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Amor. Gozo. Paz. Paciencia. Benignidad. Bondad. Fe. Mansedumbre. Templanza. Son fuerzas poderosas que la Biblia llama: el fruto del Espíritu. Son las cualidades de la naturaleza de Dios, y cuando el Espíritu Santo entró en nosotros, trajo esas cualidades consigo para impartirlas en nuestra vida.
Son cualidades que tienen la particularidad de burbujear dentro de nosotros, de surgir como un manantial que constantemente nos protege y limpia de adentro hacia afuera.
¿Has notado alguna vez que no se puede echar basura en una fuente de agua en movimiento? El chorro de agua que brota con fuerza desde su interior la mantiene limpia y la protege de impurezas externas. De la misma manera funciona la fuente espiritual dentro de ti. Cuando dejas que el amor, el gozo, la paz, la benignidad y las otras fuerzas espirituales broten de tu interior, el diablo no podrá echar su basura dentro de ti.
¿Qué puedes hacer para que el Espíritu se mantenga fluyendo? Llena tu corazón con la Palabra de Dios hasta que las fuerzas de vida eterna empiecen a burbujear. Un poco al principio… luego más fuerte y más alto. Decide mantener esas fuerzas brotando constantemente de la fuente de tu corazón. No permitas que el egoísmo y el pecado detengan la corriente. Dentro de ti hay un manantial imparable de fuerzas vivas. ¡Déjalas fluir!
Lectura bíblica: Jeremías 17:7-13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La valentía proviene de la confianza en Dios. La valentía no es algo que la mente produce, sino que nace de creer en lo que Dios dice a pesar de las circunstancias. La valentía proviene de la fe.
¿De dónde proviene el desánimo? Del temor y de la incredulidad. Llega cuando le prestas atención a las mentiras del diablo acerca de lo que Dios no hará por ti.
Como pueblo de Dios, debemos desechar el desánimo, y ¡levantarnos con valentía! Es importante que dejemos de enfocarnos en nuestras propias habilidades, fallas y limitaciones, y que empecemos a enfocarnos en Dios. Es necesario que nos levantemos en el Nombre de Jesús y en el poder del Espíritu, y que establezcamos el reino de Dios en la Tierra.
Si últimamente te has sentido desanimado, no continúes prestándole atención a las mentiras de Satanás. Deja de recibir esas malas noticias. Si alguien te dice que Dios no te librará, dile que "Él ya lo hizo en el Nombre de Jesucristo".
Una vez que te das cuenta quién eres y todo lo que has recibido por el poder de Dios, no le permitirás más al diablo hacer lo que quiera contigo. Dios no te sugirió esforzarte y ser valiente. ¡Te lo ordenó!
Lectura bíblica: Josué 1:1-9
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Necesitas un milagro? Entonces ¡créelo, confiésalo y recíbelo!
"Pero Gloria, no sé si pueda hacer eso".
Sí, ¡sí puedes! Ya lo hiciste una vez, cuando hiciste a Jesús al Señor de tu vida; lo creíste, lo confesaste y recibiste el milagro más grande del universo, ¡el milagro de un espíritu renacido! Cualquier otro milagro que recibas vendrá de la misma manera.
Empieza simplemente creyendo lo que Dios dice acerca de tu necesidad, al permitir que la Palabra de Dios cambie tu corazón y tu mente.
Muchas personas tratan de evitar este paso. Tratan de creer por un milagro sin invertir el tiempo suficiente en la Palabra para que ésta transforme su mente y su corazón. Sólo quieren confesarlo con su boca y que aparezca en forma instantánea. Pero no trabaja de esa manera. Lo que uno cree con el corazón y confiesa con la boca es lo que recibirá.
Si aún no tienes suficiente fe para creer que recibirás el milagro que necesitas, puedes conseguirla. «La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Romanos 10:17). Así que empieza a llenar los oídos de tu corazón con la Palabra hasta que nazca la fe para tu milagro.
