Las Bienaventuranzas dibujan el rostro de Jesucristo. Son, por tanto, el camino para identificarnos con él y dirigirnos hacia la santidad. Contienen la respuesta de Jesús al anhelo de felicidad que todos llevamos en el corazón.
Las Bienaventuranzas dibujan el rostro de Jesucristo. Son, por tanto, el camino para identificarnos con él y dirigirnos hacia la santidad. Contienen la respuesta de Jesús al anhelo de felicidad que todos llevamos en el corazón.