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Durante siglos los cementerios eran lugares tenebrosos que siempre se evitaban y que solo se visitaban por obligación. Europa también presenta una gran riqueza cultural del «otro mundo», por el arte de algunas de sus tumbas, por que en los mausoleos hay auténticas obras de arte o por conocer algunos de los epitafios más «originales» de sus moradores.
El arte funerario tiene cada vez más adeptos. Incluso el Consejo de Europa tiene un itinerario especializado en esta temática.
Ciudades como París, Barcelona, Madrid o Praga, tienen «enterrados» en artísticos panteones algunos de sus próceres más destacados.
Europa tiene unos 179 cementerios de características excepcionales para disfrutar del arte funerario. Algunos tan importantes e impresionantes como el de Montmartre en París, Praga, Estocolmo, Bolonia, San Sebastián, Podgorze en Cracovia...
Significan una herencia cultural incalculable. La mayoría de ellos se han convertido en auténticos museos al aire libre o en un espacio urbano inmerso en la ciudad.
En Roma, son famosas las catacumbas, donde se encuentran unas 60 con unas 750.000 tumbas, la mayoría situadas en la Via Apia. Las más visitadas son las de San Calixto y las de San Sebastián.
Uno de los camposantos más famosos es el de Montmartre en París, donde encontramos enterrados desde el compositor Héctor Berlioz, al pintor Edgard Degàs, al director de cine, François Truffaut a los escritores Alexandre Dumas y Èmile Zola, al poeta alemán Heinrich Heine.... o la de las dama de las camelias (Alphonsine Plessis).
En Praga encontramos otro de los cementerios más espectaculares de Europa.
En el cementerio judío se desconoce cuantas tumbas existen, porque hay varias capas, pero se estiman unas 12.000 tumbas, en las que descansarían unos 100.000 judíos. y en Estocolmo encontramos el Skogs-kyr-ko-garden, o cementerio del bosque, con alrededor de 50.000 tumbas, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco.
En el viejo cementerio de Friburgo, por ejemplo, está la tumba de «la bella durmiente» que acoge los restos de Caroline Walter,
En Barcelona, el museo de carrozas fúnebres muestra los usos y costumbres que existían en la ciudad y en el continente europeo entre los siglos XIX y XX. Una de sus joyas es una gran carroza forrada con tapicería negra que empleaban habitualmente las viudas. Pero hay otros objetos decorativos menos suntuosos como guadañas o relojes de arena, ligados a la simbología de la muerte y las creencias populares de la época.
Unos 75 cementerios europeos han abierto desde hace años sus puertas al turismo, convirtiéndose en una auténtica ruta de camposantos.
Son un paseo por la memoria y la tradición de cada lugar. Permiten conocer como se enterraba a los ricos y a los pobres.
Hay cementerios de grandes ciudades y otros más humildes como el de Monturque en Córdoba, que esconde un auténtico tesoro arquitectónico: unas cisternas romanas con apariencia de chimeneas que forma parte de la ruta europea de cementerios culturales.
La ruta de los cementerios en España pasa por el modernista de Lloret de Mar; San Amaro de la Coruña; Nuestra Señora de la Salud, de Córdoba; el inglés de Málaga; el de los Capuchinos de Mataró; el de Valencia; Sant Antoni Abat, de Alcoy; el de San Sebastián en la localidad barcelonesa de Sitges; San Froilán en Lugo; Ciriego en Santander; la Almudena de Madrid, Poblenou y Montjuïc de Barcelona; el de Reus; la Carriona de Avilés; el de la ciudad de Bilbao, el Polloe de San Sebastián,….
Son museos al aire libre, donde se recoge parte de nuestra historia o donde podemos observar como quisieron ser recordados algunos de los ilustres personajes del continente.
Puedes ampliar esta información en este link https://4dinfo.net/europa-descubre-el-patrimonio-de-sus-cementerios/
Los fenicios la llamaron Malef, que significa “refugio”, porque reconocieron en esta isla seca y áspera, sin ríos y rodeada por acantilados, un lugar estratégico para resguardarse durante sus travesías comerciales. Malta estaba situada justo en el corazón de las rutas marítimas del Mediterráneo, en una especie de autopista naval que conectaba Oriente y Occidente.
