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Según el libro de Romanos, la esperanza es ver algo que no se puede ver. ¿Y cómo se logra eso? Mirando con los ojos espirituales las promesas de Dios contenidas en Su Palabra hasta formar la imagen que queremos.
Por ejemplo, una de las cosas más difíciles que hice fue enfrentar el hecho de que la imagen interna que tenía de mí mismo era la de una persona gorda. No importaba cuánto yo tratara de cambiar, la imagen seguía en mi mente. Siempre estaba siguiendo dietas especiales. Debo haber perdido (y recobrado) cientos de kilos a través de los años.
Por último, tuve que admitir que mientras siguiera viéndome a mí mismo como alguien gordo, mi figura externa seguiría siendo igual a mi imagen interna. Recuerda que la fe es la que cambia las cosas, pero si no hay una imagen interna de esperanza, la fe no puede hacer nada.
Fue entonces cuando decidí ayunar por siete días. Busqué en mi Biblia todos los pasajes que hablaran acerca de la alimentación, y encontré muchos. Medité en cada uno de esos pasajes y oré en el Espíritu durante siete días.
¿Qué estaba tratando de lograr con ello? Estaba formándome una imagen interna diferente.
Esto no es algo que podrás hacer de la noche a la mañana, pues lleva tiempo, especialmente si has tenido por muchos años la imagen interna que estás tratando de cambiar.
Sin embargo, puedes hacerlo. Ve a la Palabra de Dios y empieza hoy a cambiar la imagen que tienes de ti mismo, transformándola en una imagen de esperanza. Como un arquitecto, cambia los planos en tu corazón, ¡y tu fe edificará sobre ellos!
Lectura bíblica: Romanos 4:16-21
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Quizás estés atravesando dificultades que han sido causadas por personas que han querido hacerte daño. Tal vez estén tratando de destruir tu negocio, tu hogar, tus hijos o tu matrimonio. Si es así, tengo palabras de ánimo para ti. Según Salmos 33:10, Dios hará nulo los planes de esas personas y frustrará sus maquinaciones. ¡El consejo de los impíos será frustrado, pero el consejo de Jehová permanece para siempre!
Recuerda que si Dios es tu fortaleza en el tiempo de la angustia, nadie podrá vencerte. Por más poderosos que se vean en lo natural tus enemigos, tú siempre tienes asegurada la victoria porque estás confiando en el Señor. Quizás tus enemigos piensen que tienen cierta ventaja sobre ti; pero como Dios está de tu lado, eso te da toda la ventaja que necesitas.
Descansa seguro y confiado, tú triunfarás sobre ese problema en su totalidad. Mientras tanto, concentra tu atención en el Señor, y los pensamientos del corazón de Dios inundarán continuamente tu corazón: «Cuando el justo habla, imparte sabiduría; con su lengua proclama la justicia. En su corazón habita la ley de su Dios; por eso sus pies nunca resbalan» (Salmos 37:30-31). El consejo de Dios te dará estabilidad cuando todo a tu alrededor esté temblando. Las malas noticias no podrán quitarte la paz porque los pensamientos de Dios se levantarán y reprenderán las malas noticias para que no echen raíces en tu corazón.
No te preocupes por los éxitos temporales de los que causan problemas. En lugar de eso: «Fíjate en quienes son íntegros y justos: Hay un final venturoso para la gente pacífica» (Salmos 37:37).
Lectura bíblica: Salmo 33:1-10
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Alguna vez has notado que ya sabes algunas cosas, aun antes de saber lo que la Palabra de Dios dice acerca de ellas? Eso ocurre porque el Espíritu Santo está en tu interior, enseñándote la verdad. Él habla a tu espíritu, y tu espíritu transmite a tu mente Sus susurros. Repentinamente, tienes un nuevo pensamiento: "Debo perdonar a esa persona" o "necesito dejar de decir esas cosas desagradables".
A medida que te haces más consciente del Espíritu de Dios en tu vida diaria, serás más rápido y estarás más dispuesto a obedecerle. Realmente adquirirás el hábito de permitirle al Espíritu de verdad que te revele la voluntad de Dios. Y créeme, ése es un hábito que Dios quiere que adquieras.
