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Edgardo Estrada, originario de Sonora, y Humberto Herrera, de Sinaloa, comenzaron su primer restaurante en 2003 en un pequeño local de la colonia Narvarte, con 6 mesas y 25 comensales diarios. Ahí nació Mi Gusto Es.
En 18 años pasó de un pequeño local a 1.2 millones de visitantes anuales en sus 16 sucursales en Cuernavaca, Mérida, Pachuca, Puebla, Toluca y la Ciudad de México.
El aguachile se ha vuelto uno de los platillos preferidos de los comensales en el centro del país, y es su platillo insignia en una experiencia de sabores del Pacífico.
Prosperia es un emprendimiento de impacto social que surgió en el Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachussets, y que hoy está enfocado en la detección oportuna de diabetes y ceguera diabética.
En México hay más de 24 millones de personas que tienen diabetes o prediabetes, con riesgos de problemas en la vista, mientras sólo existen alrededor de 4,000 oftalmólogos para atenderlos.
“En México tenemos un gran rezago en el acceso a servicios de salud oportuna. Nosotros buscamos democratizar este acceso a través del uso de tecnología”, explica Cristina.
A los tres meses de arrancar su empresa, llegó la pandemia y ellos tuvieron que parar en seco. Al pasar de los meses todo empeoró. Les congelaron los financiamientos, se cerraron por completo las posibles ventas y se paralizaron las alianzas.
Ahí fue cuando tuvieron que cambiar de mentalidad. “Fue un buen periodo para aprender mucho. Aprendimos cómo mantenernos motivados y cómo enfocarnos en las cosas que teníamos control y que podíamos cambiar”, dice la emprendedora.
Mientras estudiaba la carrera de contaduría y finanzas en el Tec de Monterrey, campus Hidalgo, Eduardo Moreno fue a hacer servicio social a un pueblo muy pobre de la Riviera Maya que se dedicaba a la producción de miel de abeja. Se dio cuenta de que los apicultores hacían todo el trabajo y se les pagaba cualquier cosa por la miel, mientras los intermediarios se quedaban con 95% de las ganancias.
Ahí comenzó a desarrollar un proyecto escolar que hoy es una empresa en pleno crecimiento: Mexican Honey & Bee Company, que se dedica a la producción y comercialización de miel basada en un esquema de apicultura sustentable y de comercio justo.
Hoy, con sólo 27 años, ya trabaja con 10 productores de Hidalgo y comercializa, además de la miel, jaleas, jabones, cremas y dulces. Vende en línea y a través de hoteles y restaurantes, y ya exporta sus productos a Estados Unidos. Su visión y sueño es grande: llevar la miel de Hidalgo a todo el mundo.
“En el emprendimiento nadie te dice si vas bien o vas mal. No hay un manual. El emprendimiento es lanzarte y aprender de tus errores. Los errores son los que te van haciendo, pero también son los que, si emocionalmente no sabes manejarlos, pueden acabar no sólo con tu empresa, sino también contigo”, dice Eduardo.
Alejandra Montemayor convirtió su frustración en una idea de negocio. Desde adolescente se dio cuenta que el hecho de tener mucho busto era un problema porque las tiendas de ropa interior no tenían tallas adecuadas para ella.
“Esta fue la historia de mi vida desde que empecé a usar sostén. Además de que no había de mi talla, me decían que el problema era mi cuerpo”, cuenta.
Había una oportunidad, pues en México sólo se venden 17 tallas de brasieres de las más de 200 que hay en el mundo.
Así nació La Talla Perfecta, una tienda –física y en línea– que hace brasieres con más de 500 modelos y 189 tallas, además de una comunidad que ofrece asesoría, educación y humor.
La Talla Perfecta, más allá de un negocio, se ha convertido en una causa: la inclusión y la equidad para que cualquier mujer pueda sentirse cómoda y feliz con su cuerpo, sin necesidad de ser discriminada por ser diferente.
Ale recuerda siempre su misión, desde que inició su empresa hace más de 10 años. “Yo nunca empecé esto para ganar dinero, empecé porque estaba harta de que me maltrataran.”
En plena crisis financiera de 2008, con miedo e incertidumbre, Lú Gómez, diseñadora gráfica de profesión, se cansó de desarrollar ideas para los demás. Decidió renunciar a su empleo y fundó su propia empresa centrada en la mejor medicina para los problemas: la risa.
Así nació Remedios Mágicos, una compañía creativa dedicada a crear diferentes productos donde se destacan la cultura y el humor de los mexicanos: juegos de mesa, cajas de hojalata con mensajes, tazas, libretas, estuches de dulces y otros tipos de regalos.
“Lo que yo quería era inspirar y transformar emociones (...) Todo lo que producimos en Remedios Mágicos tiene que ser un remedio para el alma, una herramienta para generar tus sueños.”
Cuando enfrentaba la peor parte de la crisis, Lú aprendió una cosa que la salvó: que no podía sola y que necesitaba pedir ayuda. “Creo que (como mujeres empresarias) no sabemos pedir ayuda. Nos cuesta mucho trabajo reconocer que no podemos solas. Tocar con tu vulnerabilidad. Creo que eso fue lo que me rescató.”
Realizar acciones pequeñas, pero constantes, caminar paso a paso para lograr un gran cambio ha sido el mantra de vida y de trabajo de Sofía Medina, cofundadora de Minunú.
Minunú es una agencia de niñeras profesionales a domicilio con más de cuatro años en el mercado, que pueden contratarse desde una plataforma web. Tiene presencia en la Ciudad de México, Cancún, Riviera Maya y Querétaro.