Eso fue lo que hizo la mujer con el flujo de sangre. Ella creyó en su corazón que Jesús la sanaría, luego lo confesó en voz alta y después actuó conforme a su fe—y recibió su milagro.
Jesús no fue quien tomó la decisión. Él no dijo: "Creo que hoy haré un milagro en la vida de esa pobre mujer". No. Ella lo hizo realidad al conectar su fe con el poder de Dios. Por eso, Jesús le dijo: «…hija; tu fe te ha salvado» (Mateo 9:22).
Hoy tú tienes la misma oportunidad. El poder de Dios está presente en todo lugar. Tu fe lo traerá a tu vida, a tu cuerpo o a tus circunstancias. Por lo tanto, busca a Jesús. Cree, confiesa y recibe tu milagro hoy.
Lectura bíblica: Mateo 9:18-31
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No podrás obtener la victoria mientras el problema sea lo más importante en tu vida.
Hace algunos años, el Señor me reveló esa realidad. En esa época enfrentaba algunas dificultades en mi ministerio, las cuales me parecían tan grandes que pensaba en ellas desde la mañana hasta la noche. Aunque los estaba resistiendo, pensaba más en esos problemas que en las promesas de las Escrituras sobre las cuales me estaba apoyando.
Entonces descubrí algo en Mateo 6:24-25: «…no podéis servir a Dios y a Mammón. Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida…» (RVA).
He leído esa escritura cientos de veces, pero ese día vi algo que no había visto antes. A continuación de las palabras de Jesús "no podéis servir a Dios y a Mammón", Él dijo: "No os congojéis por vuestra vida". De repente, vi la conexión. ¡Nosotros le servimos a nuestras preocupaciones!
Por eso Isaías 55 nos dice que dejemos nuestros pensamientos, y por la Palabra tomemos los pensamientos de Dios. En 2 Corintios 10:5 nos instruye a que derribemos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevemos cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
¿Quieres hoy librarte de tus problemas?
¡Entonces deja de servirles! No permitas que consuman tu vida. No esperes hasta que las circunstancias cambien para hacerlo. En su lugar, comprende que las circunstancias no cambiarán jamás hasta que cambies los pensamientos equivocados por los pensamientos correctos.
Sé que no es fácil de hacer, especialmente en medio de las pruebas y las densas tinieblas. Pero podrás hacerlo si practicas estas tres cosas:
Primero: Recuerda que no estás solo. Tienes la Palabra (los pensamientos de Dios). Tienes el Espíritu Santo que te fortalece y posees la mente de Cristo.
Segundo: Acércate a personas que están llenas de fe. En vez de repetir otra vez tu problema, deja que ellos hablen. Disponte a escuchar. Únete a la fe de ellos y resiste las tinieblas.
Tercero: Alaba a Dios. Haz lo que sea necesario para alabar. ¡Al empezar a alabarle, la presencia de Dios rechazará esos pensamientos de preocupación y los derribará!
Tus problemas no son lo más importante en tu vida. Lo más importante es Jesús. Sírvele con tus pensamientos ¡y Él te hará libre!
Lectura bíblica: Isaías 55
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Jamás caerán. Si meditas en esta frase, te darás cuenta que es una declaración sorprendente. El diablo nos ha hecho tropezar tantas veces que la mayoría de nosotros ni siquiera deseamos recordarlo.
Pero la Palabra de Dios nos dice que no es necesario tropezar. Dios dice que hay algo que nos puede mantener firmes. ¿De qué se trata? Es la diligencia.
Si no lo has hecho todavía, necesitas darte cuenta de su importancia. Debes ser consciente de que no puedes gozar de una vida de victoria sin ser diligente.
No puedes permanecer firme en la Palabra de Dios si no tomas tu Biblia durante la semana. Hacerlo sólo el domingo por la mañana no surtirá ningún efecto. Sin embargo, la mayoría de los creyentes tratan de subsistir con eso. A raíz de ello, tenemos miles de iglesias por todo el mundo, llenas de gente nacida de nuevo que no tienen suficiente fe ni para matar un mosquito. No son diligentes.
