llegamos al final de filipenses y encontramos una doxología en saludos. La gracia y el favor de Dios, que disfrutan las almas reconciliadas, con todas las virtudes en nosotros, que fluyen de Él, son todas adquiridas para nosotros por los méritos de Cristo, y aplicadas por su intercesión a nuestro favor; por lo cual se llaman con justicia, la gracia de nuestro Señor Jesucristo.