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Dios es fiel. Dios está lleno de compasión. Sus misericordias son nuevas cada mañana. Como creyente sabes esas cosas, pero no te será suficiente con saberlas.
Para que tengan efecto en tu vida, es necesario que las recuerdes constantemente. Tienes que recordarlas una y otra vez, con el fin de que aviven tu esperanza y edifiquen tu fe.
Así que proponte traer a la memoria la fidelidad de Dios cada mañana. Recuerda cuáles son los beneficios que te pertenecen en Jesús. ¿Cuáles son algunas de esas misericordias? El Salmo 103 las enumera:
Proponte decirle estas cosas en voz alta al Señor todas las mañanas este año. Tómate el tiempo necesario para orar y recordar las misericordias de Dios, y al final del año estarás más fortalecido en la fe y más seguro del amor de Dios.
No te conformes con saber acerca de las bendiciones de Dios, sino que recuérdalas cada día para que vivifiquen tu vida.
Lectura bíblica: Salmos 103:1-17
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Te gustaría saber por qué el Cuerpo de Cristo ha tenido tantos problemas en los últimos años? ¿Te gustaría saber por qué el diablo ha podido exhibir públicamente nuestras debilidades? ¿Te gustaría saber por qué en vez de estar unidos y fuertes más bien estamos divididos por las frecuentes contiendas y críticas entre nosotros?
Es porque el pueblo de Dios tiene necesidad de leche, y no de alimento sólido, como dijo el Señor en Hebreos. ¡Todavía son bebés! La gran mayoría del pueblo de Dios no conoce Sus caminos.
Por eso, Él nos ha comisionado a enseñar a los creyentes que son inexpertos en la Palabra de justicia y ayudarlos para que maduren en la fe.
Quizás digas: "Claro, Usted es predicador, pero yo, ¿qué puedo hacer?". Bueno, te lo diré. Yo creo que Dios nos ha llamado a ambos para hacer algo. Puedes leerlo en Hebreos 3:13: «Más bien, mientras dure ese «hoy», anímense unos a otros cada día…»
Para mí, éste no es un versículo más de la Biblia, sino una orden directa del Señor. Gloria y yo recibimos ese mandato hace algunos años mientras predicábamos en Australia, y nos inspiró a empezar el programa diario de televisión. Pero no fue una orden solamente para nosotros, sino que es una orden que cada uno debe obedecer en su propia vida.
«Más bien… anímense unos a otros cada día…». Te pido que hoy ores y tengas comunión con Dios acerca de ese versículo. Pregúntale cómo quiere Él que cumplas ese mandato. Quizás Él te diga que apoyes a ministerios como el de Gloria y el mío, los cuales enseñan todos los días la Palabra de Dios sin excepción. Quizás te diga que te sumerjas en la Palabra de Dios para que ésta se derrame sobre todos aquellos a los que encuentres en el camino, y los animes a seguir adelante y a crecer en Jesús.
Lo que Él te diga, ¡házlo! Hay una iglesia allí afuera llena de niños espirituales, y cada día se añaden más. Tú puedes ayudarlos a pasar de la leche al alimento sólido. Comienza hoy a animarlos.
Lectura bíblica: Hebreos 3:7-19
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Todos sabemos lo que es estar dando vueltas, sin llegar a ninguna parte; sabemos lo que es salir de un aprieto económico por medio de la oración, para meternos en otro; y lo que es ser sanado de una enfermedad para que otra distinta nos ataque.
Sí, claro, nos esforzamos. Oramos y ejercitamos nuestra fe. Pero seguimos cayendo una y otra vez en los mismos problemas. ¿Por qué? Porque en realidad casi nunca sabemos qué pedir.
Ahora mismo puedo imaginarme tu reacción: "Créame, hermano Copeland, yo no tengo ese problema. Yo sé muy bien lo que necesito. Pero lo que hace que mi cabeza de vueltas es saber cómo vendrá esa provisión para lo que necesito".
Eso es lo que la mayoría de la gente también cree. Muchos desperdician su tiempo orando por obtener cosas que en realidad no necesitan y pidiendo cosas que no quieren; y así, no logran conseguir nada.
Mira conmigo Marcos 10, y verás lo que quiero decir. Bartimeo el ciego estaba sentado junto al camino mendigando cuando Jesús pasaba: «Cuando éste supo que quien venía era Jesús de Nazaret, comenzó a gritar y a decir: «Jesús, Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!»… Arrojando su capa, el ciego dio un salto y se acercó a Jesús, y Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego le respondió: «Maestro, quiero recobrar la vista.» Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» Y enseguida el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús en el camino» (versículos 47, 50-52).
