Uno de los aspectos que más atraen a los coleccionistas es el carácter artesanal de los billetes. Algunos de ellos se hacían manualmente en los pueblos como buenamente podían. En otros casos se solicitaban la fabricación de billetes -todos iguales- en una imprenta, que muchas veces eran “rematados” localmente: se firmaba la emisión, se les aplicaba un número de serie o se les aplicaban tampones que, a veces, portan mucha información. Como a los coleccionistas de billetes locales les gusta el proceso artesanal, cuanto más manual sea su fabricación, mejor.