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En este episodio exploraremos la importancia de los sueños como proyecciones que posibilitan la esperanza, esperanza de un futuro en el que podremos realizarnos. Tal esperanza se ve hecha expresa en el acto de construir. El hogar es un sueño cimentado en la esperanza de poder ser en este mundo.
Con esa premisa comenzaremos el episodio: La arquitectura es un sueño.
Es momento de recobrar la memoria de un alma que se hacía eterna en el acto de ese sueño. Es tiempo de recordar que más allá del mundo real hay mil mundos nuevos que viven en nosotros. Es tiempo de vivir esta vida como si fuera un sueño, uno que termina. Este sueño se hace grande trascendiendo en un sinfín de futuros.
El hogar ha sido un sueño que ha caracterizado la vida del ser humano durante miles de años. Ese sueño es una constante para todo ser humano que ansía habitar. Que ansía realizarse. No es un lugar que se usa sino de un bastión de cual se sitúan todos nuestros posibles. Nuestro futuro depende de ese sitio, ese sitio que tiene una realidad física y al mismo tiempo una metafísica.
En este episodio exploraremos la importancia del dormir, de los efectos devastadores del dormir poco o una calidad de sueño mala, los procesos químicos que se llevan a cabo mientras soñamos y por qué demonios tiene esto qué ver con la arquitectura. Vivimos en un mundo tan absurdo y acelerado que el dormir o descansar se ve como un desperdicio de tiempo y es más ese mismo dormir se ha relegado tanto que para muchos ni siquiera es considerado parte misma de la vida precisamente porque no somos “productivos”.
Quizás desdeñamos este acto pero la vida entera del ser humano y otros animales se construye alrededor de este acto. La arquitectura misma tiene razón de ser en gran parte por este acto. Para que la vida del ser humano se desarrolle de manera idónea necesita descansar. Necesita un páramo que le provea ese lugar donde dormir.
Se habla mucho de la arquitectura emocional que apunta a hacer uso de nuestros sentidos para válgame la redundancia emocionarnos. Hacernos sentir algo.
Habitar implica amar dos veces : amor a si mismo , a su propio camino y proceso de habituación para ser y al mismo tiempo el amar el mundo que da sustento a todos los posibles en los que somos.
La fe y la confianza en el propio habitar, está en una íntima relación con el amor que somos capaces de profesar y cultivar en nuestra vida. Un mundo que hemos sabido ordenar , nos parece un mundo que somos capaces de amar. Y así mismo ese orden es un reflejo de un estado espiritual y mental.
Hacer arquitectura implica por defecto y sin más redobles de tambor. Amar.La pregunta que trataremos de responder hoy es: ¿qué relación tiene el amor con el proceso de producción de lo arquitectónico y la arquitectura?
Ser creativo es decidir. Decidir comprometerse consigo mismo , con el propio pensamiento y ser. Ser creativo es arder en cada pensamiento, es vivir genuinamente sabiendo que no escatima en ímpetu y voluntad. Ser creativo es liberarse. Ser creativo es la manera más pura en la que somos. Cuando los fantasmas y monstruos se quedan bajo la cama, cuando todo lo que hemos consumido a lo largo de los años desaparece en los rincones de la memoria se enciende la chispa.
Como Alicia caer y caer y caer hasta el fondo sin saber realmente qué resultará.
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