Una de las primeras cosas que el Espíritu me dijo, cuando empecé a escuchar sus consejos, fue que dedicara más tiempo a la oración. Obedecí esa recomendación y empecé a sentir la necesidad de dedicar al menos una hora diaria a esa tarea. Después de que empecé a hacerlo, Él me lo reveló en Su Palabra (Mateo 26:41).
Desde entonces, me comunico con creyentes de todas partes del mundo que tienen el mismo sentir. Por todas partes, los creyentes están siendo aconsejados por el Espíritu de Dios a orar más.
Dios derramó de Su Espíritu Santo en todos, no sólo sobre algunos cristianos especiales. Y si aprendemos a ser sensibles a Su voz, ¡Él nos guiará a toda verdad!
Piensa en lo diferente que sería tu vida si conocieras la verdad de Dios respecto a ¡cada situación! ¿No te motiva eso a querer oír siempre los consejos del Espíritu? ¿No despierta eso en ti el interés de estar al tanto de lo que Dios dice?
Empieza a afinar tu oído a la voz apacible del Espíritu de Dios en tu interior. Hónralo y recibe con agrado Sus instrucciones para tus asuntos cotidianos. Él está dispuesto a hablarte. Pon atención a Sus consejos y obedécele con prontitud.
Lectura bíblica: Juan 15:1-15
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Jesús vino a este mundo y dio Su vida, como sacrificio por el pecado, para comprar todo lo que Adán perdió. Él vino para destruir todas las obras del diablo… incluyendo las enfermedades y las dolencias. Cuando recibes a Jesucristo como tu Salvador, Dios restaura todos los derechos y privilegios que determinó desde el principio que fueran tuyos: la comunión con Dios, la salud, la prosperidad, etc.
¡Pero eres tú quien tiene que hacer uso de esos derechos!
Recuerda que el diablo es un malhechor, y aunque Jesús ya lo despojó de su autoridad en el mundo y él ya no tiene derecho legal de matar o robar a los hijos de Dios, seguirá haciéndolo… siempre y cuando le permitas salirse con la suya.
Tú debes derrotar al diablo confesando la Palabra de Dios en fe. Pon en práctica la Palabra ahora mismo. En el Nombre de Jesús, exige que la enfermedad se vaya de tu cuerpo. No retrocedas. Resiste al diablo con todas las fuerzas que posees. Él peleará en tu contra por un tiempo, pero tarde o temprano tendrá que huir de tu vida.
Lectura bíblica: Mateo 8:1-17
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Jesús compara la obra del reino de Dios como un grano de mostaza que se siembra en la tierra. «Después de sembrada», Él dice que: «crece».
Nota que el Señor no dice que el grano ocasionalmente crece, o que crece si es la voluntad de Dios. Él dice que: «hasta convertirse en la más grande de todas las plantas» Punto.
La economía de Dios no es como la nuestra. No está arriba un día y abajo el otro. Siempre es la misma y funciona perfectamente. Si posees tierra buena, semilla buena y agua buena, tendrás crecimiento. Es inevitable.
Por lo tanto, si estás atravesando por alguna necesidad, no te aterrorices; siembra una semilla.
Esa semilla adquirirá la forma de dinero, de tiempo o de algún otro recurso que poseas para dar. Pero sin importar la forma que tenga esta semilla, asegúrate de poner vida en ella. Siémbrala con fe y llénala de alabanza y adoración. Di: "Señor, al traer a Ti mis bienes, me entrego a mí mismo. Me rindo a Ti en espíritu, alma y cuerpo".
Ora por esa semilla. Llénala de fe, de adoración y de la Palabra. Luego, siémbrala. Ten la seguridad de que crecerá hasta convertirse en la más grande.
Lectura bíblica: Génesis 1:11-31
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Uno de los problemas que siempre me acompañaba era la pobreza. Pero recuerdo aquel día en que decidí que ya no sería pobre. Estaba leyendo en la Palabra donde dice que en Cristo Jesús la bendición de Abraham ha alcanzado a los gentiles (Gálatas 3:14). Entonces llegué al versículo 29, donde dice: «Y si ustedes son de Cristo, ciertamente son linaje de Abrahán y, según la promesa, herederos». De repente, esa verdad me iluminó. Me emocioné tanto que apenas podía contenerme.
