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Si quieres crecer en el reino de Dios, deberás hacerlo como la semilla que ha sido sembrada en la tierra. ¿Cómo crece una semilla? ¿De inmediato? No. Ella crece constantemente, 24 horas al día, un poco a la vez hasta que llega a cumplir el propósito para lo cual fue creada.
Muchos de nosotros no actuamos espiritualmente de esa manera. Estudiamos y oramos por unos días, pero luego desistimos. Cuando surge alguna adversidad, tratamos apresuradamente de orar y permanecer en la Palabra, pero al mismo tiempo nos damos cuenta de que, por alguna razón, no somos tan fuertes como deberíamos serlo.
No existe el éxito de la noche a la mañana en el reino de Dios. La fortaleza y el crecimiento verdadero se manifiestan al mantener constantemente la Palabra ante tus ojos, tus oídos y tu corazón. No sólo cuando quieres o tienes deseos, sino constantemente, como la semilla, un poco a la vez.
Cierto día, un hombre se me acercó y me dijo: "Hermano, su ministerio empezó a tener éxito de la noche a la mañana, ¿no es verdad?"
Le respondí: "Si así fuera, entonces hubiera sido la noche más larga que habría tenido en mi vida".
Desde su perspectiva, mi éxito parecía haber surgido rápidamente. Eso se debe a que él nunca vio todas las horas, las semanas, los meses y los años que le dediqué a la Palabra de Dios. Tampoco vio el proceso diario que se desarrolló detrás de ese éxito. El sólo vio los resultados.
Decide hoy empezar ese proceso diario de crecimiento constante. Determina empezar a poner consistentemente la Palabra en tu corazón. Cada día, una frase aquí, una frase allá; un audio aquí, otro allá.
Comienza a vivir como si esa Palabra fuera la verdad a cada hora del día, sin considerar lo que te suceda o cómo te sientas. Continúa incrementando tu fe por medio de la Palabra, la meditación y al confesarla los siete días de la semana.
Con el tiempo, tu fe será más grande de lo que jamás soñaste que podría ser.
Lectura bíblica: Lucas 13:18-21
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe. En otras palabras: Si alguna vez decidimos llegar a ser verdaderamente poderosos en el reino de Dios, y ser una amenaza para el diablo, tendremos que crecer juntos.
No será suficiente que sólo algunos de nosotros crezcamos y digamos que los demás están mal. Las cosas no son así. Somos parte los unos de los otros. La Biblia asegura que somos un cuerpo: el Cuerpo de Cristo.
Déjame darte un ejemplo. Cuando empecé a enseñar acerca de la revelación de Dios sobre los principios de la prosperidad, comencé a tener una gran oposición. Algunos pastores me llamaban a regañarme porque yo no pedía dinero prestado, y otras cosas por el estilo. Por fin, un día, mientras oraba, Dios me dijo: No enseñes más acerca de los principios de la prosperidad hasta que yo te diga.
¿Por qué no?, le pregunté.
Hay contienda en el Cuerpo—me dijo—. Hay algunos pastores que están enojados y en disensión contigo.
No me había percatado que la situación delicada en la que nos encontrábamos nos afectaría a todos. No me había dado cuenta de que ni yo mismo podría continuar obrando en los otros principios de la prosperidad hasta que el resto del Cuerpo estuviera conmigo.
No somos islas en este mundo. Yo no puedo hacer nada sin que te afecte a ti, y tú no puedes hacer nada sin que me afecte a mí. Estamos unidos por Dios, pero nos sostenemos los unos a los otros (Efesios 4:16). Sólo podemos crecer juntos.
Aprende a vivir en amor. Rehúsate a caer presa de la división y el aislamiento. Aliméntate de la Palabra diariamente y alimenta a tus hermanos y hermanas para animarlos también, con el fin de que todos podamos crecer hasta llegar a ser "un varón perfecto [o maduro], a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo".
Lectura bíblica: 1 Corintios 12:13-28
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Si has decidido vivir en salud divina, habrá ocasiones en las que tendrás que ser radical en cuanto a la Palabra de Dios se refiere. Habrá ocasiones en las que quizás te sientas tan enfermo que no será suficiente unos momentos en la Palabra y una oración rápida para recibir la sanidad.
Quiero explicarte, en términos muy prácticos, lo que yo haría en una situación como ésa.
Al despertar por la mañana, antes de hacer cualquier otra cosa, tomaría la Santa Cena del Señor, y diría: "Padre, dedico mi cuerpo todo el día de hoy al servicio de mi Señor Jesucristo. Recibo la sangre pura de Jesús derramada por mí en el Calvario".