Para está emprendedora de 30 años, que ha participado en programas de emprendimiento de Endeavor, Posible y Startup México, el gran cambio para nuestras vidas y para el mundo sólo se logra paso a pasito.
Su negocio tuvo que parar por completo durante la pandemia y sintió mucha impotencia ante las cuentas que no le pagaban, ante la falta de dinero para sostener a su equipo. Pero Sofía no se detuvo y nunca dejó de dar estos pequeños pasos, como capacitar a sus niñeras y estar lista para cuando pudieran volver a operar.
“Me gustaría que todos tomáramos un momento antes de iniciar el día para ponernos como meta generar un cambio. Si el cambio es limpiar la bandeja de entrada de tu correo electrónico, ya eliminaste cosas y energía que no necesitas ahí. Si el cambio es ayudar a una persona a cruzar la calle, o si el cambio es despertarte más temprano y hacer ejercicio… Si todos nos ponemos de meta un cambio al día se hace la diferencia.”
Luis Alberto Pérez Nazar trabajó varios años en un banco. Con su experiencia en el sector financiero, se dio cuenta de que las micro, pequeñas y medianas empresas padecían por la falta del control de sus finanzas, lo que llevaba a la mayoría a desaparecer en dos años o menos.
Fue con esa idea que creó IF, un consultor virtual basado en inteligencia artificial, machine learning y big data, a través del cual las empresas pueden aplicar principios y metodologías financieras como lo hacen las grandes compañías a través de su celular.
Este consultor virtual de negocios usa un lenguaje muy amigable que ayuda a empresarios y a emprendedores a tomar mejores decisiones de negocio todos los días. Hasta la fecha, tiene más de 25,000 usuarios activos y presencia en 13 países de América Latina y Europa.
Cuando Luis empezaba con su negocio y estaba con sus socios desarrollando la plataforma enfrentó una crisis que casi tira por la borda el sueño. Una importante inversión que esperaban no llegó y eso creó un boquete financiero que no les daba viabilidad para seguir. Ya no tenían dinero para pagar la nómina de los empleados ni recursos para salir con su producto al mercado.
Luis y sus socios buscaron por todos lados nuevos inversionistas para poder seguir. Después de buscar, desesperados, lograron que otros inversionistas creyeran en ellos y así lograron dar a luz a IF.
Gracias a dos experiencias profesionales previas, una como abogada laboralista y la otra viviendo en carne propia los estragos del burnout, Noemí Zozaya logró encontrar su propósito en la vida.
Noemí y Jorge Rosas, su socio, se inspiraron en el libro y movimiento Delivering Happiness, creado por Tony Hsieh, fundador de Zappos.com, cuya tesis central plantea que un modelo de negocios basado en la felicidad de todos sus miembros ayuda a tener una mayor productividad y beneficios a largo plazo.
Así, en 2019, fundaron Delivering Happiness México, una consultoría donde se dedican a acompañar a las empresas para crear una cultura más feliz y, con ello, tener un negocio más rentable.
“Las personas no son el principal recurso de la empresa; las personas son la empresa”, dice Noemí. Por eso los líderes deben centrarse en crear un ambiente donde todos los miembros del equipo puedan desarrollarse en plenitud.
Esto es aún más urgente después de la pandemia, que ha disparado las enfermedades emocionales y mentales de los trabajadores a niveles alarmantes, provocando altas pérdidas en la productividad y generando costos por ausentismo o excesiva rotación de personal.
Carlos Sandoval nació en la Ciudad de México y estudió ingeniería agrícola. Su profesión lo llevó a Tabasco a dar unos cursos sobre técnicas para mejorar el rendimiento de la tierra. Ahí conoció a Candelaria, una indígena chontal quién le enseñó su pueblo, su gente, sus tradiciones.
“No me hacía sentido que en el sureste mexicano hubiera una gran riqueza al mismo tiempo que muchas personas vivían con muchas necesidades”, recuerda.
Fue en Pichucalco, Chiapas, donde encontró su desafío e inspiración. Se trata de un municipio que fue uno de los territorios más importantes de México en cacao y ganado hace 70 años, pero la falta de integración de verdaderas cadenas de valor acabó con la tradición de producción de cacao.
Así nació La Chiapasteña, una empresa que produce cerveza artesanal, chocolates y dulces basados en cacao, además de otros productos que obtiene de especies de la región, como canela, pimienta y vainilla.
Carlos lidera a un grupo de 100 productores, en una superficie de 167 hectáreas, donde cultivan cacao almendra blanca, una variedad que hace apenas 10 años estaba en peligro de extinción.
Además, Carlos lanzará este 2002 Tak Kuji, un proyecto donde se convertirán dos hectáreas de selva en un hotel ecológico, sin remover un solo árbol. Las habitaciones se harán de bambú y fibra de coco.
México es más que corrupción, violencia e injusticias. México es también sus emprendedores que crean negocios para dar empleo, para resolver un problema, para construir un mejor país.
Por eso, en esta lucha por ayudar a cambiar la percepción sobre la realidad de nuestro país en Bar Emprende tenemos una misión: darte a conocer historias de mujeres y hombres que, igual que tú, soportan una crisis tras otra, se reinventan y se levantan de nuevo para darlo todo.
Te presentamos nuestra Temporada 8: “Los emprendedores que están cambiando a México”, en la que, en alianza con la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), conocerás 10 historias de emprendedoras y emprendedores que están haciendo su parte en la construcción de un futuro con más esperanza.
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