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¿La vida de alta calidad… o la vida de baja calidad? ¿La vida de Dios… o la vida del mundo? No puedes tener ambas. Es una o la otra, y debes escoger.
Puedes tratar de retrasar esa decisión. Puedes tratar de aferrarte a la vida de baja calidad mientras tratas de alcanzar la vida de alta calidad, para ver si es algo que realmente te conviene antes de abandonar todo lo que el mundo te ofrece. Pero, créeme, ¡no eres tan alto!
Nunca podrás experimentar la buena vida por ti mismo si no te dispones a soltar la que ya tienes; si no te dispones a confiar en la Palabra de Dios y a confiar en que Él tendrá cuidado de ti.
¿Qué te sucederá cuando lo hagas? Comenzarás a vivir la vida que Dios describe en el Salmo 1. Serás: «…como un árbol plantado junto a los arroyos: llegado el momento da su fruto, y sus hojas no se marchitan ¡En todo lo que hace, prospera!».
Eso significa que tus raíces se profundizarán tanto que ninguna sequía podrá secarte ni tormenta alguna derribarte. No importa lo que suceda en el mundo a tu alrededor, tú prosperarás.
Cuanto más fuerte sople el viento, más flexible serás con la brisa. La depresión y la inflación no podrán quebrantarte. Cuando las lluvias dejen de caer y todos los demás se sequen, tú seguirás prosperando y produciendo el fruto del Espíritu, porque estarás extrayendo los nutrientes del lecho del río.
Así es la vida de alta calidad, y no hay nada que el mundo te pueda ofrecer que se le compare. Lo sé por experiencia propia. Una vez que te atrevas a soltar tu vida y a confiar en Dios… tú también lo sabrás.
Lectura bíblica: Mateo 16:13-26
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Yo hablo mucho acerca de la fe, pero hay otra fuerza que la acompaña que es igual de importante. Es la paciencia, o la capacidad de permanecer firme en la Palabra de Dios aun cuando la victoria parece demorarse. La paciencia no es automática y no funcionará a menos que la pongas a funcionar a propósito. Hay tanta gente que no comprende eso. Piensan que de alguna manera la fe y la paciencia les funcionarán sin ayuda. Dejan que el diablo destruya sus vidas y luego dicen cosas tontas como: "Bueno, creo que Dios envió esa prueba para fortalecer mi fe".
¡Nunca digas algo semejante!
En primer lugar, Santiago 1:13 dice: «Cuando alguien sea tentado, no diga que ha sido tentado por Dios…». En segundo lugar, esa prueba no fortalecerá tu fe. A decir verdad, la destruirá si se lo permites.
Si te diera un juego de pesas, ¿te haría necesariamente más fuerte? No. De hecho, si dejas caer una de ellas sobre tu pie, podrías resultar más débil y con gran dolor. Lo que cuenta es lo que hagas con ellas, ¿cierto?
Bueno, lo mismo sucede cuando tropiezas con una situación difícil que el diablo haya puesto en tu camino. Si te acuestas y dejas que te atropelle, te dañará. Pero si dejas que la paciencia haga su obra perfecta, si permaneces y perseveras constantemente, creyendo y apoyándote confiadamente en la Palabra de Dios, terminarás siendo perfecto y completo, sin que te falte cosa alguna.
«Sin que les falta nada». Esas palabras deberían ser suficientes para convencerte de que la paciencia no es un premio consuelo. Es un poder de primera clase que pondrá las promesas de Dios a tu alcance. Es una fuerza que te convertirá en vencedor.
Lectura bíblica: Génesis 26:15-22
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Cuando las cosas a tu alrededor se oscurezcan y sientas que el diablo esté a punto de vencerte, recuerda que tienes la Luz del mundo, y por más que las fuerzas del infierno traten de apagarla, ¡no lo lograrán!
Aunque te encuentres en tu punto más débil, aunque sientas que la luz en tu interior es pequeña, las tinieblas del diablo no podrán contra ti.
Déjame mostrarte lo que quiero decir. Imagínate por un momento que estás en un gran auditorio sin ventanas ni puertas que dejen entrar la luz. El lugar es tan oscuro que no puedes ver nada, ni siquiera tu propia mano. A tu alrededor no hay nada, excepto completa oscuridad.