Luego pondría al diablo en su lugar, diciéndole: "Te reprendo, Satanás. Hoy no pondrás ninguna enfermedad ni padecimiento sobre mí. Por el poder de Jesús y mediante Su Espíritu, no haré caso de los síntomas ni de lo que mi cuerpo crea al respecto. Yo he vencido esta enfermedad porque mayor es el que está en mí que el que está en el mundo".
Después, pasaría el resto del día agradeciendo a Dios por mi sanidad. Buscaría enseñanzas de audio o video que llenaran mi mente y mi espíritu con la Palabra ungida de Dios, y las escucharía durante el día. En la tarde, alabaría a Dios y tomaría otra vez la Santa Cena del Señor para recordar que la Sangre de Jesús está en mis venas, y que soy parte de la familia de Dios.
Tú no tienes que esperar hasta el segundo domingo de cada mes o cuando sea que tomes la Cena del Señor. Jesús simplemente dijo: «…hagan esto, cada vez que la beban, en mi memoria» (1 Corintios 11:25). Si estás enfrentando un ataque serio del diablo, necesitas recordar a Jesús todo el día y toda la noche. Necesitas meditar en Jesús hasta que los pensamientos del Señor saquen de tu mente los pensamientos de esa enfermedad.
Por la noche, antes de acostarme, tomaría una vez más la Santa Cena, y alabaría hasta dormirme. Si me despertara durante la noche, tomaría mi Biblia y leería todos los pasajes de sanidad, y haría que el diablo se lamentara de haberme despertado.
Cuando el diablo lance un ataque de gravedad contra tu cuerpo, no pierdas el tiempo. Toma la Palabra en serio y ponte bajo su cuidado constante, y ella cuidará muy bien de ti.
Lectura bíblica: Hebreos 4:9-16
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Es hora de aclarar las cosas. Los ángeles no son algo sólo para niños. No son niños gorditos con cabello rubio, con arcos y flechas en sus manos. Los ángeles son guerreros gigantes y fornidos. Son seres reales. Son poderosos. Si eres un creyente, entonces ellos son parte esencial de tu vida.
En la Biblia encontramos ejemplos de lo que los ángeles pueden hacer. Uno de ellos es cuando el pueblo de Israel huyó del ejército de Faraón, y en la Biblia leemos que de repente las ruedas de los carros de los egipcios se atascaron. Simplemente dejaron de rodar.
¿Quiénes crees que causaron eso? ¡Los ángeles, por supuesto!
Y ellos no se han jubilado. Siguen tan activos hoy como lo han estado siempre.
Hace años, en una de las guerras más importantes de la nación de Israel, el enemigo tenía los cañones apuntando hacia las ciudades israelitas. Esos cañones eran lo mejor que la tecnología ofrecía en esa época. Tenían un alcance mínimo de 30 kilómetros y estaban equipados con miras electrónicas muy precisas. Pero sucedió algo muy extraño. Cada vez que disparaban los cañones contra los israelitas, disparaban demasiado lejos o demasiado cortos del blanco. Sabemos que los cañones no estaban descalibrados, porque luego los israelitas los capturaron y los usaron para disparar contra el enemigo, dando en el blanco.
¿Qué sucedió? Fueron los ángeles, ¿quién más?
Amigo, éste no es un cuento de hadas, sino un ejemplo real de la participación de los ángeles en la vida del pueblo de Dios. Y si tú eres hijo de Dios, tienes derecho a esperar que los ángeles hagan lo mismo por ti.
Por lo tanto, permanece a la expectativa. Di: "Gracias, Padre celestial, por encomendarme al cuidado de Tus ángeles para que me guarden en todos mis caminos". Una vez que hayas dicho esas palabras de fe, permanece firme. No temas. No dudes. Se paciente y sigue creyendo. Verás la salvación del Señor.
Lectura bíblica: Hechos 12:1-17
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El hombre en realidad es un ser especial. Ha sido hecho a la imagen de Dios, y ha sido creado para tener comunión con el Señor.
Hay gente que cree que Dios hizo al hombre para tener a alguien a quien controlar. Pero Dios no es un controlador. Él es amor, y el amor necesita darse a alguien. Por eso, Dios creó al hombre: para poder darle Su amor.
El Señor pudo haber dado Su amor a los ángeles, y lo hizo. Pero entregar Su amor a los ángeles no fue suficiente. ¿Por qué? Porque los ángeles no están hechos a Su imagen.