Ahora, quiero que pienses en algo por unos instantes. A la luz de lo que las Escrituras nos revelan, ¿cuántas necesidades tenía Bartimeo? ¿Sólo una? ¡No! Bartimeo no sólo era ciego, sino también mendigo. Probablemente él tenía más problemas de los que tú puedas imaginarte, y cada uno de ellos era una necesidad tangible en la vida de Bartimeo. Pero lo que él necesitaba era la vista. De recuperarla, todo lo demás se arreglaría por sí solo.
Bartimeo lo sabía. Entonces, cuando Jesús le preguntó: "Bartimeo, «¿Qué quieres que haga por ti?»", él sabía exactamente lo que iba a pedir, y lo recibió.
Hoy Jesús desea socorrerte como lo hizo con Bartimeo y proveerte de lo que necesitas. Pero ¿sabes qué pedir?
Piénsalo bien. Ora. Deja que el Señor Jesús sea quien abra tus ojos y te muestre lo que en realidad necesitas. Al hacerlo, tus oraciones adquirirán una nueva dimensión, un nuevo poder: en vez de tocar de manera superficial tus problemas, irás directamente al grano y los resolverás, y no tendrás que desperdiciar más tu vida dando vueltas sin sentido.
Lectura bíblica: Marcos 10:46-52
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Crear cosas nuevas y cambiar aquellas cosas que son viejas. Debido a que tú y yo fuimos creados a la imagen de Dios, siempre estamos tratando de hacerlo. Pero si queremos tener éxito en ese ámbito, necesitamos aprender cómo es que lo hace nuestro Creador, nuestro propio Padre celestial.
No fue por accidente que Dios se puso a crear cosas. Él no dijo: "Vaya, qué casualidad: ¡apareció la luz!". Él primero vio el resultado de lo que quería hacer (primero concibió la imagen interna o la idea de lo que quería crear) y luego dijo: «Sea la luz», y fue la luz.
Si vamos a imitarlo, tendremos que poner en práctica el principio de primero concebir la imagen interna de lo que queremos hacer.
Quizás digas: "Pero, hermano Copeland, usted está hablando de Dios. Seguramente no espera que yo trate de ser como Él". Por supuesto que lo espero. ¡Efesios 5:1 nos lo confirma!
Sin embargo, déjame darte un consejo. No pierdas el tiempo tratando de concebir una imagen interna positiva por tu propia cuenta, porque eso no será nada más que pensar positivo, y aunque pensar de esa manera es ciertamente mejor que pensar lo opuesto (o no pensar en nada), eventualmente se desplomará.
Si eres un hijo nacido de nuevo del Dios todopoderoso, Él te ha dado las bases y el poder para hacer cambios permanentes en tu vida y en tus circunstancias.
Piensa una vez más en la creación. Dios quería que hubiera luz. Entonces, dijo: «Sea la luz». Las palabras que Él declaró estaban directamente relacionadas con Su imagen interna. Dios usó Sus palabras para convertir esa imagen interna en una realidad externa.
La base que debes utilizar para formar tu imagen interna y las palabras que declaras es La Palabra de Dios. Ésta tiene poder sobrenatural. Si te llenas de esa Palabra de fe y la declaras, ella te dará los resultados deseados en tu vida y en tus circunstancias, así como le dio resultados a tu Padre celestial.
Descubre lo que es la verdadera creatividad. Profundiza en la Palabra de Dios y empieza a reconstruir tu mundo.
Lectura bíblica: 2 Corintios 4:6-13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Cuando te encuentres entre la espada y la pared, no le ruegues a Dios que derribe la pared por ti. Así no es como Él obra. Dios te dará el plan. Te dará el poder, y te garantizará la victoria. Pero serás tú, no Él, el instrumento que Dios utilizará para hacer lo que Él quiere. Sin embargo, deberás extender tu mano al declarar la Palabra y ponerla en práctica, aún cuando las circunstancias estén en tu contra.
Hace 42 años, Dios me dio una revelación impresionante por medio de una visión que tuve en Beaumont, Texas. Estaba orando, preparándome para ministrar en el servicio, cuando de repente me vi de pie en el púlpito de la iglesia. Al mirar hacia arriba vi un dragón ―horroroso― metiendo su cabeza por la puerta de la iglesia.
A medida que entraba, su cuerpo se expandía como un globo, invadiendo todo el lugar. El dragón lanzaba fuego y humo. Cuando en la visión dirigió el fuego hacia mí ¡casi me quemó la ropa!
