Capitán Pada y sus Monitos

Capitán Pada y sus Monitos

By Pista GalgodromoTV & Film
Download on the App Store

Capitán Pada y sus Monitos episodes

  • Reseña - Deadpool 2
    Este contenido incluye spoilers
    @eseauto
    IG elinstadepada
    Hugh Jackman nació para ser Wolverine.
    Humberto Vélez nació para ser Homero en español.
    Y Ryan Reynolds, nació para ser Deadpool.
    El primero, sigue adelante. Si bien sabe que quizás jamás vuelva a tener un papel con tanta trascendencia, o bien tendría que hacerlo durante 17 años, no sólo está buscando expandir su legado con otros trabajos cinematográficos, sino fuera de los escenarios.
    El segundo, nunca dejará ni quiere dejar de hacerlo. Se apropió del personaje y aunque quizás ha estirado la liga demasiado, preguntémonos qué hubiera sido de Los Simpson en nuestro país, sin su participación.
    Y el tercero, parece que sigue en ésta dirección. Es Deadpool fuera y dentro de la pantalla. Ya le pertenece tanto, como a Fabian Nicieza y a Rob Liefeld. Y si bien, quizás a largo plazo debamos decirle “Ya sientese señor”, por el momento, lo estamos disfrutando tanto o igual que él.
    Ustedes saben bien el camino rumbo a la primer cinta: el actor estaba tan convencido de hacer la versión correcta de Deadpool, que tuvo que convencer a los involucrados. Desde ahí, sabíamos que Ryan tenía una conexión especial con éste. Pero a veces no basta tenerle un tremendo amor al personaje como para poder hacerlo bien. Y si no me creen, pregúntenle a Bryan Singer, quien ama tanto a Superman, que en su película lo abrazó, lo estrujó... y lo dejó sin aire.
    Y el camino rumbo a Deadpool 2 tampoco fue fácil, pero por distintas razones. El director de la primera, Tim Miller, abandonó el proyecto por tener diferencias creativas con Reynolds, y ésto nos hizo preguntarnos: ¿y si el que había logrado que fuera un éxito era Tim? ¿Que iba a pasar con la secuela?
    Otro Miller, pero T.J, también dio de qué hablar: que si su pelea con un conductor de Uber, que si una acusación de abuso sexual por parte de una ex-novia y que si una falsa alarma de bomba a bordo de un tren, que inclusive lo podría mandar a la cárcel. Y si bien su participación o no dentro de la secuela no llegaría a afectar de manera directa, desviaba la atención de lo realmente importante.
    Y entonces, llegó el día. Y al salir de la sala, nos dimos cuenta de que Reynolds era el que había comprendido muy bien en qué había triunfado la primera entrega. El nuevo director, David Leitch, pues de entrada, no iba a cometer el mismo error de Tim Miller, pero no sólo eso, sino que supo seguirse derechito, sin desviarse y sin distraerse en el camino, para que Deadpool 2 fuera igual o mejor que su precursora.
    Un gran acierto fue el casting y la consecuente interpretación de Zazie Beetz como Domino, mientras que, como ya lo decía en el podcast de Avengers Infinity War, no tanto lo es Josh Brolin como Cable. Y gracias a su actuación como Thanos, nos damos cuenta de que no fue su culpa, sino de la muy poca dirección que le dieron. Se siente un Cable gris, con muy poca alma. Hagamos un ejercicio: Les gustaría ver una película en solitario de Cable, con Brolin como  protagonista? La respuesta es: No
    El límite del humor quedó establecido desde la película anterior, y en ésta secuela, simplemente orbitaron sobre éste mismo. De hecho, si le tengo una crítica a ésta cinta, es que llega un momento en que pides una tregua. Unos cinco minutitos de descanso para el chiste tras chiste tras chiste.
    Donde sí veo grandes atrevimientos es en debutar a los tan esperados X-Force, para matarlos minutos más adelante. Pero es que así tenía que ser en una película de Deadpool. Si quisieramos ver cómo personas con superpoderes se juntan para combatir el mal, pues ya tenemos por lo menos diez opciones más.
    Situación que nos pone en un momento interesante: si la película que sigue no es Deadpool 3, sino la propia de X-Force... ¿rescatarán a algunos de éstos integrantes sacrificados? Yo espero que, por lo menos a Shatterstar, que se antojaba interesante.
    Y el otro gran atrevimiento es consolidar el bromance entre Wade y Coloso, situación que jamás ha existido en el cómic. Pero seamos sinceros: en éstas películas de X-men, Colossus jamás ha sido ni será relevante. Así que, si su manera de brillar, es por esta vía, venga, dámela.
    Mientras que la última palabra entre Disney y la 20th Century Fox no quede por escrito, habrá que alargar el tiempo para ver cuánto más nos sobrevive éste Deadpool.
    Un Deadpool que en ésta secuela, desafortunadamente adopta la fea costumbre de las otras películas de superhéroes, y muestra mucha cara y poca máscara.
    Que llega a cansar con tanto chiste de anos y pedos, pero de esos 10, 5 son de un humor fino, inteligente, y perfectamente pensados para ser oportunos, para golpear a todas las áreas y la industria del entretenimiento, y que, así como lo hizo la primera, le haga ganar 10 vidas extra a las películas de superhéroes.
    Mención aparte merece toda la publicidad digital y física, que demuestra que el departamento de mercadotecnia ha entendido muy bien al personaje y el tono de las cintas. Desde el video con Celine Dion, hasta las portadas de películas en Blu ray con Deadpool ocupando el papel de los protagonistas.
    Si, Ryan Reynolds. Deadpool ya es tan tuyo como sus creadores. Y no podríamos estar más contentos por ello.
    Recuerden que si quieren conocer los easter eggs y curiosidades de la película, entonces escuchen esta reseña en versión podcast, aquí mismo.