Ahora, imagínate una pequeña luciérnaga volando en la atmósfera de ese auditorio. Todas las miradas estarán enfocadas en ella. Por más pequeña que sea la luz, en comparación con la gran oscuridad que la rodea, podrás verla. Esa densa oscuridad no podrá hacer nada para apagar ese insecto. Dondequiera que vuele, la oscuridad tendrá que ceder—siempre será disipada por la luz del insecto.
Cuando las circunstancias a tu alrededor comiencen a oscurecerse y te sientas tentado a desesperarte, acuérdate de esa luciérnaga. Medita en el hecho de que Jesucristo, la Luz del mundo, mora en ti. Cuando esa verdad se apodere de tu vida, jamás volverás a permitir que la oscuridad te acorrale; más bien, empezarás a perseguirla y a disiparla con tu luz.
Lectura bíblica: Efesios 5:8-16
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¡Alguien te ha lastimado! Tarde o temprano, a todos nos sucede. Nos hieren, nos engañan, nos mienten o nos maltratan.
Es tan predecible como doloroso. Sin embargo, cuando sucede, la mayoría no estamos preparados. En nuestra indignación, clamamos a Dios contra la persona que nos ha hecho mal. Pedimos justicia, y hasta venganza, y terminamos haciendo que las cosas sean más difíciles para todos los involucrados, incluso para nosotros.
Si eso te ha ocurrido, es tiempo de que descubras cómo puedes activar el poder de Dios a tu favor la próxima vez que alguien te haga daño.
Primero: ¡Identifica al verdadero enemigo! Es aquí donde la mayoría de nosotros cometemos el error más grande. Identificamos a la persona que nos lastima como nuestro enemigo. No pierdas tu energía gritando, enfureciéndote, ni tramando cosas contra las personas que te causan daño. Ellas están bajo la influencia del diablo. Apunta tu munición espiritual al blanco correcto. Es el diablo quien está detrás de todo. ¡Ve tras él!
Segundo: ¡Dispara! Una vez que hayas apuntado tus armas espirituales en la dirección correcta, ¡dispara! Golpea al diablo rápida y furiosamente con la Palabra de Dios. Usa el nombre de Jesús y el poder que te ha sido dado como creyente e impídele que te cause más daño en ese aspecto. Luego, procede a la siguiente parte de esta batalla espiritual y la más importante.
Tercero: Haz la oración de intercesión. En Mateo 5:44-45, Jesús nos da estas instrucciones: «Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan bien a los que los odian, y oren por quienes los persiguen, para que sean ustedes hijos de su Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos».
Pedir que la venganza de Dios golpee como un rayo a quien nos ha hecho daño, no es actuar como nuestro Padre lo haría. Recuerda que Dios tiene gran misericordia no sólo por ti, sino por todos.
El diablo probablemente lo pensará dos veces antes de volver a molestarte. La próxima vez que alguien te lastime, activa el poder de Dios a tu favor. Identifica al verdadero enemigo. Golpéalo con la autoridad que te ha sido dada como creyente. Luego, eleva una oración de intercesión.
Lectura bíblica: Mateo 6:6-15
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
En ese versículo ésta la clave para aferrarse a las bendiciones de Dios. Cuando te sientas bajo presión, abrumado por los problemas y las pruebas, acuérdate de Jesucristo resucitado.
Recuerda que cuando Jesús resucitó, tú también lo hiciste. Cuando Él salió del infierno y derrotó al enemigo, tú también saliste del infierno y derrotaste al enemigo. La victoria de Jesús es tu victoria, porque tú estás en Él.
Ten presente esa verdad cuando enfrentes situaciones difíciles. Acuérdate de ella cuando el diablo te diga que esta vez no recibirás la respuesta. Y cuando el diablo te diga que no hay manera alguna de salir de tu situación, acuérdate de Jesucristo, el Ungido, el Triunfador, el que resucitó de entre los muertos y se sentó a la diestra del Padre.
La escena que Satanás más odia, es aquella en la que Jesucristo resucita, despojándolo para siempre de su autoridad, exponiendo abiertamente su derrota ante todo el cielo y el infierno. Ésa es la escena que necesitas tener en mente. Piensa en ella hasta que se grabe profundamente en tu corazón, para que nada de lo que Satanás diga o haga pueda arrebatártela.