Mientras caía al suelo vi a Jesús cerca de mí con una espada en Su mano. ¿Por qué Jesús no hace algo?, pensé. ¿No puede ver que me están hiriendo?
Pero Jesús ni se movió. Sólo se limitó a fruncir el ceño. Noté que estaba bien molesto conmigo. En la Biblia leemos que Dios no estaba complacido con aquellos que se quedaron derrotados en el desierto (1 Corintios 10:5). A Él tampoco le agradó verme tendido en el suelo, derrotado.
Fue entonces cuando me ofreció la espada, apuntando hacia el dragón. Su rostro me decía: ¡levántate!
Extendí mi mano para tomar la espada, y un instante antes de tocarla, Jesús la soltó.
La espada quedó suspendida en el aire. La tomé y comencé a ponerme de pie. No sólo se mantuvo firme en el aire, ¡sino que empezó a elevarme!
Cuando me incorporé, toqué el mentón del dragón con la espada y al hacerlo, el dragón se partió a lo largo. Pude ver con mis propios ojos al dragón partido en dos. Con asombro, observé la espada. ¿Por qué no la había usado antes?, pensé.
No esperes que Dios mate al dragón de tu vida. Tienes a tu alcance la espada del Espíritu: la Palabra invencible del Dios viviente. ¡Tómala y comienza a utilizarla!
Lectura bíblica: Josué 11:5-23
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Qué haces cuando tienes un problema que no sucumbe y resiste todo intento para resolverlo?
¡Pon a trabajar el poder del amor! El poder del amor es el poder más grande del universo y no puede ser derrotado. Nunca falla (1 Corintios 13:8).
La Biblia dice que Dios es amor. Por lo tanto, si manifiestas el amor en alguna situación, estarás manifestando a Dios en la misma. Ten presente que si permites que el amor gobierne en alguna situación, Jesucristo se hará responsable del éxito.
¿Cuál es ese amor del que estoy hablando?
En 1 Corintios 13 leemos que ese amor «es sufrido, es benigno… no tiene envidia… no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta».
La persona que se niega a amar se está perdiendo lo mejor que Dios ofrece.
No te pierdas nada de eso. Manifiesta el amor en todo momento, en toda situación, en toda oración y en todo pensamiento hasta que el amor envuelva totalmente tu vida. Te fortalecerá y echará fuera todo temor, el cual te ha quitado las bendiciones más grandes de Dios; echará al diablo de tus asuntos y te hará libre del tormento de las tinieblas.
Pon el amor en acción en las dificultades y vicisitudes de la vida, pues será la solución contra la cual los problemas no podrán hacer nada.
Lectura bíblica: 1 Corintios 13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Alguna vez has notado que quienes han sido agobiados por la presión son los que tienen los testimonios que más animan e inspiran nuestra fe? Son creyentes que fueron fieles y confiaron en Dios cuando se sintieron presionados; confiaron en las promesas de Dios sobre la prosperidad en situaciones económicas desesperantes o confiaron en Dios para que los sanara de una enfermedad muy grave.
Mi amigo, cuando te encuentres en una situación muy difícil, no es momento de volver atrás y reconsiderar la fidelidad de Dios ni es tiempo de alejarse de Él y decir: "Bueno, Dios, ¿por qué dejaste que esto me sucediera?"
Lo que quiero decir es que, cuando las dificultades tarden en desaparecer y las circunstancias no estén en línea con las promesas de Dios, no te pongas a cuestionar Su fidelidad. Él está al tanto de lo que está sucediendo y no te fallará.
Si pretendes examinar algo, ¡examínate a ti mismo y considera dónde pudiste haber fallado! Pero, si no puedes encontrar el origen del problema, simplemente di: "Señor, no sé cuál es el problema. Por favor, te pido que me lo muestres. Sé que Tú no eres el problema. No quiero dejarme llevar por las circunstancias, sino por Tu Palabra". Entonces, cuando Él te lo revele, no te demores en hacer los cambios necesarios.
Quiero animarte a permanecer firme y seguir honrando a Dios con tus palabras. Él te escuchará cuando te sientas agobiado por la presión. ¿Qué será lo que oirá de tus labios?
Lectura bíblica: Salmo 62
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Nunca olvidaré la primera vez que Gloria leyó ese versículo. En ese tiempo teníamos muy poco dinero; en las paredes de la casa no había adornos ni cuadros de ninguna clase. Pero ella se preparó para empezar a decorar. Se aferró a la promesa: «Su casa rebosará de bienestar y de riquezas», y la reclamó por fe.
