El viernes 8 “Lula” da Silva, dos veces presidente de Brasil, recuperaba la libertad gracias a la recta interpretación de un artículo del código procesal penal que, en conformidad con la Constitución brasilera, dispone que sólo se pueda hacer efectiva la prisión cando no haya más recursos para defenderse. No terminábamos de asimilar la noticia, Evo Morales Ayma renuncia a la presidencia de Bolivia para salvar la vida y evitar un baño de sangre de la población tras jornadas de terrorismo impuesto por grupos de derecha racista, el autoacuartelamiento de la policía y la presión de las fuerzas armadas.