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Muchos de nosotros, aunque somos creyentes, hemos visto la aflicción y la tristeza como parte tan natural de la vida que ni siquiera nos hemos preguntado si está bien. En efecto, si somos sinceros, debemos admitir que hay veces cuando en realidad queremos sentir lástima y tristeza por nosotros mismos.
¿Por qué escogemos sentir tristeza? Porque la tristeza produce cierta satisfacción emotiva. Ofrece una oleada de sentimientos que, al principio, son casi embriagadores.
Pero la aflicción y la tristeza son peligrosas. Hace varios años, Dios me mostró que la tristeza y la aflicción no son los sentimientos inocentes que creemos. Las fuerzas tras estos sentimientos son en realidad seres espirituales enviados por el mismo diablo para robar, matar y destruir.
Son parte del bombardeo devastador y satánico que Jesús cargó sobre Sí Mismo cuando murió en la cruz (Isaías 53). Él experimentó dolor y quebranto para que nosotros no tuviéramos que hacerlo. Si esos sentimientos vienen golpeando a tu puerta, recuerda que no son sensaciones inocentes, sino enemigos letales que Jesús ya venció en el Calvario.
No vivas como los que no tienen esperanza. Tú eres un creyente que sabe que Jesucristo murió por ti y resucitó. Eso no sólo te da esperanza en lo que concierne a la muerte física, sino que también en toda situación. ¡No aceptes la tristeza!
Lectura bíblica: Isaías 51:11-16
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Es muy fácil poner tus ojos espirituales sólo en los problemas que estás atravesando ¡y pasar por alto completamente las bendiciones! Cuando lo hacemos, terminamos sufriendo por situaciones en las cuales deberíamos regocijarnos.
Déjame mostrarte lo que quiero decir. No hace mucho tiempo, este ministerio estaba enfrentando grandes presiones económicas. Me levanté en fe contra ellas. Luché contra éstas con la Palabra y en oración.
De lo que no me di cuenta fue que, durante ese tiempo en que los problemas parecían tan grandes―las bendiciones eran aún mayores. Este ministerio estaba extendiéndose cada vez más, ministrando a más gente, distribuyendo más cartas, componiendo más publicaciones y enviando enseñanzas como nunca antes. Era un tiempo sin igual y era una época para regocijarse. Pero no me daba cuenta de ello por estar tan ocupado pensando en los problemas.
Mi visión era tan estrecha que lo único que podía ver era la presión. Pasé por tiempos difíciles cuando debía haber proclamado victoria.
Pero gracias a Dios, Él me despertó antes de que todo acabara. Me despertó a las bendiciones y me recordó que los problemas son temporales y que pueden cambiar, pero que Dios y Su Palabra de victoria nunca cambian.
Si estás atravesando por momentos difíciles, despierta a las bendiciones que hay a tu alrededor. Serás mucho más eficiente al hacerle frente a los problemas si le das a Dios la gloria por las soluciones que Él ya ha provisto. Quita tus ojos del problema y mira a tu alrededor. ¡Muy pronto estarás proclamando la victoria!
Lectura bíblica: Salmo 13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Sabías que, de acuerdo con la Palabra de Dios, no hay escasez en el Cuerpo de Cristo? Todo lo que podamos necesitar y todo problema que podamos enfrentar ha sido cubierto por la Sangre de Jesús. Sus abundantes y preciosas promesas lo han suplido todo.
¿Por qué entonces muchos seguimos en escasez? Porque como dice en Hebreos 5:13, somos inexpertos en la Palabra de justicia.
Se necesita ser experto para aplicar la Palabra de Dios. Muchos no lo saben. A veces decimos cualquier cosa de la Palabra y tratamos de usarla a nuestra conveniencia. Hacemos una oración sin sentido, y luego decimos: "Bueno, Dios sabe lo que quiero decir", y esperamos que sea contestada.
Sin embargo, tristemente es gracioso. Nosotros nunca permitiríamos esa clase de negligencia en el ámbito natural. Si nuestro médico entrara, nos arrojara un frasco de píldoras y dijera: "Aquí tiene esto, tómeselo", sin siquiera tratar de examinarnos, saldríamos de ese consultorio para nunca regresar. Sin embargo, nos sorprendemos cuando esa misma actitud de negligencia en el ámbito espiritual, impide que nuestras oraciones sean eficaces.
Vivimos en una sociedad "instantánea" en la que todo es rápido y fácil. Y muchos dejamos que esa mentalidad afecte nuestra vida con el Señor Jesucristo. Cuando alguien necesita sanidad, irrumpimos por la puerta del hospital, le echamos un poco de aceite en la frente y decimos: "¡Gloria a Dios!" y nos vamos. A veces no se necesita decir más que: "¡En el nombre de Jesús, sé sano!" Pero a veces la situación demanda de otras cosas.