Y sucedió que a todas partes que íbamos, alguien nos regalaba un cuadro o algún adorno para la casa.
Lamentablemente, la mayoría de los creyentes no son tan diligentes para confiar en Dios en cuanto a esa clase de cosas como Gloria lo fue. Algunos incluso dicen que Dios no promete prosperidad material a los creyentes del nuevo testamento, sino sólo prosperidad espiritual. Pero la verdad es que ambas son inseparables. Por eso Jesús dijo: «Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas [materiales] les serán añadidas». Él sabe que el reino espiritual y el reino material están enlazados.
El mundo físico no puede operar independientemente del mundo espiritual. Lo que sucede en uno, es un reflejo de lo que ocurre en el otro.
Claro que tu condición espiritual repercute mucho en tu condición económica. Por eso, cuando empiezas a poner en práctica el evangelio y comienzas a prosperar espiritualmente, puedes también empezar a prosperar física y materialmente.
No dejes que nadie te haga cambiar de opinión en cuanto a las promesas de Dios acerca de la prosperidad. Tú no debes escoger entre la prosperidad económica y la espiritual, pues ambas te pertenecen. Reclama, por la fe, tu derecho a ambas. Como hijo de Dios nacido de nuevo, atrévete a extender tu mano y a recibir ¡las riquezas que te pertenecen!
Lectura bíblica: Deuteronomio 7:8-13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Disciplinar la carne. Estas palabras traen a la memoria de muchos creyentes recuerdos de frustración y de fracaso. Saben que es importante disciplinar la carne, ya que la Palabra de Dios lo enseña de forma muy clara, pero no saben exactamente cómo hacerlo.
Algunos se han dado por vencidos porque creen que tal disciplina es imposible. Otros siguen luchando, decididos a poner la carne bajo sujeción, aunque continúan perdiendo una batalla tras otra. Pero no debe ser así. En realidad, no podemos darnos el lujo de permitir que sea así, porque nos costaría muy caro.
Nosotros tenemos la bendición de ser parte de la generación que verá las señales y los prodigios que los antiguos profetas desearon haber visto. Seremos testigos del derramamiento del Espíritu de Dios sobre toda carne. Pero el pecado impide el fluir del Espíritu. El poder y la gloria de Dios se manifestarán por medio de nosotros sólo cuando nos despojemos del pecado. Recién entonces veremos las grandes maravillas que han sido profetizadas para nuestra generación.
Por lo tanto, deja atrás los fracasos del pasado. Proponte que no permitirás que los pecados de la carne te quiten la gloria de Dios. Sí, créelo. Puedes despojarte del pecado con el que has estado luchando todo este tiempo y vivir bajo el control del Espíritu. Observa a Jesús… Él te mostrará cómo hacerlo.
Lectura bíblica: 2 Timoteo 2:19-23
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Ningún arma forjada contra ti prosperará. ¡Qué buenas noticias! ¿No es grandioso saber que ninguna enfermedad, circunstancia o dificultad podrá contra ti?
Hace algunos años, uno de nuestros amigos estaba enfrentando una demanda judicial. Oramos juntos basados en ese versículo y acordamos que ese pasaje sería la palabra final en esa situación, y no las acusaciones en su contra. Estuvimos firmes en la fe, confiando en que esa demanda no prosperaría.
Efectivamente, cuando mi amigo fue al juzgado, los demandantes no pudieron prevalecer contra él. Él ganó ese debate legal, no porque los abogados fueran muy listos, sino porque era inocente y había confiado en esa poderosa promesa de Dios.
Imita ese ejemplo. Cuando el diablo te ataque en algún aspecto de tu vida, no te pongas a llorar, ni te cruces de brazos, ni le supliques a Dios para que te defienda. Abre la Biblia en Isaías 54:17. Recuerda lo que Dios te ha prometido. Usa esa promesa para fortalecerte contra el pecado y contra toda obra perversa que el diablo quisiera usar para atarte.
Luego, aférrate a esa promesa por medio de la oración. Declara: "Señor, rehúso temerle a esa arma que el diablo ha forjado en mi contra, pues sé que de acuerdo con Tu Palabra, no prosperará contra mí. Confío en que Tú me protegerás, y desde ahora te doy gracias por la victoria. En el nombre de Jesús, Amén".
No desperdicies el poder de la fuente de protección de Dios. Ponlo a funcionar en tu vida. Es tu herencia legítima como siervo del Señor.
Lectura bíblica: Isaías 54:10-17
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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