El puerto natural, repleto de ensenadas y bahías, ofrecía condiciones ideales para la navegación y el comercio, aunque también suponía un riesgo constante por su cercanía al mar abierto y, por lo tanto, a posibles invasores.
Por ese motivo, la primera capital se construyó en el interior, en la actual Mdina, protegida por murallas y alejada de la costa.
A lo largo de los siglos, Malta ha sido un punto clave en la historia mediterránea. Su pasado es una sucesión de pueblos y culturas que dejaron huellas profundas en su lengua, su arquitectura y sus tradiciones.
Tras una prehistoria sorprendente, testimoniada en templos megalíticos únicos en el mundo, llegaron los fenicios, romanos, bizantinos, árabes y normandos. Más tarde, el archipiélago pasó a manos de la Corona de Aragón y finalmente a los caballeros de la Orden de San Juan, también conocidos como la Orden de Malta.
En el siglo XVI, tras el asedio otomano de 1565, el gran maestre Jean de la Valette ordenó la construcción de una nueva capital fortificada junto al mar: La Valeta. La ciudad fue diseñada como una fortaleza moderna, con murallas, baluartes y un trazado urbano ordenado y funcional.
Para muchos, La Valeta tiene algo de ciudad de cuento: sus edificios, construidos por caballeros acaudalados y nobles europeos, combinan sobriedad manierista con la exuberancia barroca que llegó con arquitectos y artistas extranjeros.
La Concatedral de San Juan es quizá el mejor ejemplo de este esplendor: su interior está recubierto de mármol, dorados y frescos que narran la vida de San Juan Bautista.
La Orden de Malta dominó el archipiélago durante más de dos siglos, financiándose en gran parte gracias al comercio naval y a la captura y venta de esclavos. Su influencia terminó con la llegada de Napoleón a finales del siglo XVIII, y pocos años después Malta pasó a formar parte del Imperio británico.
Bajo su dominio, la isla se convirtió en una base militar clave, pero al independizarse en 1979 se encontró empobrecida y con un alto índice de analfabetismo. La retirada británica dejó a gran parte de la población sin trabajo. La recuperación fue lenta y difícil, aunque la entrada en la Unión Europea en 2004 impulsó significativamente la economía.
Durante la Segunda Guerra Mundial, su posición estratégica volvió a convertirla en objetivo. La Valeta fue una de las ciudades más bombardeadas del conflicto: sus fortificaciones, diseñadas para amenazas marítimas, poco pudieron hacer frente a los ataques aéreos.
Hoy, en una isla de apenas 30 km por 17, Malta es uno de los países más densamente poblados del mundo. La Valeta, declarada Patrimonio de la Humanidad, fue Capital Europea de la Cultura en 2018 y sigue siendo un símbolo vivo de resistencia, historia y mestizaje mediterráneo.
Más información en este link https://4dinfo.net/
El turismo europeo afronta una nueva etapa en la que el crecimiento ya no se mide únicamente por el número de visitantes o los ingresos generados, sino también por sus beneficios económicos y sociales, su impacto ambiental y su contribución al bienestar de las comunidades locales. Esta transformación ha centrado el debate de la cumbre anual del Consejo Mundial del Viaje y Turismo (WTTC), celebrada en La Valeta, Malta, donde representantes institucionales y empresariales han analizado los principales retos de la industria.
El turismo constituye un motor económico para Europa, ya que sostiene millones de empleos, impulsa a pequeñas y medianas empresas y contribuye al desarrollo de ciudades, regiones costeras e islas. La concentración de visitantes en determinados lugares y épocas del año genera problemas relacionados con la vivienda, las infraestructuras, los servicios públicos y la conservación del patrimonio natural y cultural.
Malta, país anfitrión de la cumbre, representa la importancia de esta actividad en economías de pequeño tamaño. Con aproximadamente 500.000 habitantes, recibió el año pasado unos cuatro millones de turistas internacionales, cuyo gasto alcanzó cerca de 3.900 millones de euros. El turismo representa alrededor del 17% de su producto interior bruto y registró un crecimiento próximo al 17%, muy superior al promedio europeo del 2,6%.