    41 min
  • 241 - Resena Deadpool 2
    Este contenido incluye spoilers
    @eseauto
    IG elinstadepada
    Hugh Jackman nació para ser Wolverine.
    Humberto Vélez nació para ser Homero en español.
    Y Ryan Reynolds, nació para ser Deadpool.
    El primero, sigue adelante. Si bien sabe que quizás jamás vuelva a tener un papel con tanta trascendencia, o bien tendría que hacerlo durante 17 años, no sólo está buscando expandir su legado con otros trabajos cinematográficos, sino fuera de los escenarios.
    El segundo, nunca dejará ni quiere dejar de hacerlo. Se apropió del personaje y aunque quizás ha estirado la liga demasiado, preguntémonos qué hubiera sido de Los Simpson en nuestro país, sin su participación.
    Y el tercero, parece que sigue en ésta dirección. Es Deadpool fuera y dentro de la pantalla. Ya le pertenece tanto, como a Fabian Nicieza y a Rob Liefeld. Y si bien, quizás a largo plazo debamos decirle “Ya sientese señor”, por el momento, lo estamos disfrutando tanto o igual que él.
    Ustedes saben bien el camino rumbo a la primer cinta: el actor estaba tan convencido de hacer la versión correcta de Deadpool, que tuvo que convencer a los involucrados. Desde ahí, sabíamos que Ryan tenía una conexión especial con éste. Pero a veces no basta tenerle un tremendo amor al personaje como para poder hacerlo bien. Y si no me creen, pregúntenle a Bryan Singer, quien ama tanto a Superman, que en su película lo abrazó, lo estrujó... y lo dejó sin aire.
    Y el camino rumbo a Deadpool 2 tampoco fue fácil, pero por distintas razones. El director de la primera, Tim Miller, abandonó el proyecto por tener diferencias creativas con Reynolds, y ésto nos hizo preguntarnos: ¿y si el que había logrado que fuera un éxito era Tim? ¿Que iba a pasar con la secuela?
    Otro Miller, pero T.J, también dio de qué hablar: que si su pelea con un conductor de Uber, que si una acusación de abuso sexual por parte de una ex-novia y que si una falsa alarma de bomba a bordo de un tren, que inclusive lo podría mandar a la cárcel. Y si bien su participación o no dentro de la secuela no llegaría a afectar de manera directa, desviaba la atención de lo realmente importante.
    Y entonces, llegó el día. Y al salir de la sala, nos dimos cuenta de que Reynolds era el que había comprendido muy bien en qué había triunfado la primera entrega. El nuevo director, David Leitch, pues de entrada, no iba a cometer el mismo error de Tim Miller, pero no sólo eso, sino que supo seguirse derechito, sin desviarse y sin distraerse en el camino, para que Deadpool 2 fuera igual o mejor que su precursora.
    Un gran acierto fue el casting y la consecuente interpretación de Zazie Beetz como Domino, mientras que, como ya lo decía en el podcast de Avengers Infinity War, no tanto lo es Josh Brolin como Cable. Y gracias a su actuación como Thanos, nos damos cuenta de que no fue su culpa, sino de la muy poca dirección que le dieron. Se siente un Cable gris, con muy poca alma. Hagamos un ejercicio: Les gustaría ver una película en solitario de Cable, con Brolin como  protagonista? La respuesta es: No
    El límite del humor quedó establecido desde la película anterior, y en ésta secuela, simplemente orbitaron sobre éste mismo. De hecho, si le tengo una crítica a ésta cinta, es que llega un momento en que pides una tregua. Unos cinco minutitos de descanso para el chiste tras chiste tras chiste.
    Donde sí veo grandes atrevimientos es en debutar a los tan esperados X-Force, para matarlos minutos más adelante. Pero es que así tenía que ser en una película de Deadpool. Si quisieramos ver cómo personas con superpoderes se juntan para combatir el mal, pues ya tenemos por lo menos diez opciones más.
    Situación que nos pone en un momento interesante: si la película que sigue no es Deadpool 3, sino la propia de X-Force... ¿rescatarán a algunos de éstos integrantes sacrificados? Yo espero que, por lo menos a Shatterstar, que se antojaba interesante.
    Y el otro gran atrevimiento es consolidar el bromance entre Wade y Coloso, situación que jamás ha existido en el cómic. Pero seamos sinceros: en éstas películas de X-men, Colossus jamás ha sido ni será relevante. Así que, si su manera de brillar, es por esta vía, venga, dámela.
    Mientras que la última palabra entre Disney y la 20th Century Fox no quede por escrito, habrá que alargar el tiempo para ver cuánto más nos sobrevive éste Deadpool.
    Un Deadpool que en ésta secuela, desafortunadamente adopta la fea costumbre de las otras películas de superhéroes, y muestra mucha cara y poca máscara.
    Que llega a cansar con tanto chiste de anos y pedos, pero de esos 10, 5 son de un humor fino, inteligente, y perfectamente pensados para ser oportunos, para golpear a todas las áreas y la industria del entretenimiento, y que, así como lo hizo la primera, le haga ganar 10 vidas extra a las películas de superhéroes.
    Mención aparte merece toda la publicidad digital y física, que demuestra que el departamento de mercadotecnia ha entendido muy bien al personaje y el tono de las cintas. Desde el video con Celine Dion, hasta las portadas de películas en Blu ray con Deadpool ocupando el papel de los protagonistas.
    Si, Ryan Reynolds. Deadpool ya es tan tuyo como sus creadores. Y no podríamos estar más contentos por ello.
    Recuerden que si quieren conocer los easter eggs y curiosidades de la película, entonces escuchen esta reseña en versión podcast, aquí mismo.