Ha llegado la hora de despojarnos de esa mentalidad "instantánea" y darnos cuenta de que hay situaciones en las que debemos tomarnos el tiempo y orar en el Espíritu; situaciones en las que vamos a tener que sentarnos y escuchar las instrucciones de Dios.
Si eres inexperto en cualquier aspecto de la vida ―ya sea sanidad, finanzas o alguna otra cosa― proponte hacerte experto en la Palabra en esa área. Toma tu Biblia. Lee todos los pasajes acerca de sanidad. Lee todos los pasajes que hablan de milagros. Lee las promesas de Dios y de las bendiciones de Abraham.
Medita en ellas. Pídele a Dios que te hable a través de ellas y te ilumine en la situación que estás enfrentando. No digas cualquier cosa acerca de la Palabra; escudríñala. Ten comunión con tu Padre por medio de ella y pídele que te muestre cómo ser experto a la hora de aplicarla. Con el tiempo, no te hará falta ningún bien.
Lectura bíblica: Salmo 23
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Tienes hoy todo lo que necesitas? Si no, ¿cuál es la razón?
Según la Palabra de Dios, es porque no oras o porque oras de forma incorrecta.
¿Qué quiere decir orar de forma incorrecta? En muchos casos, significa orar sin esperar resultados. Muchos creyentes hacen eso. Usan la oración como una clase de talismán espiritual. Sólo juegan con ella. Piensan: "Esto probablemente no funcione. Pero, ¿quién sabe? No hay nada malo en intentarlo".
¡Si ésa ha sido tu actitud, entonces cámbiala! Empieza a considerar seriamente la oración. Deja de orar sólo porque es apropiado o porque es el momento en que se ora en el culto de la iglesia. Empieza a orar para obtener resultados.
Empieza a orar en el Nombre de Jesús, de acuerdo con la Palabra de Dios, y espera recibir lo que pides cada vez que ores. ¿No es eso algo presuntuoso? En realidad, es algo osado y tienes el derecho bíblico para serlo.
Según la Palabra de Dios, tienes una invitación constante de tu Padre celestial para acercarte confiadamente al trono de la gracia, para que puedas recibir (Hebreos 4:16). Recibir es una palabra que lleva implícita la certeza. Según el diccionario, significa: "Llegar a poseer lo que se busca o solicita".
Por lo tanto ora, esperando llegar a poseer lo que necesitas; no sólo de vez en cuando, ¡sino en toda ocasión! Cuando las oraciones no sean contestadas, no te alejes diciendo: "Creo que uno nunca sabe lo que Dios hará". ¡Arremete contra el problema con ambas manos! Acude a Dios en oración y ve a la Palabra; establece dónde está la falla y corrige el problema.
Cuando te acercas a Dios en oración, basado en la Palabra e inspirado por el Espíritu, siempre sabrás por adelantado lo que Él hará. Él te contestará. Dios suplirá lo que necesitas tal como se lo pediste. Empieza hoy a esperar que Él lo haga.
Sabes, así es como quiero estar… ¡rebosante de esperanza! Quiero atreverme a entregar mi vida completa y todo lo que tengo para construir un sueño que provenga del corazón de Dios. Quiero alcanzar tan lejos que, sin la ayuda de Dios, no pueda regresar.
Sin embargo, mucha gente no piensa de ese modo porque temen fracasar. El temor al fracaso es peligroso. Si te dejas dominar por éste, te obligará a llevar a cabo aquello que inevitablemente garantizará tu fracaso—eso es no intentarlo en absoluto.
¿Cómo puedes contrarrestar el temor al fracaso?
Aumenta tu esperanza. Siéntate a solas con Dios y escúchalo. Medita en las promesas bíblicas hasta que la imagen sea tan clara en tu interior que nada pueda sacudirla.
Si te encuentras postrado en una cama y el médico te ha dicho que nunca más podrás caminar, en vez de sumirte en ese mal diagnóstico, comienza a soñar. Empieza a construir un sueño de escalar montañas, testificándole a la gente en esas regiones apartadas. Ve a la Palabra, la cual promete que los que esperan en Jehová correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán. Contémplalo hasta que sea lo único que puedas ver. Imagínate caminando por kilómetros y corriendo de un lugar a otro, compartiendo con todos que Jesús te ha levantado y te ha sanado por completo.