Ante estas cifras, el primer ministro maltés, Robert Abela, defendió que el éxito de su país no debe medirse exclusivamente por las llegadas. Hace unas semanas el gobierno presentó el proyecto Malta Vision 2050, que prevé aumentar el valor generado por cada visitante, favorecer la inversión, impulsar los negocios locales y crear empleos de calidad. También busca proteger el litoral, el patrimonio y la identidad de las comunidades, además de reducir la dependencia de la temporada alta.
España comparte este cambio de orientación. El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, destacó la importancia de la confianza, la cooperación entre administraciones y empresas y la generación de beneficios para visitantes, compañías y ciudadanos. Por su parte, el director de Turespaña, Miguel Sanz, resumió la evolución de la promoción turística con una comparación: “antes se buscaba captar al mayor número posible de viajeros; ahora se pretende seleccionar mejor la demanda y fomentar un modelo sostenible desde las perspectivas económica, social y medioambiental”.
España espera recibir alrededor de 100 millones de visitantes este año y ha registrado cerca de 64.000 millones de euros de ingresos turísticos durante el primer semestre. Para modernizar el sector, ha destinado 3.400 millones de euros de los fondos europeos de recuperación a transformar destinos turísticos, con la intención de atraer también inversión privada. Estos recursos permitirán renovar infraestructuras, mejorar los servicios y adaptar la oferta a las nuevas necesidades.
La Unión Europea prepara, además, su primera estrategia específica para el turismo, orientada a reforzar la competitividad y la capacidad de resistencia del sector ante futuras crisis. Una de sus prioridades es distribuir mejor los visitantes entre territorios y a lo largo del año. En 2025, julio y agosto concentraron el 31% de las pernoctaciones en alojamientos turísticos del continente. Esta estacionalidad provoca saturación durante el verano, dificulta la estabilidad laboral y reduce el aprovechamiento de las infraestructuras en los meses de menor actividad.
Para afrontar este problema, se pretende diversificar la oferta mediante actividades culturales, gastronómicas y rurales, capaces de generar ingresos en zonas menos frecuentadas y durante periodos de menor demanda.
Otro objetivo es mejorar la formación profesional y facilitar la digitalización de las pequeñas y medianas empresas, que constituyen la mayor parte del tejido empresarial turístico europeo. La futura estrategia contempla una academia europea de turismo para adaptar las competencias de los trabajadores a las necesidades del sector y facilitar el acceso de las empresas a herramientas digitales, inteligencia artificial y sistemas de gestión más eficientes.
La innovación tecnológica también puede simplificar los viajes mediante la identidad digital, la biometría y la inteligencia artificial, reduciendo trámites y esperas sin comprometer la seguridad ni los derechos de los viajeros.
La presidenta y consejera delegada del WTTC, Gloria Guevara, subrayó la necesidad de combinar la innovación con políticas de sostenibilidad, empleo y gestión de destinos. Entre las prioridades internacionales figuran la inclusión de las nuevas tecnologías, los viajes seguros, la preparación ante futuras crisis, el desarrollo del talento, la conectividad y el fomento de la inversión.
La calidad de la experiencia, la protección del patrimonio y la prosperidad duradera de los destinos se perfilan así como indicadores esenciales del éxito turístico.
Ampliar la información en este link https://4dinfo.net/europa-reinventa-su-turismo/
Basilea expone permanentemente la obra del excéntrico Jean Tinguely, pionero del arte cinético. El escultor suizo revolucionó el arte con sus máquinas móviles hechas de hierro reciclado y objetos reutilizados. Sus obras combinan movimiento, ruido y humor. Crítico del arte académico, su legado se puede ver en sus monumentales fuentes en varias ciudades suizas y en diferentes museos de Europa. El más importante, el que se encuentra en la tercera ciudad helvética, considerada la capital cultural del país alpino.