Recuerdo que hace varios años ministré a una mujer que fue sanada de cáncer. Ella se había sumergido en la Palabra, estaba firme en su fe, y había sido liberada. Pero varios años después, me llamó y me dijo: "Hermano Copeland, me gustaría que orara por mí. Él cáncer ha regresado".
Recordé al instante el versículo que el Señor nos había dado para prevalecer años atrás: «No saldrá victoriosa ninguna arma que se forje contra ti». Así que le dije: trae tu Biblia y leamos Isaías 54:17.
Fue entonces cuando la escuché susurrándole a otra persona en la habitación: "¿Dónde está mi Biblia?". Cuando escuché eso, casi lloré. Sabía que ella no lo lograría. ¿Por qué? No había sido diligente.
Escucha: debes leer tu Biblia a diario. El diablo ronda las 24 horas del día maquinando maneras para hacernos tropezar. Jesús se encuentra en el trono 24 horas al día dándonos poder para resistir al diablo, y nosotros necesitamos estar ejercitando nuestra fe todo el tiempo.
Si quieres perseverar en los días venideros, necesitarás más que la fe de la escuela dominical. Necesitarás fe madura que mueva montañas, y sólo hay una manera de adquirirla: dedicándose a la Palabra con más firmeza de lo que lo has hecho.
Hazlo. Se diligente para afirmar tu llamado y elección; y no importa lo resbaladiza que se ponga la situación, ¡jamás caerás!
Lectura bíblica: 2 Pedro 1:3-10
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Mientras vivas de acuerdo con la Palabra de Dios, nunca más tendrás que caminar en tinieblas. Jamás tendrás que sentirte confundido en cuanto a qué camino tomar. Nunca tendrás que caminar a ciegas, luchando por encontrar tu propio camino.
¿No es eso magnífico? ¿No te emociona el saber que la Palabra de Dios te dará toda la luz que necesitas cada día de tu vida, si se lo permites?
Edifica tu fe en esa Palabra y renueva tu compromiso con ésta, haciendo la siguiente confesión:
"Padre, en el Nombre de Jesús, me comprometo a vivir conforme a Tu Palabra. Reconozco que Tu Palabra es la integridad misma —firme, segura y eterna—, y confío mi vida a la provisión que ésta me suple".
"Tú has enviado Tu Palabra a mi corazón. Hoy dejo que more en mí abundantemente en toda sabiduría. No se aparta de mi boca; medito en ella de día y de noche para que pueda actuar de manera diligente en ella. Tu Palabra es una semilla incorruptible que reside en mi espíritu, y crece de forma poderosa en mí ahora, produciendo Tu naturaleza, Tu vida".
"Te agradezco, Padre, porque Tu Palabra es mi consejera, mi escudo, mi defensa, mi arma poderosa en batalla. Es lámpara a mis pies y luz a mi camino. Endereza mi camino delante de mí, y nunca tropiezo ni caigo pues mis pasos son ordenados por ella".
"Reconozco las estrategias y los engaños de Satanás, y les pongo un alto al declarar con mi boca Tu Palabra en fe".
"Estoy seguro, Padre, que Tú produces en mí tanto el querer como el hacer por Tu buena voluntad. Exalto Tu Palabra. La estimo sobremanera y le doy el primer lugar en mi vida. Con seguridad y confianza declaro que mi corazón está firme y establecido en el fundamento sólido de la Palabra viva de Dios". ¡Amén!
Lectura bíblica: Salmos 119:89-105
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Hace miles de años, Dios le dijo al pueblo de Israel que subieran y ocuparan la Tierra que les había dado. Les ordenó que la tomaran por la fuerza, y sin temor de los impíos que moraban allí.
Él todavía nos dice lo mismo. Dios aún desea que como Su pueblo, tomemos la buena Tierra que nos ha dado. Él todavía trata de que usemos el poder que nos ha dado para echar al maligno fuera.
Esta Tierra no le pertenece al diablo, le pertenece a Dios (Salmos 24:1). El diablo sólo se instaló en este mundo, y ha tomado el control porque nosotros los creyentes no se lo hemos impedido.