    41 min
  • 240 - Resena Avengers: Infinity War
    Reseña Avengers: Infinity War
    Por Pada
    Este contenido incluye spoilers
    @eseauto
    IG elinstadepada
    No, no esperamos 10 años para ésto. Porque no sabíamos qué llegaríamos a ésto. Es más, ni los mismos Marvel Studios lo sabían. Y como prueba, ahí tenemos el Guantelete del Infinito, que, de ser sólo un lindo detalle en la primer película de Thor, se convirtió en el arma más poderosa del Universo Cinematográfico de Marvel.
    No, no estábamos esperando ésto. Porque cuando se nos anunció que Avengers Infinity War iba a ser la película más ambiciosa en los primeros 10 años del Marvel Cinematic Universe, lo que queríamos ver era a todos juntos. A todos. A Daredevil y compañía, a los Agents of S.H.I.E.L.D... a to-dos.
    No, no estábamos preparados para ésto. Porque nunca imaginamos el bien coreografiado circo de tres pistas que se nos ofrece en la pantalla grande. En el que entran unos y salen otros, en el que nos encontramos pequeños equipos creados a partir de la gran amenaza, con combinaciones extrañas, pero muy agradables.
    No estaba preparado para que la película me recordara a las etapas clásicas de los Vengadores o de la Liga de la Justicia del cómic, en el que en un sólo número, podías ver diferentes episodios con diversos integrantes para que al final, se juntaran en una gran batalla.
    Esos Avengers de Roy Thomas y John y Sal Buscema, esos Vengadores de finales de los sesenta.
    Y eso que todavía nos falta... ¿o que? ¿No se dieron cuenta de que el Capitán América y Iron Man aún no se ven las caras desde la Civil War?
    Hablando de promesas, se nos dijo que todos los personajes iban a tener su momento para figurar. Lo que es cierto, es que no todos tuvieron sus mejores apariciones. Los de Winter Soldier, War Machine y Falcon son muy flojos. El de Black Widow y Okoye no está mal, pero sólo es eso, un momento.
    Si me apuran, hasta el Capitán América no luce tanto como debería, y Groot de no ser por esa maravillosa escena en la cual forma el mango de Stormbreaker, pasaría desapercibido.
    Decepcionado me quedé con Hulk, o más bien con su poca participación, y que en su lugar se quedara un Bruce Banner que llega a cansar con su pantomima contra el gigante verde. De igual forma, después de verlo brillar en su propia cinta, Black Panther queda opacado por el resto de la acción.
    Los que están maravillosos son Iron Man, Dr. Strange, Spider-man, Drax, Scarlet Wish, Visión, Nebula, Mantis, Gamora y Rocket.
    Por separado, tenemos que hablar de dos figuras. El primero es Star-Lord, quien se ha ido hasta el fondo de mi lista de personajes, por la sobreactuación que presenta en esta cinta, y porque, ni modo, le tocó ser la bala de cañon para evitar que la película se terminara una hora antes de lo previsto. O que nos dejara sin secuela.
    Y el segundo, es Thanos. Y debemos tocar nuevamente el tema de los villanos de Marvel. Aquí está. El más grande. Que me perdone Loki, de quien ustedes saben, amo, como todos, la interpretación que le ha dado Tom Hiddleston. Pero tenemos a un nuevo competidor, y llega en forma de un goliath morado que nos hace olvidarnos de todo lo que habíamos visto anteriormente. Que si se notaba mucho el CGI, que si estaba muy tieso... No. Thanos se ha convertido en uno de los personajes más grandiosos del MCU.
    Perdón, pero no pude evitar pensar... ¿Cómo le va a hacer el DC Extended Universe para que su Darkseid siquiera se acerque a éste?
    Es una maravillosa actuación de Josh Brolin. Qué diferencia a lo que se ve en Deadpool 2, pues como Cable, se queda muy corto.
    Hasta en la música hay un gran avance. Por fin Alan Silvestri, que no es para nada un novato, recordó como meter temas épicos en el momento adecuado. Ahora sí, podemos decir que hay un tema de personaje, algo de lo cual había carecido el MCU en sus 10 años de existencia.
    No digo que Avengers Infinity War sea la primera en mi lista de favoritas del Universo Cinematográfico de Marvel, porque siempre deberé respetar aquel sentimiento que me provocó Iron Man. Sí, hace 10 años. Pero caray, si a esas nos vamos, a pesar de sus trampitas en el guión, que en realidad son poca cosa, la emoción que ha provocado en todos nosotros esta película, la catapulta a los primeros cinco espacios.
    La película ya es un fenómeno. Pero no lo digo por la taquilla recaudada, lo digo porque de inmediato se convierte en referencia.
    Ahora todos sufrimos cuando vemos que alguien se desvanece. Ahora todos sabemos de qué se está hablando cuando se escucha la frase “No me quiero ir, señor Stark”. Ahora nos falta esperar un año, porque así sólo fuera un minuto después del último crédito, ya era mucha la espera.
    Avengers Infinity War es una fiestota de cumpleaños por la primer década de Marvel Studios, y estamos todos invitados.
    Si quieres conocer los easter eggs y curiosidades de Avengers Infinity War entonces escucha esta reseña en versión podcast, aquí mismo.
    40 min
  • Reseña - Avengers: Infinity War
    Reseña Avengers: Infinity War
    Por Pada
    Este contenido incluye spoilers
    @eseauto
    IG elinstadepada
    No, no esperamos 10 años para ésto. Porque no sabíamos qué llegaríamos a ésto. Es más, ni los mismos Marvel Studios lo sabían. Y como prueba, ahí tenemos el Guantelete del Infinito, que, de ser sólo un lindo detalle en la primer película de Thor, se convirtió en el arma más poderosa del Universo Cinematográfico de Marvel.