Nacido en Friburgo en 1925 y formado en Basilea, encontró su verdadero espacio creativo en París, donde se instaló en 1952 junto a su primera esposa, la artista Eva Aeppli. En la capital francesa comenzó a desarrollar relieves con elementos móviles que giraban lentamente sobre fondos negros.
El controvertido artista busca el desorden mecánico. Es uno de los máximos representantes del arte en movimiento, el arte cinético.
"Creo que la civilización altamente tecnológica en la que vivimos es una civilización humana”, decía el artista y añadía que “las máquinas son humanamente posibles, que la automatización nos parece algo extremadamente, peligroso porque causa desempleo y, en verdad, la automatización es una oportunidad posible y sigue siendo algo perfectamente humano siempre que no esclavice a los hombres".
Su obra se basa en la idea de la rueda, la repetición y el cambio perpetuo. Se puede ver perfectamente en sus fuentes instaladas en ciudades como París, Basilea o Friburgo.
Todas tienen un nombre concreto, la que está cerca del Museo Pompidou es la Stravinsky, que realizó junto a Niki de Saint Phalley, la de Basilea es la fuente del carnaval. Como recuerda Ascensión Vicenzi, el artista utilizó el hierro, que a mediados del siglo XX era considerado un material pobre
Tinguely consideraba que las obras nunca estaban finzalizadas, haciendo una especie de crítica al mundo del arte, pero al mismo tiempo creando un espectáculo enorme.
"Tendremos la posibilidad de tener productos fabricados totalmente por máquinas. De este modo, la máquina, que en sí misma es un medio de expresión humana, también se volverá humana porque producirá otro lugar de trabajo. Nuestros esclavos son artificiales, es maravilloso".
Cuestiona el academicismo del arte, creando máquinas construidas en parte con objetos recuperados, deliberadamente imperfectos, oponiéndose al culto al nuevo objeto y practicando el reciclaje ya utilizado antes de él por el art brut. Estos materiales reciclados, que vuelven a la vida en instumentos con motores, se encuentran entre las innovaciones más vibrantes de la escultura del siglo XX.
Inspirado por Calder y los dadaístas denomina algunas de sus esculturas máquinas de sentimientos y piensa que pese a la mecanización nuestra civilización es aún capaz de generar sentimientos.
Entrar en su museo en Basilea sorprende al visitante, porque se siente como en un garaje de un inventor excéntrico. Muchas obras/objetos entran en funcionamiento al presionar un botón. Al apretarlo algo comienza a moverse.
"Quiere celebrar la fealdad, dice Margriet Schavemakers, curadora del Museo de Amsterdam, fabricar máquinas que no hacen nada, que no sirven para nada. Simplemente se mueven solas o que sirven para divertir a la gente. A veces consiguen un carácter muy teatral y en otras ocasiones parecen agresivas.
El primer gran éxito de Tinguely llegó en 1959 con las Méta-Matics, unas máquinas capaces de crear dibujos automáticos que el público podía accionar para producir su propia obra abstracta. Este innovador concepto despertó el interés y la admiración de figuras como Hans Arp y Marcel Duchamp, consolidando a Tinguely como un renovador del arte contemporáneo.
Durante los años sesenta, el escultor creó impactantes piezas de hierro reciclado, que luego empezó a pintar de negro uniforme, centrando la atención no en los materiales, sino en el efecto escultórico total y en el movimiento como componente esencial.
Puedes ampliar la información en este link https://4dinfo.net/jean-tinguely-el-artista-suizo-que-convirtio-las-maquinas-en-arte/
El cine europeo de esta semana vuelve la mirada hacia personajes que buscan su propia voz: adolescentes que afrontan en silencio un embarazo y un aborto, mujeres señaladas por su pasado, personas perseguidas por su orientación sexual y, también, personajes que encuentran en la música una forma de sobrevivir y dejar memoria.
Son películas muy diferentes, pero comparten una misma preocupación: qué ocurre cuando una sociedad impone el silencio y qué sucede cuando alguien decide romperlo.
La primera de esas voces es la de seis adolescentes que durante años cargaron con una experiencia que apenas podía nombrarse. “Les culpables” (Las culpables), primer largometraje de la catalana Marta Durán Lozano, aborda el embarazo y el aborto en la adolescencia a partir de esos testimonios que convierten una experiencia íntima en una conversación colectiva.