Entonces los dones de Dios se confirmarán en tu vida, y será cuando el diablo no podrá persuadirte con pruebas y tribulaciones para que abandones tu herencia. ¡Acuérdate de Jesucristo resucitado de entre los muertos!
Lectura bíblica: Hebreos 12:1-13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
"Dadas las circunstancias"… ¿alguna vez has usado esa frase? "Estoy bien, dadas las circunstancias".
De haberlo hecho, te pido que remuevas de tu vocabulario esas palabras, porque como hijo victorioso de Dios, no debes vivir abrumado por las circunstancias. No hay razón alguna para dejar que las dificultades y las circunstancias dicten tu vida.
Hace dos mil años, Jesucristo―el que vive en ti―saqueó el reino de Satanás. Mediante Su muerte en el Calvario, entró legalmente a las regiones de los condenados y despojó a Satanás de todo. Destrozó su armadura y tomó las llaves de la muerte y del infierno. Cristo ató al hombre fuerte y saqueó su reino. En el libro de Colosenses, leemos que despojó a los principados y a las potestades, y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos.
Luego, Jesús se dio la vuelta y te entregó esa victoria. Tú eres de Dios. ¡Recuérdalo! Por medio de Jesucristo has vencido, porque Él vive en ti. Así que ya no es necesario que vuelvas a vivir "bajo las circunstancias".
Lectura bíblica: Colosenses 1:9-15
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Dios está sumamente interesado en tus finanzas. Él quiere prosperarte y proteger tus bienes. Pero no podrá hacerlo si no le abres la puerta.
¿Cómo abres esa puerta? Por medio de tu diezmo.
Cuando diezmas, le concedes a Dios el derecho de intervenir en tus finanzas, de bendecirte ricamente y de defenderte contra la destrucción que el diablo pueda causar. Cuando diezmas, estableces una base para el éxito y la abundancia, haces depósitos con Dios que podrás retirar cuando los necesites.
Pero no esperes hasta que te encuentres entre la espada y la pared para empezar. Hazlo hoy mismo. Fortalece tu fe cuando las cosas vayan bien meditando en las bendiciones que la Palabra de Dios te promete como diezmador. Aprende a poner en práctica esa Palabra ahora para que Satanás fracase cuando trate de acorralarte financieramente. Su poder sobre tus finanzas habrá sido roto por adelantado. Al haberte establecido en el Pacto de Dios, Satanás no tendrá ninguna posibilidad contra ti. Dios lo reprenderá en tu nombre.
Si aún no le has abierto la puerta de tus finanzas al Señor, no esperes más. Hazlo hoy para que cuando las presiones vengan, estés preparado y protegido por los privilegios garantizados de aquellos que diezman.
Lectura bíblica: Hebreos 7:1-9
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
En Lucas 6:47-48, Jesús dijo:
«Les voy a decir como quién es el que viene a mí, y oye mis palabras y las pone en práctica: Es como quien, al construir una casa, cava hondo y pone los cimientos sobre la roca. En caso de una inundación, si el río golpea con ímpetu la casa, no logra sacudirla porque está asentada sobre la roca».
Probablemente recuerdes ese pasaje. Pero hoy quiero que hagas algo diferente con él. Quiero que lo unas con lo que Jesús dijo en Juan 15:17: «Éste es mi mandamiento para ustedes: Que se amen unos a otros».
El amor. Esa palabra resume todo lo que Jesús nos ordenó que hiciéramos. Si edificas tu vida sobre el amor, ni siquiera las tormentas más violentas de este mundo podrán sacudirte. El amor te hará resistente en todas las áreas de tu vida.
Si edificas tu familia sobre el amor podrás recuperar a los que el diablo te ha robado. Tú los puedes ganar para Jesús con el amor de Dios.
Si edificas tu negocio o empresa sobre el amor, prosperarás más allá de lo que puedas imaginarte. Yo tenía un amigo que hizo eso. Montó un negocio de radio y televisión en su iglesia. Él quería comprar una emisora de radio que pertenecía a un judío, y le ofreció un precio tan bueno por ella que éste se quedó sorprendido.
«¿Por qué me has ofrecido un precio tan estupendo?», le preguntó el propietario. Mi amigo le dijo: «Porque la Palabra de Dios dice que si te bendigo, Dios me bendecirá. Por lo tanto, procuraré que salgas con lo mejor de este negocio».
