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Lo tenía todo pero, pese a que lo llamaron ‘loco’, renunció. Había estudiado una maestría en negocios en Harvard y trabajaba para una firma de prestigio en Nueva York. Era el año 2015 y el mexicano Jorge Fernández Gallardo estaba fascinado de ver todo lo que se podía comprar en Estados Unidos a través del comercio electrónico.
Siguió su instintó y tomó el riesgo de dejar la zona de confort e ir a la aventura. Así fue como fundó Ignite Commerce, con la misión de ayudar a los retailers a ser exitosos en el comercio digital.
No fue nada fácil. En el camino, Jorge tuvo que superar rompimientos con sus socios y quedarse solo al frente de la compañía en tres ocasiones. La última vez lo llevó a cuestionarse todo lo que había hecho. “Tal vez lo estoy haciendo todo mal y tal vez estoy prometiendo la luna y no puedo cumplir.”
Pero el tiempo pasó y Jorge no se rindió. Uso su capacidad de resiliencia, de encontrarle el lado positivo a las cosas, incluso, como él mismo dice, siendo iluso. “Porque si no es difícil creer en un mundo muy diferente al que vives hoy, y si no tienes esa creencia es difícil aventarte el brinco.”
Tan bien le fue que en 2019 su empresa se fusionó a Ecomsur, una empresa fundada en Chile en 2011 por Mario Miranda, logrando hoy una presencia regional y un crecimiento acelerado en los últimos dos años.
Lo tenía todo pero, pese a que lo llamaron ‘loco’, renunció. Había estudiado una maestría en negocios en Harvard y trabajaba para una firma de prestigio en Nueva York. Era el año 2015 y el mexicano Jorge Fernández Gallardo estaba fascinado de ver todo lo que se podía comprar en Estados Unidos a través del comercio electrónico.
Siguió su instintó y tomó el riesgo de dejar la zona de confort e ir a la aventura. Así fue como fundó Ignite Commerce, con la misión de ayudar a los retailers a ser exitosos en el comercio digital.
No fue nada fácil. En el camino, Jorge tuvo que superar rompimientos con sus socios y quedarse solo al frente de la compañía en tres ocasiones. La última vez lo llevó a cuestionarse todo lo que había hecho. “Tal vez lo estoy haciendo todo mal y tal vez estoy prometiendo la luna y no puedo cumplir.”
Pero el tiempo pasó y Jorge no se rindió. Uso su capacidad de resiliencia, de encontrarle el lado positivo a las cosas, incluso, como él mismo dice, siendo iluso. “Porque si no es difícil creer en un mundo muy diferente al que vives hoy, y si no tienes esa creencia es difícil aventarte el brinco.”
Tan bien le fue que en 2019 su empresa se fusionó a Ecomsur, una empresa fundada en Chile en 2011 por Mario Miranda, logrando hoy una presencia regional y un crecimiento acelerado en los últimos dos años.
Carlos Salinas, nació en La Paz, Bolivia, y llegó a México en 2015 con un objetivo: crear una marca de colchones que compitiera contra el oligopolío que dominaba el mercado.
Junto con Will Kasstan y Memo Villegas, Carlos fundó Luuna, una marca de venta de colchones en línea que te llegan a tu casa enrollados en una caja, que puedes probar durante 100 noches y, si no te gusta, te regresan tu dinero.
Hoy Luuna tiene más de 500,000 clientes, 40 tiendas propias en todo México y se comercializa en más de 250 puntos de venta en diferentes tiendas departamentales como Liverpool, El Palacio de Hierro, Sears y Costco. Cerró 2020 con ventas de más de 600 millones de pesos.
“Lo que me movií fue el hambre de construir mi propio camino”, dice Carlos.
La historia no termina aquí. Ahora con el holdings Zebrands quiere cerrar este 2022 con 34 marcas propias en el sector del hogar, descanso, deportes y bienestar, generar 1,000 empleos directos y más de 3,000 indirectos, además de incursionar en el mercado brasileño.
