Hoy viajamos hasta una época de artistas visionarios, arquitectos soñadores y edificios capaces de emocionar como si fueran obras vivas. Un tiempo en el que Cantabria se dejó seducir por uno de los movimientos artísticos más fascinantes de Europa: el modernismo.
Porque cuando pensamos en modernismo en Cantabria, inevitablemente aparece una imagen.
La silueta imposible de El Capricho de Gaudí en Comillas.
Sus torres cubiertas de cerámica. Sus girasoles verdes y dorados brillando bajo la lluvia del Cantábrico. Sus formas curvas dialogando con la naturaleza.
Pero la huella modernista cántabra va mucho más allá.
Hoy, con motivo del Día Mundial del Modernismo, recorremos una Cantabria elegante y artística. Una tierra donde el hierro, la piedra y la cerámica se transformaron en belleza. Un viaje entre villas marineras, casinos frente al mar, mercados históricos y edificios que todavía parecen susurrar historias del pasado. ¿Nos acompañas?.