    No, no estábamos esperando ésto. Porque cuando se nos anunció que Avengers Infinity War iba a ser la película más ambiciosa en los primeros 10 años del Marvel Cinematic Universe, lo que queríamos ver era a todos juntos. A todos. A Daredevil y compañía, a los Agents of S.H.I.E.L.D... a to-dos.
    No, no estábamos preparados para ésto. Porque nunca imaginamos el bien coreografiado circo de tres pistas que se nos ofrece en la pantalla grande. En el que entran unos y salen otros, en el que nos encontramos pequeños equipos creados a partir de la gran amenaza, con combinaciones extrañas, pero muy agradables.
    No estaba preparado para que la película me recordara a las etapas clásicas de los Vengadores o de la Liga de la Justicia del cómic, en el que en un sólo número, podías ver diferentes episodios con diversos integrantes para que al final, se juntaran en una gran batalla.
    Esos Avengers de Roy Thomas y John y Sal Buscema, esos Vengadores de finales de los sesenta.
    Y eso que todavía nos falta... ¿o que? ¿No se dieron cuenta de que el Capitán América y Iron Man aún no se ven las caras desde la Civil War?
    Hablando de promesas, se nos dijo que todos los personajes iban a tener su momento para figurar. Lo que es cierto, es que no todos tuvieron sus mejores apariciones. Los de Winter Soldier, War Machine y Falcon son muy flojos. El de Black Widow y Okoye no está mal, pero sólo es eso, un momento.
    Si me apuran, hasta el Capitán América no luce tanto como debería, y Groot de no ser por esa maravillosa escena en la cual forma el mango de Stormbreaker, pasaría desapercibido.
    Decepcionado me quedé con Hulk, o más bien con su poca participación, y que en su lugar se quedara un Bruce Banner que llega a cansar con su pantomima contra el gigante verde. De igual forma, después de verlo brillar en su propia cinta, Black Panther queda opacado por el resto de la acción.
    Los que están maravillosos son Iron Man, Dr. Strange, Spider-man, Drax, Scarlet Wish, Visión, Nebula, Mantis, Gamora y Rocket.
    Por separado, tenemos que hablar de dos figuras. El primero es Star-Lord, quien se ha ido hasta el fondo de mi lista de personajes, por la sobreactuación que presenta en esta cinta, y porque, ni modo, le tocó ser la bala de cañon para evitar que la película se terminara una hora antes de lo previsto. O que nos dejara sin secuela.
    Y el segundo, es Thanos. Y debemos tocar nuevamente el tema de los villanos de Marvel. Aquí está. El más grande. Que me perdone Loki, de quien ustedes saben, amo, como todos, la interpretación que le ha dado Tom Hiddleston. Pero tenemos a un nuevo competidor, y llega en forma de un goliath morado que nos hace olvidarnos de todo lo que habíamos visto anteriormente. Que si se notaba mucho el CGI, que si estaba muy tieso... No. Thanos se ha convertido en uno de los personajes más grandiosos del MCU.
    Perdón, pero no pude evitar pensar... ¿Cómo le va a hacer el DC Extended Universe para que su Darkseid siquiera se acerque a éste?
    Es una maravillosa actuación de Josh Brolin. Qué diferencia a lo que se ve en Deadpool 2, pues como Cable, se queda muy corto.
    Hasta en la música hay un gran avance. Por fin Alan Silvestri, que no es para nada un novato, recordó como meter temas épicos en el momento adecuado. Ahora sí, podemos decir que hay un tema de personaje, algo de lo cual había carecido el MCU en sus 10 años de existencia.
    No digo que Avengers Infinity War sea la primera en mi lista de favoritas del Universo Cinematográfico de Marvel, porque siempre deberé respetar aquel sentimiento que me provocó Iron Man. Sí, hace 10 años. Pero caray, si a esas nos vamos, a pesar de sus trampitas en el guión, que en realidad son poca cosa, la emoción que ha provocado en todos nosotros esta película, la catapulta a los primeros cinco espacios.
    La película ya es un fenómeno. Pero no lo digo por la taquilla recaudada, lo digo porque de inmediato se convierte en referencia.
    Ahora todos sufrimos cuando vemos que alguien se desvanece. Ahora todos sabemos de qué se está hablando cuando se escucha la frase “No me quiero ir, señor Stark”. Ahora nos falta esperar un año, porque así sólo fuera un minuto después del último crédito, ya era mucha la espera.
    Avengers Infinity War es una fiestota de cumpleaños por la primer década de Marvel Studios, y estamos todos invitados.
    Si quieres conocer los easter eggs y curiosidades de Avengers Infinity War entonces escucha esta reseña en versión podcast, aquí mismo.
    40 min
  • Reseña - Avengers: Infinity War
    Reseña Avengers: Infinity War
    Por Pada
    Este contenido incluye spoilers
    @eseauto
    IG elinstadepada
    No, no esperamos 10 años para ésto. Porque no sabíamos qué llegaríamos a ésto. Es más, ni los mismos Marvel Studios lo sabían. Y como prueba, ahí tenemos el Guantelete del Infinito, que, de ser sólo un lindo detalle en la primer película de Thor, se convirtió en el arma más poderosa del Universo Cinematográfico de Marvel.
    No, no estábamos esperando ésto. Porque cuando se nos anunció que Avengers Infinity War iba a ser la película más ambiciosa en los primeros 10 años del Marvel Cinematic Universe, lo que queríamos ver era a todos juntos. A todos. A Daredevil y compañía, a los Agents of S.H.I.E.L.D... a to-dos.
    No, no estábamos preparados para ésto. Porque nunca imaginamos el bien coreografiado circo de tres pistas que se nos ofrece en la pantalla grande. En el que entran unos y salen otros, en el que nos encontramos pequeños equipos creados a partir de la gran amenaza, con combinaciones extrañas, pero muy agradables.
