Aunque la sociedad postmoderna ha planteado nuevos conceptos y estilos de vida con relación a la familia, el propósito de Dios para la familia escrito en su Palabra, sigue siendo claro. En este episodio reforzaremos ese ideal.
En la vida debemos tomar decisiones sabias. Reconocer nuestras limitaciones y nuestra condición de pecadores es el primer paso para tomar la mayor y mas grande decisión que un ser humano pueda tomar. Decidir por Cristo tiene consecuencias eternas.
Nadie puede vivir sin el amor. Fuimos creados para amar y ser amados. En la cruz del calvario se escribió la mas impactante historia de amor que se haya escrito en el universo. Entenderla y aceptarla nos hará sentirnos amados y nos dará paz y mucha esperanza.
Sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados, por eso el costo de nuestra salvación fue muy alto. Jesús pago el precio de nuestro rescate. El inocente se hizo culpable para que nosotros los culpables, por la fe en Cristo seamos declarados inocentes.
Aunque estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, aunque Satanás se mofaba de que éramos ya una raza caída y merecíamos la muerte. Aunque nuestro futuro parecía incierto, Dios tenía un plan, un maravilloso plan para salvarnos.
Tres veces Pedro negó al Maestro y tres veces el Maestro resucitado le preguntará si lo ama con toda su alma. No para reprocharlo, sino para darle a Pedro la oportunidad de confesar su amor abiertamente y sanarlo y para decirle que todavía es idóneo para llevar a cabo la obra. Por eso al final de todo le dice: SIGUEME.
Jesús nos conoce personalmente y en detalle. El sabe de nuestro dolor cuando caemos en lo profundo de la duda y el temor. Pedro era su amigo y por eso el Maestro tuvo especial cuidado en que el fuera el primero de los discípulos en saber que él había resucitado.
Esta fue la hora de mayor oscuridad para Pedro. La prueba de su fe en Cristo fue dura. Su impotencia humana lo llevó a sacar su espada para tratar de defender al Señor y luego en el patio del sumo sacerdote lo negó tres veces profiriendo palabras obscenas para no ser reconocido como seguidor.
La experiencia de la transfiguración fue una demostración clara de que en la misión de Cristo estabacomprometido todo el cielo. Pedro fue testigo por un momento de la gloria de Cristo como Dios y no quiso que ese momento pasara, fue como vivir la segunda venida del Señor en miniatura.
La única forma de que el ser humano reconozca a Cristo como el Hijo de Dios, el Salvador de la humanidad y el Señor es por medio de la unción del Espíritu Santo. Las palabras de reconocimiento que pronuncio Pedro son una demostración de esa unción.
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