En este episodio conversamos sobre las presiones que hoy atraviesan toda la cadena cafetera: la subida sostenida de precios, los aranceles, las decisiones políticas y las nuevas regulaciones ambientales que están cambiando las reglas del juego.
Analizamos las señales de agotamiento que vemos en el sector: tostadores que cierran sedes o suben precios sacrificando su clientela, exportadores presionados por créditos más caros, y empresas que venían con inercia de hace tres años y hoy se encuentran con otro panorama.
Hablamos también de la ilusión del marketing del café, esa exigencia creciente de trazabilidad y detalle que le pone presión a cada eslabón —desde el cultivo hasta la taza—, y de la nueva ley de deforestación de la Unión Europea, que obliga a importadores y productores a demostrar con datos lo que antes se daba por hecho.
Compartimos lo que vimos en un concurso de tostadores de 13 países en Berlín, donde con un mismo café aparecieron perfiles completamente distintos, y por qué la subjetividad de la calidad obliga a entender el paladar del mercado al que le vendemos, no el que nosotros creemos que existe.
Y llegamos al punto central: el que está en la mitad es el que está colapsando. Las grandes corporaciones tienen coberturas y músculo financiero. Los de superespecialidad tienen relaciones directas y negociaciones a largo plazo. Pero quien no se define —ni volumen ni nicho— no puede competir con nadie, y el mercado lo va sacando.
El futuro sí es promisorio: hay mercado y va a seguir habiéndolo. Lo que se acaba no es el consumo de café, sino las empresas que no son competitivas en el campo de juego que ellas mismas eligieron.
Ahora el turno es de ustedes: ¿cómo están viendo el futuro del café desde su posición como empresarios cafeteros? ¿Están definidos en un nicho o siguen en la mitad? Cuéntennos en los comentarios, nos encanta leerlos.