Durán parte de su propia historia. Tras pasar por un aborto y enterrarlo en silencio durante años, comenzó a recopilar testimonios anónimos de otras chicas que habían vivido una situación similar.
Otra historia de mujeres llega desde Dinamarca y se sitúa en un escenario histórico muy
diferente. “Women Unknown” cuenta la historia de una mujer a punto de casarse con el hombre para el que trabaja.
Pero el pasado regresa para poner en riesgo su situación familiar. Durante la ocupación nazi de Dinamarca mantuvo relaciones con un alemán, aunque la película deja deliberadamente abierta la cuestión de si fueron consentidas o no. Tras la guerra, un sistema de denuncias y sospechas se dirige contra las mujeres a las que se acusa de haber colaborado con los ocupantes.
Para su directora, May el-Touky, trata sobre el cuerpo femenino como un campo de batalla y como un asunto público, que habla de mujeres invisibles y sin voz.
El-Touky, consiguió además el León de Oro en el Festival de Venecia. De las 21 películas en competición, fue la única dirigida por una mujer. El premio volvió a poner sobre la mesa una cuestión que acompaña desde hace años a los grandes festivales: la desigual presencia de las cineastas en las principales candidaturas y reconocimientos.
Del silencio de las mujeres a la persecución de una identidad. “La bola negra” dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo, aborda otro conflicto social que vuelve a adquirir relevancia en la Europa actual: la homofobia. La película recorre un siglo de homosexualidad en España a través de tres historias ambientadas en 1932, 1937 y 2017.
Al principio, los relatos parecen independientes. Poco a poco, sin embargo, aparecen los vínculos que los conectan y permite observar cómo cambian las sociedades y, al mismo tiempo, cómo determinados prejuicios pueden sobrevivir a lo largo del tiempo.
La película, compartió el premio a la mejor dirección en el último Festival de Cannes, junto con el director polaco Pawel Pawlikowski y su película “Fatherland”,centrada en la relación entre Thomas Mann y su hija Erika. En plena Guerra Fría, y después de regresar a casa tras dieciséis años de exilio en Estados Unidos, ambos emprenden un viaje por carretera a través de una patria tan dividida como su propia familia.
Aquí la voz adquiere otra dimensión. Ya no se trata solo de contar una experiencia personal, sino de regresar a un lugar que ha cambiado mientras quienes se marcharon también son diferentes.
Y del conflicto humano pasamos al mundo submarino. Esta semana llega a los cines “La leyenda de la ballena cantora”, una película de animación infantil dirigida por el cineasta germano-iraní Reza Memari y coproducida por Alemania, República Checa y Canadá.
Su protagonista es Vincent, un joven ballenato huérfano del último ‘Cantor de los Mares’, cuya voz mágica protegía los océanos. Cuando el deshielo provoca la aparición de un gigantesco pulpo cuya tinta amenaza con envenenar el ecosistema,
Vincent deberá descubrir su propio canto para salvar la vida submarina. La película funciona como una aventura infantil, pero también como un homenaje a los océanos y una llamada de atención sobre su protección.
Si Vincent necesita encontrar su voz para salvar su mundo, Frederic Chopin convierte la música en una cuestión de supervivencia personal.
“Chopin”, dirigida por el polaco Michael Kwiecinski, recupera los últimos años del compositor, convertido en el centro de las conversaciones de las noches parisinas.
Cuando sus pulmones comienzan a sangrar y comprende que el tiempo se agota, componer deja de ser simplemente una actividad artística. Se convierte en una obsesión.
El recorrido de esta semana cinematográfica termina donde comenzó: en la necesidad de encontrar una voz. La mayoría de estas propuestas culturales muestran personajes que buscan una voz propia para contar aquello que durante demasiado tiempo permaneció en silencio.