Leí Deuteronomio 28 y estudié oración tras oración esas bendiciones prometidas. «Bendito serás tú en la ciudad, y bendito en el campo. Bendito serás cuando entres, y bendito cuando salgas. El Señor enviará su bendición sobre tus graneros y sobre todo aquello en que pongas tu mano, y te bendecirá en la tierra que el Señor tu Dios te da. Bendito serás en el hogar, y bendito en el camino». ¡Me había hecho rico!
Iba a la universidad en Tulsa, Oklahoma, y vivía en una casita en la que nadie quería vivir. Pero cuando leí esas promesas en la Palabra, la luz de Cristo me iluminó. Entendí que Dios ya me había redimido de la maldición de la pobreza.
Esa tarde en mi habitación tomé la Biblia en mi mano y declaré: "Quiero anunciar al Dios todopoderoso en el cielo, a Jesucristo de Nazaret, a todos los ángeles del cielo, a todos los demonios del infierno y a cualquier otro que esté interesado en oírme, que desde este día en adelante todo lo que necesite ya ha sido suplido conforme a las riquezas en gloria de Dios en Cristo Jesús".
Le dije a Dios: "Estoy firme en Tu Palabra y en Ti confío para que cuides de mí. Nunca le pediré a nadie ni un dólar".
Eso fue hace muchos años, y nunca lo he hecho. ¿Sabes por qué? Porque esa decisión me puso en contacto con el poder de Dios. También hará lo mismo por ti.
Lectura bíblica: Deuteronomio 28:1-13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Si te sientes bajo presión, recuerda que no eres el único. Satanás está presionando a más personas ahora que en cualquier otro tiempo. Nos está presionando de toda forma posible: mental, económica y emocionalmente. Existe tanta presión en todas partes que los gobiernos, las empresas y compañías no saben qué hacer. Las familias y las iglesias tampoco lo saben.
Pero, alabado sea Dios, ¡Jesús sí sabe! Él dice que dar puede librarnos de cualquier presión que el diablo esté poniendo sobre nosotros.
El dar es siempre la salida de Jesús. Siempre que hay una necesidad, Él siembra algo. En Marcos 4 Jesús dice que el reino de Dios es semejante a una semilla. Piensa por un momento en la importancia de las semillas. Todo ser viviente en esta Tierra proviene de una semilla. Tú viniste de una semilla. Después, volviste a nacer de nuevo de la semilla de la Palabra de Dios. Jesús mismo fue la semilla sembrada por Dios. El Señor lo sembró en sacrificio, y luego al resucitarlo, se multiplicó en muchos hermanos.
Cuando Satanás te presione, acude a Jesús para que Él te diga cómo y dónde sembrar. Si sigues las instrucciones, esa semilla crecerá hasta que rompa el poder de las tinieblas y de la necesidad, y te librará de la presión que el diablo ha estado ejerciendo sobre ti.
He visto esto en la práctica. Cuando Jerry Savelle comenzó a trabajar en mi ministerio, lo único que tenía era un traje, una camisa y un pantalón. Él se ponía el traje una noche, y el pantalón y la camisa la noche siguiente, y así alternaba su atuendo noche tras noche en todas las reuniones que teníamos. Él no tenía dinero para comprar otro traje. ¡Podríamos decir que estaba bajo presión en esa área!
Un día, Jerry oyó del principio de la siembra de fe y la cosecha. Se fue al centro de la ciudad donde estábamos teniendo una campaña, buscó a un hombre pobre en la calle y le regaló ropa. De inmediato, la gente empezó a regalarle ropa a Jerry. Todo empezó en esa campaña y han estado haciéndolo desde entonces. Hoy en día, hay muchos pastores en África que llevan puestos los trajes de Jerry Savelle (aunque las mangas y los pantalones les queden muy cortos). Jerry sigue sembrando y recibiendo la cosecha de ropa más grande que yo jamás haya visto.
Si el diablo te está presionando, no entres en pánico… por el contrario, ¡siembra! Siembra tu tiempo. Siembra tu dinero. Siembra la ropa que llevas puesta. Cuando tu cosecha arribe, te podrás reír y decir: "Oye diablo, ¿quién es el que está bajo presión ahora?"
Lectura bíblica: Marcos 4:1-20
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Así como las palabras no funcionan sin fe, la fe sin palabras, tampoco funciona. Ambas son necesarias para activar la ley de la fe.