Para él, el objetivo para 2025 es lograr esos 1,000 millones de dólares pero en ventas, con lo que convertiría a Zebrands en el primer unicornio en ingresos de México. “La realidad es que podemos y vamos a ir por eso. Es la meta y estamos ejecutando, y estamos pensando, y estamos decidiendo en base a eso.”
¡No te pierdas la historia de Carlos Salinas y Zebrands en Bar Emprende!
Todos tenemos miedo. ¡Qué bueno! Lo que hacemos con el miedo es lo que hace la diferencia en nuestras vidas. El miedo que paraliza nos debilita, nos separa, nos destruye poco a poco. El miedo que se enfrenta, que lleva a la acción, nos fortalece, nos une, nos hace héroes.
Dentro de cada uno de nosotros hay un héroe o una heroína que, pese a que se muere de miedo, enfrenta las crisis, los problemas, los obstáculos, se atreve a cambiar y aprender lo necesario para salir adelante. Es en ese momento que nos volvemos héroes.
Por eso la Temporada 7 de BAR EMPRENDE se llama “Héroes cotidianos para un nuevo mundo”. Queremos contarte historias de héroes y heroínas que te inspiren a sacar tu propio héroe interior y a compartirlo con los demás.
Ya lo dijo el escritor húngaro Elie Wiesel: “Las personas se convierten en los relatos que escuchan y los relatos que cuentan.”
Así que los invitamos a encontrar al héroe que vive dentro de ustedes y a contarle su historia heroica a todos. El mundo necesita más historias de héroes y menos historias de miedo.
¿Nos acompañas en esta primera temporada de 2022?
Termina el 2021, un año igual o más retador que 2020, pero también un año en el que aprendimos mucho y desarrollamos nuevas habilidades que nos hacen más aptos para enfrentar los retos de 2022.
En nuestra Sexta Temporada de Bar Emprende, la última de 2021, aprendimos cómo pasar de lo ordinario a lo extraordinario, cómo conseguir dar ese paso para dejar de lado las quejas, y pasar a la acción para impactar de forma positiva al mundo y lograr la trascendencia.
En este episodio de cierre de temporada y de año te compartimos los testimonios de 8 personajes increíbles: Vincent Speranza, director general de Endeavor México; Arleth Leal, fundadora de Tutorel; Roberto Díaz, director general de Club 51; Carlos Laguna y Daniela Rodríguez, del equipo de Misión Colibrí de la Universidad Panamericana; Alfredo Fonseca, cofundador de La Cosita Chula; Roberto Saint-Martin, fundador de Robotix; René Lomelí, partner de 500 Latam, y Paola Tabachnick, fundadora de Co-Madre y Passwork.
Aprende e inspírate de nuestros invitados de la Sexta Temporada en el episodio de cierre de 2021 de Bar Emprende.
A partir de la pandemia, el futuro del trabajo ya no estará más relacionado con un lugar, sino sólo con una actividad. Es un futuro sin horarios fijos, sin lugares específicos, con flexibilidad total, que funciona en torno a objetivos concretos y medibles.
Esto lo tiene claro Paola Tabachnik. Por eso fundó hace poco un nuevo concepto de espacios de trabajo: Passwork, una red de coworkings en todo el país al que se puede tener acceso mediante una membresía mensual, con lo cual cualquier persona o empresa tiene una oficina equipada con todos los servicios en cualquier parte de la Ciudad de México y de la República Mexicana uno o dos días o toda la semana, y a cualquier hora.
Con esto se eficientan tiempos de traslado, se bajan las emisiones de carbono del transporte y se mejora la calidad de vida de los empleados.
Al mismo tiempo, esta alianza permite dar a conocer las diferentes ofertas de coworkings a más posibles clientes, con lo cual los que eran competidores ahora se vuelven aliados.
