Cuando me puse a escribir esta carta al comenzar el curso, recordé la página del Evangelio que el lunes pasado nos regalaba la Iglesia: esa que relata la vuelta de Jesús a Galilea y, en concreto, a Nazaret, que era donde había sido criado. Nos ayuda a asumir el realismo con el que tenemos que vivir nuestra vida cristiana, porque también todos nosotros volvemos a los lugares donde vivimos, trabajamos, o estudiamos.