Hay muchos creyentes que ignoran ese principio. Siempre hablan palabras de duda e incredulidad. Luego, un día se les ocurre levantarse y declarar algunas palabras de fe, y esperan mover montañas. Sin embargo, para su sorpresa, las montañas no se mueven.
¿Por qué no se mueven?
Porque Mateo 12:34-35 dice que son aquellas palabras que vienen del corazón las que producen resultados. La persona que dice algunas palabras de fe de vez en cuando, no las está declarando de la abundancia de su corazón; por eso no son eficaces.
¿Eso quiere decir que no deberías hablar palabras de fe hasta que no estés seguro de que tiene la fe para respaldarlas?
¡No! Hablar palabras de fe es un buen ejercicio espiritual. Por ejemplo: si quieres recibir sanidad, sujeta tu mente y tu boca a la Palabra de Dios en lo que concierne a la salud. En lugar de hablar de lo mal que te sientes, repite lo que dice Isaías 53:5: «Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados».
Si continúas meditando en esas palabras y continúas repitiéndolas, la verdad que hay en ellas empezará a ir cada vez más profundo. Echarán raíz en tu corazón y empezaran a crecer. Eventualmente, estarás hablando de la abundancia de tu corazón.
Y cuando eso suceda, no importará cómo luzcan las circunstancias. Porque sabrás que recibirás lo que has estado creyendo, y ni el mismo diablo podrá persuadirte de lo contrario. Habrás cruzado la línea de la esperanza a la fe, ¡y verás las montañas moverse!
Lectura bíblica: Mateo 12:33-37
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La tradición religiosa dice que Dios es glorificado cuando soportamos abnegadamente el sufrimiento y la enfermedad. Pero eso no es lo que la Biblia dice. Por el contrario, nos dice que ¡Dios es glorificado cuando los ciegos ven, los cojos andan y los mancos son sanados!
En la India o en África, donde la gente desconoce esas tradiciones religiosas, cuando alguien se levanta y dice: "Yo vengo a ustedes como mensajero del Dios altísimo", la gente lo cree. Cuando ellos oyen decir que Jesús, el Rey de reyes, derramó Su sangre por ellos, y que Dios les ha enviado un mensajero para decirles que Jesús los librará del pecado, de la enfermedad y de la muerte, se llenan de emoción. No discuten acerca de la Palabra de Dios. Entonces, ¿sabes qué sucede?
La gente empieza a ser sanada, a tirar las muletas y a quitarse los vendajes.
Cuando aprendamos a recibir la Palabra de Dios como lo hace la gente de esos lugares, lo mismo sucederá entre nosotros. Dios no hace acepción de personas. Su Palabra actúa en todos. ¡La diferencia está en la manera en que la recibimos!
Lectura bíblica: Hechos 17:1-11
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Hoy en día, tú y yo enfrentamos situaciones referentes a este país que deben cambiar. Algunas de esas situaciones parecen imposibles de cambiar. La verdad es que no lo son, porque esta nación le pertenece a Dios.
Dios fue quien le dio origen a la nación de los Estados Unidos de América. Él tenía un propósito especial para este país. Dios necesitaba un lugar donde el evangelio pudiera ser predicado sin impedimentos ni represiones.
Fue Dios quien puso en el corazón y la mente de Cristóbal Colón la inquietud y el deseo de salir a buscar una ruta nueva al occidente. Así lo expresó Cristóbal Colón en su diario: «El Señor puso en mi mente (pude sentir su mano sobre mí) que se podía navegar de aquí a las Indias. Todos los que supieron acerca de mi plan se rieron, lo rechazaron y se burlaron de mí. No tengo duda de que fue el Espíritu Santo quien me inspiró a hacerlo, pues me fortaleció con maravillosos rayos de inspiración de las Sagradas Escrituras…»
¿Quién atrajo a Cristóbal Colón hacia América? Dios. Este país, los Estados Unidos, es de Dios. Él lo estableció y nadie se lo quitará.
La próxima vez que empieces a creer que las cosas parecen imposibles en esta nación, recuerda Quién es el dueño. Entonces, descubrirás América de la misma manera que Cristóbal Colón lo hizo: por fe.
Lectura bíblica: Salmo 106
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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