René Lomelí es partner de 500 Global, lo que antes era 500 Startups, un fondo de inversión de capital semilla, nacido en Silicon Valley en 2010, que ha invertido en más de 2,500 startups en todo el mundo y en Latinoamérica en más de 170 empresas, con un monto de más de 10 millones de dólares, ayudando a crear más de 4,000 empleos.
“Lo que hacemos es buscar y encontrar emprendedores talentosos en Latam para invertir en ellos, capacitarlos y ayudarlos a desarrollar su idea para que se convierta en una empresa”, explica René. Por 500 Global han pasado empresas que hoy ya son unicornios (valen más de mil millones de dólares) como Clip, Konfío, y otras que están creciendo aceleradamente, como 99 Minutos y Jüsto.
Para René, para lograr que las ideas no se queden en el camino debes empezar a trabajar en ellas ya, sin esperar a que existan las condiciones ideales. “Hay que dejar de esperar a que llegue lo que sea que te falta y hacer lo que uno quiera hacer ya, aun con las condiciones más adversas.”
Ser niño en México significa que debes ir a la escuela, aprender de memoria un montón de cosas y adaptarte a un sistema educativo que está caduco, que no te enseña las habilidades necesarias para enfrentar el mundo de hoy.
Por eso, para convertirse en una alternativa a la educación tradicional, hace 15 años nació Robotix, cofundada por Roberto Saint-Martin. Esta organización sin fines de lucro impulsa la educación en México y Latinoamérica a través de la robótica, la ciencia y la tecnología. Con su fundación, han impactado a más de 250,000 niñas, niños y jóvenes con programas educativos con el objetivo de generar mayores oportunidades para las nuevas generaciones.
“El problema más grave es que hay un sistema educativo tradicional que te palomea o te tacha. Y aquellos que no sacaron puro cien son vistos por el sistema como alumnos-problema que probablemente no tendrán un futuro increíble”, dice Roberto.
En Robotix, los niños aprenden desde el juego, la diversión y la creatividad. Cuando un niño logra construir su propio robot se empodera, vence sus miedos y mejora su autoestima. Gracias a esta metodología innovadora, niños mexicanos han ganado premios internacionales de robótica en Qatar, India, la NASA y Silicon Valley.
Conoce la historia de Roberto Saint-Martin y Robotix en el nuevo episodio de Bar Emprende.
Para Alfredo Fonseca, lo extraordinario fue encontrar el súper poder que existe dentro de los artesanos mexicanos para ayudarlos a innovar con sus piezas y conquistar al mundo con ellas. Con el propósito de recuperar sus raíces como artesano, continuar con la tradición familiar y motivar a las nuevas generaciones a continuar con el oficio, Alfredo Fonseca decidió invertir su experiencia y energía en un emprendimiento que refleja su amor por México.
En 2016 fundó La Cosita Chula, una plataforma que busca profesionalizar la industria artesanal del país, tomando como base la expresión artística, la tradición y la innovación en el diseño de cada pieza.
Actualmente, las artesanías tienen presencia en diversas tiendas departamentales, así como en plataformas digitales que han permitido que el talento y la identidad mexicana de sus productos llegue a otras partes del mundo.
Carlos Laguna y Daniela Rodríguez tienen el mismo propósito: poner a México en el espacio. Ingeniero en mecatrónica y licenciada en comunicación por la Universidad Panamericana, unieron sus talentos junto al de otros 100 colaboradores para lograrlo.
Carlos y Daniela son parte de Misión Colibrí, un proyecto espacial de la Universidad Panamericana en conjunto con el Laboratorio de Propulsión Espacial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), que tiene, entre otros objetivos, contribuir en la mitigación de la basura en la órbita terrestre.
Desde su creación en 2018, Carlos ha sido director del proyecto. Trabaja con estudiantes de la UP, investigadores de la NASA y profesores para lanzar el primer nanosatélite diseñado en México e impulsar el desarrollo de la industria espacial en el país.
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