Estos días os he acompañado a todos, sacerdotes, religiosos y religiosas y fieles laicos, desde la oración, poniendo a todos los que vivimos en esta archidiócesis de Madrid en manos del Señor, con la intercesión de la Santísima Virgen María, Santa María la Real de la Almudena.
Quiero comenzar esta nota con un profundo agradecimiento a todos los que están mostrando esa entrega incondicional por quienes padecen coronavirus y por sus familias. Vaya mi agradecimiento a las autoridades, tanto nacionales como autonómicas y municipales, que estáis realizando una animación extraordinaria por vivir este momento haciendo de la solidaridad la fuerza más clara e importante para atajar esta grave situación. Para nosotros los cristianos la solidaridad tiene un nombre: caridad.