    No estaba preparado para que la película me recordara a las etapas clásicas de los Vengadores o de la Liga de la Justicia del cómic, en el que en un sólo número, podías ver diferentes episodios con diversos integrantes para que al final, se juntaran en una gran batalla.
    Esos Avengers de Roy Thomas y John y Sal Buscema, esos Vengadores de finales de los sesenta.
    Y eso que todavía nos falta... ¿o que? ¿No se dieron cuenta de que el Capitán América y Iron Man aún no se ven las caras desde la Civil War?
    Hablando de promesas, se nos dijo que todos los personajes iban a tener su momento para figurar. Lo que es cierto, es que no todos tuvieron sus mejores apariciones. Los de Winter Soldier, War Machine y Falcon son muy flojos. El de Black Widow y Okoye no está mal, pero sólo es eso, un momento.
    Si me apuran, hasta el Capitán América no luce tanto como debería, y Groot de no ser por esa maravillosa escena en la cual forma el mango de Stormbreaker, pasaría desapercibido.
    Decepcionado me quedé con Hulk, o más bien con su poca participación, y que en su lugar se quedara un Bruce Banner que llega a cansar con su pantomima contra el gigante verde. De igual forma, después de verlo brillar en su propia cinta, Black Panther queda opacado por el resto de la acción.
    Los que están maravillosos son Iron Man, Dr. Strange, Spider-man, Drax, Scarlet Wish, Visión, Nebula, Mantis, Gamora y Rocket.
    Por separado, tenemos que hablar de dos figuras. El primero es Star-Lord, quien se ha ido hasta el fondo de mi lista de personajes, por la sobreactuación que presenta en esta cinta, y porque, ni modo, le tocó ser la bala de cañon para evitar que la película se terminara una hora antes de lo previsto. O que nos dejara sin secuela.
    Y el segundo, es Thanos. Y debemos tocar nuevamente el tema de los villanos de Marvel. Aquí está. El más grande. Que me perdone Loki, de quien ustedes saben, amo, como todos, la interpretación que le ha dado Tom Hiddleston. Pero tenemos a un nuevo competidor, y llega en forma de un goliath morado que nos hace olvidarnos de todo lo que habíamos visto anteriormente. Que si se notaba mucho el CGI, que si estaba muy tieso... No. Thanos se ha convertido en uno de los personajes más grandiosos del MCU.
    Perdón, pero no pude evitar pensar... ¿Cómo le va a hacer el DC Extended Universe para que su Darkseid siquiera se acerque a éste?
    Es una maravillosa actuación de Josh Brolin. Qué diferencia a lo que se ve en Deadpool 2, pues como Cable, se queda muy corto.
    Hasta en la música hay un gran avance. Por fin Alan Silvestri, que no es para nada un novato, recordó como meter temas épicos en el momento adecuado. Ahora sí, podemos decir que hay un tema de personaje, algo de lo cual había carecido el MCU en sus 10 años de existencia.
    No digo que Avengers Infinity War sea la primera en mi lista de favoritas del Universo Cinematográfico de Marvel, porque siempre deberé respetar aquel sentimiento que me provocó Iron Man. Sí, hace 10 años. Pero caray, si a esas nos vamos, a pesar de sus trampitas en el guión, que en realidad son poca cosa, la emoción que ha provocado en todos nosotros esta película, la catapulta a los primeros cinco espacios.
    La película ya es un fenómeno. Pero no lo digo por la taquilla recaudada, lo digo porque de inmediato se convierte en referencia.
    Ahora todos sufrimos cuando vemos que alguien se desvanece. Ahora todos sabemos de qué se está hablando cuando se escucha la frase “No me quiero ir, señor Stark”. Ahora nos falta esperar un año, porque así sólo fuera un minuto después del último crédito, ya era mucha la espera.
    Avengers Infinity War es una fiestota de cumpleaños por la primer década de Marvel Studios, y estamos todos invitados.
    Si quieres conocer los easter eggs y curiosidades de Avengers Infinity War entonces escucha esta reseña en versión podcast, aquí mismo.
    40 min
  • Iron Spider-Man
    @eseauto
    elinstadepada
    Desde que vimos su debut en Spider-Man: Homecoming, no dudamos en llamarlo “El traje Iron-Spider”. Ahora, gracias a toda la mercadotecnia de Avengers: Infinity War,  sabemos que tendrá características muy similares a su contraparte en el comic. Es momento de que conozcan todo sobre el Iron Spider-Man...
    19 min
  • 239 - Iron Spider-Man
    @eseauto
    elinstadepada
    Desde que vimos su debut en Spider-Man: Homecoming, no dudamos en llamarlo “El traje Iron-Spider”. Ahora, gracias a toda la mercadotecnia de Avengers: Infinity War,  sabemos que tendrá características muy similares a su contraparte en el comic. Es momento de que conozcan todo sobre el Iron Spider-Man...
    19 min
  • Reseña - Ready Player One
    Este contenido incluye spoilers
    @eseauto
    elinstadepada
    Steven. Es el señor de los premios y las nominaciones. El que todavía, a sus 71 años, cuela sus películas al Oscar y a los Globos de Oro. El que toma extractos de historias reales en las cuales ve la necesidad de que sean contadas.
    Steven es el serio. El que le marca a Tom Hanks y a Meryl Streep, los cuales aceptan inclusive antes de que termine la llamada. Porque... es Steven, obvio. El que desde La Lista de Schindler tomo posesión del cuerpo del hombre de Cincinnati y poco a poco fue convirtiéndose en el artista principal.
    Es entendible. Es como pedirle a Café Tacvba que, a los 50 años de edad, sigan componiendo canciones de chacota como La Ingrata o La Chica Banda.