Puedes ampliar la información en este link https://4dinfo.net/el-cine-europeo-habla-de-los-que-luchan-por-encontrar-su-propia-voz/
El patrimonio vitivinícola europeo permite reconstruir siglos de intercambios culturales, económicos y agrícolas entre territorios. A través de la arqueología, la ampelografía y el análisis genético de antiguas variedades de vid, proyectos, del Consejo de Europa, como Iter Vitis rastrean los caminos que conectaron regiones del Mediterráneo y Europa.
Lagares rupestres, viñedos históricos y restos vegetales forman parte de un patrimonio rural disperso que, en muchos casos, permanece oculto en pequeños municipios.
Su recuperación requiere no solo excavación y restauración, sino también conservación, investigación y divulgación. Los itinerarios culturales europeos buscan precisamente conectar estos enclaves y convertirlos en recursos de conocimiento, turismo y desarrollo local.
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Hace casi mil años, alguien decidió coser con hilo y aguja una conquista.
Setenta metros de lino bordado para narrar una de las fechas decisivas de la historia de Inglaterra.
Casi diez siglos después, el Tapiz de Bayeux ha cruzado, por primera vez, el Canal de la Mancha.
Pero en esta ocasión no atacan los barcos de Guillermo el Conquistador. Llega una obra de arte y la expectación es enorme. La exposición podrá verse en el Museo Británico hasta julio de 2027
Aunque se conoce universalmente como «tapiz», técnicamente se trata de un bordado con materiales muy básicos de lana sobre lino. La obra constituye mucho más que una narración de guerra: es una ventana excepcional a la vida material del siglo XI. Sus escenas muestran muerte, barcos, caballos, soldados, armas, banquetes, edificios y episodios de la campaña militar.
También representa el comienzo de una relación fundamentalmente compleja entre los mandatarios de Inglaterra y Francia. Una relación marcada durante siglos por batallas, alianzas y enfrentamientos.
En Europa hay otras obras que, como el Tapiz de Bayeux, convirtieron los conflictos entre países en imágenes destinadas a sobrevivir a sus protagonistas.
Una de ellas es La rendición de Breda, de Diego Velázquez.
Era 1625. España y las Provincias Unidas llevaban décadas enfrentadas.
Breda cae después de un largo asedio. Y Velázquez decide representar el momento en que el gobernador holandés Justino de Nassau entrega las llaves de la ciudad al general Ambrosio Spínola.
Velázquez convierte ese instante en algo más que una rendición: en el anuncio de una posible paz. Que no llegaría hasta unos años después.
En 1648, Gerard ter Borch pinta La Paz de Münster. Esta vez ya no estamos ante una batalla, sino ante el final de una guerra.
De nuevo España y las Provincias Unidas, pero en este caso firman el tratado que pone fin a la Guerra de los Ochenta Años y el reconocimiento de la independencia de los Países Bajos.
A un lado, los representantes españoles. Al otro, los holandeses.
Y en el centro, un gesto solemne pone fin al conflicto, aunque se mantengan las diferencias. Los españoles juran sobre la biblia, los holandeses con la mano alzada, mostrando también la división religiosa de la época.
Estas obras de arte tienen en común que no se limitan a rememorar la historia, también nos dicen cómo debemos recordarla. y son un ejemplo de cómo el arte puede servir para celebrar una victoria, plasmar la paz o construir una memoria colectiva.
Puedes ampliar la información en este link https://4dinfo.net/el-arte-como-testigo-de-la-historia-de-europa/
Las olas de calor, las sequías y los incendios están obligando a Europa a adaptarse. Agricultores, científicos y servicios de emergencia buscan nuevas formas de anticipar los riesgos y mantener la producción.
En Reino Unido, la agencia cartográfica Ordnance Survey utiliza drones, imágenes aéreas e inteligencia artificial para actualizar sus mapas. Los datos permiten localizar cambios en el territorio y detectar zonas vulnerables a incendios, inundaciones y deslizamientos. La información también ayuda a los servicios de emergencia a planificar sus intervenciones.
En una granja de Essex, los agricultores han sustituido los pastos tradicionales por una mezcla de hierbas, leguminosas y plantas de raíces profundas, más resistentes a la falta de agua. El ganado pasta por turnos y contribuye a regenerar el terreno. El sistema reduce el uso de fertilizantes y los costes de resiembra.