Antes de cerrar el contrato, el judío dueño de la emisora había recibido a Jesucristo como el Señor de su vida. Los dos prosperaron y predicaron el evangelio de Jesucristo por medio de esta emisora.
Cuando el amor reina, ¡la prosperidad fluye!
Decídete hoy a andar en amor y a edificar tu casa sobre la roca. Así, cuando las tormentas de la vida azoten tu hogar, el trabajo o cualquier otra cosa, podrás estar tranquilo y seguro en el conocimiento de que el amor nunca falla.
Lectura bíblica: 1 Corintios 13:8-13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¡Nunca cortocircuites un milagro por la ansiedad de querer verlo en progreso! Muchos creyentes cometen ese error: imponen las manos sobre alguien y oran por sanidad o liberación, pero cuando no ven ningún cambio externo inmediato, dejan su fe de lado y dan por hecho que nada sucedió.
El Señor me enseñó una lección inolvidable sobre este tema una vez que estaba en Jamaica. Le estaba predicando a un grupo como de 150 personas, en una iglesia que estaba iluminada sólo por una linterna de queroseno. Estaba tan oscuro que no podía ver la cara de nadie. Todo lo que podía ver era mi Biblia y los pies de un hombre que estaba frente a mí.
Esta situación me ayudó a comprender que siempre había dependido de las expresiones faciales de la gente a quienes les estaba predicando para determinar cómo se estaba recibiendo mi mensaje. De acuerdo con el conocimiento que poseía acerca de la fe, sabía que eso era peligroso. Así que tomé la firme determinación en ese momento, de no volver a predicar otro mensaje si no lo iba a hacer por fe. Es decir, no volvería a dejarme llevar por las expresiones faciales de la gente.
Antes de que esa campaña terminara, experimenté la importancia de haber tomado esa decisión. Los jamaiquinos, quienes tienden a ser poco expresivos, escuchaban cada sermón sin ninguna reacción externa.
Una mujer fue sanada completamente de ceguera durante una de las reuniones. Ella nunca reveló lo que le había sucedido. Estaba casi rígida cuando me encontró afuera y me dijo: "Hermano Copeland, yo era ciega, pero ahora puedo ver. Gracias". Eso fue todo. Había ocurrido un gran milagro, sin embargo, por la actitud de esa mujer, cualquiera hubiera pensado que no había sucedido nada.
La próxima vez que quieras guiarte por la apariencia de las cosas para evaluar lo que Dios está haciendo, no lo hagas. Recuerda que las apariencias no producen milagros, sino la fe ¡y ésa es la única evidencia que necesitas!
Lectura bíblica: Hebreos 11:1-13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Estos versículos son claros, ¿cierto? La instrucción es simple y plana. Sin embargo, en estos días turbulentos cuando nuestra nación necesita tanto de las instrucciones de Dios, la mayoría de los hijos de Dios no ponen en práctica lo que estos versículos ordenan.
¿Por qué no?
Creo que es porque la mayoría de nosotros nos sentimos abrumados por los problemas que nos rodean. "¿Cómo pueden mis oraciones influir en la deuda nacional?" —pensamos—. "¿Cómo puede mi fe incidir en la política externa?"
En otras palabras, dejamos de orar porque aún no comprendemos el impacto tan poderoso que nuestras oraciones pueden tener en nuestros países.
Es tiempo de que comprendamos esa verdad y de que nos demos cuenta de que si obedecemos lo que se nos indica en 1 Timoteo 2:1-2, no habrá ningún tipo de comité en la Tierra, ni rey, ni presidente, ni congreso, ni nada que pueda derrocar el propósito de Dios para Su pueblo.
Dios nos ha llamado a interceder, nos ha mandado a orar por los que están en autoridad. Nos ha dado Su Palabra, Su poder, Su nombre, Su autoridad y Su fe. Tenemos todas las herramientas necesarias para orar de manera eficaz por nuestras naciones y sus gobernantes.
Te exhorto a interceder. Tu responsabilidad como creyente es participar en los asuntos de tu país. Dios quiere el señorío total de cada país, y la única manera en que Él lo logrará es por medio de Sus embajadores: tú y yo.
Ora por esta nación y tu nación todos los días. Nunca vuelvas a subestimar el poder de esas oraciones: pueden transformar al mundo.
Lectura bíblica: Daniel 2:1-30
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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