    Pero el sacrificado fue Spielberg. Ese que apenas y se asomó hace dos años en The BFG, y que desde el 2011, narrando las aventuras de Tintin había desaparecido. El que prefirió quedarse en la silla de productor para las siguientes entregas de su mundo jurásico y de los Transformers.
    Fue una carta de amor a su cine quien despertó al Spielberg hibernando.
    Fue The Rolling Stones covereando “Like a Rolling Stone” de Bob Dylan.
    Fue el llamado de un fan. De nombre Ernest Cline, quien publicó su primera novela en el 2011, bajo el nombre de Ready Player One.
    Sólo una obra llena de magia, referencias, romance y aventuras pudo coquetearle a Spielberg para regresarlo a la silla desde la cual hizo historia y transformó al mundo. Fue Cline, a través del personaje principal, Parzival, quien como en aquellas fantasias animadas de ayer y hoy, usó su admiración y conocimiento de la cultura del entretenimiento para convertirla en una manita hetérea que salió del pay de manzana en la ventana, viajó varios kilómetros y le cosquilleó la nariz para decirle: “ven... regresa a casa”
    Sí. El que Spielberg dirigiera Ready Player One era desbloquear un nuevo nivel del mundo geek.
    Sin embargo, no le pidamos a Spielberg que innove. Porque ya lo hizo, porque ya no necesita demostrarle nada a nadie, y porque, al igual que Steven, lo hará de la manera que ya sabe. Contando una historia prácticamente lineal, con cámara y fotografía que funciona y cumple, con actuaciones que, si acaso, están bien dosificadas por el mencionado director. En donde sí se nota que hay un aprendizaje de Spielberg, es en la interpretación del villano Sorrento, quien no se convierte en un maloso que suelta carcajadas, como aquellos que él mismo vivió y le tocó construir, sino que está moderado, ad hoc con las más recientes interpretaciones de la maldad personificada en humanos.
    Otro riesgo latente, y bien resuelto, fue decidirse por talento joven y emergente para prácticamente la mayoría de los papeles, y no recurrir a las figuras con las que trabaja siempre, de las cuales ya les mencionaba por lo menos dos, para entonces no realizar una película cómoda, que si de por sí, por las razones que ya explicaba.
    Llevar Ready Player One a la pantalla grande no iba a ser sencillo, a pesar de que el libro prácticamente era una audición para que terminara en otro medio de entretenimiento. Y sí, al ser una adaptación, era bastante probable, como siempre pasa, que su traducción al lenguaje audiovisual no fuera idéntico. Pero nunca imaginamos qué tan diferente. Tan sólo el pasaje de The Shining está creado completamente para la película, por citar sólo un ejemplo, y la cinta se queda corta en la construcción del romance entre Wade y Art3mis, por mencionar otro.
    Sin embargo, el miedo de todos aquellos que conocíamos la obra original era: ¿cómo podrán incorporar tantas referencias y personajes? ¿cómo conseguir los permisos tanto visuales y sonoros de todo aquello que se menciona página tras página? La buena noticia es que lo logra, porque desde los primeros avances, Ready Player One nos advertía que, si el trailer lo pausabamos una y otra vez para ver qué más alcanzabamos a notar, la película iba a ser la más grande obra llena de dulcesitos jamás realizada. La mala es que, hace trampa.
    Sí, con filtros, como el morado que se usa en la discoteca, se evita el tener que iluminar y colorear a cada uno de los personajes que se encuentra en segundo o tercer plano. Está bien, lo entiendo, supongo que, aún en este 2018, no hay tecnología, o más bien, presupuesto, que te alcance para delinear a cien, mil o un millón de personajes que aparecen en los 140 minutos de duración.
    Y la otra mala, es que, en la música, se queda corto. Ahí sí, valdría la pena haberle dado una revisada a obras recientes como Baby Driver o Stranger Things, para aprender a convertir las canciones nostálgicas en personajes completos, y no sólo en temas que entran, se quedan unos segundos y se van a fade out, como si se tratara de noticiero de AM.
    Habrá quien quiera darle lecturas subterráneas a Ready Player One, fijándose en aspectos como la decadencia de vivir en trailers unos sobre otros, el escapismo que refleja Oasis o la ambición de las corporaciones. Bueno, tampoco es que sean temas nuevos, y lo peor, es que son temas que ya están allá afuera, literal.
    Por eso, hay que ver Ready Player One simplemente como lo es. Como la gran aventura que antes sólo era posible en videos hechos por fans y posteados en YouTube juntando a sus personajes favoritos. Pero con la novedad de que esto sólo es un adorno que transita en paralelo, mientras que la historia principal es divertida, es emocionante y es tan cariñosa, que nos trajo a Spielberg, de regreso.
    Si quieres conocer todos los Easter Eggs de Ready Player One, revisa esta reseña en su formato podcast.
    37 min
  • 238 - Resena Ready Player One
    Este contenido incluye spoilers
    @eseauto
    elinstadepada
    Steven. Es el señor de los premios y las nominaciones. El que todavía, a sus 71 años, cuela sus películas al Oscar y a los Globos de Oro. El que toma extractos de historias reales en las cuales ve la necesidad de que sean contadas.
    Steven es el serio. El que le marca a Tom Hanks y a Meryl Streep, los cuales aceptan inclusive antes de que termine la llamada. Porque... es Steven, obvio. El que desde La Lista de Schindler tomo posesión del cuerpo del hombre de Cincinnati y poco a poco fue convirtiéndose en el artista principal.
    Es entendible. Es como pedirle a Café Tacvba que, a los 50 años de edad, sigan componiendo canciones de chacota como La Ingrata o La Chica Banda.
    Pero el sacrificado fue Spielberg. Ese que apenas y se asomó hace dos años en The BFG, y que desde el 2011, narrando las aventuras de Tintin había desaparecido. El que prefirió quedarse en la silla de productor para las siguientes entregas de su mundo jurásico y de los Transformers.