En Croacia, otras explotaciones están cambiando de cultivo. Una de las famílias sustituyó el maíz por lavandín, una planta que soporta bien el calor y la falta de agua. La superficie dedicada a esta producción ha aumentado, también las ganancias, aunque las heladas siguen siendo un riesgo.
La adaptación también se desarrolla en los laboratorios. En el John Innes Centre, en Reino Unido, los investigadores estudian variedades de trigo capaces de soportar sequías, inundaciones y temperaturas extremas. Este año la cosecha llegó especialmente pronto debido al calor.
Los científicos también recuperan variedades antiguas de los bancos de semillas para encontrar genes que permitan desarrollar cultivos más resistentes. Entre ellos está el altramuz de flor de guisante (Lathyrus sativus), capaz de crecer en condiciones difíciles y con alto contenido en proteínas.
Ocho países europeos aspiran este fin de semana a incorporar nuevos lugares a la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, que actualmente reúne 1.248 sitios distribuidos en 170 países.
Paisajes culturales, monumentos históricos, espacios naturales y escenarios clave de la historia europea compiten por un reconocimiento que busca preservar algunos de los enclaves más valiosos del planeta para las generaciones futuras.
Entre las candidaturas destaca la de la Ribeira Sacra, presentada por España. Situada entre las provincias de Lugo y Ourense, esta comarca gallega aspira a ser reconocida no solo por la espectacularidad de los cañones de los ríos Miño y Sil o por la tradición vitivinícola de sus empinadas laderas.
El expediente defiende que se trata de un paisaje cultural excepcional, resultado de más de tres mil años de interacción entre el ser humano y el agua.
La singularidad de la Ribeira Sacra reside en la forma en que los ríos han modelado el territorio y condicionado su desarrollo. El poblamiento, la agricultura, la red de monasterios medievales, los sistemas hidráulicos, los molinos, los canales de riego y los característicos socalcos construidos para cultivar las pendientes forman parte de una misma historia de adaptación al medio natural. Un proceso que comenzó con las primeras comunidades que habitaron la zona y que continuó con la colonización monástica y, siglos después, con el aprovechamiento hidroeléctrico de los ríos.
Italia también presenta una candidatura ligada al patrimonio cultural. Se trata de un conjunto de 17 teatros comunitarios construidos entre finales del siglo XVIII y principios del XIX en pequeñas ciudades del centro del país. Estos edificios, conocidos como teatros "condominio", fueron financiados mediante la colaboración entre instituciones públicas y ciudadanos particulares, lo que permitió acercar las artes escénicas a amplios sectores de la población y no únicamente a la aristocracia.
La mayor parte de estos teatros se encuentra en la región de Las Marcas, conocida como la "Región de los Teatros" por albergar más de un centenar de salas. Todos comparten rasgos arquitectónicos característicos, como su planta en forma de herradura, y representan un modelo singular de participación ciudadana en la promoción de la cultura.
Francia concurre con dos candidaturas. Una de ellas propone incluir las playas del desembarco de Normandía, escenario de la operación aliada del 6 de junio de 1944 que marcó un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. Omaha, Utah, Gold, Juno y Sword fueron el punto de entrada de miles de soldados que iniciaron la liberación de Europa occidental de la ocupación nazi.
Más allá de su relevancia militar, los promotores de la candidatura consideran que estos lugares constituyen un símbolo universal de la lucha por la libertad y la paz. Su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial supondría reconocer su importancia para la memoria colectiva europea y mundial.
Grecia, por su parte, aspira a que el Monte Olimpo sea inscrito como sitio mixto, una categoría que combina valores culturales y naturales. Con sus 2.918 metros de altitud, la montaña más alta del país ocupa un lugar central en la mitología griega como hogar de los doce dioses del Olimpo y del trono de Zeus.
Además de su enorme carga simbólica, el macizo alberga una extraordinaria biodiversidad y numerosas especies endémicas. En sus laderas también se encuentra la antigua ciudad de Dion, uno de los principales centros religiosos de la antigua Macedonia, lo que refuerza el valor histórico y cultural del conjunto.
