¡Vivimos en un mundo que todo lo quiere ya! Nadie puede esperar, nadie tiene paciencia y sobre todo nadie confía en Dios.
El apetito del ser humano por las cosas superficiales es insaciable y por eso andamos buscando, rebotando de lugar en lugar buscando placer inmediato. El placer inmediato es como comida chatarra, llena por un tiempo pero después más bien genera dolor y enfermedad. Sólo aquel que confíe que la voluntad de Dios para nuestras vidas llena más que cualquier cosa creada, encontrará paz y contentamiento para vivir esperando el paraíso.
Fecha: 06/09/26
Predicador: Rodrigo Fournier