De eso se trata la esperanza. Es un sueño divino. Es una imagen interna que es más grande que tú, porque está construida sobre las promesas de Dios.
Si eres cristiano, deberías ser un soñador. Toma la Palabra de Dios y empieza a construir sueños hoy.
Lectura bíblica: Salmos 33:18-22
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Jesús comparó el reino de Dios con la siembra y la cosecha. Es un concepto sencillo de asimilar, uno que todos podemos entender. Entonces, ¿por qué no estamos todos recogiendo una cosecha abundante cada temporada? Porque nos la pasamos esperando que Dios haga todo el trabajo.
Él no actúa de esa manera. Él colabora contigo, pero no lo hace todo. Hay algunas cosas que necesitas hacer por fe si quieres recoger una buena cosecha en el tiempo de la siega.
Primero, debes sembrar por fe la semilla de la Palabra con la esperanza de que crezca. Debes encontrar las preciosas promesas de Dios en Su Palabra y sembrarlas en tu corazón y en tu vida.
Luego, debes regar la semilla. Riégalas todos los días con alabanza y con el agua espiritual de la Palabra. Esa Palabra contiene vida y esas semillas de promesas no podrán crecer sin ella.
Y por último, tienes que ¡arrancar la maleza! Cuando la mala hierba del rencor, la duda, el temor, el desaliento (y toda la basura que el diablo trata de sembrar en tu cosecha) quieran entrar, arráncalas. Éstas ahogarán la Palabra.
Eso requerirá que seas diligente. Nadie más lo hará por ti. Es necesario que arranques la maleza de tu propia cosecha. Tendrás que mantenerte firme al respecto. Cuando la mala hierba empiece a brotar, ¡mátala! No le des lugar en tu terreno ni por unos instantes. Arráncala de raíz y fumiga ese lugar con la Palabra. No te conformes con una flor silvestre cuando puedes tener lo mejor—¡lo mejor de Dios!
No te quedes con los brazos cruzados esperando que Dios sea quien produzca tu cosecha. Comienza sembrándola. Empieza a vigilar tu tierra (tu corazón y tu mente) para mantenerla húmeda con el agua de la Palabra y libre de toda maleza.
Comprométete a cumplir tu parte y confía en que Dios hará la Suya. ¡Experimentarás una cosecha sobreabundante esta misma temporada!
Lectura bíblica: Efesios 4:22-32
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Ama a tus enemigos…, pon la otra mejilla… A la mayoría de las personas eso les parece una forma muy débil de tratar con alguien que les ocasiona problemas. Pero, a decir verdad, es la manera más poderosa de actuar que existe. Es la forma en que Jesús lo hizo, y sus métodos nunca fallan.
¿Recuerdas cuando Jesús regresó a Nazaret y la gente religiosa estaba enojada con Él, tanto que querían arrojarlo desde un despeñadero? ¿Qué sucedió? Él pasó en medio de ellos, y nadie pudo ponerle la mano encima. En otra ocasión, querían apedrearlo, pero Él no tomó represalias; sólo se fue, y nadie pudo tocarlo. Cuando Jesús pasó en medio de esa muchedumbre, no tuvo temor. Él sabía que ellos no podían hacerle daño porque andaba en el amor de Dios.
Cuando Jesús dijo que pusiéramos la otra mejilla, no quiso decir que nos quedáramos quietos para que nos dieran una golpiza. Su significado es que debemos vivir en amor y en fe, confiados en que el poder de Dios que acompaña ese amor nos protegerá. Por ejemplo, alguien puede lanzarnos un golpe ¡y será imposible alcanzarnos!
La historia de Nicky Cruz, descrita por David Wilkerson en su libro: "La cruz y el puñal", es un ejemplo concreto de ese principio. Nicky tenía la reputación de ser el líder pandillero más despiadado de su época. No obstante, cuando David Wilkerson estuvo frente a él, hablándole de Jesús, Nicky no pudo hacerle ningún daño. Él intentó apuñalarlo varias veces con su puñal; sin embargo, cada vez que lo hizo, David sólo dijo: «Nicky, me puedes cortar en mil pedazos y cada uno de esos pedacitos aún diría: te amo y Dios te ama». A causa del amor, Nicky no pudo acercarle su puñal lo suficiente como para herirlo. Cada vez que lo hacía, una fuerza sobrenatural lo detenía.
"¡Pero yo no poseo esa clase de amor!".
Sí, tú la tienes. En Romanos 5:5 leemos que el amor de Dios ha sido derramado en tu corazón por el Espíritu Santo. Sólo debes tomar la determinación de actuar basado en ese amor, no por tus sentimientos.