La lista de candidaturas europeas se completa con las obras del arquitecto finlandés Alvar Aalto, el centro urbano modernista de Gdynia, en Polonia, las fortalezas abaluartadas de la Raia, en Portugal, la ampliación de los conjuntos modernistas de Berlín, propuesta por Alemania, y un sistema de fortalezas medievales en torno a Carcasona, presentado por Francia.
La decisión final corresponde al Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, que este fin de semana determinará qué lugares reúnen el valor excepcional necesario para incorporarse a una lista que representa algunos de los espacios culturales y naturales más importantes del planeta.
Puedes ampliar esta información en este link https://4dinfo.net/ocho-nuevas-candidaturas-europeas-para-ampliar-la-lista-del-patrimonio-mundial-de-la-unesco/
El Mundial de Fútbol de 2026, que afronta su recta final, ha vuelto a confirmar el protagonismo de Europa en la principal competición futbolística del planeta. Tanto por los resultados deportivos como por la influencia de sus ligas en el desarrollo del juego, el Viejo Continente mantiene un papel central en un torneo que, por primera vez, ha reunido a 48 selecciones y ha sido organizado por tres países: Canadá, Estados Unidos y México.
De las quince selecciones europeas que iniciaron el campeonato, una de ellas, España, alcanzó la final, seis los cuartos de final y tres lograron clasificarse para las semifinales, una muestra de la fortaleza competitiva del continente. Europa suma además doce de las veintidós Copas del Mundo disputadas hasta la fecha, el mejor balance de cualquier confederación.
El torneo también ha escenificado el relevo generacional que vive el fútbol mundial. Futbolistas como Kylian Mbappé, Erling Haaland o Jude Bellingham han asumido el protagonismo de una competición marcada igualmente por la despedida mundialista de tres referentes históricos como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Luka Modrić.
Entre las sorpresas del campeonato sobresale la actuación de Noruega. La selección escandinava regresó a una fase final casi tres décadas después de su última participación y firmó una de las mejores actuaciones de su historia, liderada por Haaland. El delantero del Manchester City se consolidó como uno de los grandes nombres del torneo tanto por su rendimiento como por su liderazgo dentro y fuera del campo.
La diversidad de las selecciones europeas ha sido otro de los rasgos destacados del Mundial. Francia volvió a presentar un equipo con una amplia presencia de futbolistas de ascendencia africana, mientras que Inglaterra, Alemania, Bélgica o España reflejaron igualmente la realidad multicultural de sus sociedades. En el caso español, jugadores como Lamine Yamal y Nico Williams simbolizan una nueva generación que combina talento deportivo y diversidad cultural.
Más allá de la competición, Europa continúa siendo el principal centro de formación y desarrollo del fútbol internacional. Las grandes ligas europeas reúnen cada temporada a cientos de jugadores procedentes de África, Asia y América, lo que contribuye a elevar el nivel competitivo de numerosas selecciones nacionales. Según datos de la FIFA, más de 500 futbolistas africanos juegan actualmente en clubes europeos.
Ese intercambio ha quedado reflejado en el rendimiento de varias selecciones africanas durante el Mundial. Cabo Verde protagonizó una de las grandes revelaciones del campeonato al convertirse en el país más pequeño en alcanzar una segunda ronda, mientras que Marruecos confirmó el crecimiento sostenido de un equipo formado mayoritariamente por jugadores desarrollados en el fútbol europeo.
Además, varias selecciones árabes continúan beneficiándose de futbolistas nacidos o formados en Europa que han optado por representar a los países de origen de sus familias. Esta estrecha relación entre ambos continentes tendrá una nueva expresión en el Mundial de 2030, cuya organización compartirán España, Portugal y Marruecos.
A falta de conocer el campeón, el Mundial de 2026 deja una conclusión: Europa mantiene su liderazgo histórico en la competición y mantiene una influencia decisiva en la evolución del fútbol mundial, tanto por el potencial de sus selecciones como por la capacidad de sus ligas para atraer y desarrollar talento procedente de todos los continentes.
Puedes ampliar esta información en el link https://4dinfo.net/europa-motor-del-desarrollo-global-del-futbol/
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