    Fue una carta de amor a su cine quien despertó al Spielberg hibernando.
    Fue The Rolling Stones covereando “Like a Rolling Stone” de Bob Dylan.
    Fue el llamado de un fan. De nombre Ernest Cline, quien publicó su primera novela en el 2011, bajo el nombre de Ready Player One.
    Sólo una obra llena de magia, referencias, romance y aventuras pudo coquetearle a Spielberg para regresarlo a la silla desde la cual hizo historia y transformó al mundo. Fue Cline, a través del personaje principal, Parzival, quien como en aquellas fantasias animadas de ayer y hoy, usó su admiración y conocimiento de la cultura del entretenimiento para convertirla en una manita hetérea que salió del pay de manzana en la ventana, viajó varios kilómetros y le cosquilleó la nariz para decirle: “ven... regresa a casa”
    Sí. El que Spielberg dirigiera Ready Player One era desbloquear un nuevo nivel del mundo geek.
    Sin embargo, no le pidamos a Spielberg que innove. Porque ya lo hizo, porque ya no necesita demostrarle nada a nadie, y porque, al igual que Steven, lo hará de la manera que ya sabe. Contando una historia prácticamente lineal, con cámara y fotografía que funciona y cumple, con actuaciones que, si acaso, están bien dosificadas por el mencionado director. En donde sí se nota que hay un aprendizaje de Spielberg, es en la interpretación del villano Sorrento, quien no se convierte en un maloso que suelta carcajadas, como aquellos que él mismo vivió y le tocó construir, sino que está moderado, ad hoc con las más recientes interpretaciones de la maldad personificada en humanos.
    Otro riesgo latente, y bien resuelto, fue decidirse por talento joven y emergente para prácticamente la mayoría de los papeles, y no recurrir a las figuras con las que trabaja siempre, de las cuales ya les mencionaba por lo menos dos, para entonces no realizar una película cómoda, que si de por sí, por las razones que ya explicaba.
    Llevar Ready Player One a la pantalla grande no iba a ser sencillo, a pesar de que el libro prácticamente era una audición para que terminara en otro medio de entretenimiento. Y sí, al ser una adaptación, era bastante probable, como siempre pasa, que su traducción al lenguaje audiovisual no fuera idéntico. Pero nunca imaginamos qué tan diferente. Tan sólo el pasaje de The Shining está creado completamente para la película, por citar sólo un ejemplo, y la cinta se queda corta en la construcción del romance entre Wade y Art3mis, por mencionar otro.
    Sin embargo, el miedo de todos aquellos que conocíamos la obra original era: ¿cómo podrán incorporar tantas referencias y personajes? ¿cómo conseguir los permisos tanto visuales y sonoros de todo aquello que se menciona página tras página? La buena noticia es que lo logra, porque desde los primeros avances, Ready Player One nos advertía que, si el trailer lo pausabamos una y otra vez para ver qué más alcanzabamos a notar, la película iba a ser la más grande obra llena de dulcesitos jamás realizada. La mala es que, hace trampa.
    Sí, con filtros, como el morado que se usa en la discoteca, se evita el tener que iluminar y colorear a cada uno de los personajes que se encuentra en segundo o tercer plano. Está bien, lo entiendo, supongo que, aún en este 2018, no hay tecnología, o más bien, presupuesto, que te alcance para delinear a cien, mil o un millón de personajes que aparecen en los 140 minutos de duración.
    Y la otra mala, es que, en la música, se queda corto. Ahí sí, valdría la pena haberle dado una revisada a obras recientes como Baby Driver o Stranger Things, para aprender a convertir las canciones nostálgicas en personajes completos, y no sólo en temas que entran, se quedan unos segundos y se van a fade out, como si se tratara de noticiero de AM.
    Habrá quien quiera darle lecturas subterráneas a Ready Player One, fijándose en aspectos como la decadencia de vivir en trailers unos sobre otros, el escapismo que refleja Oasis o la ambición de las corporaciones. Bueno, tampoco es que sean temas nuevos, y lo peor, es que son temas que ya están allá afuera, literal.
    Por eso, hay que ver Ready Player One simplemente como lo es. Como la gran aventura que antes sólo era posible en videos hechos por fans y posteados en YouTube juntando a sus personajes favoritos. Pero con la novedad de que esto sólo es un adorno que transita en paralelo, mientras que la historia principal es divertida, es emocionante y es tan cariñosa, que nos trajo a Spielberg, de regreso.
    Si quieres conocer todos los Easter Eggs de Ready Player One, revisa esta reseña en su formato podcast.
    37 min
  • Reseña - The Punisher
    Este contenido incluye spoilers
    Twitter: @eseauto
    IG: elinstadepada
    Atrapada, o acomodada, entre el final de la fase uno del universo televisivo Marvel-Netflix, que vendría siendo The Defenders, y las segundas temporadas de la mayoría de sus integrantes, o sea Jessica Jones, Luke Cage, Iron Fist y la tercera de Daredevil, se encuentran los 13 episodios dedicados exclusivamente a The Punisher.
    Y es que sí, pareciera ser que apenas y alcanzó lugar, y que el éxito del debut del personaje dentro de la historia del Hombre sin Miedo fue la que aceleró la maquina para darle su propia serie. Claro, sería muy inocente de mi parte pensar que al protagonista Jon Bernthal sólo lo habían firmado para la segunda temporada de Daredevil, pero el hecho de que no se le hiciera tanta publicidad a la de El Matón, como lo conocemos en México, me provoca ese sentimiento.
    ¿Será que dudaban que pudiera ser el estelar de su propio microuniverso? Pues pudo, y con buenos resultados como evaluación final. Aunque el camino fue algo doloroso... valga la expresión.