Mi amigo, ¡el amor nunca falla! No le temas al fracaso. De hecho, no debes temerle a nada. Si estás caminando en el amor de Dios, estás viviendo la clase de vida más poderosa que pueda existir.
Lectura bíblica: Mateo 5:38-48
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Si estás lleno de deudas, te tengo buenas noticias. Dios no sólo quiere librarte de ellas, sino que también tiene el poder para hacerlo.
Lo sé, porque Él lo hizo por mí.
Jamás lo olvidaré. Mis deudas ascendían a la suma de $22.000 dólares en ese entonces. Me había comprometido con Dios a pagarlas y a nunca más pedir prestado, pero me parecía como que nunca podría lograrlo.
No veíamos cómo, pero confiábamos en que "Dios podía". Día tras día pusimos nuestra mirada en Dios para que nos librara de esa deuda. No le pedíamos, sino que le agradecíamos porque creíamos que recibíamos cuando orábamos. Once meses más tarde ya habíamos salido de deudas. Al recordar esa experiencia, vemos que nada espectacular sucedió, excepto que Dios intervino constantemente en nuestras finanzas. Nos propusimos ser fieles, y Él fue fiel con nosotros.
Dios puede hacer lo mismo por ti si te atreves a creer en Su Palabra y a comprometerte delante de Él a salir de deudas y a obedecerle en cada paso del proceso.
Al considerar tu situación actual, quizás no veas cómo salir de deudas, y mucho menos como seguir libre de ellas. Al comienzo yo también me sentía así. No veía cómo podría hacer algo sin tener que pedir dinero prestado. Pero el Señor me mostró cómo… y Él hará lo mismo por ti.
No hay deuda tan grande ni asunto tan complicado que Dios no pueda solucionar. Confíale tu situación y Él te sacará adelante… y nunca más tendrás que ser esclavo de las deudas.
Lectura bíblica: Salmos 37:21-40
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Palabras. Si se usan bien, pueden mover montañas. En cambio, si se usan mal, pueden hacer que tu vida entera se desvanezca como el humo.
Quizás digas: "Hermano Copeland, me es difícil creer que las grandes catástrofes puedan ser ocasionadas por unas simples palabras. No veo la correlación".
Mira nuevamente la frase que Santiago utilizó: «…Vean qué bosque tan grande puede incendiarse con un fuego tan pequeño!…». ¿Alguna vez has encendido un puñado de astillas de madera y las has puesto debajo de un montón de leña?
¿Qué sucedió?
Probablemente las llamas empezaron a esparcirse de un leño a otro, hasta que todo se convirtió en un gran fuego. Después de consumido, si escarbas entre las cenizas, no encontrarás rastros de las astillas que lo comenzaron, ¿cierto? Las astillas se quemaron y no quedó rastro alguno de ellas.
La lengua es así. Primero contamina el cuerpo, luego inflama la rueda de la creación con un incendio tan grande que no queda rastro alguno de dónde se originó todo. Las palabras que comenzaron ese fuego se desvanecieron como el humo, sepultadas en las cenizas, como si nunca hubieran existido.
Por lo tanto, jamás subestimes el poder de tus palabras. Puedo asegurarte que Satanás no lo hace. Él trabaja constantemente para hacer que las uses de una manera negativa. Te disparará dardos de dolor, de enfermedad y de desaliento para hacerte declarar palabras negativas que harán que tu vida se desvanezca como el humo.
No dejes que triunfe. Apaga el fuego siguiendo las instrucciones de Efesios 6:16. Sigue las instrucciones del apóstol Pablo: «Además de todo esto, protéjanse con el escudo de la fe, para que puedan apagar todas las flechas incendiarias del maligno».
¡Habla palabras de fe y detén el fuego antes de que empiece, hoy!
Lectura bíblica: Santiago 3:1-10
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Si piensas como el mundo lo hace, con el tiempo actuarás de la misma manera que ellos. Los pensamientos desenfrenados producen acciones desenfrenadas. Así que, controla tus pensamientos llevándolos cautivos a la obediencia de las Escrituras.
Renueva tu mente con la Palabra de Dios. La Palabra es espíritu y vida. Si saturas tu mente de la Palabra de Dios, tu voluntad se fortalecerá y podrás dominar todo mal pensamiento y hábito dañino.
No dejes que Satanás te engañe para que sacrifiques la gloria de Dios en tu vida por unos momentos de pecado y placer. Domina tus pensamientos. Medita en la Palabra en vez de hacerlo en pensamientos egoístas y carnales. Pon tu mirada en Jesús, el Autor y Consumador de tu fe.
Lectura bíblica: Salmos 119:11-18
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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