Ése es nuestro trabajo. Jesús le quitó todo derecho legal a Satanás la misma mañana de la Resurrección. Luego nos encomendó que mantuviéramos vigente la derrota de Satanás. Las Escrituras dicen que Jesús se ha sentado a la diestra de Dios, y está esperando que Sus enemigos sean puestos por estrado de Sus pies (Hebreos 10:12-13). ¿Comprendes lo que eso significa? Quiere decir que Jesús espera que le demos un puntapié al diablo y a sus secuaces y los echemos fuera de los asuntos de este mundo. Jesús está esperando que nosotros tomemos la victoria que Él obtuvo en el Calvario y que la establezcamos en esta Tierra.
Pero así como Israel tuvo que subir físicamente a tomar la Tierra de Canaán, tú y yo tenemos que subir en el Espíritu si queremos establecer el dominio de Dios sobre la Tierra. Tendremos que actuar. ¡No podremos hacerlo sentados!
Escucha: es posible que no lo sepas, pero estamos en guerra. Estamos en una batalla espiritual y estamos ganando. En realidad, si comprendieras lo que ya está establecido en el mundo espiritual, te reirías del diablo cada vez que te mostrara su rostro.
Por lo tanto, si el diablo hoy ejerce control sobre algún aspecto de tu vida, de tu iglesia o de tu comunidad, levántate en el Espíritu por medio de la fe, de la oración y de la Palabra, y comienza a recuperar ese territorio. No temas. El diablo no tiene defensa alguna. No tiene ningún arma que pueda prevalecer en contra de ti.
El Señor está contigo. ¡Levántate en el Nombre de Jesús y recupera la Tierra!
Lectura bíblica: Éxodo 14:10-31
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Estamos rodeados de un mundo gobernado, en su mayoría, por Satanás. ¿Cómo evitar quedar atrapados en éste? ¿Cómo podemos ser diferentes?
Encontrarás la respuesta en Juan 17:17. Allí, Jesús le hablaba al Padre de todos los que creerían en Él. Él dijo: «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad». Santificar significa: "Apartar". Por tanto, Jesús estaba diciendo: Apártalos por la Palabra. ¡La Palabra aparta!
Cuando creíste al principio en la Palabra de Dios, naciste de nuevo. Fuiste separado espiritualmente del reino de las tinieblas, y apartado para el reino de la luz. Es en este punto donde mucha gente se detiene. Ellos dejan que la Palabra de Dios haga su obra inicial de separación, y luego continúan viviendo como todos los demás. Espiritualmente, aún están apartados de la muerte, pero física y mentalmente están hasta el cuello en ésta. Viven pobres, enfermos, preocupados, confundidos, enojados. En otras palabras, no existe diferencia alguna entre ellos y los demás.
Pero si le das a la Palabra de Dios el primer lugar en tu vida, ella continuará separándote de la pobreza, de la ansiedad, de la enfermedad, del odio y de la oscuridad de tu ambiente pasado.
Hay algo más que la Palabra de Dios también hará por ti. No sólo te apartará de las cosas de este mundo, sino también te apartará para las cosas de Dios.
No puedes simplemente separarte de un hábito destructivo al cual estás acostumbrado sin apartarte para algo nuevo. No puedes apartarte de las cosas del mundo a menos que te separes hacia algo más fuerte. Te lo digo: podrás gritar, llorar y patear la banca del altar tratando de deshacerte del pecado en tu vida. Incluso podrás gritar: "Amado Dios, quita este pecado de mí". Pero todos los ruegos del mundo no te apartarán de ese pecado. En cambio, ¡la Palabra sí lo hará!
Toma la decisión de darle a la Palabra el primer lugar en tu vida. Toma una decisión de calidad, una de la cual no haya marcha atrás. Sumérgete en la Palabra y permite que ésta haga Su obra. Deja que te aparte de las cosas del mundo para las cosas de Dios.
