuyas en Jesús, recházalo con el arma de la alabanza. Levanta tus manos, tu voz y todo tu corazón. ¡Alaba!
Lectura bíblica: 2 Crónicas 20:1-22From the publisher's feed

244 Listeners

847 Listeners

164 Listeners

62 Listeners

14 Listeners

38 Listeners

46 Listeners

19 Listeners

5 Listeners

21 Listeners

21 Listeners

23 Listeners

2 Listeners

3 Listeners

4 Listeners

2 Listeners

0 Listeners