    Puedo escuchar las voces de ustedes a lo lejos, expresando “Vas a decir lo mismo que dices siempre sobre las series de Marvel-Netflix: que le sobraron episodios”.
    O sea...sí, pero lo diré de otra manera: la serie realmente arranca en el episodio 5. Es ahí donde las diferentes tramas se ponen robustas y prácticamente no nos sueltan sino hasta el final.
    El inicio de esta historia está llena de flashbacks como si se tratase de contarnos el origen de Batman. Ya saben: al parecer no puedes contar una historia de Batman si no tienes por lo menos un flashback al Callejón del Crimen donde asesinaron a sus padres. Pues aquí lo mismo. Una y otra vez la memoria de la muerte de los hijos y esposa de Frank Castle lo atormentan a él... pero también a nosotros. Mira que al segundo o tercero ya lo entendimos: ese evento será el que mueve sus acciones hacia la venganza primero, y hacia la justicia en segundo.
    Por otra parte, será que a un público no estadounidense nos importa, o nos identificamos poco, pero el contexto de los veteranos de guerra y sus consecuencias, se vuelve pesado. Hasta que lo vemos detonado en el personaje de Lewis Wilson, el joven militar enloquecido y cuando podemos compararlo con los caminos que otros, como el mismo Frank, el antagonista Russo y el amigo de ambos, Curtis, han tomado, o decidieron no tomar, la crítica a estas situaciones se tornan interesantes.
    Qué escalofriante es la mentalidad y acciones de éste personaje, y provoca preguntarnos cuántos de esos hay, cuántos de esos votaron por Donald Trump, y cuántos de esos son los que están causando las matanzas en escuelas y zonas públicas dentro del mismo país. Y eso, lo convierte en el villano más temible de la serie.
    Sin dejar a un lado al mencionado Russo, claro. Y en gran parte gracias a la intepretación que le da el actor Ben Barnes. Durante esos primeros episodios, me estuve preguntando el porqué no echaron toda la carne al asador y enfrentaron, de una vez, al Punisher contra un gran enemigo, como el Kingpin,
    o su némesis Jigsaw. Bueno, pues agradezco a mi mala memoria el no tener fresco el nombre de Billy Russo para entonces ser sorprendido por la transformación de éste en en el episodio final de la serie. Por fin, un excelente villano que no tuvo que morir para llevar a una buena conclusión los conflictos planteados.
    Ah pero eso sí: el que los dos tengan que subirse al carrusel es francamente ridículo. Y la historia de la mamá de Russo fue completamente innecesaria.
    Casi todas las series de Marvel-Netflix tienen un episodio que sobresale del resto de la temporada empaquetada. Y tiene que ver con su narrativa, ya sea visual o en formato. En éste último rubro, está el capítulo 10 de The Punisher. Que se dedica a narrar el atentado por parte de Lewis en el hotel, desde diferentes puntos de vista. Me recordó algunos cómics clásicos de Batman donde el personaje representa diferentes conceptos dependiendo de la persona a la cual le preguntes. Si es un niño, será un héroe. Si es un policía, será un vigilante. Si es un maleante, será una pesadilla.
    O al Peter Parker, the Spectacular Spider-man 121, en el cual Mary Jane, Peter Parker y Jonah Jameson cuentan su versión de un asalto a un banco. Les platicaré más sobre ésto en los easter eggs en unos momentos más.
    Creánme que tengo motivos para decir que la serie realmente atrapa poco antes de la mitad. Y es que resulta complicado creer que estás viendo una serie sobre The Punisher cuando todo se desarrolla o en la oficina de la policía Madani, o en la guarida de Micro. Personaje por cierto, extraído totalmente de los comics, aunque con una apariencia diferente, y con la conversión del personaje ligada a la misma situación que transforma a Frank en The Punisher. Que también fue modificada. Una vez más, se ha cambiado el origen de un personaje para hacerlo más cerrado. En los impresos, la muerte de su familia fue circunstancial y por accidente, y nuevamente me recuerda a Batman. Mientras que en la versión de la televisión, fueron tras ellos. Estos cambios siempre me han parecido que afectan, para mal, los motivos del héroe. Porque no es nada sopresivo que, si alguien mata a tus seres queridos, queriendo afectarte, vayas tras los responsables. En cambio, si sólo eres víctima de un mal momento en un mal día, el viaje del protector será interminable e inconcluso. Y eso es lo que queremos.
    Eso es precisamente lo que ocurre al final con The Punisher. Cuando parecería que en realidad esta en una misión suicida, decide quedarse en el mundo de los vivos y continuar con su cometido. Por ello, una vez que termina-el mismo lo dice-tiene miedo. De no saber quién es, o era, Frank Castle. De ya no tener la necesidad de ser The Punisher, y de entonces a partir de cero, crear a Pete Castiglione
    Con buenos resultados se nos ofreció la primera temporada de The Punisher. Con algunas caídas en la actuación de Jon Bernthal. A veces nos muestra muy bien a un Frank Castle psicópata y a veces exagera sus ademanes, con un recurso del que abusa, volteando la cabeza hacia los lados.
    Con una historia que bien pudo acomodarse como precuela de lo que vimos en la segunda temporada de Daredevil, y con muchas posibilidades de, sin hacer tanto escándalo como sus compañeras, entregar una nueva temporada que puede y debe superar lo que ya se estableción en ésta primera.
    Si quieren conocer los Easter Eggs de The Punisher, entonces escucha esta reseña en versión podcast, aquí mismo.
    25 min

About Capitán Pada y sus Monitos

From the publisher's feed

El podcast que analiza cada hoja, cada tomo y cada personaje. Desde hace 12 años es la voz mas relevante en el mundo de la cultura Pop: Capitán Pada y sus monitos, el podcast Nº1 de comics.