Tú haces lo mismo. Por ejemplo, digamos que tienes un perrito en tu casa. Puedes entretenerte con ese animalito, pero con el tiempo llega ese momento en que deseas hablar con alguien; llega el momento en que necesitas establecer comunicación a tu propio nivel.
Tú actúas así porque fuiste creado a la imagen de Dios. Así es Él. Dios desea tener comunión con alguien como Él.
Atrévete a creer que eres realmente especial, único en la creación, hecho por Dios a Su imagen. Atrévete a recibir el amor de Dios, ¡y a corresponder a ese amor!
Lectura bíblica: Génesis 1:26-31
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La vida de fe exige ser valiente. La mayoría de los creyentes no se dan cuenta de ello, ¡pero ésa es la verdad! Se necesita ser valiente para levantarse contra la enfermedad y declararse sano por las llagas de Jesucristo. Se necesita ser valiente para esperar la prosperidad cuando uno deposita la última moneda en la ofrenda y la pobreza está tocando a la puerta. Habrán días en que preferirás aislarte de todo y esconderte antes que dar otro paso de fe contra el diablo. Pero no puedes darte ese lujo. La batalla de la fe no se pelea una vez y luego se olvida. Si quieres continuar viviendo en victoria deberás seguir peleando la batalla de la fe una y otra vez.
No hay otra manera de hacerlo. Claro, algunos creyentes siempre tratan de encontrar un camino alternativo. Piensa por ejemplo en los israelitas. Ellos pensaron que cuando cruzaran el mar Rojo ya no tendrían más batallas. Por eso, cuando oyeron el informe acerca de los gigantes que vivían en la Tierra Prometida, decidieron que no podrían enfrentar la batalla. Su valor se desvaneció. Como consecuencia, tomaron un desvío de 40 años por el desierto.
Pero ¿sabes qué? Los israelitas no pudieron evitar la batalla. Cuando llegó el tiempo para que la siguiente generación entrara en la Tierra Prometida, los gigantes aún estaban allí. Sin embargo, esa vez los israelitas se armaron de valor para enfrentarlos. ¿De dónde les vino ese valor? De la Palabra de Dios.
Josué, su líder, había seguido las instrucciones del Señor y había guardado esa Palabra en su mente y en su corazón, de día y de noche. Josué había meditado en ella y nunca olvidó que Dios estaba de su lado.
Si vas a pelear la buena batalla de la fe hasta el final, deberás hacer exactamente lo que hizo Josué. Tendrás que extraer continuamente valor de la Palabra de Dios. Así que, decídete a hacerlo. Sumérgete en la Palabra y deja que ella te transforme de cobarde a vencedor. Luego, marcha a la batalla y mata a los gigantes en tu tierra.
Lectura bíblica: Josué 1
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Es un mandamiento el que oremos por nuestra nación y nuestros gobernantes. Pero una vez que hayamos orado, Dios espera que actuemos. Las elecciones son muy importantes para el futuro de los Estados Unidos de América y de tu país. Nuestra nación se encuentra en medio de un derramamiento espiritual, y es de vital importancia que sean elegidos los mejores candidatos. Debemos esforzarnos por que así sea.
No esperes hasta que el tiempo de la elección se acerque para empezar a buscar a Dios, y así decidir por quién votarás. Empieza orando hoy mismo para que las noticias y otras voces no te influyan, ni te aparten del Espíritu de Dios. Ora para que no te dejes llevar por tu reacción natural a las ideas publicitarias representadas con grandes artimañas.
Comienza orando hoy mismo —todos los días, y en cada oración— por las elecciones futuras, ya sean a nivel local o nacional. Luego agradece al Espíritu de Dios por la sabiduría para saber por quién votar. Agradécele también para saber qué decir y cuándo decirlo cuando te encuentres con otras personas. Finalmente agradece la sabiduría para hablar acerca de Jesucristo y para declarar que ésta será una administración ordenada, guiada y habitada por el mismo Dios.
Así que haz lo necesario para votar. Prepara la documentación necesaria para votar con antelación. Ora. Vota. Y luego, haz que tu voz sea escuchada mediante el poder del Dios viviente.
Lectura bíblica: 1 Timoteo 2:1-8
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Sabías que las cosas que parecen inofensivas en la vida diaria pueden ahogar tu vida espiritual, si así se lo permites?
Una amiga me comentó que un día el Señor le dijo en oración que esta nación había llegado a ser una nación de personas de mantenimiento. "Ustedes tienen tantas cosas a las que tienen que mantener" —le dijo—. "Tienen que mantener su casa, su automóvil, su patio, sus máquinas, su pelo…".