Lectura bíblica: 2 Corintios 6:14-18
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La Palabra de Dios es alimento para el espíritu, así como el pan lo es para el cuerpo físico. Cuando el cuerpo se alimenta, libera una fuerza física a la que llamamos fortaleza. Cuando el espíritu se nutre del alimento espiritual de la Palabra, produce una fuerza espiritual a la que llamamos fe. De la misma manera que el cuerpo no puede alimentarse por semanas del recuerdo de una sola comida, tampoco el espíritu puede recordar lo que dice la Palabra y permanecer fuerte en la fe. Tienes que leerla. Aun cuando la hayas leído cientos de veces, necesitas leerla nuevamente.
Trata de hacer esto: cierra los ojos y obsérvate cortando un limón. Ahora pon esa rodaja de limón entre tus dientes y cuando yo diga Tres, muérdela tan duro que el jugo salpique en tu boca. Uno. Dos. Tres. ¡Muerde!
Es posible que tengas un recuerdo tan vívido de lo que es morder un limón, al punto que ahora mismo se te haga agua la boca. Pero déjame preguntarte algo: ¿te nutriste de ese recuerdo? No.
Recordar la Palabra de Dios no es suficiente. Debes alimentarte constantemente de lo que dice. Ábrela y léela. Ve a la iglesia y pon atención a la predicación de la Palabra.
Un día leerás un versículo familiar, un versículo que ya has leído miles de veces, y de pronto Dios te dará la revelación más grande que hayas tenido: una revelación completamente nueva de ese versículo. Es probable que sea exactamente lo que necesitas saber acerca de tu situación actual.
Sí, puedes alimentarte de la Palabra que está depositada en tu espíritu. Pero recuerda esto: no puedes obtener resultados continuos si no pasas tiempo en oración y en la Palabra de Dios para que el Espíritu te nutra diariamente.
No trates de vivir del recuerdo de tu última comida espiritual. Repón la fuerza de la fe dentro de ti. Disfruta hoy de un banquete con la Palabra de Dios.
Lectura bíblica: Juan 6:48-58
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Algo muy serio le ha estado sucediendo al Cuerpo de Cristo. A menudo, hemos permitido que el mensaje de fe y justicia se desvanezca.
No hablo solamente de aquellos creyentes que han estado rodeados de religión y que nunca han oído del poder que tienen en Cristo Jesús. Hablo de los que hemos oído la Palabra y hemos conocido lo emocionante de vivir por fe.
Por ejemplo, en mi propia vida, hubo ocasiones en que oraba por sanidad. Decía todas las palabras correctas: Gracias Dios, creo que recibo… Pero por dentro pensaba: ¿Por que será que Dios no me sana?
Aunque decía que creía que estaba sano, en realidad no era así. Había dudado de la promesa de Dios, creyendo lo que mi cuerpo decía, en lugar de lo que la Palabra de Dios me garantiza.
No me importa cuánto tiempo lleves como creyente o cuánto tiempo tengas practicando los principios de fe. Tu fe en las promesas de Dios fácilmente puede decaer y de ocurrir, te costará muy caro.
Quizás digas: "Pero si caer en incredulidad es tan fácil, ¿cómo podemos evitarlo?".
En Hebreos 4:11 leemos: «Procuremos, pues, entrar en ese reposo, para que nadie siga el ejemplo de los que desobedecieron».
Nosotros debemos esforzarnos. No estoy hablando de trabajar con nuestras manos y nuestros pies o de luchar para conseguir que Dios haga algo, sino de pasar tiempo en la Palabra de Dios, aferrándonos por la fe a las promesas de Dios día tras día. Debemos escuchar la Palabra, y no permitir que se desvanezca.
Mantente firme en la Palabra. No cometas el error de pensar: "Yo sé todo ese asunto de la fe. Sé cómo recibir mi sanidad". No te debilites, o uno de estos días el diablo te tomará desprevenido y te robará sin que te des cuenta. Por el contrario, profundiza más en la Palabra de Dios. ¡Trabaja! Se diligente para evitar que tu fe decaiga, ¡y no caerás!
Lectura bíblica: Hebreos 10:23-39
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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