Dios desea nuestra salvación. En la parábola del banquete de bodas, los invitados no aceptaron la invitación, por motivos que pueden aplicarse al rechazo del hombre a Dios: indiferencia, dar prioridad a lo urgente sobre lo importante y criticar a la Iglesia. Por contraste, vale la pena aceptar la invitación para ir al cielo.
A Jesús lo demonizan, y es Dios; hace el bien con la fuerza del dedo de Dios.
Nosotros, que somos hijos de Dios. ¿Señalamos para dividir y destruir cómo hace Satanás? ¿O usamos nuestras palabras y nuestro dedo para transmitir vida?