Eso es cierto. Puedes llegar a ser una persona que le da mantenimiento a tantas cosas de esta vida que no te quedará tiempo para darle mantenimiento a tu espíritu.
Cuando te encuentres en esa situación, es hora de simplificar tu vida. Yo misma he tenido que aprender a hacerlo. Cuando pienso en algo que creo que necesito, no sólo tomo en cuenta el precio en dólares y centavos, sino también el tiempo que me llevará darle mantenimiento y el efecto que tendrá en mi vida espiritual.
La Segunda carta de Timoteo 2:4 nos dice que no debemos enredarnos en los negocios de la vida. Hay una cosa que he aprendido en los últimos 42 años: nada es tan importante como estar en oración y en la Palabra con el Padre celestial. Nada en lo absoluto es más importante que eso en mi vida.
Lectura bíblica: Marcos 4:18-24
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Hay una cosa que puedes hacer que acelerará tu crecimiento espiritual más que cualquier otra cosa: Aprende a recibir la corrección que viene del Espíritu de Dios y de otros creyentes.
Son muy pocos los creyentes que aceptan la corrección. Cuando el pastor predica sobre algo que ellos ya saben o de algún área de su vida que ya le han rendido al Señor, creen que él es una gran persona. Les cae bien porque los hace sentirse bien. Pero en el momento en que el pastor empieza a predicar de algo que ellos no están cumpliendo, entonces se ofenden.
Dios dice que eso es necedad. En Proverbios 1:7, Él dice que solamente los insensatos rechazan o desprecian la corrección.
Así que no seas como ellos. Cuando el pastor o cualquier otra persona del Cuerpo de Cristo, tenga unas palabras de corrección para ti, recíbelas con agradecimiento. Aprecia a quienes comparten la sabiduría de Dios contigo. Cuando alguien te haga ver que estás equivocado en algo, en lugar de reaccionar contra esa persona, examínate y di: "¿Es eso cierto? ¿Está eso de acuerdo con la Palabra? ¿Necesito hacer un cambio?".
Si la respuesta a esas preguntas es afirmativa, entonces haz los cambios necesarios para enderezar tu vida.
Sé que no es fácil. A nadie le gusta ser corregido. Pero aún así, si decides que recibirás la corrección y que estás dispuesto a aprender, podrás continuar y crecer más rápido en las cosas espirituales.
Alguien dijo: "Si crees que ya sabes todo, en realidad no sabes nada". Recuerda eso la próxima vez que alguien te corrija. Ama a esa persona y agradécele por acelerar tu progreso espiritual. Si lo haces, avanzarás poco a poco.
Lectura bíblica: Proverbios 3:11-24
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Cuando alguien nos hiere, nuestra reacción humana natural es la de vengarnos y esperar que Dios castigue a esa persona de algún u otro modo. Pero ése no es el método de Dios.
Lo comprobé cuando les robaron a unos parientes míos. Yo estaba orando y tratando de comprender la situación. "Señor" —empecé a decir—, "¿por qué permitiste que sucediera? ¿Por qué no golpeaste a ese ladrón en la cabeza cuando estaban robándoles?"
De pronto, Dios me permitió ver con los ojos espirituales, más allá de lo natural.
Cuando lo hice, supe la respuesta a mi pregunta casi tan rápido como la había hecho: fue a causa de Su misericordia. Dios tiene mucha, mucha misericordia; no sólo para mí y mi familia, sino también para los ladrones.
Piensa en eso la próxima vez que alguien te haga daño. En lugar de pedirle a Dios que golpee a esa persona en la cabeza, como yo lo pedí, considera el hecho de que es posible que la abuela de esa persona esté orando por ella para que sea salva. Detente y recuerda que Dios amó tanto a esa persona, que murió por ella, y lo que desea es perdonarla—no castigarla.
Así que, en lugar de orar en contra de esa persona, ora por ella, uniéndote en oración con la abuela (o quién quiera que sea que esté orando por ella). Pídele al Señor que tenga misericordia de su vida. Oponte al diablo e intercede por esa persona. Ésa es la verdadera intercesión, la cual dejará perplejas y en una confusión total a las fuerzas de las tinieblas, y éstas no tendrán defensa alguna contra ese tipo de oración.
El Señor está buscando creyentes que se atrevan y se comprometan a ser esa clase de intercesores. Atrévete tú a ser uno de ellos. Cuando te sientas tentado a golpear a alguien, ¿por qué mejor no te atreves a transformar la vida de esa persona?
Lectura bíblica: Lucas 6:27-36
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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